sábado, 25 de diciembre de 2010

Mis vecinos


Mis vecinos se mudaron el pasado fin de semana aunque, en realidad, fue él quién acabó por irse ya que su mujer lo había hecho desde hace más de un mes.

Nunca crucé más allá de un saludo con ellos, no sabía si eran novios o esposos, no conocía sus nombres y, a decir verdad, no me interesaban pero, por alguna razón, su partida no me ha resultado indiferente y no tanto por ellos, sino por la situación en la que se fueron.

Llegaron hace seis meses, con una mudanza algo escandalosa, debido a los muchos amigos que los vinieron a ayudar en el proceso. Al pasar el tiempo, y con algunas sospechosas visitas, empecé a tener la hipótesis de que eran swingers, pero que se llevaban bien. También note que eran una pareja apasionada, basándome en los gemidos (por no decir alaridos) que dejaban escuchar cada noche. Finalmente, para completar el cuadro, tenían un par de perros que ocupaban el lugar de hijos putativos y, por todo lo mencionado, no percibía gran problema en dicha relación.

Cierta noche me costo trabajo conciliar el sueño porque tuvieron una pelea muy intensa, ambos gritaban, se oían manotazos y, en un momento (influenciado por un par de recuerdos de mi niñez) pensé que la violencia iba a escalar de nivel, pasando la barrera de lo verbal. El motivo de la disputa era una traición y/o presunta infidelidad por parte de él.

Hace poco más de un mes dejé de escuchar la voz de ella y sólo se le veía a él entrar y salir sin compañía alguna, y también note que su tono se dulcificó al hablar con los perros; supuse que su mujer estaría de viaje o algo por el estilo. Sin embargo, el Viernes pasado vino el camión de la mudanza y desde entonces no se ha escuchado nada en la casa de al lado. Obviamente mis vecinos no me eran vitales, lo que me “resonó” fue el recuerdo de mi divorcio.

El fin de mi matrimonio no fue especialmente doloroso ya que no había amor, todo el tiempo teníamos malos entendidos por la nula comunicación, momentos incómodos, diferencias de educación, etc. Sin embargo, fuimos afortunados porque nunca se pasó de la violencia verbal y no hubo faltas de respeto mayores (como infidelidades) pero, a fin de cuentas, nos divorciamos.

Dicha separación fue importante en mi vida pero no por mi ex-esposa, ya que ella no era la mujer que buscaba, sobre todo por las diferencias de fondo y forma tan grandes que había, fue importante por mí mismo y lo que se supone que debería ser.

Desde mi niñez recibí una educación fuertemente basada en casarme, tener hijos, una buena esposa, una bonita casa, un par de autos y un perro. Con ese paradigma viví durante mucho tiempo y era vital cumplirlo todo al pie de la letra, a tal grado que mi existencia no se justificaba sin matrimonio.


“Ese sueño es el peor que se puede tener en una relación que no funciona: el de esperar a que la otra persona llegue a querernos, o de que nosotros lleguemos a querer a la otra persona. Ese pensamiento es catastrófico, porque te aferras a una esperanza que en tu interior sabes positivamente ilusoria” - Douglas Kennedy (“El momento en que todo cambió”)

Gracias a esa programación, me case a la primera oportunidad; sin embargo no lo hice por amor, sino porque era mi misión en la vida: Sentar cabeza, formar una bonita familia y hacer de mis engendros personas de bien para este mundo. Como pasaba el tiempo y no veía como alcanzar el objetivo, me desesperé y sólo era cuestión de tiempo que una mujer igualmente desesperada encontrara a este incauto y se casara con él, lo cual pasó hace siete largos años.

Por esos mismos valores me hubiera quedado a su lado si ella se hubiera embarazado, como en algún momento fue su maquiavélica intención. Esto es ridículo, ya que siempre critique a mis padres por mantenerse juntos y hacerse la vida imposible “por el bien de los niños” que en realidad resultaba más perjudicial de lo que beneficiaba mantener la pantomima de familia que teníamos.

