Hace unos
diez años, antes de abandonarme a los brazos de Morfeo, revise si había algo
interesante en
la TV
y, al llegar a un canal de
películas llamado Golden Choice, ví a una chica japonesa
desahogando toda su pena a través de gritos y lágrimas hacia una montaña. Me
pareció un momento tan conmovedor e importante que me dejó consternado: “¿Qué
pasa? ¿Por qué llora esta chica? ¿Por qué le grita a una montaña? ¿Por qué me
llegó su sentimiento al corazón?”
La ventaja
de los canales Golden Choice es que van con un desfase de dos horas, entonces,
en el canal siguiente, estaba iniciando ese mismo filme llamado “Love Letter”.
En ese momento no lo sabía, pero esa estupenda obra de arte iba a resultar mi
película favorita en todo lo que llevo de vida.
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| Afiche de la Película |
“Love Letter” está llena de
elegancia, de sentimientos, de autenticidad, de amor, de tristeza, de vida y de
muerte. Elementos perfectamente equilibrados que nos regalan algo inigualable.
No requirió de
gran presupuesto para darle luz, sólo se valió de un argumento
ingenioso y muy humano, con una historia inverosímil pero ambientada en la vida
cotidiana de cualquiera, donde una simple coincidencia desata una gran historia
de amor, aunque uno de los involucrados esté ausente, el sentimiento que
despertó lo van desenterrando sus dos amadas: la de secundaria (por la cual
tenía un
interés clandestino) y su prometida.
Nostálgica
forma de iniciar: en el cementerio, recordando el segundo aniversario de
la muerte de Fujii, todo esto bajo el cobijo de la nieve que estará presente en
momentos trascendentales del filme. A cualquiera le encanta ver el cuarto de
quien le gusta, en especial si no está presente para conocer tranquilamente un
poco de su intimidad; sin embargo ha de ser especial cuando ese alguien ya no está,
así que le reconocemos a través de
sus libros, sus pinturas,
sus discos y todas
las pertenencias impregnadas de su esencia que nos hace reavivar su memoria.
Espero nunca tener que experimentar algo tan melancólicamente agridulce.
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| Hiroko al inicio de la película |
La
banda sonora realizada por
Remedios es una de los mejores en la historia del cine, es la belleza hecha
música, la transmisión de los sentimientos expresados en la película están
excelsamente plasmados. Es maravillosa, íntima, profunda, auténtica, sensible y
tierna; me embelesa la perfección de las melodías, me resulta increíble que
exista algo tan sublime y, al mismo tiempo, agradezco que alguien lo haya
creado. Cada momento está perfectamente musicalizado, ad hoc a la trama, se
matiza la escena y te facilita sentir lo que experimenta el personaje. El CD me
salió más caro que la película en sí, pero nunca dude en adquirir esta obra de
arte tan soberbia.
Volviendo a
la recamara de Fujii, al ver el anuario de secundaria surge una loca idea, ésas
que
el amor normalmente inspira: Hiroko anota la dirección de su difunto
prometido con el fin de mandarle una carta, al cielo dirán unos, o simplemente
una misiva catártica para librarse de aquella despedida que nunca se alcanzó a
consumar.
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| Hiroko anotando la dirección del anuario |
Esa primera
carta, tan sencilla y tan clara, viene cargada con mucho sentimiento pero, al
recibirla de una chica desconocida, se torna inexplicable. Y ahí entra la ñoñez
japonesa (por eso me siento identificado con ellos), así que la respuesta de
Itsuki a Hiroko también es bastante simple y, a la vez, con algo de humor.
A veces, en
nuestro egoísta anhelo, hacemos cosas intentando revivir un amor y/o a una
persona; si inesperadamente recibimos una respuesta o un atisbo positivo, de
pronto somos un poco más felices, porque reconforta levemente ese luto o dolor
que cargamos de lo que alguna vez fue y que
nunca más volverá a ser. Nos
encanta vivir en el pasado, disfrutar nuevamente de esa alegría e idealizar
tales días como los más felices de nuestra existencia, así que fantaseamos con
épocas en que éramos más buenos y el mundo era mejor. Un placer culposo del que
casi nadie está exento.
