domingo, 15 de julio de 2018

El último día (Irlanda Parte 7)

En el Museo Epic en Dublín

Aquella mañana me costó levantarme, no sólo estaba madreado tras dos semanas (entre Escocia e Irlanda) de ritmo intenso, sino que con la empapada del día anterior en Glendalough (sobre la cual pueden leer en esta liga), resulta que amanecí agripado.

Pero eran mis últimas horas en Dublín, y no las iba a pasar en cama, así que salí a desayunar y, de paso, me compré unas aspirinas para aguantar las últimas horas, al fin que en los vuelos de regreso iba a estar descansando mucho tiempo.
             
Iglesias
 
Interior de la Pro-Catedral
Justamente para esta mañana fui dejando destinos que estaban cerca de mi alojamiento, para ver mucho en seis horas. Primero me fui a la Pro-Catedral de Santa María, nunca había visitado una Pro-Catedral, supuse que era como una Catedral pero más profesional (con edecanes, servicio a la banca, condonación de pecados Premium y pago de limosna con tarjeta de crédito), pero no -_-.

En realidad es una Pro-Catedral porque la capital irlandesa ya tiene una catedral y, en la religión católica, sólo pueden tener una por ciudad, así que la Pro-Catedral es como “la otra” de Dublín.

Como fui a la hora de apertura, no había nadie. Tiene algunos detalles interesantes y fotogénicos pero, a decir verdad, tampoco era la gran cosa, el edificio está relativamente grande pero los ornamentos internos no llaman tanto la atención.
Interior de Santa Teresa

Después de ahí fui a la Iglesia de Santa Teresa, misma que también estaba solita, aunque no era el único visitante, ya que había un indigente durmiendo en las bancas de atrás, y me di cuenta porque estaba roncando cañón.

Esta Iglesia ya tenía un poco más de producción, porque tenía unos ventanales bonitos, aunque no los más espectaculares que he visto, pero ya estaba más llamativa que la Pro-Catedral.

De ahí me fui a la Iglesia de San Anna, una iglesia protestante que dicen que tiene unos ventanales muy padres pero, para mi desgracia, el Sábado era el único día que cerraban, y ese error es mío porque debí incluirlo en mi investigación previa (tache para mí).
 
Iglesia de San Antonio
Finalmente, en mi camino al museo EPIC, pase a otra iglesia (me parece que de San Antonio), cuyo edificio está muy fregón y la fachada sin duda llama la atención, pero ya dentro no había mucho que ver. En este templo también era el único visitante, supongo que nadie (ni irlandeses ni turistas) se ponen a visitar las iglesias el sábado por la mañana.

Después de Italia mi gusto en Iglesias se refinó bastante, así que es difícil que uno de estos templos me vuelva a sorprender. Así que tras mi tour religioso, iba mi primer destino importante del día.
 
Se despedían con pesar
Museo de Emigración Irlandesa EPIC

A)    Antecedentes

Irlanda es un país cuya gente emigra mucho, principalmente porque las condiciones en el país no son las óptimas debido a conflictos armados, crisis económicas, hambrunas y demás. Por tal motivo la población actual del país está por alcanzar los 5 millones de habitantes, mismo nivel que tenían a mediados del siglo XIX, y eso que a inicios de los años 60’s del siglo XX la población no rebasaba los tres millones.
 
Las películas están muy bien hechas
            Por tal motivo para ellos son muy importantes todos sus compatriotas y les duele en el alma que tengan que dejar el país porque no puede darle las oportunidades que necesitan. Parte de ese sentimiento se plasma en este museo que le hace un homenaje a los irlandeses que tuvieron que dejar su tierra natal.

            El museo es subterráneo, dividido en varias secciones muy interesantes y secuenciadas, en las cuales se van analizando distintos aspectos que la cultura irlandesa ha aportado al mundo a través de sus emigrantes, todo esto de una forma interactiva y divertida, ya que hay vídeos, juegos, mapas, guías, maquetas, maniquíes, objetos y demás. El museo da para un par de horas o incluso más, pero como ya me había chutado mucha de la historia irlandesa en días anteriores, pude acabarlo en una hora.
 
Primer luchador enmascarado
Una de las secciones que más me gustó, además de las históricas sobre la gran hambruna y la guerra de independencia, fue la dedicada a los escritores (como Oscar Wilde, James Joyce o Bertrand Shaw). La sección de música también está muy interesante aunque con un ausente muy grande: U2. Hay una foto perdida de la banda por ahí, aunque entiendo que se enfocaron en otros grupos para darles reconocimiento, ya que U2 de por sí ya recibe mucha atención en todos lados.
           
B)    El Batallón de San Patricio

            Buscaba un enlace en particular entre México e Irlanda. Así que encontré que el primer enmascarado en la Lucha Libre mexicana tenía sangre irlandesa, lo cual me pareció interesante. Pero iba buscando otra cosa, aunque la historia me la sé y creo que es más relevante para nosotros que para los irlandeses, quería ver que le dieran su mérito al Batallón de San Patricio.
 
