domingo, 17 de diciembre de 2017

Regreso al mundo Maya. . . . ejem . . . Olmeca (Parte 5: Veracruz y Tabasco)

La Gran Cabeza Olmeca (la de piedra obviamente ¬_¬)
            Prácticamente todos mis destinos importantes en este viaje estaban en los estados de Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Para llegar a dichos lugares tuve que transitar por otros dos estados: mi natal Veracruz y Tabasco. Y aunque sólo estuve de paso por ellos, no quiere decir que no tuviera vivencias relevantes.

            Igual y este escrito va a ser más breve que los otros cuatro, y bien pude haberlos acomodado entre ellos, pero me latió dividir esta saga por estados y, como al final es mi blog, pues está bien. ;-)

            El paramédico
 
No a todos se les debe dar ride ó_O
            Sé que soy subjetivo cada vez que escribo de Veracruz pero, en verdad no lo puedo evitar. Y es que mi percepción de la realidad es distinta cada vez que paso por mi estado natal, el ambiente se siente diferente, empezando porque el aire se percibe más rico y puro, ya que huele a mar y a vegetación. Y eso es sin importar que estaba lejos de la playa, porque la brisa marina inunda los alrededores, además de que el olor a húmeda naturaleza te saca una sonrisa.

Tal vez por esa felicidad que me invade cada vez que estoy en mi estado natal es que accedí tan fácilmente a una petición que me hicieron en la caseta de Fortín: el que cobraba me pregunto “¿A dónde va amigo?”, al decirle mi destino me pidió darle aventón a un paramédico hasta la siguiente caseta, a lo cual accedí con gusto.


Mi pasajero era de Córdoba y nos pusimos a platicar de su labor en las carreteras, algo que disfrutaba mucho, a pesar de la naturaleza de su trabajo. También hablamos de la gran cantidad de gente veracruzana que vive en Puebla por la necesidad de un trabajo (así como yo), así como las dificultades para adaptarse de una cultura a otra porque, efectivamente, las dinámicas jarochas y poblanas son MUY distintas. Incluso platicamos de la educación de los hijos, ya que él tenía  dos y el difícil papel que resulta ser padre.


La plática fluyó tan bien, gracias a la esencia dicharachera y noble que tiene la gente de mi estado, incluso yo soy capaz de sacarla de su cajón cuando es necesario, por eso dialogamos de lo lindo. Cuando encontramos a sus compañeros en una ambulancia a mitad del camino el señor me dijo “Es una lástima que no pude acompañarlo más tiempo, la plática estaba buena”, y nos despedimos con un apretón de manos.

Esos pequeños encuentros fortuitos de gente con la que, en teoría, no tienes nada en común y que, al final, resultan en breves momentos de coincidencia y recordarnos que los humanos no somos tan distintos unos de otros.

            Me gusta manejar a solas pero esos breves encuentros, que te sacan de la zona de confort, también se agradecen. Lo que sí fue una auténtica monserga en el trayecto de ida fue la cantidad de tramos en reparación, así que tarde una hora más de lo esperado para llegar a Palenque.


Aunque la gran mayoría del camino en Veracruz estaba impecable, había otras partes impresentables, y eso que el tramo entre Acayucan y Coatzacoalcos ya estaba más decente que hace un año.

Eso fue al inicio de mi viaje, ahora saltémonos al final.

            Parque – Museo La Venta

            Me faltaba poco para llegar a Villahermosa, procedente de Campeche, y me pregunte “¿Cómo demonios pude manejar durante 13 horas el año pasado? ¡Estaba loco!” Y es que tan sólo con el tramo entre Champotón y la capital tabasqueña ya estaba cansado.
 
La Jaguar embarazada
            Quería llegar al Show nocturno que dan en el parque-museo de La Venta pero ya iba desgastado y el tráfico a la entrada de Villahermosa no ayudó, así que llegué a mi hotel a bañarme y descansar.

            Por cierto, aunque suene a comercial, me llevé una gran sorpresa con el Hotel City Express Junior. Nunca me había quedado en dicha cadena y la relación calidad-precio es inmejorable. Con todos los servicios que necesitas, y que funcionan a la perfección (el internet, el baño, la cama, el aire acondicionado, etc.) Es más, hasta el desayuno es decente, tal vez no la sazón de hogar, pero te llena la barriga.
 
Uno de los guerreros
            Así que descansado, bañado y desayunado, pase al Parque-Museo de La Venta antes de iniciar el camino a casa. Lo bueno de ir a la hora de apertura es que no había nadie, así que tenía el lugar para mí solito.