Cuando se
enteran, Akiba y Hiroko, que han estado contactando a otra persona con el
nombre de Fujii Itsuki, a través de una respuesta
agresiva, resulta una escena muy
conmovedora, y más triste resulta la reacción de Hiroko, al darse cuenta que su
amor sigue difunto y, a pesar de ello, le tomó cierta simpatía a esta chica
que, sin quererlo, la ayudó a tener una ligera esperanza de que su prometido
había burlado a la muerte para responderle las cartas que le enviaba al cielo.
Es cuando Akiba se sincera y le cuenta lo sorprendido que estaba que su amigo
Fujii haya sido tan lanzado al invitar a salir a Hiroko, ya que él era muy
tímido. Ese valor inesperado se aclarará conforme avanza la historia, pero
Akiba se pregunta, frente a Hiroko “¿Por qué no te invite a salir primero?”
pero así es la vida: se nos presentan muchas oportunidades, algunas las tomamos
y otras las dejamos ir, y sólo después conoceremos
las consecuencias de
nuestras decisiones.
Algo que me encanta en las
expresiones artísticas japonesas es una elegancia sencilla, misma que se
refleja en una escena tan insignificante como lo es la llegada del avión a
Ootaru. De igual forma, al llegar a la casa del amigo de Akiba, nos encontramos
con una contemplativa Hiroko, fascinada con la nieve, y esta escena resulta más
rica con el camarógrafo siguiéndola e imitándola en sus movimientos. Así fue
hecha la obra, detalles que le dan un toque “casero” que son perfectos para el
sentido íntimo del filme.
Un aspecto que amo del cine
nipón, es el humor impregnado en casi todas sus historias, sin importar de qué
índole sean. Por ejemplo la interacción de Itsuki con el cartero es genial,
cuando ella lo manda al demonio con su invitación al cine. También se refleja en
sus jetas hilarantes, esos gestos tan (involuntariamente) cómicos son algo agradable
de ese pueblo, ya que son expresiones
inocentes de su limpieza cultural, creo
que las mejores caras son las que hace Itsuki a lo largo de la historia: como
cuando la
engañan para dejarla en el hospital, cual niña chiquita (a pesar de
ya tener 24 años), su reacción, sus gestos y su frustración son una delicia de
escena. :-)
“Cuando la gente muere es muy fácil de olvidar” – Madre de Fujii
Es admirable cómo se puede hacer
un deja vú tan vívido, simplemente poniendo los elementos correctos para
revivir la muerte del padre de Itsuki, mientras ella espera en el mismo sitio
en qué ocurrió. Inesperado y conmovedor momento, en especial por la reacción de
ella, en esa añorante necesidad por su ausente padre. Eso nos da entrada a la
parte principal de la historia, cuando recuerda los días de Secundaria en donde
conoció a otro chico con el mismo nombre y apellido, encuentro que iba a
afectar su vida y la de otra mujer diez años después. (Nota: En todo el ensayo
me refiero al hombre cuando escribo “Fujii” e “Itsuki” para la mujer)
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| Itsuki en el Hospital |
No lejos de ahí, la reacción de
Akiba, con su pequeño triunfo moral es muy divertida, sobretodo con esa expresión
de “Te lo dije” sin mediar frase alguna “Tenía que haber una explicación lógica
para que recibieras respuestas del cielo” pero, como ama a Hiroko, tuvo que
callarse para no herirla. A veces son alegrías pequeñas que nos dan
satisfacciones enormes, tal vez no muy relevantes pero, a fin de cuentas,
alegrías.
