sábado, 16 de abril de 2011

Conseguir pareja a través de la soledad

"Lo que uno tiene por sí mismo, lo que le acompaña en la soledad sin que nadie se lo pueda dar o quitar, esto es mucho más importante de todo lo que posee o lo que es a los ojos de otros" - Arthur Schopenhauer

Soy solitario, no nací así pero, por las vivencias expresadas en mi ensayo “La época más oscura de mi vida”, es en lo que me he convertido.

Diariamente recibo comentarios, sugerencias, exigencias, invitaciones, etc. para que deje de ser solitario y me integre a una existencia más “normal” (y lo entrecomillo porque no creo que la mía sea tan anormal). He avanzado en mi sociabilidad, como lo pueden constatar quienes me conocen desde hace algunos años. Sin embargo, estoy feliz de haber aprendido a estar solo, porque muchos tienen miedo de estarlo, pero es importante para nuestro desarrollo como humanos.

En nuestro complejo mundo es común sentir un vacío existencial, no identificar para qué vino uno o cuál es su meta en este planeta, por qué no se es feliz o cómo debería serlo, y muchas otras preguntas que uno tiende hacerse, principalmente, cuando se está a solas. Por eso muchos lo evitan a toda costa, no quieren afrontar esos cuestionamientos y prefieren estar rodeados de gente o actividades para distraerse de ello. Cuando uno se siente solo, que no es lo mismo que estarlo, no importa quién esté a tu alrededor, la soledad no se va a ir ya que proviene del interior y no de afuera.

Demasiada gente intenta llenar ese vacío existencial con dinero, sin importar cuánto compres, sin importar cuánto gastes, NUNCA se llenará sólo con lo material ya que únicamente lo tornamos insaciable, como un hoyo negro. La única manera de llenar ese hueco es con un desarrollo personal interno y eso no se compra. Claro que ayuda el adquirir libros, tomar terapias, pagar cursos, ir a conferencias, hacer obras benéficas, visitar distintos lugares en busca de la paz interna pero, a diferencia de la creencia de muchos, el vacío existencial no se llena únicamente a billetazos o tarjetazos per se.

Otros optan por relacionarse debido al anhelo de acabar con su soledad, en un intento por sentirse validados y por llenar ese hueco existencial que les acongoja. ¿Cuántos precisamos de alguien para que justifique nuestra venida a este mundo? Mientras tengamos esa exigencia no seremos responsables ni maduros para llevar relaciones sanas; éstas no se basan en necesidad, sino en amor, compañía, comunicación y mejora reciproca.

“No es lo mismo decir ‘Porque te necesito, te quiero’ a decir ‘Te quiero y, por ende, te necesito’” Erik Fromm 


              Si uno se relaciona con otra persona para que le llenen ese vacío existencial, entonces ya empezamos con el pie izquierdo, porque seguramente esa otra persona también tiene la misma expectativa. De entrada se le está dando mucho poder o responsabilidad al otro (la llave de nuestra felicidad) y tal vez no quiera dicha facultad. Es factible que te ayude a buscar tu plenitud, pero porque “quiere” no porque “debe”, y ahí radica la diferencia, ya que normalmente uno exige que se cumplan sus expectativas al pie de la letra.

 Muchas veces es fácil caer en ese espejismo, llenar ese vacío de manera temporal con sexo, con planes de una nueva vida, con expectativas y con palabras cariñosas pero, eventualmente, el furor va bajando y ya no nos conformamos con besitos, con regalitos, palabras dulces y demás, por lo que esa vacuidad regresa y, lo que es peor, con más fuerza, puesto que la creíamos desterrada de nuestro ser y ahora viene a reírse cruelmente en nuestras caras.

“And a woman needs a man, like a fish needs a bicycle” From the song “Tryin’ to throw your arms around the world” (U2)


             No entiendo por qué el dicho popular reza “Mejor sólo que mal acompañado” si las evidencias demuestran que hay más personas que prefieren estar mal acompañadas que permanecer solas, sin importar lo enfermiza que sea esa relación; prefieren ser destruidos de a poco que tomar esa difícil y valiente decisión de estar solos.

Un requisito importante para relacionarse de manera honesta, madura, sana y adulta, es aprender a estar solo sin angustias, anhelo o necesidad de algo o alguien. Alcanzar ese nivel torna productivo el relacionarse, porque se quiere, no porque se necesite.

Recientemente encontré una buena analogía para explicar el concepto de pareja productiva y positiva: Como ya escribí anteriormente, gustosamente corro en solitario, ya que es mi tiempo de meditación. Ocasionalmente encuentro, a lo largo del camino, compañeros circunstanciales de carrera, los cuales nunca había visto. A veces los percibo corriendo atrás o adelante de mí, en ocasiones son muy rápidos o lentos para mi paso, por lo que en encuentro es momentáneo cuando uno deja atrás al otro.