El Batallón de San Patricio :'-)
            Recuerdo que cuando estudié en primaria sobre dicho batallón, me sentí profundamente conmovido, todo porque unos extranjeros vinieran a defender a nuestro país de la invasión gringa. Algo que no te cuentan en la escuela es que desertaron porque eran discriminados por los protestantes y, al ser católico México, con gusto se unieron a nuestra causa.

            Pero eso no demerita para mí el hecho que abandonaran el lado superior y se unieran a nosotros en una batalla en la que éramos claramente inferiores. Personalmente la mención del Batallón de San Patricio me pareció muy escueta, corroborando que fueron más relevantes para nosotros los mexicanos que para los irlandeses. Pero no importaba, con que tuvieran una pequeña mención me conformaba y, silentemente, le volví a agradecer su solidaridad a dichos europeos que lucharon a nuestro lado.
 
Riverdance es toda una experiencia
C)    Riverdance

Iba paseando tranquilamente por la sección de baile del museo, cuando quedé simplemente hipnotizado. Primero por esa música folclórica irlandesa que es toda una delicia, misma que te llena de un sentimiento muy especial el alma, entre algo festivo y épico.

Pero no sólo era la música, sino el baile típico irlandés, esa danza zapateada que es tan bella, tan poderosa, tan espectacular. Pero no era una pareja, sino toda una compañía que llenaba el escenario con una presentación soberbia y muy bien sincronizada.
 
Un escritor brillante: George Bernard Shaw
La compañía se llama “Riverdance”, cuya existencia ignoraba. Iniciaron en el ‘94 como parte de un concurso de talento europeo, y fue tal su éxito que se convirtieron en un concepto permanente.

El vídeo de su presentación duraba 10 minutos, mismos que no pude dejar de mirar, incluso me dieron ganas de volver a bailar, por la inspiración tan grande que me representaban. La presentación era excepcional, simplemente perfecta. Después me enteré que se estaban presentando en Dublín pero, para mi desgracia, ya eran mis últimas horas y no era posible verlos en vivo. -_-
 
Un país vivo y muy alegre
D)    Opinión personal de la emigración irlandesa.
                       
            Entiendo todo ese sentimiento que tienen los irlandeses por la gente que se va de su país para buscar oportunidades de desarrollo en otros países sin embargo, desde MI perspectiva, creo que exageran.

Sé que tienen una gran identidad y aprecio por sus raíces, y lo entiendo, pero de eso a que se cuelguen santitos de gente que son descendientes de irlandeses (y no de uno o dos generaciones, ya que ellos toman las generaciones que sean necesarias para decir “es irlandés”) me parece que ya es exceso de protagonismo.
 
Enfrentándose a Migración
            Sinceramente, ¡no mamen! Entiendo que puedan tener lazos con una o dos generaciones de descendientes pero ¡hasta a Barack Obama lo consideran irlandés! Es más Kennedy ya era como cuarta generación y lo seguían considerando irlandés.

            Además, siendo honestos, no necesitan estar cazando extranjeros para calificarlos de irlandeses, ya que con los nativos tienen logros más que suficientes para presumir.
 
La exposición que quería ver
            A pesar de todo, la visita vale mucho la pena y sin duda es uno de los mejores museos que visite en Irlanda (junto con el Little Museum of Dublin).

            Museo del Rock

            Tuve que esperar 45 minutos para el siguiente tour, así que pasé a un tianguis culinario que se pone cada sábado en la zona de Temple Bar, y me compré un café y Brownies de los locales, muy ricos y me hacía falta porque me sentía débil por la gripe. Fueron minutos de tranquilidad que aprecié bastante, mientras veía a turistas y locales comprar cosas de los puestos.
 
The Cranberries
            Volviendo al tema de la visita guiada, eso me cagó de los irlandeses: que haya museos en donde sólo puedas entrar con guía. A mí me gusta ir a mi ritmo y detenerme en lo que me interesa e ignorar lo que no.

            Ahora, ciertamente este museo es muy breve y por eso te ponen guía, para que escuches su explicación y te haga más interesante la visita (y por 16 Euros, es lo mínimo que esperas)

            A lo largo del tour te regalan muchas anécdotas de The Cranberries, U2, Sinead O’Connor, Enya, Snow Patrol, Van Morrison, Rory Gallagher y demás artistas irlandeses (aunque Snow Patrol es mitad irlandés y mitad escocés).
 
En Back Stage
            También tenían historias de artistas extranjeros como Michael Jackson, Beyoncé o Jay-Z, mismos que amaron el país porque a los irlandeses les vale madre la fama, así que podían caminar por la calle y hacer sus vidas normales porque (casi) nadie te va a molestar. Es por ello que U2, cuando está en la ciudad, sale a echarse una cerveza de vez en cuando y se mezcla con la gente local.