Cuando Hiroko le escribe a Itsuki,
sentada frente a su casa, sobre su fallecido prometido y al final se arrepiente
y sólo le dice “que no lo ve desde hace mucho tiempo” es algo magistral. Sabiendo
escoger las palabras adecuadas, el ámbito oportuno, la bella música y las
expresiones exactas dan como resultado una de tantas escenas inolvidables y
conmovedoras de las que está plagada esta obra de arte.
El creador de esta gran película,
Shunji Iwai, hace un trabajo soberbio con la misma; ejemplo de esto es cuando
las dos protagonistas se cruzan de frente sin verse en un par de ocasiones. Es
parte de la clase y mística que caracteriza al filme. ¿Por qué no le dijo Hiroko
a Itsuki que su prometido murió hace dos años? “Porque no la quería preocupar”
fue su respuesta, y entiendo su postura: no es necesario compartir tristezas
con alguien desconocida, sobretodo a una que ya importunaste con tus “Cartas al
cielo”
La segunda vez
que ellas se encuentran, cuando Itsuki va a depositar su carta y se cruzan por
la calle en un momento hermoso, enmarcado en un ambiente cotidiano. Hiroko
llama a Isuki por su nombre y ésta se detiene, ambas se ven pero ninguna habla.
Es una escena plenamente artística, desde el seguimiento y continuidad que se
le da a Itsuki en su bicicleta,
la música, la gente y, de pronto, se detiene el
tiempo. En cualquier otro filme este pasaje valdría toda la obra pero, por fortuna, “Love Letter” está plagada de momentos
de buen gusto, de mucha clase, de íntimos sentimientos. Dicha escena, mientras
se va llenando de gente, sirve de introducción para leer la respuesta de Itsuki,
en donde rememora que había un chico en su clase con su mismo nombre y
apellido.
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| El momento en que se ven de frente Itsuki y Hiroko |
Las películas
japonesas que me enamoran como espectador son sutiles, profundas y sensibles.
Una historia cotidiana se vuelve una extraordinaria, debido a la forma
magistral de plasmar momentos rutinarios y hacerlos relevantes. Toman una
postura tipo “
Días ordinarios pero felices” que dominan con maestría, reflejado
en convertir un relato cualquiera, mediante momentos de buen gusto, en algo
único e inolvidable; exprimen todos esos aspectos humanos que, pareciera,
hemos olvidado. No es necesario vivir aventuras increíbles para descubrir
lo maravilloso de la vida.
Eventualmente
Hiroko, por las fotos del anuario, nota que su parecido con Itsuki fue la razón
por la que Fujii la invito a salir con mucha decisión; resultan conmovedores
sus celos por alguien que feneció hace dos años,
celos y frustración de ver que
ese parecido fue la razón de su relación “No lo podría perdonar si ese fue el
motivo” decía con justa razón la pobre Hiroko. A pesar de todo, se traga su
orgullo, ya que más grande resulta su necesidad de conocer una época
desconocida de su amor muerto, además Itsuki no es culpable de las acciones de
Fujii. Así que le pide que le comparta esos recuerdos, porque ella quiere
conocer ese pasado tan enigmático de su ausente amor.
La
presentación del
primer día de clases es muy bonita, muy artística, muy
estética, muy linda, muy refrescante y a la vez melancólica, otra escena
perfecta. Esta entrada nos guía al bochornoso momento en donde se entera toda
la clase que tenían a un hombre y a una mujer con el mismo nombre: Fujii
Itsuki. Este hecho, estando en secundaria,
sin importar la cultura en la que
pase, siempre será una loza bastante pesada de cargar, sobretodo en el ambiente
escolar. Por eso mismo eligen a la “Pareja Fujii Itsuki” como representantes
del salón, lo cual resulta patéticamente cómico. Para equilibrar, la primera
escena de ambos en la librería es muy bella y muy tierna: mientras ella le
habla, él está leyendo junto a la ventana, con la cortina volando y reflejando
los rayos del sol y, por un instante, desaparece. Bella escena que resulto
profética.