Actualmente no descarto volverme a relacionar de manera seria y a largo plazo sin importar la etiqueta (matrimonio, amor libre, concubinato, etc.) pero por razones distintas, y más sanas, pero no por cumplir un rol asignado por las creencias religiosas de mis padres y la sociedad que, afortunadamente, ya no comparto desde hace mucho tiempo

Lo que me preocupa un poco es la educación de los hipotéticos retoños. En los últimos años he cuestionado fuertemente la formación recibida por mi madre, ya que tuve enseñanzas dignas de un cuento de hadas: respeta a tu prójimo, haz el bien sin mirar a quién, pon la otra mejilla, obedece las reglas y cuida a tus semejantes, todos somos iguales y tenemos los mismos derechos y demás sarta de tonterías que suenan muy bonitas pero que son viles falacias en el mundo real.

No culpo a mi progenitora ya que sólo cumplió su deber: inculcarme valores, buenas bases católicas, estructuras moralmente correctas, reglas justas para un mundo justo. Lo malo es que mi mamá no sabía que estaba plantando todas estas semillas en el terreno fértil de un niño totalmente crédulo y demasiado noble para su propio bien.

Hoy en día sigo teniendo dificultades al seguir jugando con reglas de fantasía en un mundo cruel y sin escrúpulos; de hecho, si algún día encuentro a otra crédula que quiera relacionarse conmigo, ¿qué voy a hacer si tenemos hijos? ¿Voy a tener el valor de formarlos de acuerdo a la realidad en que vivimos? Decirles que aún estando con pareja es factible que les pongan el cuerno; que los van a engañar si tienen la posibilidad; que pueden darle una práctica gratificación a un policía en lugar de pasar un largo proceso para pagar su multa; enseñarles que el bienestar personal es prioritario al beneficio general; que, si te es benéfico, puede mentir y demás situaciones que se viven día a día en este mundo de porquería en el que todos fingen que son decentes.

De acuerdo a mis principios tendría que inculcarles los valores correctos pero ¿para qué? ¿Para que se frustren igual que yo al ver que la verdad es otra? El sentido común me indicaría que los debería de formar de una manera más sensata y acorde a la realidad pero ¿si ésta es una mierda? ¿Los debo de educar ad hoc a ella?

No sé si este dilema lo tendrán todos los padres pero es difícil no hacer lo correcto (valores morales de fantasía) para hacer lo apropiado (Valores “modernos” acordes a la jungla que hemos creado).

“Afortunadamente” ni novia tengo y, al paso que voy, igual y nunca me tengo que preocupar por los hijos que no vendrán; sin embargo, escribir esto me hace tomar una postura más comprensiva con mi madre, a la cual le he reclamado la educación que me inculcó. ¿Qué más podía hacer ella? Muchos criticamos a nuestros padres por lo que hicieron o dejaron de hacer con nosotros pero, siendo honestos, es muy factible que sigamos sus mismos patrones de formación en el caso que engendremos.

Por el momento mis ex-vecinos han de estar cuestionando la validez de una institución como el matrimonio (si es que estaban casados) y ahora no les debe de importar lo que es educar a esos potenciales hijos que nunca llegaron. 

Hebert Gutiérrez Morales.
05/Dic/2010
Revisión: Genaro Becerra




7 comentarios:

Anturien dijo...

Dios mío, que alguién te de una patada en la ingle en este instante!!!!
No había leído esta entrada pero por Dios si tu postura ante la vida es esa, si por favor, no tengas hijos!!! ni perros!!
Si crees en la reencarnación estas desperdiciando una vida y si no crees en la reencarnación estas desperdiciando TU vida.
La vida, el amor, la paternidad es un salto de fé, es creación, no solo genética y multiplicación. Se trata de mejorar, de evolucionar y de ser felices. Tu madre trato de darte las herramientas para que seas felíz y exitos; pareciera que hubieses preferido que te criara para ser un gandalla, vividor, malora, e ir directo a una diputación para vivir de la corrupción y la transa. La vida es mas que eso y tu felicidad y éxito son responsabilidades solo tuyas; nadie te puede hacer felíz, no puedes hacer felíz a nadie, no puedes ser felíz a costa o con nadie. La felicidad, el éxito y el amor son decisiones personales, por las que debes trabajar y esforzarte. Ser infelíz, mezquino y desgraciado es lo más fácil, es de flojos. Si quieres que TU mundo cambie, tú cambiálo. Si quieres que EL mundo cambie.....también!