            Hablando de mi banda favorita (que es a lo que iba), la sección de U2 estaba padre y bien montada aunque, siendo honestos, no le llegaba a lo que vi en el Little Museum. Y ahí recalqué mi idea que U2 debería abrir su propio museo en Dublín y, sin duda, tendrían mucho éxito.
 
Lo que piden los Rolling Stones en Back Stage
            De ahí nos llevaron a distintas zonas como el Back Stage, en donde nos mostraron algunas de las peticiones más excéntricas que tienen los artistas que se han presentado en Irlanda, también había una sección en la cual te dejan tocar los instrumentos y saques el rockero que hay en ti (yo estaba enfermo y con poca energía, así que no quise tocar nada). De ahí nos pasaron a un estudio de grabación real en donde algunos artistas poco conocidos (por lo menos no lo eran para mí) han grabado sus canciones.

            Al final, de no ser por la sección de U2 y de unas fotos viejitas de la banda y otros artistas, creo que no vale la pena visitar este lugar. Así que apresuré el paso para recoger mis maletas e irme al aeropuerto. En realidad tenía mucho tiempo para tomar mi vuelo, pero me iba dos horas más temprano porque quería intentar algo.

            No se pierde nada con preguntar.
           
Rory Gallagher dándloe un autografo a unos pequeños U2
            La noche anterior me puse nervioso por la conexión de los vuelos (que eran independientes). El vuelo de Aer Lingus llegaba, en teoría, a las 7:30pm y mi vuelo de Aeroméxico salía 10:30pm. Se supone que era suficiente tiempo, pero mi preocupación venía por tres factores que ya había vivido de ida:

A)    Los de Aer Lingus (como todos los irlandeses) me demostraron que no son puntuales, ya que en el vuelo de Edimburgo a Dublín se atrasaron media hora.
B)    Los de migración en Londres se habían tomado más de una hora en atenderme llegando de México
C)    Las terminales de Aer Lingus y Aeroméxico eran diferentes y, la vez pasada, me había tardado media hora para trasladarme de una a otra.
 
U2 y yo
Si juntas esos tres factores son dos de las tres horas que tenía de disponibilidad y, eso era un riesgo muy grande, sin contar mal clima y demás. Obviamente sí he logrado llegar a otros vuelos con ese tiempo y hasta con menos, pero es un estrés que no estaba dispuesto a pasar de nuevo.

¿Cómo chingados había pasado eso? ¿Cómo no me di cuenta? ¿Cómo no me di más tiempo? Me puse a analizar los correos que te mandan las aerolíneas durante los meses previos a tus vuelos y encontré el motivo: el de Aerlingus se había atrasado 30 minutos del tiempo original y el de Aeroméxico se había adelantado la misma cantidad de tiempo. ¡Y no me había dado cuenta! Fue un gran error de mi parte, porque de haberlo notado hubiera pedido un cambio de vuelo, pero en fin, ya no tenía caso lamentarse por algo que había pasado hace meses, ahora debía arreglarlo.


Me puse a investigar y leí que en vuelos de Dublín a Londres no hay migración, PERO sí pase por migración cuando llegue a la capital irlandesa de la escocesa, así que no quería confiarme.

Cuando llegue al aeropuerto el servicio a clientes de Aer Lingus estaba hasta la madre, y el tiempo de atención superaba la hora, así que no iba a lograr irme en el vuelo de la 5pm. Por un momento me iba a rendir y tomar mi vuelo original, ¡pero no! debía agotar las posibilidades. Le expliqué a uno de los del Check-In y me mando con los de Business Class para que me atendieran.

Me atendió un jovenzuelo, así que le expliqué mi situación, y empezó a checar si había espacio en el vuelo de las 5pm ¡y sí había! Estaba dispuesto a pagar hasta 50 Euros de más por el cambio de vuelo, todo con tal de evitar ese pinche estrés que ya he vivido en otras ocasiones.


“¿Cuánto es por el cambio?” pregunté, y me dijo que no era nada, porque la tarifa era la misma y que no afectaba a nadie porque el avión iba a tres cuatros de su capacidad así que el cambio era limpio. ¡Qué felicidad! No lo podía creer, y yo que me iba a ir sin preguntar.

Así que me subí al avión tranquilamente, además me pusieron en primera fila (¡perfecto! Pensé). Y los de Aer Lingus no me quedaron mal ya que el vuelo, cómo no podía ser de otra forma, se atrasó media hora (ahí me empecé a poner nervioso otra vez). Cuando llegamos a Heathrow, ya sólo tenía 20 minutos de la hora que había ganado, así que salí corriendo para ganar tiempo.

Efectivamente no había migración, así que sólo esperamos las maletas y, como había vislumbrado, me tarde media hora entre la terminal dos y la cuatro. Así que, cuando llegué a Aeroméxico, lo hacía con las tres horas que te solicitan de anticipación. Y me felicité a mí mismo por tomar mis previsiones (a veces la riego pero trato de aprender de ello).
 