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| Fujii en la Biblioteca |
“El Fujii que vive en tu memoria,
obviamente no fue el que yo conocí pero al mismo tiempo es el mismo. Hay tantos
lugares y tiempos donde él estuvo y probablemente conozca sólo una porción de
él.” – Hiroko Watanabe
Mientras
Hiroko dice la frase anterior, vemos en cámara a Itsuki en el jardín divirtiéndose
con su abuelo. Ese tipo de detalles caracterizan a esta película: oyes un
dialogo mientras disfrutas de una escena distinta y, aunque no tengan nada que
ver, se complementan a la perfección por la estética y sentimiento que manejan.
Aunque no
es relevante para la historia, un momento hilarante es cuando tres chicas abordan
a un chico, todo porque una de ellas quiere con él pero éste ni contesta, ganándose
la respuesta fúrica de una de ellas, es algo tan cómico. Estos detallitos que
no aportan ni quitan a la historia, hacen que la experiencia sea aún más agradable.
Como Oikawa Nanase, que es un personaje sin mucha relevancia pero que aporta
mucha vida con sus escasas participaciones. Mujer excéntrica que le da un toque
refrescante a la ñoñez habitual japonesa.
“Los chicos son muy egoístas ¿no
crees? Pero las chicas somos aún más egoístas” – Oikawa Nanase
Cuando los
Fujii Itsuki se encuentran en el estacionamiento de bicicletas, para aclarar el
asunto del examen cambiado, resulta una breve comedia con algo de ternura: Uno checando
su examen a expensas de la otra pobre que perdió toda la tarde gracias a él.
Otra escena hilarante es cuando ambos se encuentran en bicicleta y él le pone
una bolsa de papas a ella en la cabeza, en represalia de estar de alcahueta de
Nanase. Mientras pasa esa escena viene la pregunta honesta de Itsuki a Hiroko:
“Disculpa la pregunta pero ¿Qué demonios viste en él?”. Una persona va
cambiando con los años: se puede ser alguien en la secundaria y ser distinto en
su
época adulta, por eso es muy enriquecedor conocer las distintas facetas de
una persona.
“¿Qué tal si vamos a la montaña a
platicar con él?” Akiba a Hiroko
Después de
contarle lo acontecido en el Undoukai (reunión deportiva) Hiroko le pide a
Itsuki que le saque fotos de la pista en dónde él corrió. Ese amor tan grande
que te hace querer saber cada detalle del pasado de esa persona que ya no está
en este plano existencial. Aspectos que nos hacen mantenerlos en vida en
nuestros corazones.
Las escenas
en donde Itsuki va sacando fotos de su vieja escuela son enternecedoramente
dulces: la pista, las gradas, el salón de clases y los pasillos, hasta que se
encuentra con su profesora de aquella época. Cuando Itsuki conoce a las alumnas
actuales en la librería, éstas se sorprenden cuando saben que se llama “Fujii
Itsuki”, porque han encontrado 87 libros con ese nombre.
La melancolía, tanto
para ella como para el espectador, representa una mirada al pasado: recordar
esos años de escuela y ver que, sin importar el motivo, para las chicas
actuales resulta importante tu nombre, aunque sea por juego; pero para Itsuki,
y para mí también, resultó conmovedor.
Esto nos
lleva al momento en que Itsuki descubre la verdad que su amiga por
correspondencia le había ocultado: La maestra le revela que su tocayo murió
hace dos años. Punto vital en la historia, es hermoso y a la vez
descorazonador. Itsuki por fin se entera de la razón de todas estas cartas, de
la necesidad de Hiroko por descubrir a ese hombre que sólo ella conoció hace
diez años, y la importancia que toma para una desconocida. Ahí me hice
consciente de lo importantes que son
nuestros recuerdos, a veces nos son
irrelevantes pero para otros pueden ser oro molido.