            A la entrada tienen un mini-zoológico, el cual iba a pasar de largo porque, como comprobé en San Diego, dichos lugares me deprimen por tener a los animales encerrados. Sólo me detuve a fotografiar a una jaguar embarazada que me pareció muy bella.

            Prefería ver a una especie de tejones que estaban sueltos por todo el parque. Definitivamente el comportamiento de dichos animalitos en libertad es más llamativo que ver a un pobre ser muriendo en vida mientras está enclaustrado en una jaula.

            En el parque logré cumplir uno de mis anhelos desde pequeño: ver la gran cabeza Olmeca, misma que había visto en libros y en la TV, pero yo quería estar frente a ella para ver su magnitud. Al estar solo en el parque pude apreciarla con toda calma, al igual que el resto de esculturas y vestigios de la cultura olmeca.
 
Lugar lleno de esculturas interesante de los Olmecas
            Aunque es un lugar montado de forma artificial, hay que reconocer que resulta agradable y educativo. Ciertamente los vestigios de la cultura olmeca se apreciarían diferente en su lugar de origen pero, gracias a un yacimiento de petróleo, es mejor disfrutarlos en este parque a no verlos. Sin duda La Venta es un Parque bonito y muy interesante, una visita que vale la pena y no te quita mucho tiempo.

            El señor de las Piñas


            Ya en el camino de regreso, de vuelta a mi estado natal, ya había pasado por Acayucan cuando empecé a ver mucha gente que vendía piñas a la orilla de la autopista, así que me latió pararme a comprar un par.

            El señor de las piñas era un tipo muy decente, lo sé porque me preguntó cuánto me faltaba para llegar a un refrigerador “Para que no se le echen a perder” me dijo. Esa decencia me conmovió y le compré un jugo (para hacerle más el gasto), que resultó ser el mejor puto jugo de piña que he probado en mi vida (simplemente delicioso).

            Antes de partir, algo en mi interior me hizo preguntarle por Juan Díaz Covarrubias ya que, según yo, estaba a la altura del pueblo natal de mi madre. Al señor le llamó la atención mi pregunta pero, de todas formas, me indicó hacia donde quedaba aquel lugar vital para mi historia familiar.
 
La influencia materna nos sigue hasta el último día
            “¿Cómo conoce usted un pueblo tan pequeño?” me dijo y le comenté que de ahí era mi mamá y su familia. “¿Y cómo se llama su mamá?” me cuestionó; al decirle el nombre, al señor se le iluminó el rostro.

            Resulta que el papá del señor había trabajado para mi abuelo en los ingenios del pueblo. De acuerdo a lo que me cuenta mi madre (y que me corroboró el señor de las piñas) mi abuelo era un jefe justo y generoso con sus trabajadores, por eso el señor se acordaba bien de mi abuelo y sus hijos. Nunca convivió con ellos, pero su papá les decía los nombres de los chamacos, de ahí que al señor le sonó el nombre de mi madre.
 
Tiempos pasados que no volverán más
            Me sentí extraño con esa historia, estaba feliz pero, al mismo tiempo incómodo, me sentía como un espía del pasado familiar, y es que coincidir con alguien que conoció a mi madre y mi abuelo hace más de 50 años no es algo que te pase todos los días.

            Me hubiera gustado platicar con el señor más tiempo, pero creo que con ese pequeño recuerdo que me regaló fue suficiente. Le agradecí y aseguré darle sus saludos a mi mamá, aunque ella no lo conociera.

            Cuando tuve señal, conecte el Blue Tooth y le hablé a mi madre para contarle lo acontecido. Mi mamá estaba pletórica de saber que, a pesar de las décadas, siguieran recordando a mi abuelo con cariño y fue muy feliz con mi encuentro y, por ende, yo también.

            El Jarochito en el exilio.
 
La Bamba
            La docena de años que viví en la ciudad de México fui feliz, cuando nos mudamos a Puebla, todo el tiempo soñaba con lo maravillosa que sería mi vida en Veracruz. Con la edad, el trabajo y la conveniencia, he aprendido a aceptar que nunca voy a vivir en mi lugar de nacimiento.

            Aunque no viva en el lugar de mis amores, siempre le tengo un gran cariño. Sé que ya no pertenezco ahí, pero siempre amaré a mi estado y, cuando pueda, le retribuiré lo que esté a mi alcancé, como comprar cosas en la carretera.
 