VENEZUELA dijo...

hola, le puse orden a la parranda, empece con tus escritos desde 2010 asi estan ordenados y se me hace mas facil leerlos, toy mega triste aunq mi espiritu esta como pleno, es algo raro, no creo poder explicarlo, pero con respectoa aeste escrito dices una cosa q es muy cierta, criar hijos en este momento es algo muy complicado, como haces para ponerle los pies sobre la tierra sin inventarle un mundo de fantasias? es dificil el rol de padres, creo que lo mas sensato es hablarle siempr con la verdad pero alimentarle el bien que tiene cada ser en su espiritu, que vean al q sufre, al hambriento, al enfermo y se compadezcan pero que tambien aprendan a no ser bobos utiles de la sociedad, porque eso de andar creyendo ciegamente en los semejantes no es para nada bueno, siempre te abusan lamentablemente. saludos caballero

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Pues sí, has comprendido plenamente mi sufrimiento y dilema al darme cuenta de a dónde nos llevan las lealtades familiares, esas enseñanzas que nos condicionan a seguir un camino, a veces, en contra de lo que en realidad quieres. Ya no sé si vaya a tener hijos, y tal vez sea lo mejor, porque educarlos es una responsabilidad enorme que no cualquiera debería tenerlos. Muchas gracias por tomarte la molestia de leer mis escritos más antiguos. :-)

VENEZUELA dijo...

es muy complicado hablar de eso, este es un mundo de sufrimientos, a que los traemos? ya lo hemos transitado y hemos visto historias agenas a las nuestras que no nos dejan de sorprender, mayormente feas, las bonitas son escasas pero tambien existen no debemos negarlas, siempre me pregunto algo "como los humanos escogemos volver a este mundo?, por que? que motivo tan grande nos hace regresar?" (yo creo en la reencarnacion)perooooooo... te dire algo que tambien es muuuuuy cierto quelos hijos te brindan una alegria unica, te brindan una angustia masoquista por llamarlo de alguna manera, eso no lo vives ni con el gran amor de tu vida, debes experimentarlo para que me entiendas, aunque suena algo egoista "traere al este mundo de caos un hijo para que me alegre la vida" pero algo existe en este circulo de ir y venir a este mundo que los humanos no entendemos aun y es gratificante creer que colaboramos con la evolucion de un ser, de una alma que tiene un proposito en este mundo, esta en nosotros los padres aprender a guiar a estas criaturitas aqui cabe esto "dejarle un mejor planeta a nuestros hijos? porque no dejarles mejores hijos al planeta?" noooooooo te niegues la oportunidad de tener un hijo si se te presenta, si has podido sobrevivir a muchas cosas, porque no podras sobrevivir a ser papa? y conincido en esto "no cualquiera deberia tenerlos"

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Si te alcanza el tiempo, la motivación y la paciencia, creo que vas a encontrar interesantes mis escritos de "Sobrepoblación", "Programaciones Sociales" y, en menor medida, "Necesito ser inmortal". Muchas gracias por tu tiempo y comentarios mi querida Venezuela. :-)

VENEZUELA dijo...

te va a parecer loco esto que te voy a comentar pero solo tengo tiempo de leer tus escritos en mi horario de trabajo jajajajajaja, pero asi es voy para el "necesito ser inmortal" me llama la atencion ese titulo

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Aunque no lo creas, te entiendo, algo así pasa conmigo. Saludos y espero que te parezca interesante el otro escrito.
:-)