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| Una joven Itsuki deslizándose en la nieve |
Con el sensible
arte de Remedios hecho música, nos conectamos a la travesía que hacen Akiba y
Hiroko a la montaña en donde murió Fujii: escena que nos vuelve a brindar el
soberbio cuidado, profesionalismo y amor con el cual fue hecho este filme, con
la música y la nieve en perfecto equilibrio que nos remarca lo trascendente del
viaje para que Hiroko deje descansar en paz a Fujii. Acto seguido nos volteamos
a ver a una joven Itsuki,
corriendo por la nieve y, de manera estética, se
desliza a través de la misma melodiosamente, con una
elegancia y sensibilidad
que te hace consciente de lo hermosa que es la vida y se te hincha el corazón
por lo cálido y bonito de este momento.
Al final de
la escena anterior la joven Itsuki se encuentra con una libélula muerta sobre
la nieve, recordándonos que somos tan frágiles y
efímeros como ese insecto, así
como pasó con su papá que murió de neumonía, fue el día de su entierro en el
cual encontró a ese pequeño animalito muerto y luego te parte el alma cuando
pregunta “Mamá, ¿Por qué se tenía que morir papá?”.
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| Pequeña Itsuki contemplando a la libélula |
Regresando
a la montaña, Hiroko se empieza a acobardar, lo cual resulta humanamente comprensible:
dejar el pasado atrás no resulta fácil, los recuerdos y sentimientos que nos
hicieron felices en el pasado tendemos a atesorarlos en lo más profundo de
nuestro corazón “No puedo seguir, él se va a enojar”, pero Akiba la convence
porque, a fin de cuentas, la vida
se trata de avanzar; de lo contrario, nos
iríamos con nuestros muertos pero, por alguna razón, nos quedamos para seguir
viviendo, seguir sintiendo y mantenerlos vivos a través de nuestros recuerdos.
Mientras
tanto, en Outaru, Itsuki no sabe cómo escribirle a Hiroko que ya se enteró que
Fujii está muerto y quiere compartirle que su papá murió por un resfriado mal
atendido, es cuando se desmaya por la alta fiebre (que tampoco fue cuidada),
tratando de emular la muerte de su padre de manera inconsciente. Al discutir la
madre y abuelo de Itsuki sobre qué hacer, nos enteramos de cómo murió el padre
de ésta, y nos deja ver que somos capaces de lo que sea para salvar a un ser
amado que está en peligro, “Aunque me cueste la vida llegaremos al hospital”
dice el abuelo mientras carga a su nieta en un esfuerzo monumental para
salvarla.
Volviendo a
la montaña, mientras cenan Kaji, Hiroko y Akiba, platican sobre el fallecido Fujii;
cuando Kaji pregunta “¿Por qué ya no escalas?” resulta conmovedora la forma en
que Akiba contesta “Es que tengo miedo”, algo que requiere mucho valor de
admitir frente a la mujer que amas y uno de tus
excolegas escaladores: Todos
le tememos a algo en esta vida. Después del diálogo anterior, Kaji se pone a cantar
la misma melodía que Akiba a lo largo del filme y Hiroko pregunta por qué siempre
esa canción, entonces le explican que cuando Fujii cayó a esa barranca, no lo
podían ver, pero fue lo que cantó hasta el momento de su muerte.
Al estar en
un ambiente tan honesto, Hiroko se anima a contarles que Fujii nunca le pidió
matrimonio, ya que la llevo a un lugar
solitario y estuvo dos horas sin decir
palabra, paralizado por el terror, por lo que le causó pena y ella se lo pidió
a él, a lo que contestó “Okay”, y Akiba comenta “Sí, ésa era
su manera de ser”.
“Él me dio muchos bellos recuerdos,
y aun así pido más de él; lo estoy acosando y le sigo pidiendo más aún después
de muerto. Soy una chica egoísta” – Hiroko Watanabe
Akiba
despierta a Hiroko para que contemple el bello amanecer, pero cuando le dice
que la montaña que contempla es en dónde murió Fujii, la escena y el semblante
cambian para dar paso a uno de los pasajes más bonitos, más conmovedores, más
tiernos, más representativos de todas
las películas que he visto en mi vida.