Con sus defectos y virtudes, amo a mi país.
Y así volé feliz de regreso a mi amado país.

Pero aquí no terminan los escritos de Irlanda, ya que tengo uno final para analizar muchas cosas que vi a lo largo de una semana en dichas tierras, mismo ensayo que saldrá en próximos días.

Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 14 de julio de 2018

Valle de Glendalough y Kilkenny (Irlanda Parte 6)

Congelándome en Glendalough
            Después de otro gran día, en esta ocasión en Howth y Malahide (sobre el cual pueden leer en esta liga), me tocó un día difícil, y eso que iba en tour, pero el problema acá fue el clima matutino.

            Valle de Glendalough

            Y yo pensé que el día de Irlanda del Norte iba a ser el más frío de mi estancia, pero nuevamente la vida me recuerda que no hay que dar nada por sentado.

Amaneció nublado, pero era un día normal en Dublín, por experiencia propia, sabía que era muy probable que el clima mejorara con el paso de las horas, pero no lo hizo tan pronto como me hubiera gustado.
 
El lago está bonito
Y, aunque me encanta la lluvia, en esta ocasión sí me fastidió la parte más importante del día. Este tour lo esperaba mucho porque íbamos al corazón de Wicklow, del cual ya había tenido una probadita muy padre en el Powerscourt House pero, en esta oportunidad, no fue posible disfrutar el lugar al 100%.

El Valle de los Dos Lagos, como es conocido Glendalough, es un enclave en la zona más bella de Wicklow, condado que es conocido como el Jardín de Irlanda, por ser considerada su zona más verde y más bella.
 
El Cementerio
En dicho lugar se fundó un monasterio en el siglo VI por San Kevin. El monasterio fue atacado en diversas ocasiones, tanto por vikingos como por ingleses y, con el paso de los siglos se convirtió en un importante sitio de peregrinación, especialmente para honrar a su fundador.

Aunque la historia del monasterio es antigua e interesante, y las ruinas te inspiran un viaje al pasado, la verdad es que el atractivo de este lugar es el marco de naturaleza en el cual está ubicado.
 
Bellezas naturales que te conquistan
En cuanto llegamos al Valle de Glendalough la lluvia empezó a arreciar, pero ése era el menor de los problemas, porque el viento hizo que la sensación térmica fuese aún peor. Es difícil que el frío me cale pero ahora sí tiritaba (la otra ocasión en que me había pasado algo similar fue mi primer día en Tokio), todo porque estaba empapado y, como lo único que me había tocado durante este viaje eran breves lloviznas, la verdad me tomó por sorpresa con mi humilde rompevientos.

Aun así recorrimos el lugar, porque no había venido de tan lejos para encerrarme en el autobús. Los paisajes estaban bellos y las ruinas de la abadía muy interesantes, sin embargo el clima influyó mucho en el (poco) disfrute del lugar, ya que sólo saqué mis fotos y recorrí de manera rápida el sitio (incluido uno de los lagos)  porque ya no me quería seguir congelando ni empapando.
 
El monasterio dentro de la naturaleza
Ahora comprendí a los alemanes que siempre andan preguntando del clima, porque ciertamente tu calidad de vida se ve incrementada o deteriorada de acuerdo al clima que te toque, así que en la zona centro de México somos muy afortunados de no tenerlos  tan extremos.

Por el mismo clima se fastidió nuestra vista del valle de Wicklow, ya que la visibilidad era nula y no pudimos sacar ninguna foto, porque todo estaba nublado. Así que nos fuimos secando en el camión con su potente aire acondicionado, lo cual a la postre me terminaría enfermando.
Ya sequecito y con sol en el Castillo de Kilkenny

El Castillo de Kilkenny

Así que llegamos a Kilkenny un pueblo bonito (aunque los irlandeses lo consideran ciudad desde el 2001, a pesar de tener menos de 10000 habitantes), el cual tiene algunos puntos turísticos muy atractivos.

El primero de ellos es su castillo, el más bonito que vi en mi estancia en Irlanda (aunque nada que ver con los escoceses o ingleses), pero la gente en Kilkenny le ha echado ganas al mantenimiento de su edificación (ojalá que en Howth hicieran algo parecido).
 
La fachada del castillo
Tanto el exterior como el interior del castillo están muy bien producidos, ya que los ornamentos, el mobiliario, los pasajes y los jardines están muy bien cuidados, tanto que parece que aún lo habitaran. Los jardines del castillo fueron habilitados como parque público, esto para que tanto locales como visitantes pasen un tiempo relajado en sus extensas áreas verdes.

Cuando lo observé desde lejos, me di cuenta que el castillo tiene un estilo muy similar al de Dublín, con la salvedad que al de Kilkenny sí se le ve más forma de castillo, aunque esa apertura que lo deja tan al descubierto, no me acaba de convencer, porque se pierde la función de fortaleza.
 
