sábado, 16 de julio de 2011

Ni GLS ni homofóbico

            El término GLS (Gays, Lesbianas y Simpatizantes) es un adjetivo que se les da a ciertos antros de música electrónica que, en teoría, son de los mejores. Este término lo conocí en una comida con unos amigos, entre los cuales uno era gay y el otro conoce muchos aspectos de su mundo (sospechosamente, debo de agregar).

            Antes de continuar quiero aclarar, casi no menciono a las lesbianas en el ensayo, no porque no merezcan respeto sino porque a mí no me estresa su existencia, de hecho me caen muy bien, sobretodo cuando se besan (pero esas ya son perversiones mías que no voy a andar ventilando).

            Siempre ha existido la homosexualidad, ¿desde cuando? No lo sé, tal vez desde el inicio de la “civilización” (Que esperemos que algún día sea civilizada en sí y no sólo de título). Tal vez desde que tenemos “consciencia” (mismo comentario, ojala algún día lo seamos en realidad), porque cuando la consciencia se junta con los instintos viene la lujuria. El hecho es que ha existido desde las culturas antiguas hasta la actualidad y que va a seguir existiendo en el futuro. Tal vez no lo podamos aceptar del todo, pero sí podemos respetar a otros seres humanos.

            Lo chistoso es que, según mis teorías, los mismos “machos” fueron los que dieron nacimiento a los gays. Primero con tanta poligamia, se han de haber aburrido en algún momento de tantas mujeres y empezaron a probar cosas distintas (así como les pasa a varios artistas en la actualidad). Tal vez fueron una especie a mutación de la naturaleza (síp, como los X-Men). Otra actitud machista que fomento más homosexualidad fue el no considerar a las mujeres como seres humanos en la antigua Roma, dónde sólo se les consideraba como “herramientas” para procrear y el auténtico placer estaba en estar con alguien a tu altura, o sea, otro hombre. Qué irónico que el machismo haya fomentado la homosexualidad, para que los machos actuales vean en qué acaban sus actitudes homofóbicas.

            El caso es que la homosexualidad ha estado presente en la humanidad desde la formalización de las sociedades y, miles de años después no podemos superar prejuicios ligados a ésta. ¿Acaso nos hace mejores personas el señalarlos? Yo creo que no, al contrario.

            Volviendo a la comida a la que hice referencia al inicio del ensayo, uno de mis amigos para referirse a los heterosexuales dijo “gente normal”, obviamente nuestro amigo gay no se quedo callado y respingó: “¿Cómo que gente normal?”, así que después tuvo que corregir el comentario a “hetero” y no pasó a mayores. Minutos después mi amigo gay, el cual es muy afecto al entretenimiento audiovisual, me hizo el comentario: “Cuando vuelvas a ser ‘gente normal’ y tengas TV bla bla bla”.


            Este ejemplo que pongo deja en claro que los gays son gente normal, con iguales prejuicios y virtudes que los heterosexuales; y también me quedo claro que una gran mayoría de gente heterosexual considera a los gays “anormales”. El termino “gente normal” varía de individuo a individuo, personalmente, no creo que el ver o no TV, o el ser o no heterosexual, dicte si una alguien es normal o no; lo triste es que para mucha gente sí lo es.

      “You think the only People who are People, are the People who looks and thinks like you” – Pochahontas.

            Obviamente no es un tema cómodo, por ejemplo, el primer beso que ví entre hombres fue en la película “Escape en el Expreso de Medianoche” y fue algo bastante impactante, agresivo y grotesco para mi tierna mente de doce años. Pocas veces en mi vida he visto besos entre hombres, casi todas en la TV, y siempre son momentos bastante fuertes que confrontan los paradigmas con los cuales uno es educado (“Los hombres sólo se besan con mujeres”), por lo que ver un beso entre hombres no resulta muy grato para tus creencias y educación. Pero en fin, uno se tiene que ir “re-educando” ya que no lo van a dejar de hacer sólo para que no me estrese.

            Muchas personas argumentan que lo natural es que el hombre nació para acoplarse con una mujer y, hablando en términos de la madre naturaleza, pues eso es cierto: está el gallo con la gallina, el toro con la vaca, el perro con la perra, y todos los ejemplos que quieran poner. Sin embargo, también hay otro hecho innegable: los homosexuales han estado aquí desde hace miles de años y seguirán aquí mientras haya humanidad.