“Da una buena mirada, porque Itsuki
está ahí” - Akiba
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| Akiba gritando a la Montaña |
Akiba le
empieza a preguntar a
su amigo muerto que si sigue cantando, que si no tiene
frío ahí, también le dice que ya le quitó a Hiroko a lo que el mismo se
contesta “De acuerdo”. Akiba anima a Hiroko que desahogue todos
sus reclamos,
todas sus frustraciones y todo lo que siente (en lugar de escribir cartas al
cielo). Una Hiroko timorata avanza con dificultad a través de la nieve, tan
pequeña como es pero impulsada por ese amor contenido por dos largos años de
luto, y va por respuestas hacia una montaña que no está dispuesta a contestar.
Corre hacia ésta y empieza a preguntar:
“Ogenki desu ka? Atashi wa genki
desu!” – Hiroko Watanabe
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| "Ogenki desu ka? Atashi wa genki desu!" |
“¿Estás
bien? ¡Yo estoy bien!” Es lo que decía esa primera carta que le envío unos
meses atrás a lo otra Fujii Itsuki, mientras en el hospital de Outaru, ésta
repite simultáneamente las mismas líneas que Hiroko grita a la montaña con
tanto sentimiento y pasión “Ogenki desu ka? Atashi wa genki desu!” Esto pasa
ininterrumpidamente hasta que Hiroko se desploma entre lágrimas ya que, por
fin, se ha desprendido de ese anhelo de desahogarse con su difunto prometido y
seguir adelante. Mi primer contacto con la historia fue esta escena, pero eso
no me impide llorar a montones cada vez que la veo aunque, la primera vez que
la ví completa, mis lágrimas estuvieron a punto de agotarse.
Itsuki
recuerda la muerte de su padre y se la empieza a relatar a Hiroko, pero más que
darle a entender que ya sabía que Fujii estaba muerto, fue para relatarle la
última vez que le vio en su vida, cuando éste le fue a pedir un favor y, sin
saberlo ella, también fue a despedirse a su manera. Le pide regresar un libro,
“¡Regrésalo tú!” le respondió Itsuki, pero él le dijo que no podía y por eso se
lo pedía. Él quería decirle que se iba, pero no tenía el valor para expresarlo,
así que sólo le da las condolencias por la muerte de su padre. Ella no sabía
que ese libro contenía su despedida, misma que se hubiera mantenido en el
olvido de no haber pasado toda esta magnífica historia que tuvo enterradas
muchas muestras de amor clandestino por diez años.
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| La última vez que apareció Fujii |
“Ésa fue la última vez que lo vi” –
Itsuki Fujii
Cuando
regresa Itsuki a clase, encuentra un florero en su lugar, como muestra de la simpatía
de sus compañeros ¡y ella lo rompe! Fue una forma de emular el comportamiento
de Fujii, y también da a entender que la vida sigue, no se detiene por una
muerte o una partida, y está enojada por eso. A pesar de
mudanzas, a pesar de
muertes, a pesar de
cambios, nos duele, enoja y entristece aceptarlo, pero al
final lo hacemos (por las buenas o por las malas), sin cambios la vida
carecería de sentido.
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| Itsuki regresando el libro a la Biblioteca |
Ella devuelve
el libro “Recuerdos de los días perdidos” a la biblioteca mientras añora ese
compañero al que se vio vinculada tres años por una coincidencia pero, a fin de
cuentas, fue un importante lazo que lo convirtió en alguien digno de recordar.
Hiroko entiende al final y le devuelve todas las cartas y fotos diciéndole
“Gracias por compartirme esto pero, en realidad, todos los recuerdos son
tuyos”. A pesar de que Hiroko conoció parte del pasado de los dos Fujii Itsuki,
no le pertenecían a ella, así que acepta lo que a ella le tocó vivir con el
suyo y sigue adelante.
