sábado, 25 de diciembre de 2010

Mis Lentes

         “La Juventud es un don valiosísimo. . . que no llegamos a apreciar hasta muchos años después, cuando empezamos a notar la progresiva falta de resistencia de nuestro cuerpo ante los excesos” - Douglas Kennedy (“El momento en que todo cambió”)


Técnicamente, aún soy joven (34 años), sin embargo lo mismo pueden decir personas en sus 40’s y en sus 50’s. Siempre hay quien clama: “Ser joven es una actitud”, “Viejos los cerros y reverdecen”, “La juventud se lleva en el alma” y demás dichos que ayudan a nuestro golpeado ego por no tener menos de treinta años.

Siendo honestos, y dichos aparte, si hay que poner una frontera entre la juventud y la adultez (ambas fisiológicas, por supuesto) son las tres décadas de vida. Antes de este limite nadie cuestiona tu juventud y después del mismo es cuando empiezas a defender dicho status y, con el tiempo, hasta añorarlo (aunque sea en secreto y escudado por las frases antes dichas).

Hoy pague mis primeros lentes. Sé que desde niños hasta ancianos usan gafas, pero para mí fue un paso importante y muy fuerte. Desde hace tiempo me habían dicho, al renovar la licencia de conducir, que necesitaba anteojos; “afortunadamente” la mayoría de nuestros funcionarios carecen de sentido común y me expidieron la renovación a pesar de no tener una visión al 100%.

El hacerme el examen de la vista fue algo muy violento moralmente, muchos dirán que fue maduro pero, personalmente, fue el primer paso para abandonar la juventud. Ciertamente es sensato preocuparse por la salud propia, empezar a abrigarse, a cuidar la alimentación, a no desvelarse, etc. ¿Acaso eso hacen los jovenzuelos? Pareciera que la invulnerabilidad es una característica de los jóvenes (o por lo menos se actúa como si en verdad uno lo fuera).

           «Dentro de veinte años, estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste». – Mark Twain

           Me baño con agua fría, llevo mi cuerpo a límite al ejercitarme, no me abrigo ante el frío ni me quejo ante el calor y me esfuerzo por hacer muchas otras cosas para convencerme a mí mismo (y de paso a mi entorno) que aún soy invulnerable, que aún soy joven y que el tiempo no pasa por mí, pero mi vista no se dio por enterada.

Obviamente no estoy ciego, mi graduación va a ser muy leve pero, si no empiezo a usar anteojos, va a avanzar. Podré estar loco pero, tampoco estoy menso como para desgastar un recurso “no renovable” y tan preciado como mi vista. Sensato, ¿cierto? Adulto, ¿verdad? Lo que más me entristeció es que con las gafas de prueba veía más nítido que sin ellas, un auténtico golpe bajo a mi amor propio.

¿En qué momento se va la juventud? Mientras la disfrutas y/o presumes ¿En qué momento empiezas a dejar atrás los sueños? Cuando empiezas a disfrutar tus “cadenas de oro” que te vinculan al trabajo (entre mejor remuneración, menor resistencia).


             "¿Amas la vida? No desperdicies el tiempo porque es la sustancia de que está hecha." – Benjamín Franklin

Tal vez me duele más porque mi juventud fue bastante pacifica (“aburrida” sería un término más honesto) pero como mi esencia es bastante tranquila, tampoco hago un gran drama, ya que soy consciente que he “vivido” mi vida como he querido y, por eso mismo, añoro mi difunta juventud.

En los procesos de Luto se dice que no lloramos por los que se fueron, en realidad lo hacemos por nosotros mismos que hemos quedado atrás y esta frase queda perfecta a mi situación: Mi juventud se ha ido y me ha dejado abandonado en esta vida sin sentido.


No es el primer cambio de etapa en mi vida pero, de aquí en adelante, van a ser más difíciles de asimilar. La niñez la disfrute mucho y me molesto un poco ser puberto (mas no me entristeció), la adolescencia fue un drama constante y hormonal de inseguridades por lo que tampoco me dolió dejarla cuando pase al “Adulto joven” pero, ahora que simplemente soy Adulto (a secas), ya no me gusto mucho el cambio, tal vez porque es el inicio del camino de bajada.


           “En el fondo nunca hemos sido los de antes, sólo recordamos lo que nunca sucedió” – Carlos Ruiz Zafón (“El Prisionero del Cielo”)

Ciertamente voy a seguir disfrutando que muchas personas se dirijan a mí por “Joven” porque a mi ego le ayudara pero, para los que conocen las nieves que venden en el malecón de Veracruz, el hecho de que a uno lo llamen “Güero” no lo vuelve a uno Rubio, ¿cierto?.


Obviamente escribí esto para mí, para expresar lo que me pasa dentro, para desahogar ese sentimiento que me tenía al borde del llanto cuando pague mis lentes, que fue cuando me hice consciente de mi mortalidad como ser humano pero, ya que lo externe, tal vez alguien más se sienta identificado o, a los menores de 30, los haga valorar aún más el momento actual de sus vidas.

Tal vez sea tiempo de empezar a bañarme con agua caliente. . . .


           “Sabía que iba a pasar algún día. Pero como la mayoría de las cosas que sabes que en algún momento sucederán y te causarán aflicción, no te paras a pensar demasiado en su inevitabilidad” - Douglas Kennedy (“El momento en que todo cambió”)

Hebert Gutiérrez Morales (a.k.a. Megane kun)
19 de Noviembre de 2010



4 comentarios:

Adriana Yoghurt dijo...

Los lentes, dentro del clan McCloud son un símbolo de estatus y grandeza, son lo que que aún nos hacen parecer humanos y nos ayudan a camuflar nuestra belleza...

VENEZUELA dijo...

esto que describes me lo evito la vida, jejeje. toda mi vida he usado lentes asi que eso para mi no significa el fin de mi juventud, pero algo similar senti al ver mis primeros cabellos blancos y el paso del tiempo por mi piel, es duro despertar y sentir q ya caduco una etapa en la vida sin vuelta atras, pero en este mundo caotico a veces hay que acostarse y dar gracias por "un dia menos"

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola, me halagas, ¡te fuiste a la prehistoria del Blog! Tras más de tres años utilizando lentes veo que mi reacción fue exagerada, de hecho la mayoría de las personas deberían utilizarlos pero, por miedos similares a los que exprese, no todos se atreven a utilizarlos. Para lo que me sirvió esta experiencia es para darme cuenta de que el tiempo ha pasado (y seguirá pasando), por lo que aprendí que debo aprovechar cada día antes de que se me acaben.

VENEZUELA dijo...

si de pana que exageraste, pero ese susto que te da cuando vez que estas a mitad de camino en la vida, te hace creer que ahora los años avanzan a mayor velocidad, ah! y empece por aqui por los mas viejitos porq tenia un desorden leyendo y comentando cosas que ya habias tomado en cuenta