La Abadía negra
Kilkenny y sus templos.

Después del castillo, nuestro guía nos dio un paseo guiado por el poblado, contándonos historias interesantes sobre el sitio. A Kilkenny también se le conoce como la “Ciudad de Mármol” y es que, gracias a una piedra negra que abunda a sus alrededores, se levantaron una buena cantidad de edificios medievales, muchos de los cuales siguen en funcionamiento, aunque como oficinas de gobierno, museos, bares y demás.
 
Chulada de vitral en la Abadía negra
Una de dichas construcciones es la Abadía negra, misma que cuenta con unos vitrales impresionantes (lo sé, soy adicto a los vitrales). El edificio nació como Abadía de monjes dominicos pero actualmente es una iglesia, misma que pasó por muchas guerras y pestes, incluso fue clausurada pero fue recuperada y rehabilitada para volver a dar servicio religioso.

Se le puso abadía negra por dos razones: porque los monjes dominicos usaban túnicas negras para cubrir sus ropajes blancos. Y también se le llamó abadía negra por el color de la piedra con la cual fue construida.
 
La Catedral de San Canice por atrás
De ahí fuimos a la Catedral de Santa Canice, también conocida como la catedral de Kilkenny, y es que gracias a esta iglesia es que el poblado recibió su nombre, ya que en irlandés gaélico se pronuncia “Cill Chainnigh” que significa “Iglesia de Cainnech” o Iglesia de Canice.

Dicha catedral se construyó en el siglo XIII y cuenta con un estilo gótico. Tanto el exterior como el interior son muy bellos y con una decoración generosa en símbolos católicos sin llegar a resultar agobiante.

Sin duda, la visita a Kilkenny fue breve pero sustanciosa.

El Cansancio ganó terreno.

Regresamos relativamente temprano a Dublín, alrededor de las 6pm. Me tomé un chocolate caliente porque ya me empezaba a sentir mal. Estaba cansado, feliz pero cansado, ya no tenía muchos ánimos de ver nada, además de que todo estaba cerrado
 
Interior de San Canice
Sólo quería ver los Estudios Windmill, en donde suele grabar U2 sus discos. Con verlos por fuera me era más que suficiente, no quería ver el muro en donde los fans van y ponen sus mensajes, porque vi imágenes en internet y se veía tan grotesco que me desanimaron, sólo quería tomar foto del estudio e irme a casa.

Ya extrañaba mi clima, mi país, mi comida, mi familia, mi rutina, mi cultura y mi gente. Y fue justo a tiempo porque ya sólo me quedaban 24 horas en Europa, así que las últimas horas pretendía disfrutarlas a un ritmo más pausado.

Sobre ese último día en Irlanda, pueden leer en esta liga.

Hebert Gutiérrez Morales.

Howth, Malahide y Dublín de mejor humor (Irlanda Parte 5)

Con la estatua de Mr. MacPhisto (Bono - U2)

            Después de un maravilloso día en Irlanda del Norte, sobre el cual pueden leer en esta liga, mi humor mejoró exponencialmente, así que me levanté tempranito para aprovechar el primer destino del día.

            Autobús a Howth

            Le hice la parada al camión, cuyo chofer me regaño por no hacer la seña normal (que es como una especie de señal nazi), y sólo levante la mano para indicarla. No me enganché con un señor que, notoriamente, estaba teniendo un mal día (y eso que apenas eran las 7AM), así que me senté al fondo, porque iba a estar un buen tramo en él.
 
En la campiña irlandesa de Howth
            Era la hora de entrada a la escuela, así que el autobús se llenó de chamacos de secundaria. Es increíble cómo las interacciones y el lenguaje escolar es, en esencia, el mismo, sin importar la cultura o la época. Ver el comportamiento de los chamacos y chamacas me resultó muy interesante.

            Lo que me llamó mucho la atención fueron cada una de las paradas en las escuelas (que fueron cuatro en total): en dos sólo bajaron los varones y en las otras dos sólo las chicas, ¡ninguna fue escuela mixta! No sé si eso sea muy común en Irlanda o sólo fue la ruta que tomé, pero en México la gran mayoría de las escuelas son mixtas (que creo es lo más sano), ya que las instituciones exclusivas para un solo sexo cada vez son más raras.
 
Pequeños acantilados
            Recorriendo Howth.

            Llegué poco antes de las 8AM y el pueblo se veía muy tranquilo, supongo que porque la gran mayoría de sus habitantes ya habían partido a la escuela o al trabajo, y seguramente muchos de ellos hacia Dublín.

            Empecé a caminar hacia su parque/cerro/acantilado: una zona verde muy popular por sus senderos junto al mar. Como era temprano, me la pase solo un muy buen rato, recorriendo los caminitos tan sencillos como bellos, mientras iba bordeando la costa y disfrutas de los bonitos acantilados.
 
