sábado, 27 de agosto de 2011

El Policía Mundial

            Como la gran mayoría de los mexicanos, por no decir todos, desde muy pequeño aprendí a odiar a los Estadounidenses. No es una educación que te den de manera explicita en el hogar o en la escuela, esta animadversión está implícita a través de muchas formas. Ese rechazo vedado es igual de potente que el amor clandestino que tenemos por mucha de su “cultura”, que nadie va a admitir abiertamente, pero TODOS tenemos gustos, manías o adicciones a distintos “productos” Yankees.

            Antes de seguir con el tema, y hablando a título personal, me disgustan dos cosas de los gringos: Primero, esa manía de ser los protectores del mundo, el mesías que nadie espera, el policía mundial, ese rol autoasignado que me molestaba enormemente, ya que no percibía razón alguna para que hubiera un país más importante que el resto y, sin embargo lo había.

“Los Gringos tienen una tendencia mesiánica, se creen los elegidos de Dios para salvarnos. Por favor, a mí no me salven” – Tomado de History Channel

            En segundo lugar, y la que más me incomoda, al punto de enfurecerme e indignarme, es esa manía de nombrarse “Americanos”. ¿Americanos? Perdón, yo NUNCA los llamaré así, porque eso lo somos TODOS los que habitamos este hermoso continente, desde la punta de Alaska hasta la Patagonia, incluyendo al Caribe y Centroamérica. De igual manera me niego a llamarlos “Norteamericanos”, porque no son los únicos que merecen ese gentilicio, ya que Canadá y México también se ubican en Norteamérica. Como habemos otros que entramos en esa descripción, tampoco los voy a llamar así. Por eso mismo los llamo de las siguientes maneras: nuestros vecinos del norte (porque Canadá técnicamente no es nuestro vecino), Yankees, estadounidenses o, el favorito de todos, gringos.

            Tal era mi sentimiento antiyankee que, si no mal recuerdo, el martes once de septiembre del 2001, todos mis colegas de la oficina estaban consternados, viendo noticias, leyendo en Internet o escuchando radio para empaparse de lo que acontecía en Nueva York. Por mi parte, estaba tranquilamente trabajando, no estaba celebrando pero tampoco estaba afectado. Sólo uno de mis colegas se percató de mi actitud tan indiferente, por lo que me pregunto “¿Acaso no estás afectado por lo que está ocurriendo? O ¿Lo estás disfrutando?”  A lo que yo conteste “No sé por qué tanta alharaca, si los gringos hacen lo mismo en muchas otras partes del mundo. Para mí es lo mismo que se mueran 2000 árabes que 2000 gringos (que a fin de cuentas eran pocos Yankees y muchos inmigrantes)”. A pesar de que se van a cumplir 10 años de aquel suceso, en verdad no me siento afectado ni conmovido por el mismo, porque sus vidas no deben ser más valiosas que las de la gente que muere en África (por ejemplo).

            No me incomoda la historia previa en donde nos quitaron la mitad del país, las intervenciones políticas y militares, su incumbencia en nuestras decisiones nacionales y nuestra histórica sumisión ante ellos. Todo eso ya parte de nuestro modus vivendi, el cual nos ganamos a pulso; pero muchos no lo quieren aceptar y todavía están reclamando (ridículamente) que nos regresen Texas. Esto sirve como un ancla para perpetuar el odio hacia ellos y no aceptarlos de manera abierta. Como bien lo decía Porfirío Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

            Algo que también se nos enseña, inconscientemente, y que muchos niegan, es a amar las “cultura gringa”. Muchos argumentan “Eso no es cultura, porque no tienen una historia previa y rica en tradiciones que sustente el término”. Como bien dice mi “amigo” Gerardo (Coyac, ¿te puedo llamar amigo?), tal vez se deba acuñar otro término para la Cultura porque, en la definición que se encuentra en todos lados, dice que cultura es todo aquello que aceptan y hacen un grupo grande y significativo de personas.

            Todos odiamos a los gringos, pero nos encanta comer en Carl’s Jr (Lo amo), Burger King, Domino’s Pizza, KFC o en McDonald’s (me abstengo totalmente en éste último) a comprar una cajita feliz. ¿Qué tal los hot Dogs? O ¿Unas Donas en Krispy Kreme? No me van a decir que son mexicanos ¿verdad? Aunque uno lo quiera evitar, a veces es imposible no comprar en Walmart. También tenemos toda la gama de juguetes, caricaturas y series gringas son la delicia del televidente mexicano. A excepción del fútbol nacional, las ligas más seguidas en México son las de Estados Unidos (NFL, NBA, MLB y, tristemente debo mencionar, la MLS). ¿Qué tal la música? ¿Cuántos vídeos de los que vemos o canciones que escuchamos son de origen gringo?

            Personalmente mis adicciones más fuertes a la chatarra gringa son comprar en Costco (me encanta); no todas las películas pero admito que un gran porcentaje de los filmes que veo son gringos (y el resto de otros lados porque no me gusta el cine nacional). Aunque tengo un gusto inmensamente más grande por la animación e historieta japonesa, tampoco estoy exento de que me gusten los cómics gringos (especialmente los de Marvel). Un enorme porcentaje de la música que escucho es extranjera, pero no toda es de Estados Unidos. Amo el Fútbol americano, sé que es de las expresiones más gringas que puede haber, pero no puedo evitar desbordar mi pasión por la NFL y mis desgraciados e ingratos Delfines de Miami.

