domingo, 10 de julio de 2011

From Genesis to Revelation

            No sé qué tienen los artistas y agrupaciones británicas que resuenan mucho conmigo y acaban enamorándome; capto su sentimentalismo, su autenticidad, la seriedad con la que hacen su música y la honestidad con la que la interpretan: U2, Keane, Annie Lennox, Sting, Elton John, The Cranberries, Snow Patrol (que apenas voy conociendo) o hasta Coldplay (que, aunque no son mis favoritos, acepto su valía). Es chistoso, pero no soy fan de los dos grupos más famosos de la Gran Bretaña: The Beatles y The Rolling Stones, obviamente reconozco su calidad y trayectoria, hay algunas canciones que me gustan, pero hasta ahí.

            Dentro de estos artistas hay uno que me ocupa en esta ocasión: From Genesis to Revelation se llamaban al inicio y hoy simplemente se les conoce como Genesis a secas. Los conozco desde hace unos 20 años, en la que fue su versión más “popera”; pero ése fue el hilo que empecé a jalar y hoy, que ya tengo todas su obras, disfruto mucho de su música a pesar de lo antiguas que puedan ser las canciones. Y con ello he ido conociendo a una de las agrupaciones más grandiosas en la historia musical.

            Gracias a la gentileza de mi amigo Alex Serna, puede conocer TODA la impresionante obra de esta grandiosa Banda. Es asombroso ver la variedad de matices por los que ha pasado esta agrupación tan única, tan rica y tan llena de excelencia. Sus inicios, con Peter Gabriel, tenían un sonido más ácido, más alternativo y conceptual; cuando él dejó al grupo e inicio la era Phil Collins, vino una época de transición en dónde eran las canciones estilo Gabriel pero cantadas por Collins, hasta que le dieron el control creativo a él y vino un boom comercial que ofendió a muchos de sus seguidores originales, pero atrajo a millones más. Finalizando con “Calling all the stations”, que fue el único disco que hicieron con Ray Wilson como vocalista, el cual es un trabajo de altísima calidad en donde se encuentran el Genesis del pasado con el del presente a través de una voz que recuerda fielmente a Gabriel.

            En los años 90 conocí a Genesis a través del Álbum “We can’t dance”, yo era ajeno a todas las críticas de sus antiguos seguidores, las cuales tenían a la agrupación muy devaluada. Para mí ese disco es magnifico, sólo basta escuchar el auténtico heroísmo obrero en “Driving the last Spike” o la profundidad, serenidad, complicidad e intimidad de “Fading Lights”, las cuales son auténticas obras de arte con ejecuciones instrumentales excelsas. Aún ahora, que ya conozco toda la obra de Genesis, sigue siendo mi disco favorito de la banda, tal vez sea comercial, pero no hueco, porque la música, las letras y la interpretación no tienen comparación. Tal vez la razón de que sea mi CD predilecto son los sentimientos que tengo ligados a sus melodías. Eso sí, neófito o no, hay dos canciones en ese álbum que son chistosas (“I can´t dance”  y “Jesus, he knows me”) pero que, desde entonces, sabía que no figuraban entre sus mejores.

            Ese mismo disco me motivo a conocer más la obra de Phil Collins (romántica y fresa), por ser más popular y, posteriormente, conocí la obra de Peter Gabriel (experimental y/o alternativa), ambos como solistas. Es raro, pero no me anime a conocer más de la obras de Genesis en sí, porque me entere que había una época Gabriel y me dije: “¿Genesis con Peter Gabriel? Eso debe ser medio oscuro, pacheco y poco atractivo” y por eso no busque nada de ellos en aquellos años, y me alegro porque, es factible, que no lo hubiese valorado ni apreciado como lo hago ahora.