Caminos hacia el Castillo de Howth
            La serenidad me invadió y seguí reflexionando mientras me cruzaba con locales (porque era muy temprano para que fueran turistas) que paseaban a sus perros y nos deseábamos buenos días de manera mutua.

            Aunque el día estaba despejado, la brisa marina estaba fresca, y me inyectaba un sentimiento de nostalgia, ¿sobre qué? No lo sé, pero de pronto uno se pone sentimental cuando estás a solas en lugares lejanos de casa y tienes tiempo para analizar tu existencia.

            Terminé de recorrer el camino y me dirigí a la Abadía, misma que estaba cerrada y, por más que la rodee, nunca encontré la entrada, ya que todos los posibles accesos estaban marcados como propiedad privada, lo cual me parece increíble, porque las ruinas de una abadía (que se veía tan interesante como bien conservada) fuesen privadas me parecía un auténtico desperdicio (lo que puedes sacar de entradas justificaría una administración local).
 
Un Castillo desperdiciado
            De ahí me fui caminando al Castillo, y disfrute mucho el camino que lo precede, mismo que está lleno de árboles muy bien cuidados, al grado que recorrer ese pequeño tramo te pone de buenas.

            El castillo estaba en perfectas condiciones pero, otra sorpresa desagradable, ¡también era privado! Y es que en su interior tienen una especie de taller mecánico (¬_¬), además de que las instalaciones más profundas son escuelas de cocina y un museo cucho de la historia del transporte.

            Me pareció un auténtico desperdicio que un castillo TAN bonito y bien conservado sea utilizado para los propósitos arriba mencionados. Personalmente le invertiría un poco, lo pondría bonito y haría tours privados, para la cantidad de visitantes que van a Howth, sin duda le sacarían más provecho, pero si adquieres un Ferrari para trabajarlo de Taxi, ya es cosa tuya.
El Castillo de Malahide

            Castillo de Malahide.

            Llegue a Malahide, justo al parque en donde se ubica el Castillo y sus jardines. La población está muy mona y, a pesar que ya fue tragada por Dublín, aún mantiene su esencia de población pequeña.

            El castillo está mediano y sólo lo puedes recorrer en tour. El lugar está bonito y muy bien conservado por dentro. Por su tamaño era fácil deducir que no pertenecía propiamente a la realeza, sino a alguien de la corte. Básicamente el castillo de Malahide forma parte de la clase media de la aristocracia. Obviamente es grande para la persona estándar, pero nada que ver con castillos de mayor envergadura que he tenido la fortuna de visitar, mismos en donde sí habitan o habitaron miembros de la realeza.
 
El Comedor del Castillo
            Y es que, mientras lo recorría pensaba ¡pero qué hueva mantener un castillo! Ya que es caro y complejo. No me gustaría vivir en uno y menos ser parte de la realeza (ni siquiera me interesa ser de la High Society), eso por tanta pose, tantos compromisos, tantas apariencias y demás basura de la sociedad humana en su máxima expresión.

            Me parece que los últimos herederos resonaron con este agobio por mantener un monumento a la opulencia que, al parecer, ya no gozaban. Aprovechando que ya no tenían hijos a quienes heredar, los hermanos sobrevivientes prefirieron vender el Castillo y sus jardines al gobierno en 1975, esto para que lo explotaran como atractivo turístico y ellos se mudaron al extranjero para vivir más tranquilos.
 
Bellos jardines llenos de detalles
            De alguna manera esa historia me entristeció un poco, porque esa acción significaba el fin de una familia. Tal vez muchos se enfoquen en mantener el nombre, mística o tradición de sus familiares más famosos y de épocas de mayor abundancia. A mí eso no me importaba, en realidad era triste atestiguar que los últimos representantes de una familia antigua tuvieron que asumir el precio de “defraudar” todo lo antes mencionado. Debió ser un golpe duro en su interior tomar dicha decisión.

            Revelación en los Jardines de Malahide.
 
Caminitos bellos en los cuales perderte
            Después del castillo, empecé a recorrer sus jardines, mismos que no estarán al nivel de los de Powerscourt House, pero estaban bien cuidados. Esas zonas verdes las procuró uno de los antiguos dueños, mismo que trajo plantas diversas de todos los rincones del planeta para tenerlas en su propiedad. Los jardines son extensos y con muchos caminitos para que los disfrutes y te pierdas un rato en ellos.

            Mientras los recorría me daba cuenta que estaba triste, un tanto cuanto deprimido. Sabía que una razón es la incertidumbre en mi trabajo, pero había algo más que no podía hacer consciente y esperaba pronto comprender.
 