El Jarochito en el exilio
            Por eso, además de la piña, me paré en la carretera a comprar Tamalitos, Toritos, quesos, Café, miel y demás mercancías, principalmente para mi madre, que son manjares que le recuerdan su infancia.

            Justo antes de la caseta de Fortín, dejando atrás a mi bello puerto, vi un letrero del refresco endémico del lugar (Jarochito) y decía “El orgulloso hogar de 8 millones de jarochitos”, por lo cual no pude evitar conmoverme y sacar unas lagrimitas mientras decía "Yo también soy un jarochito”, mientras manejaba orgulloso de mi origen camino a casa.  :’-)


            Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Regreso al mundo Maya (Parte 4: Yucatán)

Lago Rosado en "Las Coloradas"
Mi visita a Quintana Roo no resultó 100% exitosa, porque no logré todo lo planeado (pueden leer sobre ello en esta liga). Sin embargo, la visita tan provechosa a X-Plor me había dejado un excelente sabor de boca, así que mi trayecto a Valladolid fue muy agradable.

Camino a Valladolid

Algo que había notado desde Campeche es que los nombres mayas son bien chidos y pegajosos. Nombres como Pacchen, Chacchoben y, mi favorito, Chemax se me quedaban en el inconsciente y, aunque trataba de evitarlo, los repetía con voz chistosa. Supongo que cuando uno maneja tantas horas se torna bastante simple. Aun así me la pasaba bien repitiendo como loquito dichos nombres en mi camino.
 
El Elefante dentro del Cenote de Dzitnup
            Otra cosa que aprecié durante el trayecto a Valladolid fue la diferencia de realidades dependiendo el lugar. Y es que las carreteras en Quintana Roo y Yucatán son una delicia, algo aburridas al ser todas rectas, pero en perfectas condiciones.

Con ese nivel tan bajo de interés es relativamente comprensible que, al haber una que otra curva, pongan sus letreros de “Precaución: curvas peligrosas”, cuando en realidad eran unas muy amplias y sin gran dificultad, pero para ellos resultaban complicadas. La verdad me dieron ternura y espere que nunca tengan que manejar en los Altos de Chiapas o en la Sierra Gorda Queretana porque se van a infartar.
 
Cenote Xkeken o Dzitnup
Un matrimonio chiquito

Ya en mi hotel en Valladolid, le pedí consejos (vía Whatsapp) a un amigo de Yucatán sobre cosas que visitar y es que, aunque ya tenía mi itinerario, quería ver si me daba algún tip valioso.

El problema es que me empezó a dar un montonal de información, y le tuve que aclarar que visitaba su tierra unas horas, no todo un mes. Pero al darme sus consejos tipo “desayuna en el mercado, paséate en el Zócalo, ve a tal colonia” y demás, me doy cuenta que mis prioridades de viaje son muy propias, alejadas de lo convencional.
Cenote Samulá

Tal vez, cuando no tenga tanta hambre de conocer tantos lugares, me dé esos lujos de tomármelo con calma pero, al venir de tan lejos, mi prioridad es conocer cosas diferentes y únicas del lugar, y no precisamente su comida o la gente. Además, sin buscarlo, las personas se me acercan de todas maneras (ventajas de viajar solo) y, cuando en mi camino hay comida típica, la como, pero no la ando buscando.

            Y ahí entendí por qué recordé a mis compañeros de viaje en el Río subterráneo de X-plor.
Ek' Balam

En los viajes como en la vida, todos van a tener su propia opinión de cómo hacerlo mejor que, casi nunca, va a coincidir al 100% con la tuya. Por ejemplo, me han invitado a viajes que suenan fantásticos pero que no me enganchan en lo absoluto y declino ir, por otro lado he invitado a viajes que encuentro increíbles pero que  a la gente no le entusiasman de la misma manera, y termino yendo solo.

            Creo que el viajar es una especie de matrimonio chiquito en el que, si no tienes una visión similar de lo que quieres durante el viaje, no tiene caso hacerlo juntos. Por tal motivo me he mantenido soltero tanto tiempo y, por la misma razón, cada vez es más raro que alguien me acompañe en un viaje largo, así que opto por ya no invitar a nadie.
Renovación de las estructuras originales

            Cenotes Dzitnup y Samulá

            Me levanté tempranito para llegar a la apertura de los Cenotes de Dzitnup (o Xkeken) y Samula pero, al llegar al lugar, no había nadie que atendiera, sólo unos chamaquitos que la hacen de guías.