            Revisando toda la discografía de la agrupación y, sin saberlo, me encontré con una agradable sorpresa: Genesis me dio mi primera canción favorita en inglés (alrededor de los cinco o seis años). Aún recuerdo el día, era un Domingo en la noche, regresábamos de nuestro fin de semana al DF, y mi papá sintonizó Universal Stereo, en dónde normalmente programan música en inglés clásica, entonces pasaron “In the Wilderness” y me cautivó. No le entendía nada (aún no hablaba inglés), pero ahí detonó mi gusto por la música anglosajona, por lo que les preguntaba a mis papás “¿Qué dicen?”, pero sólo pudieron decirme el Coro “Music, all I hear is Music”, y lo repetía como loquito desquiciado, porque me puso muy de buenas esa melodía.

            Al pasar los años, cuando llegaba a escucharla, me causaba mucha alegría y, a la vez, melancolía por el momento en  que conocí la música en inglés. Casualmente nunca me enteré de quién la cantaba. Entonces, al hallarla en la obra de Genesis mi alegría fue triple: primero por encontrarla, segundo porque ya poseía “mi” canción y finalmente por enterarme que mi bautizo musical fue con Genesis y eso es algo de lo que me siento muy feliz, porque ya conocía a esta banda desde pequeño, pero no lo sabía.

Me sorprende la evolución tan rica de Genesis, por ejemplo “That’s me”, de finales de los 60, tiene una tonada totalmente intransigente, tan in your face que resulta muy instintiva y básica, difícilmente uno no puede evitar sentirse afectado por ese sentimiento tan auténtico. Obviamente la banda fue cambiando con el paso de los años, pero ese sonido de sus inicios me resulta muy llamativo, ciertamente era muy parecido a otros artistas de esos años, pero ya tenían ese sello distintivo que hasta hoy sigue caracterizándolos.

El deleite con Genesis es que siempre le es fiel a su personalidad, sin importar si es la época alternativa de Peter Gabriel o la fresa de Phil Collins, la esencia del grupo sigue en su música. Obviamente se nota la diferencia de estilos en los vocalistas, los cuales le imprimen su toque o, mejor dicho, Genesis les da su toque a los cantantes porque no es lo mismo cuando cantan en solitario que cuando lo hacen con la banda. De hecho, por la misma identidad de la agrupación, me ha tocado escuchar canciones, como “It’s gonna get better”, en dónde me cuesta diferenciar si canta Gabriel o Collins.

Es un grupo muy versátil,  se nota en la tonada tipo Plaza Sésamo de “Image Blown Out”, te pueden partir el corazón con “Not about us”, llamar a tu lado primitivo con “Congo” o “The Brazilian”, un sentimiento de nostalgia impresionante con “Since I’ve lost you” (Escrita al difunto hijo de Eric Clapton) o “Never a Time”, la melosidad hecha canción en “Your own special way”, la fuerza que tiene “Calling All the Stations” o embelesarte con “Supper’s Ready” que es una maravilla. Cada melodía tiene un sentimiento muy bien definido y es sorprendente que una sola banda tenga tantas formas de expresarse.

Siempre defenderé la alineación de Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks, pero también aceptó que la alineación original, liderada por Peter Gabriel, es la que más creatividad y personalidad tienen al momento de componer e interpretar su música, con una gran calidad. La época de Phil Collins es distinta, ni mejor ni peor, sólo diferente.

Por ejemplo, “Duchess” tiene una primera mitad instrumental que te adentra en tu ser de manera profunda, es una clara muestra de cómo la música no necesita de letra para tocar tu esencia. La segunda parte, que ya es cantada, también es una auténtica delicia que complementa a la perfección la primera y trae un ritmo con el que no puedes evitar resonar, para terminar en la misma tónica con la que inicio, con un ritmo muy instintivo y sincronizado con los latidos del corazón.

La excelsa interpretación instrumental de Genesis está constatada a través de sus Solos, aunado al sentimiento que le imprimen los tres vocalistas que han tenido, las letras tan ricas y diversas de sus obras, en definitiva, es una agrupación que no tiene pierde. Es una verdadera lastima que no hayan lanzado algo nuevo en un buen rato, aunque con la rica discografía que tienen, hay más que suficiente para disfrutarlos. Espero que la salud de Phil Collins alcance para que algún día regrese a México con Genesis, al igual que Peter Gabriel, que él sí viene más seguido, y así poder disfrutar de sus conciertos.