            Naturalmente a muchas personas no les agradaran, pero no se van a ir a otro lado ya que este planeta también es su hogar y tenemos que aprender a convivir con ellos como lo que son: otro ser humano con diferentes tendencias sexuales. ¿O qué? ¿L os vamos a meter en campos de concentración  debido a que van “en contra de la naturaleza”? ¿Los vamos a aniquilar? Ya lo había mencionado en otro ensayo, pero aplica, ¿Cuántos de nosotros traemos un Hitler en potencia en nuestro ser?

            Hace algunos años, la amiga más sui géneris (por no decir loca, en el buen sentido) que he tenido  llamada Flor, llego de buenas a primeras con la siguiente propuesta: “¡Vamos a un antro gay!” Casi escupo el agua que estaba bebiendo y le conteste “¿QUÉ? ¿Estás loca? No voy a ir a un Antro gay, ¡por que no soy uno! Además, ¿Qué van a pensar de mi? Bla bla bla”. Después de escuchar las innumerables razones por las que no iba a ir, ella me aniquilo con una sola frase: “Bueno, como yo sí estoy segura de mi sexualidad, no tengo miedo y sí voy a ir”. Finalmente fuimos al antro gay (¡Maldita psicología inversa!).

            El ir a ese lugar ha sido la experiencia antropológica más fuerte de mi vida, fue algo confrontante para mi educación, impactante, un ambiente inexplicable y que sólo se puede entender yendo ahí. Para ir más “seguros” fuimos con otros dos amigos (hombre y mujer), así quedaba claro que no buscábamos nada más que bailar. A pesar de ello, yo estaba MUY estresado, asustado, freakeado, intimidado, etc. Por lo que no me separaba de Flor ni un momento (lo cual no me molestaba en absoluto).

            La parte crítica de la visita fue la ida al baño, como había consumo mínimo, pues habíamos tomado refrescos los cuales, después de un par de horas, deben seguir su camino al mingitorio. A pesar de mis ruegos, Flor no me quiso acompañar al baño (¡Demonios!) y tuve que ir solo. Tristemente el antro estaba a reventar y, por desgracia, nos encontrábamos en la esquina opuesta al baño, así que emprendí mi cruzada hacia el sanitario con bastantes precauciones y mucho miedo.

            Creo que mi terror era notorio porque, en una escalera, alguien me apretó el trasero. Aún hoy en día, que algunos años han pasado, todavía me siento ultrajado y mancillado en mi honor al recordar ese triste pasaje de mi vida, pero tenía que seguir y llegue al baño. El ambiente en ese lugar era aún más impactante que lo que se vivía en el antro en sí, sólo me dije “No veas nada, no escuches nada, haz lo que tengas que hacer y lárgate”, de hecho bloquee las imágenes de mi memoria porque sólo recuerdo que hice lo que tenía que hacer y ni la manos me lave porque mi instinto de conservación me pedía huir de ese lugar tan pronto como fuera posible.

            Al igual que algunos de ustedes, la infeliz e ingrata de Flor se estaba riendo a carcajadas cuando le conté mi historia pero, ¡Oh justicia divina!, a media burla alguien pasó y le pellizco su llamativo trasero. Ahora yo me reía mientras ella soltaba su letanía al aire “No es posible, ya no hay respeto en este mundo, ni en un bar gay puede estar tranquila una mujer”

Nunca he sido promotor de los homosexuales pero ya no estoy en su contra, sólo sé que son seres humanos como el resto y tienen los mismos derechos de existir tranquilamente como todas las otras personas. Uno puede tener opiniones a favor o en contra pero, no por ello, uno va a dejar de respetarlos.

Uno de mis mejores amigos es gay, y es un tipazo lleno de virtudes, dentro de la que destacan su personalidad, carisma, buen humor, inteligencia, buen gusto para disfrutar detalles y (como buen gay) para la estética en general. Su novio, que ahora también lo considero entre mis amistades, es una de las personas más respetuosas, civilizadas, cultas y tranquilas que haya conocido en mi vida, un auténtico caballero.

            Así como tengo amigos gay, tengo otros tantos con los que tengo diferencias grandes: tengo unos muy buenos que le van al América, que son súper religiosos, tengo otros con creencias políticas totalmente contrarias a las mías, hasta tengo algunos muy queridos que ni siquiera leen mis ensayos, en fin, tengo muchas amistades con las cuales tengo MUCHAS diferencias, pero no por eso vamos a dejar nuestra amistad, al contrario, gracias a esas diferencias la relación se enriquece más al tener puntos de vista interesantes en cada tema. Tengo esa diferencia con mis amigos gay, pero no por ello dejan de tener una calidad moral alta y son mucho mejores seres humanos que bastantes heterosexuales que conozco.