Hiroko fue
la primera en darse cuenta de que Fujii estaba enamorado de Itsuki, por eso
mismo él escribía el nombre de ella en las tarjetas de los libros y no el de
él, como creía Itsuki; esto era para hacerle notar su amor. Esos sentimientos
que tuvieron la fortuna de ser descubiertos, aún después de la muerte. Muchos
de ellos que se mantienen ocultos, muchas veces no los decimos pero, no pierden
intensidad por el hecho de no expresarlos, a veces hasta aumenta su potencia.
¿Por qué no merecen salir esos sentimientos ocultos? Por el miedo al rechazo,
no tanto a la humillación, sino a saber que no se es correspondido, ese era el
caso en esta película, pero fueron bien aceptados, aunque haya sido una década
después.
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| Itsuki antes de la última carta |
Antes del
bello final, viene una escena tierna, en la que el abuelo le comenta a Itsuki
que el día que ella nació plantó un árbol y, en su honor, lo nombró igual que
ella “Itsuki”. Así que ella, de manera tierna e infantil empieza a buscar su
árbol con la guía del anciano y es muy bonito ver cómo se emociona al encontrarlo.
Y ahí inicia la última misiva de Itsuki a Hiroko, una que fue escrita pero
jamás enviada.
Las niñas
de la biblioteca visitan a Itsuki y le prestan ese libro que significó el
último contacto entre los dos Fujii Itsuki, ella lo reconoce y se aguanta la
impresión, sobretodo por las niñas que tiene en frente. Ellas le dicen “Ve
atrás de la tarjeta” y al hacerlo ve su retrato y entiende todo y confirma las
sospechas de Hiroko: Cada “Fujii Itsuki” escrito en las tarjetas de los libros
era el de ella y no el de él. Tristemente no pudo desahogar todo ese
sentimiento que le originó este descubrimiento (nuevamente por las niñas) y se
puso a escribir esa misiva que, como bien dice ella, “Esta carta no te la voy a
enviar”.
¿De qué se
trata “Love Letter”? Muchos dirán que de un amor de secundaria, y tal vez sea
cierto, pero no me puedo imaginar lo impactante que es descubrir dicho amor
diez años después, darte cuenta que todo lo que pasó fue en nombre de un
sentimiento que jamás fue expresado, además debe ser aún más fuerte saber que
esa persona murió un par de años atrás. Esta historia de amor se hubiera
mantenido oculta de no ser porque alguien tuvo la inocencia de mandar una
“Carta al cielo”.
También
habrá quien diga que es una historia ridícula, por no decir cursi, tal vez
ilógica y
fantasiosa y puede ser que tengan razón pero, para mí, es una obra de
arte y del corazón. No digo que sea la mejor de la historia porque sería
bastante pretencioso, pero sí voy a decir que es la mejor película de MI
historia, ya que no he vuelto a sentir algo así con ninguna otra. Es una obra
que hace resonar algo profundo en mi ser. Obviamente he llorado a morir con
otros filmes, pero esta película tiene un toque tan especial que no he vuelto a
encontrar, por eso es perfecta para ser mi favorita y me siento muy afortunado
de haberla encontrado.
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| El inicio de la película |
Por lo
menos para mí, es una obra de culto; muchos podrán encontrarla aburrida o
inverosímil, sé que no todos tendrán oportunidad de verla y, aunque lo hagan,
sé que no todos experimentarán lo mismo que yo. Por eso mismo, cada cual en
este mundo debe tener su filme favorito, y no necesariamente debe ser una que
hayan visto millones de personas, ni siquiera debe ser de tu propio país o de
Hollywood, simplemente llega el día en que la película te encuentra a ti y no
sabes que estás a punto de contemplar la mejor historia que has conocido en tu
vida.
Hebert Gutiérrez Morales.