Del disco de éxitos, ya conocía la versión 1999 de “The Carpet Crawlers” y me parecía muy padre con Collins y Gabriel en las voces. Después de escuchar toda la obra, con la melodía original y en concierto, de contemplar toda su evolución musical, volví a escuchar la nueva versión y me conmoví. Es fascinante ver como una canción que sólo me gustaba ahora me sacaba lágrimas a montones, es padrísima, pero más por lo que significaba que Peter Gabriel se reintegrara a la banda, aunque sea por una sola ocasión, me movió mucho. Entendí lo que debieron sentir millones de fanáticos fieles al grupo cuando vivieron ese momento tan vital, tan feliz, tan melancólico y bello.

Para todos los que se preguntan qué hubiese sido de Genesis si Peter Gabriel hubiera seguido en la Banda; creo que él es un artista tan ecléctico, tan conceptual, tan sui géneris y tan él mismo, que hubiera abandonado a la agrupación tarde o temprano. Por lo mismo estuvo bien que la dejara en el momento en que lo hizo, él y otros músicos de gran talento, mismos cambios que le hicieron bien al grupo, porque fue madurando. Lo noto en los dos discos más cercanos que tuve (“We can’t dance” y “Calling All the Stations”) en donde, a pesar de ser dos vocalistas distintos, se nota un desarrollo musical muy interesante, que dudo que se hubiera alcanzado con Gabriel, y no por falta de calidad, sino por su tendencia experimental que hubiera impedido avanzar por un solo sendero.

La música de Peter Gabriel tiene mucha fibra y profundidad, pero él va probando nuevas cosas en cada disco, con excelencia hay que reconocer, pero muy a su manera, pero no necesariamente a la de Genesis. Aunque de ahí salió Peter, la esencia de la banda fue distinta desde su partida, por eso cada cual creció por su lado, para ganancia del mundo musical. Phil Collins no es tan alocado como su antecesor, por eso mismo fue fomentando una madurez en el grupo. 

Tal vez  la banda sería un monstruo musical si hubiesen continuado todos los miembros originales, tal vez no, pero es innegable que cada disco de Genesis es distinto, con auténticas joyas musicales, a mí me gustan mucho los dos de los 90’s, pero no dejo de avalar la valía del resto, y tuvieron que pasar por todo lo que pasaron para alcanzar ese crecimiento musical. A pesar de los cambios bruscos que ha sufrido, agradezco que su historia haya sido así porque, de lo contrario, tal vez no me gustarían tanto como hoy en día.

Otra muestra de su repertorio, en “Second Home by Sea” la parte fuerte recae más en el sólo instrumental y la letra le sirve como accesorio para adornarla. Ésa es otra virtud de Genesis,  ya que puede alternar la importancia de una canción entre lo cantado y lo instrumental, y el resultado siempre es notable.

También hay quien dice, los que llegaron a verlos en su tiempo, que desde la salida de Peter Gabriel, Genesis dejó de ser un circo, que los disfraces y puestas en escena quedaron atrás para ser más maduros. Ya sea más comerciales o más maduros, creo que las etapas de Genesis hablan de una evolución muy interesante, habrá a quién le guste y a quién no, pero creo que el resultado es muy positivo para todos los que disfrutamos de la buena música. Me parece que pasaron de una música muy conceptual y alternativa (época Gabriel) a una más madura o comercial (época Collins), sin perder el sello de calidad en la interpretación y la de sus obras.

Ya que saboreé toda su historia, comprendo porque muchos seguidores dejaron a la banda cuando Peter Gabriel se fue, y comprendo el sentimiento de prostitución que sintieron al ver como Phil Collins le iba imprimiendo su sello. Me considero afortunado de haber conocido a Genesis en su etapa fresa porque no hubo chance que me decepcionaran, al conocerlos después, los pude disfrutar doblemente, porque me encantan las melodías fresas, por las que me cautivaron, y las obras alternativas que los forjaron.

Hebert Gutiérrez Morales.

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