"En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación." - Simone de Beauvoir

            Además tiene sus ventajas tener amigos gays porque, si te llevas pesado con ellos, les puedes hacer todas las bromas de gays, ¡Y no se pueden defender!, claro yo también me tengo que aguantar cuando hacen bromas sobre mi escasa vida social. Pero el precio es justo para todas las risas que me provocan estas bromas, además que son en  buena lid, nunca con la intención de lastimar, sólo queremos reírnos sardónicamente el uno del otro. ¿Por qué les cuento esto? Porque entiendo que los gays no quieren un trato especial, ellos quieren que se les trate como cualquier otra persona, por eso hago bromas pesadas como lo hago con mis mejores amigos.

            Ahora, a pesar de que ya no soy homofóbico, a pesar de todo esto que he escrito, a pesar de mis amistades y hasta familiares que son gays, aún tengo un prejuicio (¿o valor?, no sé como identificarlo) que aún no puedo dejar atrás. Pueden casarse, vivir juntos y tener todos los derechos de los heterosexuales pero, personalmente, no me cuadra que una pareja del mismo sexo críe a un niño, sobretodo una conformada por hombres.

            Sé que este punto puede descalificar todo lo escrito, pero tengo que ser honesto al momento de escribir. No tengo estudios, no tengo hechos, no tengo experiencias ni nada sobre qué soportar mi rechazo a que parejas de gays críen a niños, sólo tengo mi propio sentido común. Sobre este tema, platique con mi amigo gay y él me daba una opinión bastante válida: “Si el que te críen parejas heterosexuales asegura tener una educación de primera y evitara los problemas psicológicos que se sufren en la infancia, estoy de acuerdo en que nos descalifiquen. Sin embargo la violencia familiar, las violaciones, alcoholismo, drogadicción, neurosis y demás vejaciones se han dado con la educación de parejas de heterosexuales”.

El argumento de mi amigo es muy válido, pero aún así no votaría a favor de este tema. Lo más a lo que podría llegar es a abstenerme en mi voto. Espero en un futuro poder superar este prejuicio, porque la calidad humana de las personas no debe de variar en función a sus preferencias sexuales, ya que hay personas excelentes y basura de gente tanto gays como heterosexuales.

Cada vez me convenzo más que la raza humana es intolerante por naturaleza (con algunas pequeñas excepciones que confirman la regla). Claro que eso me molesta, pero no tanto como el que nos vendamos como personas ecuánimes que somos bien “open mind” hasta que algo no nos gusta, que no necesariamente nos tenga que afectar. Guste o no, la homosexualidad ha existido desde siempre, y resulta que el resto de la humanidad nos comportamos de manera estúpida al no respetarlos (ya no digamos aceptarlos). Es tan ridículo como discriminar a alguien por su color de piel, ideas políticas, su religión, su nacionalidad y hasta por sus gustos deportivos.

Muchas personas dicen que los homosexuales no deberían existir, que la naturaleza por eso creo al hombre como complemento de la mujer (y viceversa), y así DEBERÍA ser, como deberían ser tantas cosas: que los humanos cuidáramos la naturaleza de la cual provenimos, como que no debería haber hambre en el mundo cuando hay suficiente comida para todos, como nuestra vanagloriada consciencia y evolución deberían ser suficientes para que ya no hubiera guerras, como debería estar erradicada la violencia y dejar de matarnos entre nosotros. Son tantos hechos utópicos que deberían ser  PERO NO SON. No importa si la homosexualidad debería ser o no, el único hecho es que existe, y no porque no debería ser, los vamos a asesinar porque, si vamos a exterminar todo lo que no debería ser, deberíamos empezar por cada uno de nosotros que somos tan nocivos para este hermoso planeta., porque es antinatural y no debería ser (pero ese tema lo trataré en otro ensayo).

Hebert Gutiérrez Morales.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Hebert,
Como siempre, además de interesante, inteligente y honesto tu comentario, muy divertido, me pasé una buen rato leyendo tus aventuras y puntos de vista.
Por lo que yo sé, la homosexualidad siempre ha existido, es una condición de la humanidad, (y hasta en los animales existen estos comportamientos, sólo por mencionar la naturalidad del hecho).

Es muy respetable tu punto de vista en cuanto a la crianza de niños por homosexuales, pero yo estoy totalmente de acuerdo con que así sea, pues lo que importa es la calidad humana, la educación, el amor, la contención, entre muchas cosas que son realmente importantes y que muchas veces no consiguen los niños en orfanatos, en la calle o hasta en su mismo hogar con padres ineptos pero heterosexuales; será un poco más difícil por el entorno social para los críos, pero confío en que puedan recibir las herramientas necesarias para enfrentar el hecho. Y no repetiré lo que tú ya sabiamente argumentaste.
Un fuerte abrazo. Julieta.