Casi no había visitantes
            También estaba triste por mi enfermedad, misma que lleva dos años vigente y me desespera seguir en tratamiento. Pero había otro tema que me sorprendió, y es que durante todo el tiempo que estuve en Irlanda, JAMÁS tuve contacto en persona con mi anfitriona de Airbnb, ya que todo fue vía chat. Y aunque soy alguien muy solitario, me llamaba la atención que no se molestara siquiera en conocer físicamente al individuo al que le estaba dando hospedaje durante una semana (aunque sea por educación).

            Y ahí me di cuenta de algo chocante, porque tengo que reconocer que soy más sociable de lo que me gustaría admitir y es que, al final, mi sangre latina pesa. Pero ¿por qué en México defiendo tanto mi tiempo y espacio? Porque en mi país son una bola de metiches y encimosos, que todo el tiempo se andan inmiscuyendo en asuntos que no les incumben y, si quieres algo de privacidad, debes defenderla a capa y espada.
 
Flores de todas partes del mundo
            En México soy considerado solitario y antisocial, porque no encajo en esa dinámica sofocante e invasiva que tiene mi gente pero, incluso yo, requiero de algo de interacción humana para un grado de bienestar.

            Gringos egocéntricos

            Antes de seguir con el siguiente sitio, debo compartir algo. Sin importar si fuese un tour, una explicación de algún sitio, una tienda o lo que sea, los irlandeses te preguntan de dónde eres, en parte por curiosidad y en parte por atención a tu persona.
 
Dibujo de Bono del 2003
            La gente normal, de casi todo el mundo, contestábamos con gusto nuestro país: México, Francia, Canadá, Japón, Australia, España y demás, a lo cual los irlandeses trataban de hacernos algún comentario sobre nuestro lugar de origen o una pregunta para conocerlo mejor.

            ¿Quiénes eran los únicos que no entraban en esta postura sencilla y sensata? Nuestros (no tan) queridos gringos. ¿Qué contestan los gabachos cuando se les pregunta de dónde son? California, Texas, Illinois, Florida, Ohio y demás estados de la unión americana.

            “¡Pinche bola de mamones!” es lo que pensaba cada vez que un gringo contestaba con su estado, me caían tan mal, porque además era generalizado, ninguno tenía la humildad de contestar “United States”.

            Y es que el gabacho cree que nos hace el favor, al resto de mortales, de vivir en su mundo, como la tierra no gira alrededor del sol, sino de su país, creen que todos debemos estar conscientes de la geografía del mismo.
 
Arte creativo e interesante
            Me pareció una actitud mamona y/o pedante, misma que no es de hoy y tardará muchos años en que se vuelvan mortales como nosotros (si es que algún día en realidad pasa).

            Galería nacional de Irlanda

            Ya de regreso en Dublín, fui al museo más grande y famoso de Irlanda y, sin duda, uno bastante amplio.

            Las exposiciones eran reflejo de esa fuerte cultura católica que reina en Irlanda, misma que seguía encontrando chocante en un país sajón pero, con los días, me fui acostumbrando a ello.
 
Descenso al Limbo
            Me sentía en Italia, por la gran cantidad de arte sacro que estaba expuesto, así que muchas de las fotos que tome en dicho museo fueron de temas religiosos que, aunque no es un estilo que me encanté, definitivamente ese día estaba sensible.

            Encontré muchas pinturas bellas, también había una sección de retratos de irlandeses ilustres, algunos de ellos muy creativos. De los retratos me llamaron la atención dos: uno de bono (vocalista de U2), mismo que estaba sencillo pero muy bien hecho. El otro fue de una de las heroínas revolucionarias que logró la independencia de Irlanda (la Condesa Markievicz), pero, justamente, el retrato que me llamó la atención fue el de ella vestida de manera elegante. La gallardía que expresaba dicho retrato era simplemente fascinante.
 
Hellelil y Hildebrand
            Eso sí, los que regulan la iluminación de las obras, hicieron muy mal trabajo a mi parecer, porque estaba tan mal calibrada la luz o los ángulos de la misma, que arruinó muchas de mis fotos, sin importar cuántas veces las intentara sacar.

            Conforme recorría el museo, y me iba empapando de su arte, me empezó a subir el ánimo, sobre todo cuando encontraba obras que me gustaban. Y es que recorrer y conocer museos es una actividad que, sin duda alguna, alimenta mi alma.

            Lo bueno es que iba a cerrar el día con broche de oro.

            The Little Museum of Dublín

            El Pequeño Museo de Dublín, que se ubica frente a Stephen’s Green, se compone de objetos que han donado los locales y que reflejan la historia desde el siglo XX de la ciudad (y el país) pero contado por sus habitantes, no por académicos, lo cual lo convierte en un museo cívico. Esto refleja la historia vista a nivel de piso y no la que nos quieren contar.
 
Me encantó esa frase
            Fui en Jueves porque era horario extendido hasta las 8pm (normalmente cierran a las 5), lo que no sabía es que las horas adicionales eran gratuitas, así que agradecí ahorrarme 10 euros.

            El Museo se ubica en una casa estilo georgiana y consta de tres pisos. Personalmente puedo dividir esta breve visita en tres secciones.