            Y ahí estuve esperando durante media hora, incluso ponderé irme sin verlos pero, como me los habían recomendado, saqué paciencia de donde no la tengo y espere diligentemente. Misma paciencia que utilice para no gritarle a la señorita que llego con toda parsimonia a abrir.
Es enorme la Acrópolis

Ahí recordé que la gente en el sur vive de forma más tranquila, lo cual tiene sus ventajas y desventajas. Y una de esas desventajas es que toman la impuntualidad de forma natural.

Al final la espera valió la pena porque los Cenotes efectivamente estaban muy bonitos, con agua cristalina y formaciones subterráneas interesantes. Es más, con algo de tiempo, hasta me hubiera quedado a nadar, pero tenía otros lugares lejanos por visitar y me conforme con conocerlos por fuera.
Lugar pequeño pero agradable

            La Majestuosidad de Ek’ Balam

            Qué fortuna es vivir en México, porque nunca deja de sorprenderme, a veces de forma negativa pero, honestamente, son mayoría las cosas positivas.

            Llegué a Ek’ Balam y, a diferencia de otras zonas arqueológicas, los visitantes eran pocos. De hecho me llamó la atención que era el único mexicano porque la gran mayoría eran Europeos y uno que otro gringo.
Gracias Ek' Balam

            Eso sí, será poco visitado, pero la entrada está bastante cara aunque, siendo honestos, vale la pena cada peso, ya que es un sitio impresionante, en especial su Acrópolis que es inmensa. El sitio está muy bien cuidado, muy agradable, chiquito pero interesante.

            Ya sé que parece que tengo algo contra Chichen Itzá pero, al visitar estos lugares tan imponentes, me ofendo cada vez más de toda la fama que se lleva injustamente dicho lugar, habiendo sitios más increíbles a lo largo de México.

            La Acrópolis es una pirámide brutal, no por la altura (que es bastante alta), sino por la base que es tan ancha que no entra en una sola foto y, en la panorámica, se ve deforme por lo larga que es. Me encantó subirla y recorrerla, aunque debo reconocer que los años ya empiezan a pesar, porque ya no subo con la misma fluidez de antes.
Playas sin una alma que las contamine

            Sé que para los puristas, es bueno dejar las ruinas como las encontraron pero en Ek’ Balam se han propuesto restaurar algunos de los templos y puertas internas, lo cual me parece una excelente idea. Está muy padre ver las estructuras originales en dibujos pero, si puedes restaurarlas a su estado original, me parece que se aprecian mejor.

            Me fui muy feliz y satisfecho de Ek-Balam, existía el riesgo de hacerme grandes expectativas con tanta recomendación pero, al final, no sólo no me decepcionó, sino que me sorprendió de forma muy agradable.
Entrada de Uxmal

            El Lago Rosado
           
Maneje hacia el norte de la Península, hacia el municipio de Río Lagartos, un camino largo y bonito, sin nada especialmente bello, pero agradable. Antes de llegar a mi destino pase por unas playas vírgenes que eran muy hermosas, especialmente porque no había nadie en ellas.

Mi destino era la población de “Las Coloradas”, un pequeño pueblo pesquero en el cual se ubica una gran industria salinera misma que, indirectamente, fue la creadora del mayor atractivo de la población: una laguna rosada.
Justo a esta pirámide no te dejan subir

Debido a las grandes concentraciones de sal, el agua se vio llena de pequeños organismos que con sus procesos biológicos le dieron al lago su color tan atípico. También por dicha concentración de sal, flotas con mucha facilidad, además de que es bueno para la piel bañarse en sus aguas.

El color es más intenso conforme el sol está más alto, además de que los atardeceres son más espectaculares al reflejarse en el lago. También se dice que hay flamencos que adornan el paisaje pero en mi visita no había alguno.
Estructuras perfectamente conservadas en Uxmal

Me quedé a comer en el sitio, pensando que al ser un pueblo pesquero, la comida iba a ser buena y barata. La comida era buena, nada espectacular pero decente, aunque los precios estaban igual de caros que en las ciudades.

De ahí me encaminé hacia Mérida.

            Los contrastes en Mérida
           
Uxmal es un lugar majestuoso
            Sin duda Mérida es una ciudad bella, pero con la visita pasada tenía suficiente, así que sólo la tomé como punto estratégico para descansar en mi recorrido. Lo que sí es que llegué y recorrí la avenida Montejo con toda su fresez y elegancia, porque toda su estética está muy bien cuidada, hasta me pareció que la esencia de dicho lugar no cuadraba con la de la propia Mérida, ya que parecían lugares distintos.