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Muchas felicidades por tu ensayo. Tu tolerancia y comprensión en este tema hablan bastante bien de ti.
Personalmente, también tengo amigos, conocidos y familiares homosexuales. Desde luego que no me parecen diferentes, ni los considero más, ni menos. El valor de una persona está en lo que hace por los demás, no en lo que hace con su vida privada.
Considero que hacen falta 2 cosas para que este tema deje de ser un tabú en nuestra sociedad; la primera, que cada homosexual se acepte y se manifieste abiertamente como tal; y la segunda, que los demás, sabiendo que sus gustos y preferencias son distintos a los nuestros, los aceptemos también abiertamente. En ese momento, daremos un gran paso como sociedad y como humanidad. Un abrazo.

Kris dijo...

Excelente comentario, Hebert. Lo más importante es la tolerancia hacia el otro. Trabajando con niños (normalmente de 10-12 años de edad), surge a cada rato el insulto de "gay" y comentarios parecidos, con la intención de molestar y lastimar. Siendo yo, directamente voy al tema, diciendoles si quieren hablar del tema, que estoy abierta en hacerlo con ellos. Normalmente los calla esto. :-) Sí les he preguntado si tienen conocidos/familiares/amigos de sus papás/alguien quien conocen que sea homosexual y algunos responden que sí y son los más abiertos y tolerantes de los niños. Así hago pasos pequeños en mi trabajo. Lo que me importa es que niños tan pequeños no usen estas palabras para molestar porque habla de la intolerancia que viven en casa... Lamentablemente... Un cambio de una sociedad es lento y consiste de muchos pasos. En México el camino apenas empezó, pero algún día llegarán. :-)

Marlene dijo...

Me pareció muy interesante tu ensayo, primo. Además coincido totalmente con tu punto de vista especialmente en lo que se refiere a la adopción de niños.
Efectivamente, los padres heterosexuales son quienes han creado en su mayoría, la sociedad actual. Ya existen prejuicios, violencia intrafamiliar, irrespeto, etc. Y si a esto le unimos el hecho de que un bebé va a estar desarrollándose social y psicosexualmente por dos papás o dos mamás, no es echarle más leña al fuego? Por qué pensamos que en un matrimonio homosexual todo es cordialidad, educación y armonía?
Como dices, solamente el tiempo dará respuesta a todas estas dudas que muchos como tú y yo, tenemos. Mientras, sigamos conjeturando. Te mando un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Ya no habra diferencias cuando ya no exista la necesidad de escribir ensayos como este. Por la parte de los estudios, en Estados Unidos en particular existe al menos una generación de adultos criados por parejas gay, asi que estadisticas las hay, realidad y no conjeturas. Que sea malo o no ser criado solo por figuras paternas o maternas resulta solo un prejuicio social, sera "echarle mas leña al fuego" mientras la gente de la misma sociedad lo considere asi.

Anónimo dijo...

Hola YFB!

Muy honesto, divertido e interesante tu comentario. Creo que la raiz de un sano y real concepto de la tolerancia viene desde la educación. Un pueblo educado va a ser más receptivo de los diversos matices que se encuentran estampados en la vida diaria entre ellos el convivir con gente homosexual diariamente. Los tienes en tu familia, son tus amigos, podrían incluso haber sido tus amores "imposibles" (literalmente) y seguramente a más de uno le has contado detalles muy personales de tu vida. Quizá el único detalle que te permitió hacer todo eso sin tapujos es que no sabías "el detallito"... Porque?? Pues porque para tener confianza, querer y reconocer el valor de alguien eso es importante.. Ese es el caso. El "vivir" la homosexualidad puede ser tan cotidiano como llegar a tu casa, darle un beso a tu pareja, preparar la cena y platicar del día asi... como cualquiera. La parte tabú y escandalosa del reventón gay no tiene nada que pedirle al mundo de reventón de clubes hetero. Nuevamente el abrir tu mente y tus ojos hará que poco a poco se enfoquen los esfuerzos a ser una sociedad más conciente que hay más de una forma de vivir en pareja y hacer familia. En cuanto a la crianza de hijos considero que los valores de una familia tales como la honestidad, la unión, la educación para ser una persona productiva y por supuesto el amor filial son factores que deberían estar discutidos en la pareja para poder comprometerse al resto de sus vidas. Yo esperaría que todas las familias tuviesen esos parámetros antes de que lleguen los niños y por lo mismo, eso no creo que sea inherente de un nucleo familiar en particular. Pero como bien dicen.. Eso es otra historia que apenas comienza.