A)    La esencia irlandesa

            Aunque el museo es del tamaño de una casa, está lleno de artefactos, muebles, posters, juguetes, pinturas, periódicos y demás cosas que te dan para pasarte un par de horas en el mismo.
 
Mucha información repartida en cada cuarto
            Por lo mismo te asignan un guía, la mía se llamaba Fiona, misma que estaba caracterizada como un Leprechaun (un deundecillo irlandés) y que era MUY divertida. Su manera de contarnos la historia era tan ocurrente como interesante, además haciéndola interactiva porque nos preguntaba muchas cosas para medir nuestro conocimiento de Irlanda o nuestro sentido común.

            Obviamente no te va contando sobre cada objeto expuesto (porque son más de 5000), pero sí te va a dando una introducción sobre los más relevantes, así como una breve reseña de lo que puedes encontrar en cada cuarto. En realidad lo sientes como una plática familiar que te da un amigo que recién vienes a visitar a Irlanda.
 
Gerry Conlon liberado en 1989
            Esa explicación te abre el apetito por conocer más, por lo que vas analizando los objetos con una curiosidad ávida. Y como todos los objetos fueron donados por gente de Dublín, el lugar se torna una delicia para y por el pueblo que lo creó.

B)    The Troubles

            Ya que no pude ver los murales católicos en Belfast concernientes a “The Troubles”, tuve una pequeña compensación en este museo, ya que hay unos cuadros y recortes dedicados al conflicto entre católicos y protestantes.

            Obviamente puedes encontrar mucha información hoy en día en Internet sobre el tema, pero resulta fascinante verlo a través de recortes de periódicos, fotos, vídeos y demás evidencias de la época en que acontecieron los distintos sucesos.
 
Acabando de destruir la Columna a Nelson
            De ellos me llamaron la atención dos sucesos: el primero fue el atentado contra la columna de Nelson, en la calle O’Connell, en donde el IRA voló el monumento al militar inglés que triunfó en la batalla de Trafalgar. Dicho monumento, a los ojos de los rebeldes irlandeses, representaba la opresión inglesa a su país, por lo cual lo dinamitaron en 1966. A partir del 2003 se montó El monumento de la Luz (“The Spire”), una larga estructura de 119 metros y que representa la paz en Irlanda aunque, en realidad, para los irlandeses es motivo de chiste, ya que tienen bastantes motes graciosos y/o sexuales para dicha estructura.

            El otro hecho que me llamó la atención es la historia que inspiró la película “In the name of the father” con Daniel Day-Lewis, en donde se trata de un grupo de irlandeses que fueron declarado culpables por un atentado que no cometieron en un Pub de Londres.

Dicha película me impactó mucho en mi juventud y, después de enterarme más de los antecedentes históricos, me dieron ganas de volverla a ver para comprender todos los aspectos que se me pudieron escapar antes.
 
Felicidad total
C)    U2

            Como llegue temprano antes de mi tour, tenía el museo para mí solo, así que fui a la sección de U2, para poder disfrutarla a gusto. Siendo honestos, me sentí tan emocionado de estar ahí que hasta las lagrimitas se me salieron.

            Toda la historia del grupo estaba resumida en ese pequeño cuarto: sus orígenes, sus discos, sus conciertos, su labor humanitaria, sus giras, sus instrumentos, comerciales, letras, fotos, documentos, posters y demás. En especial me llamaron la atención las fotos de su juventud y sus orígenes como banda, y es que me conmovieron como si fuesen de mi propia familia.
 
¡Y lo lograron!
            Con lo que vi en este museo, más lo que presencie en el museo del Rock, me quedó claro que U2 tiene suficiente historia como para abrir un museo en Dublín dedicado a su trayectoria, el cual tendría mucho éxito.

            Después del tour, ya para salir, compré un poster de la banda, y la chica de la recepción empezó  a platicar conmigo de la música de U2. Fue una conversación deliciosa, porque conocía toda su discografía. Y ahí me di cuenta que era la primera vez que hablaba con una persona con mi mismo nivel de conocimientos de U2, y no quiere decir que sea el mejor fan del mundo, pero ciertamente he seguido a la banda desde hace tres décadas.
 
Tanta y tanta información :'-)
            Fueron sólo 15 minutos en los que hablamos de las melodías, sus discos, sus conciertos, sus videos, nuestras respectivas canciones favoritas y lo que significaban para nosotros y demás. Antes de irme me obsequió una postal de ellos jóvenes y me dio tips de a dónde ir para ver más de su historia.

            Y así salí muy feliz del Little Museum y disfrute el sol intenso de las 8pm mientras regresaba a casa. Segundo día que me había encantado Irlanda y fui auténticamente feliz, y eso estuvo bien, porque el día siguiente no iba a ser tan benévolo, y de ello pueden leer en esta liga.

            Hebert Gutiérrez Morales.