Sin embargo, hay ocasiones, en un acuerdo tácito e implícito, sacamos provecho de ese encuentro y ambos empezamos a avanzar más rápido, de hecho alcanzo velocidades que rara vez corro en solitario. De esta unión fortuita, y durante los pocos kilómetros que coinciden nuestros caminos, nos hacemos mejores porque uno jala al otro, mientras que éste es empujado por aquél. Algo así debe ser con la pareja. Primero se debe aprender a correr solo (valerse por sí mismo), pero también aprender a identificar a ese otro ente que nos puede hacer mejores. Cuando uno va a solas tiene su propio ritmo, pero al encontrar compañía productiva, se puede ir más rápido y sacar lo mejor de sí.

“Sin embargo, la gente de mi entorno que se enamoró locamente de alguien lo hizo por lo general de la persona equivocada, o bien de alguien que no respondió a las expectativas o esperanzas depositadas” - Douglas Kennedy (“El momento en que todo cambió”)

          Recalco la importancia de, en primer lugar, aprender a ir en solitario, sin depender de nadie, para estar listos cuando aparezca esa pareja a nuestro nivel que nos mejora y a su vez tenemos el mismo efecto en la otra parte. No se trata de posturas de “Yo no corro si tú no corres” o “Yo puedo correr más rápido que tú”. Por eso uno debe encontrar a su pareja (alguien al nivel), no se trata de encontrar a un Dios o Diosa a quién venerar o un esclavo o esclava a quién someter.

La persona correcta te hace ser mejor al complementarte, no cuando necesitas de ella. Hay que encontrar a alguien que nos potencialice, que nos haga mejores humanos aunque, desgraciadamente, es más fácil encontrar a quien nos minimiza. Si vamos a estar con alguien que nos deja igual o peor de cómo estamos ¿para qué permanecer a su lado? El caso es estar con quién nos haga mejores de lo que ya somos.

A veces me he quejado de estar solo, cuando en realidad ha sido una etapa muy productiva, ya que no he precisado de nadie para vivir en los últimos años así que, si algún día me animo a relacionarme con la adecuada, será por gusto y no por necesidad.

            Finalmente, y como epílogo personal, “ni tanto que queme al Santo ni tanto que no lo alumbre”. Todo en la vida debe de tener un equilibrio, no he tenido dificultades para vivir con mi soledad, pero sí he batallado para superar el miedo (por no decir terror) a relacionarme; pero creo que la tengo más fácil, porque la gran mayoría de las personas está dispuesta a relacionarse en vez de aislarse (como lo solemos hacer algunos ermitaños modernos).

Hebert Gutiérrez Morales.

4 comentarios:

Yoghurt McCloud dijo...

Yoghurt!
estoy totalmente de acuerdo contigo.
Más vale sola que mal acompañada. Te lo digo por experiencia... estar mal acompañado es triste, lentamente uno se desvaloriza y a pesar de los esfuerzos que uno haga la cosa no avanza.
Estando solo, la cosa avanza si uno quiere que avance.
TQM

Qcho dijo...

Mi estimado Heberto:
¿Quién no se ha vuelto un ermitaño moderno? Casi vamos para un año sin saludarnos de manera física, aunque de manera moderna siempre te mando las mejores vibras.
Con respecto al tema, ahora entiendo ¿el por qué me lo has recomendado? Debo decir que ciertamente nos resulta fácil mantenernos en algo conocido, pero complicado de cambiar si las cosas no se transforman, de ahí el refrán “Más vale malo por conocido, que bueno por conocer”, son como las palabras de las mujeres maltratadas o como yo le digo el síndrome de la mujer golpeada, en donde se cree que con el tiempo cambiara.
Me dejas pensando muchas cosas (Pero, esas te las mando vía e-mail). Voy a leer tu otra recomendación y ya escribiré mis pensamientos originales.

VENEZUELA dijo...

ya entiendo porque me recomendaste esta lectura, yo tambien concuerdo, mejor solo que mal acompañado, aunque el calor humano siempre hace falta, debemos preguntarnos, vale la pena sufrir con la persona equivocada a cambio de migajas? NO

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola Venezuela, el objetivo no es quedarnos solos, al contrario, es estar muy bien acompañados pero si no aprendemos a querernos nosotros mismos, no podemos esperar que alguien más aprender a querernos. En realidad el amor propio es obligatorio para poder disfrutar del amor de pareja. Un abrazo y ánimo :-)