            Llegué a mi hotel y me fui al centro a estirar las piernas y comer algo. Cometí un error al entrar a un restaurante vacío y es que estaba así por lo caro de la carta. Error mío por no ser observador ni ver los precios antes de entrar. Por lo menos la comida estaba buena y el servicio era atento, así que ya no me dolió tanto pagar de más.
Un tesoro en medio de la selva

            Decidí regresar por otro camino al hotel y pasé por una zona más democrática y me recriminé por no haber buscado mejor, ya que ahí hubiera comido mejor a un precio más barato.

            El problema es que seguí caminando por esa zona y, sin darme cuenta, acabe por estar en una zona horrible, justo detrás del mercado. Estaba oscuro y ciertamente estaba ansioso porque no me sentía seguro, y entre más caminaba más feo se ponía el ambiente.
Imposible no sorprenderse

            Por fortuna una de las personas del mercado se percató de mi cara de susto y me indicó hacia donde salir, indicaciones que seguí con mucho gusto, ya que me regresaron a la zona turística.

            Fui tan feliz al llegar a mi hotel que prometí no volver a quejarme de la Fresez porque, al final, hay cosas por las cuales vale la pena pagar más, como la seguridad.

            Supongo que ese contraste, que viví en Mérida, se vive en todos lados del mundo, en donde hay sitios fresas y sitios feos, pero siento que en las ciudades mexicanas está más marcado este fenómeno, porque no creo haber estado tan lejos del Paseo Montejo cuando anduve por zonas feas de la ciudad.
Uxmal es un lugar que vale la pena conocer

            El imponente Uxmal

            Salí tempranito de mi Hotel para estar a la hora de apertura de Uxmal. Al llegar a dicho lugar, aunque está en medio de la selva, ves que hay mucha producción en la entrada por lo que pensé que me iba a encontrar con otras ruinas afresadas tipo Chichen Itzá.

            Sin embargo, la fresez se terminó al momento de entrar a las ruinas, y no porque el lugar estuviera feo, al contrario, era impresionante y muy auténtico. Me sorprendió lo bien conservadas que estaban las estructuras, aunque sí me frustró que no te dejen subir a la pirámide de la entrada.
Las Palomeras de Uxmal

            Nuevamente era el único mexicano entre todos los visitantes, sin contar el personal de Staff obviamente. Como ya mencione arriba, mis ataques a Chichen Itzá son por la desmedida publicidad que recibe pero, por otro lado, debo de admitir que eso resulta positivo para lugares cercanos. Y es que, de alguna manera, comparte esa promoción a lugares como Uxmal, Ek Balam o Calakmul.

Era evidente que los visitantes de Uxmal apreciaban mucho las impresionantes ruinas, porque son gente culta, que investiga más allá para encontrar sitios interesantes. Por un lado me alegró ver a tanto europeo, porque valoran nuestra cultura. Por el otro me entristeció no ver a algún otro mexicano, porque no valoramos lo que tenemos. Pero bueno, por lo menos los extranjeros se toman el tiempo de conocer nuestros tesoros, aunque nosotros los ignoremos por completo.
           
Detrás de mi la gran Pirámide de Uxmal
Después de tan maravillosa visita a Uxmal me encaminé a Campeche, y de ese viaje ya escribí en esta liga, así que en la quinta (y última) entrega de esta saga, hablaré de dos estados de paso, pero igual de interesantes.


Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Regreso al mundo Maya (Parte 3: Quintana Roo)

X-Plor
            Retomo el escrito anterior, mismo que pueden leer en esta liga, saliendo de Calakmul, me dirigí a Quintana Roo. Mi primera parada fue en Bacalar, en dónde sólo quería ver la laguna, no me quería pasear ni nada más, pero al ver el exceso de gente que te quiere vender un tour, o una comida, me desmotive y prefería manejar directamente a Mahahual. En donde llegué a buena hora para cenar y dormir temprano porque había sido un día largo desde Palenque hasta Calakmul y luego hasta Mahahual.

            Regreso a Mahahual

            Los terremotos de Septiembre afectaron el turismo nacional en Mahahual, y es que pensé que por el puente de muertos iba a haber más mexicanos, pero no fue así. Adicionalmente no hubo crucero el día en que fui, así que el pueblo estaba muerto.


