sábado, 19 de febrero de 2011

Cuando correr ya no significa correr

Uno de mis recuerdos más humillantes de la secundaria fue una carrera de un kilómetro, la cual no pude terminar por falta de condición. Si alguien en aquel entonces diría que aquel chico regordete iba a ser capaz de correr constantemente hasta distancias de 25 kilómetros, todos los presentes (incluyéndome) nos hubiéramos reído.

Hoy en día correr me es una actividad vital, aunque nunca me propuse hacerlo de manera formal, esto a pesar de que tenía el ejemplo de mi papá que trotaba con regularidad, nunca fue de mi interés, ya que lo encontraba tonto y aburrido (“¿Correr como loquito sin hacer nada más? ¡Qué hueva!” pensaba yo).

Como muchas de las actividades importantes de mi vida, empecé en este mundo de los corredores de manera circunstancial. En realidad le debo el hábito a mis queridas perras, a las cuales sacaba a pasear cuando eran cachorras y, conforme iban creciendo, fueron requiriendo distancias más largas y velocidades más altas.

Así fuimos tomando condición y me compré tenis y pants (ya que hacerlo con mezclilla y zapatos resultaba incómodo). Cuando mis niñas pasaron al cuidado de mi madre, empecé a aumentar la velocidad y las distancias por mi cuenta.

Y de la misma manera paulatina fui incrementando mi ritmo hasta estabilizarme en los benditos 10kms por hora por los cuales muchos dicen que troto como abuelito, y tendrán razón, pero como no lo hago por competencia, no me interesa si voy lento, porque en realidad corro por y para mí.


A excepción de un par de acuatlones, con resultados pobres, no he participado en ninguna competencia, porque no me llaman la atención. Tengo amigos que corren cuanto evento tienen a la mano y recibía sus constantes invitaciones para inscribirme pero eventualmente comprendieron que mi motivación no estaba en las carreras..

Sin embargo sí hubo un tiempo en el que me convencieron de comprarme mi reloj Polar, y  checaba las calorías que quemaba, el ritmo cardiaco, el tiempo, etc. Al inicio fue muy divertido y novedoso, y como me gustan mucho lo números, pues me entretenía bastante. Eventualmente me empezó a estresar por lograr superar mis cuotas registradas y dejo de ser divertido y ya sufría por correr.

Felizmente el sensor un día se descompuso, así que volví a correr por el gusto de hacerlo, sin medir NADA y lo único que se incremento fue mi alegría y la cual no se mide, sólo percibes que estás más feliz que cansado, cuando llegas y ves que estás empapado en sudor (porque si no sudas, no cuenta), te sientes pleno por cubrir la distancia planeada a un ritmo con el cual te sientes bien (y no que te lo diga un aparato). Obviamente NO  mande a reparar el aparatejo ése, de hecho hasta lo regale a uno de mis amigos corredores para que él lo hiciera y lo aprovechara.

Para mí correr nunca ha tenido que ver con las carreras ni con los tiempos, de hecho, tiene un significado totalmente distinto.

Mucha gente que me encuentra en la calle corriendo me pregunta “¿Por qué no lo haces con música?” y ésa es una excelente idea ya que uno toma ritmo y se hace con más gusto, pero en realidad no la necesito. El tiempo que corro es de reflexión y/o meditación; ya que voy pensando sobre las situaciones que necesito resolver y, como me encanta encontrar encrucijadas en la vida, nunca me faltan temas.

Así que ese tiempo es muy bien aprovechado, ya que la sangre está circulando a buen ritmo y, normalmente, encuentro soluciones a mis problemas, decisiones a los dilemas o, simplemente, me doy cuenta que la situación en sí no es tan grave como para estresarme. Por eso valoro correr, ya que en ese rato conmigo mismo nada más importa y estoy solo con mis pensamientos para encontrar una salida a algún embrollo.


A parte del desahogo físico, también está el mental y espiritual, si estoy muy enojado por algo, aprovecho esa energía extra para ir más rápido y agotarla para que deje de contaminar mi alma. Si estoy feliz, me pongo a disfrutar del trayecto. Y, la mayoría de las veces, si estoy meditabundo, aprovecho para darle cauce a las cosas.