            Pero, aunque se hubieran juntado el grupo de ocho personas para el Atolón del Chinchorro, el mar estaba picado, así que tampoco hubiera sido posible visitarlo. Chano me dijo que en realidad lo que vale la pena del Atolón es la buceada (algo que no pretendo volver a hacer), ya que el Snorkel es muy estándar.

El guía español me comentó de Puerto Herrero, un lugar a dos horas de ahí en donde el snorkel es increíble, con todo y un barco del Siglo XIX hundido, además de que esa excursión es un poquito más barata y no depende tanto del clima. Así que ya tengo motivo para regresar en otra ocasión a Mahahual que, honestamente, no tenía planeada, pero sirve que vuelvo a intentar pasearme en Bacalar.
 
Bello y tranquilo Mahahual
            Esa mañana recorrí el pueblo tranquilo, casi todos los negocios estaban cerrados, ya que estaban aprovechando su día libre porque, según escuché, iban a tener una seguidilla de varios días con cruceros, y de ese turismo se alimenta el pueblo, así que venían días ajetreados, por lo cual todo el mundo descanso de buena gana.

            Chano me dijo que debía quedarme más días en Mahahual, para aspirar su esencia, que es lo bueno de quedarse mucho tiempo en un lugar, para disfrutarlo e impregnarte de él de manera tranquila.


Lo entiendo y comparto su sentir pero esa postura no va con mi esencia en este momento de mi existencia; y es que si estoy en un lugar debo moverme y conocer muchas cosas, aún no estoy en edad de quedarme tranquilamente en un sitio a esperar empaparme de él, ahora quiero conocer mucho. Ya con el tiempo, y la edad, decidiré cuáles valieron la pena para vivirlos con más calma.

            Siendo honestos sí me empapo de lugares, pero recorriéndolos, como hago normalmente en mis viajes al extranjero. Tal vez, cuando sea viejito, me quede con mucho gusto en un sitio como Mahahual a disfrutar de la brisa del mar, pero no ahora, no con esta energía y vitalidad que aún me queda y que no va a ser eterna.
 
Una belleza de lugar
            A pesar de no lograr el objetivo primario, fue una buena visita, porque recorrer el malecón de Mahahual sin gente y de día es una experiencia deliciosa. El mar estaba picado y frío, así que no daban ganas de meterse, y ahí recordé que tenía cuatro años sin meterme a una playa. Y es que el hecho de que haya nacido en costa no me crea una necesidad imperante de meterme al mar. Soy feliz viéndolo, escuchándolo, respirándolo y relajándome en su presencia, amo el mar, pero ya no me muero por meterme a él como en la niñez.

            La vida con calor
 
Un pueblo tranquilo y sereno Mahahual
            En la parte final de la plática con Chano, dijo algo que me resonó mucho “Lo bueno de que ha hecho frio es que he dormido como no lo hacía en años”, ésa afirmación la recordé un par de días después cuando, en Ek’ Balam, un guía le decía a su cliente “Aquí con 25 grados ya sentimos frío” O_ó

            Creo que nunca le acabaré de agradecer a mi madre por habernos sacado del calor, aunque eso significara alejarnos de nuestra amada tierra natal. Y es que he ido corroborando que el clima es un factor vital para la calidad de vida, así que las temperaturas extremas no son deseables pero, si tengo que lidiar con un extremo, creo que es más fácil defenderse del frío que del calor.
 
Las bancas del malecón pintadas artísticamente
            Aunque también tiene sus ventajas el clima cálido porque, al ver lo decente que es la gente en estos lugares, llegué a la conclusión que el calor era un factor importante en su comportamiento.

            Y es que, según mi teoría, la gente en zonas cálidas es muy leal precisamente por el clima; y es que para ser malvado y joder a los demás se requiere de mucha energía, y con ese puto calor es mejor ahorrar tu esfuerzo para hacer lo mínimo indispensable, así que ser decente y bueno es lo más fácil, por lo que optan por ser campechanos en su accionar. Justamente por ese mismo factor es que, la gente de climas tropicales, también tenemos fama de huevones, porque por ese mismo calor, uno opta por la ley del mínimo esfuerzo.
 
Nos volveremos a ver Mahahual
            La contraparte se presente en Puebla, donde la gente es más maliciosa por lo que, supongo, al no haber tanto calor, a la gente le sobra la energía para estar chingue y chingue.

            En realidad, mi teoría la podría defender en cuanto al calor, pero no en cuanto al frío ya que en Islandia (país maravilloso del cual espero escribir pronto), la gente es muy chida y vaya que ahí sí hace un buen de frío. Supongo que la gente en Puebla le gusta ser culera sin importar el clima ¬_¬U.

            Kaan Luum, la visita frustrada
 
Playa del Carmen
            Al no tener mucho más que hacer en Mahahual, inicié mi trayecto a Playa del Carmen, aunque tenía una visita rápida en el camino: La laguna de Kaan Luum, que está muy cerca de Tulum.

            Lo que hace atractiva a esta laguna es que tiene un Cenote en su interior, lo cual da una vista espectacular del lugar. Sin embargo, el destino dictaba que no iba a apreciar dicha belleza.

            Al llegar al lugar, por un camino de terracería a través de la selva, me aproxime a la entrada, pero las personas del lugar me dijeron con toda seriedad “Ni se moleste joven, debido a las lluvias el lago no luce su color turquesa natural y el cenote no se puede apreciar”
 
Un lugar diseñado para extranjeros
            La verdad me sorprendió la actitud tan honesta, decente y leal de las personas, ya que en otras partes de México, te cobran y no te dicen nada, y si osas reclamar, te saldrán que no es su responsabilidad.

            Le agradecí a las personas su decencia e inicié mi camino hacia mi siguiente destino.

            The Carmen’s Beach

            Nunca había ido a Playa del Carmen, sólo pasaba por su avenida principal cuando iba en camino a los Parques o a Chichen Itzá. Siempre me causaba curiosidad porque la gente me decía que era un lugar más auténtico y menos agringado que Cancún, lo cual es una mentira ENORME.
 
En el Corazón de XPlor (Literalmente)
            Así que, además de que no conocía el lugar, opté por quedarme en Playa del Carmen, ya que los hoteles cuestan casi lo mismo que en Tulum y la diferencia en cuanto a calidad es mucha, como comprobé el año pasado. Y no me equivoqué al elegir.

            Llegué a mi hotel, el cual era muy fresa, y ahí me di cuenta que sí vale la pena reservar con tiempo, porque pague la mitad de la tarifa normal. De vez en cuando se disfruta un poco de fresez, un hotel en donde no te preocupes por nada, sin queja alguna, con todos los servicios excelsos. La única queja que tendría del hotel es que era tan fresa que el de recepción me vio feo por ir fachoso (wey, estoy en la Playa, no voy a ir de traje).
 
Un bello día en XPlor
            Como llegué temprano, tomé mi tiempo para recorrer el lugar y la famosa Quinta Avenida de Playa del Carmen y fue algo tan sorprendente como triste. En teoría era México pero, en realidad, el lugar estaba diseñado para el Status Quo agringado occidental, ¡sin duda!

Aunque voy a Estados Unidos un par de veces al año (por culpa de mis Delfines de Miami), en verdad no me agrada que Estados Unidos esté de manera TAN descarada en mi país. Entiendo que, al final, es el extranjero es el que trae el dinero del que vive la gente, por lo que el mexicano ha modificado su esencia para que el gringo se sienta cómodo. Lo entiendo pero no me gusta.

Todo estaba tan caro que opté por comer en un Subway (totalmente irónico), y no era el único, el lugar estaba lleno de mexicanos que comían algo decente a un precio justo, no las groserías que te cobraban por comida mexicana.
 
Lugar fresa pero que vale mucho la pena
            Vi tantito la playa, misma que está tan bonita como Cancún, con arena blanca y agua turquesa, pero nada comparable a la belleza que había experimentado durante la mañana en Mahahual. Así que opté por regresarme a mi hotel y descansar un poco.

            Después de tan triste espectáculo, acabe apreciando a todos los europeos que me encontré en Palenque, Toniná, Calakmul o Mahahual (y en días posteriores a los que me encontraría en Ek’ Balam o Uxmal), porque son turistas que también dejan dinero, pero que se alejan de esos lugares agringados y se meten a la esencia verdadera de México.
 
El Tiro más alto es de 50 metros de alto (bajito)
            Pero en fin, no puedes alejarte de lo comercial todo el tiempo, y al día siguiente tenía mi única visita fresa de todo el viaje, y fue una que disfruté bastante.

            X-Plor en exclusiva

            Así como el Hotel en Playa del Carmen, de vez en cuando se agradece un lugar como Xplor, en el que cada detalle está perfectamente cuidado, con una producción impecable, sin nada que reprochar. Ciertamente es un parque caro (y eso que conseguí buen descuento por comprar con un mes de anticipación) pero que vale cada peso que pagas.