Otra ventaja que recibo de este hobby es que me he dado cuenta de lugares, detalles, anuncios, caminos, negocios, etc que no había notado cuando paso manejando pero al pasar a pie uno pone más atención en los detalles y eso es útil porque cuando uno necesita un sastre o una farmacia (por ejemplo), ya sabe en dónde se ubican y no hay que andar buscando sin idea alguna.

Uno de mis placeres más grandes en la vida es correr por la mañana en los días en los que la gente “normal” está desvelada (25 de Diciembre ó 1º. De Enero son excelentes ejemplos). En esos días salgo muy temprano y son de las corridas que más disfruto, porque el mundo humano está callado y dormido, no hay nadie en la calle, a veces recorro todo mi trayecto sin encontrar alma alguna o, a lo más, a un par de personas. Para mí es algo muy relajante salir en estas condiciones.

Por cuestiones de trabajo, casi siempre corro por las tardes pero, cuando tengo la oportunidad de hacerlo por las mañanas, es maravilloso porque tengo ese sentimiento de plenitud ya que poseo el resto del día para hacer cualquier otra actividad puesto que ya he cumplido con mi cuerpo y mi espíritu al correr.

No corro a diario, podría hacerlo sólo recorriendo 10kms pero, con las distancias que recorro, después de tres días seguidos estaría tronado. Por eso mismo, si quieren verme molesto, impidan que corra el día que me toca y me verán MUY de malas, porque todo mi ser se sentirá frustrado, ya que no ha cumplido su misión del día o no ha recibido su recompensa diaria y es que para mí es eso: un premio.

Otro “lujo” que nunca planeo pero que tarde o temprano se da es correr con lluvia. Si está lloviendo, no inicio la corrida; pero si ya estoy en camino y empieza a llover, no me detengo. Si hay granizo “decente” sigo adelante. Tal vez sea tonto e imprudente (que es mi segundo nombre), pero no paro porque siento que es un reto de la naturaleza contra mí, y normalmente ganó (hasta que la naturaleza se pone “ruda” y me manda granizo “obsceno”). Obviamente cuando las personas me ven por la calle empapado, noto las miradas incrédulas, burlonas y juiciosas, y yo ¡Las disfruto! (como buen salsero, me gusta llamar la atención). Eso sí, llego a casa hecho una sopa pero con una sonrisota que cubre toda mi cara.


¿Qué amor es más grande? ¿El que tengo por la Salsa o el que tengo por correr? Ambos. A veces gana una, a veces gana lo otro. Pero como ambos no son apegos para mí, se complementan perfectamente. El correr me da condición para la salsa y la Salsa me ayuda con la postura para correr.


Hay ocasiones en que estoy tan inmerso en mi corrida que dejo de ser Hebert Gutiérrez y sólo soy un corredor. Todo los demás deja de tener sentido o coherencia, lo único realmente importante es seguir corriendo.

Obviamente esto es lo que para mí significa correr, y no quiere decir que sea la única manera de disfrutarlo. Respeto a todas las personas que corren en carreras y miden sus tiempos, pero yo no soy así.

Hebert Gutiérrez Morales
19 de febrero de 2011

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te entiendo y coincido contigo, yo soy nadadora desde hace 15 años, y tuve mi época competitiva (con el reloj, por ejemplo), años después decidí mejor disfrutar del agua, que es mi segundo elemento. No imagino mi vida sin nadar, pues es mi tiempo que al igual que tú es para estar conmigo y disfrutar, para reflexionar, para orar y "solucionar" "mi mundo". Apenas fuí al "Parque del Arte" a caminar y me gustó mucho, creo que regresaré para hacer un poquitín más de ejercicio. Mucha suerte y felicidades por el significado que le das a correr. Un abrazo. Julieta.

Anónimo dijo...

Yo querido Hebert, jamas he corrido, el agua me encanta, haciendo alusion al comentario de Julieta, pero no se nadar; lo que ha sustituido esas dos actividades ha sido el caminar... en una semana he de caminar unos 18Km. y cuando me es posible esa misma distancia la camino un sábado o un domingo, sin prisas solo por el gusto. El uso de la Bicicleta en una Ciudad como el DF o Guadalajara es complicado y mas si se vive en el área metropolitana, su uso queda reducido al fin de semana ya que tienen circuitos ya establecidos para el goce de la población, espero antes de que finalice el mes de febrero retomar este habito y gusto... Si has de correr por gusto observa las alondigas que aun esperan por incendiar.