Punto de acuatizaje del algunas Tirolesas
            Pero ese día mi suerte era mayor, ya que había muy poquita gente, lo cual era raro, así que pregunté el motivo y me dijeron que todos estaban en Xcaret. Era 1 de Noviembre y debido al boom de popularidad del Día de Muertos en el Mundo, el festival de Muertos en Xcaret atrajo a muchos turistas, a tal grado que se agotaron las 12000 entradas de ese día desde una semana antes. Eso fue sorpresivo para mí, porque no pensé que un lugar tan grande como Xcaret tuviera un límite de visitantes. En fin, ganancia para mí.

            Empecé con las Tirolesas, que son una maravilla con toda la producción que se cargan, por lo que no te debes preocupar por frenar con un madero o con un guante. Así que aventarte es muy padre, porque todo bonito y seguro, además tienes el extra de los tiros en los que acuatizas, así como el tobogán que hay en uno de ellos.

Aunque disfrute toda la fresez de dichas Tirolesas, me quedo con las rudas, tipo Barrancas del Cobre, en donde la velocidad es mayor y la adrenalina también. Pero, de vez en cuando, también hace bien el relajarse.

En el mundo subterraneo
            Después me eché las otras actividades más tranquilas como acuatizaje en hamaca, nadar y remar en balsas en ríos subterráneos. Todas esas actividades eran aún más tranquilas que las tirolesas y, a pesar de ello, en las subterráneas te dan la opción “larga” y la opción huevona. Y me pregunto ¿Qué tanta dificultad puede haber en nadar 350 metros de un río sin corriente? Pinche gente huevona que opta por la ruta de 50 metros ¿entonces para qué se meten?

            En fin, mientras estaba dentro de los ríos subterráneos, sin ninguna razón, me acordé de todos mis compañeros de viaje, y vaya que han sido bastantes a pesar de que normalmente privilegio viajar solo. De manera silente les agradecí a todos el haber compartido tiempo de vida conmigo.
Manejan muy bien el concepto Cavernicola

            De ahí me fui a los Vehículos todo terreno, que ahora amplió su ruta y me hizo recordar cuánto anhelaba manejar desde niño. Y eso es algo que le gradeceré a X-Plor porque, al ser algo que haces todos los días de tu vida adulta, le restas importancia a lo divertido que resulta manejar.

            El Parque lo terminé muy rápido, ya que a las 13:30 ya había acabado, así que tenía dos opciones: irme a Cobá o repetir Tirolesas, lo cual normalmente no se puede pero, con la escasez de gente, me invitaron a hacerlo, invitación que acepté con mucho gusto. Y es que opté por repetirlas, ya que es algo que disfruto mucho y Cobá ya lo había conocido el año pasado.

            Como iba con mi licra de Ruta Huasteca, casi a todos los guías les llamó la atención y, como había tan poca gente, con la mayoría de guías platique sobre la Huasteca Potosina y Ruta Huasteca. Muchos de ellos habían oído hablar de la empresa y tenían ganar de pasar una temporada allá, así que los animaba a que lo hicieran contándoles el gran ambiente que hay, además de la deliciosa comida y la hermosa naturaleza.
Nadando en las grutas

            Aunque los de X-Plor son de un giro más comercial, y no los guías rudos a los que estoy acostumbrado, de todas formas sentí la buena vibra que hay entre los guías de aventura, así que espero que alguno se anime a ir a la hermosa Huasteca Potosina.

            Sin duda alguna, el repetir Tirolesas fue lo mejor que pude haber hecho, de hecho la segunda ocasión las disfruté más porque no iba con la atención de ir grabando con la Go-Pro (que se le terminó la pila), y también sin la presión de terminar temprano por alcanzar otro lugar.

Fui muy feliz en Xplor :-)
            Mientras comía en el delicioso Buffet, reflexionaba que la GoPro ha sido de mis mejores inversiones y que el día que se descomponga o la pierda en algún río, no lo lamentaré porque le habré sacado mucho jugo a los recuerdos que me proporcionó. Aunque esa profecía estuvo muy cerca de cumplirse porque casi la olvido en el locker -_-U.

Lo bueno es que, justamente al pensar en la cámara en la comida, me di cuenta que no la llevaba conmigo y lo recordé en un flashazo, de lo contrario se hubiera quedado ahí.

En fin, así terminé mi visita a Quintana Roo y ahora me dirigía a otro hermoso estado como Yucatán, del cual trataré en el siguiente escrito.


Hebert Gutiérrez Morales.