            Por lo menos admito que amo todo lo anterior, pero hay quienes lo disfrutan de manera oculta pero no lo aceptan, hasta lo niegan. Lo que no podemos ignorar es lo profundo que ha permeado la influencia gringa en México, a pesar de tener una cultura fuerte. Pero esa influencia no es exclusiva en nosotros, ya que debe de estar presente, en distintos niveles, por todo el mundo (mal de muchos, consuelo de tontos), pero también hay que admitir que nuestras vidas no serían tan gozosas sin todas esas porquerías que nos dan los gringos (por lo menos la mía no sería tan divertida sin mucha de su basura).

            Lo que me enorgullece de mi país es que, a pesar de ser el patio de atrás de los Estados Unidos y nos bombardean su cultura de forma inclemente, creo que tenemos una identidad muy bien definida, aún con esa gran influencia que tienen sobre nosotros. Por una vez nuestra necedad tenía que ser positiva ya que, independientemente de nuestro malinchismo, es increíble cómo mantenemos nuestra esencia sin cambios radicales contra una gran ola que ha arrasado con la identidad de otras naciones. Obviamente sí nos han influenciado, pero no al grado de otros países más lejanos como Japón o República Dominicana.

Deberían avergonzarse lo que critican a los gringos diciendo que el habitante promedio es Homero Simpson, yo me abstendría de hacer dicho comentario. Si son tan simples como dicho personaje y (todavía) son el país más importante del planeta, ¿cómo quedamos el resto de personas en el mundo? A mí me daría pena que Homero Simpson me está dominando, aunque ya no por mucho tiempo. Es verdad que no estoy de acuerdo que haya un país que rija al mundo, como lo han sido los Estados Unidos (hasta ahora); creo que hasta hace cinco años, nunca habría pasado por mi cabeza que el Imperio gringo se empezará a desmoronar, como está pasando frente a nuestros ojos.

Tal vez en mis sueños de adolescencia, la cual duro hasta los 28 años, hubiera estado feliz de vivir en estos días pero, por alguna razón, no me alegra que el imperio estadounidense se esté cayendo a pedazos. Obviamente esto no se va a dar de un año para otro, pero estamos presenciando el inicio del fin de una era importante de la humanidad.

 En realidad no me preocupa que los gringos dejen el poder mundial, lo que me consterna es el país que viene a tomar su lugar: China. No es una cultura que conozca mucho (ni que me interese conocer) y, tengo que admitir, que mis maestros japoneses me “heredaron” sus prejuicios contra los chinos. Dentro de toda la variedad de países que podrían guiar al mundo, China e India serían de mis últimas opciones.

Recalco que no conozco, ni pretendo conocer, estos países, y sé que muchas personas están enamoradas de sus respectivas culturas, pero no me incluyo en ese grupo. Para mí son peores que México en corrupción, suciedad, educación, faltas de respeto, por lo que son aún más machistas (y eso ya es decir mucho) así que, sin importar el dinero que puedan generar, sostengo que están peor que nosotros.

No puedo aceptar que un país peor que el nuestro lleve las riendas del mundo, y no me guió por lo económico, la calidad de las personas o países no se puede medir únicamente en dinero. Para mí el desarrollo se mide en educación, limpieza, respeto, orden, preparación, decencia y los valores de un país (o persona); honestamente dudo que los chinos nos superen en alguno de esos rubros de manera positiva porque son más sucios, corruptos e irrespetuosos que nosotros, por eso mismo no me checa que ellos sean los siguientes líderes del mundo.

Nunca creí expresar esto en toda mi vida, pero prefiero que los Gringos guíen al mundo y no los Chinos ni los Hindúes. Impensable para mí tomar una postura Pro-Yankee de forma tan abierta, imagínense que hasta odio a los Yankees de New York, sólo por el simple mote (y porque son odiosos, cabe aclarar). Obviamente, el hecho de que apoye a nuestros vecinos del norte, no cambiara el cauce futuro en el destino del mundo. Si cayó el imperio romano y la iglesia católica ya no es lo que era antes, ¿qué habría de perpetuar el dominio Yankee? Todo en la vida se presenta en ciclos porque nada es para siempre, por más poderoso y omnipotente que se vea un imperio en todo su esplendor, eventualmente va a caer. Creí que iba a estar eufórico si me tocaba ver caer el control Yankee, pero estoy preocupado porque vendría algo peor en su lugar.

Lo poético del asunto es que los estadounidenses fueron vencidos en su propio juego, por reducir costos y ser más productivos o competitivos, invirtieron tanto en economías emergentes. Los chinos, que son los piratas más grandes del mundo, fueron copiando todo lo que pudieron y lo fueron perfeccionando de manera paulatina, hasta el punto que los Estados Unidos ya no pudieron controlarlos y se les subieron a las barbas, y estamos en pleno proceso de transición en dónde los gringos, por más que se resistan, van a cederle el trono a los chinos.

Ahora, Estados Unidos no va a dejar de ser el país tan importante y enorme que es pero, ¿podrá adaptarse al nuevo orden mundial dónde ellos no son el mandamás? ¿Podrán soportar esas vejaciones e imposiciones que le hacían al resto de países para imponer su voluntad? ¿Podrán tomar su papel como país importante, pero no el policía del Mundo? No creo que dejar el poder sea tan difícil pero lo veo desde la perspectiva mexicana, que no sabe lo que es estar en la cima mundial, así que ¿podrá el ego yankee con tal degradación?

Aunque no me guste admitirlo, me parece que este rol del policía mundial es un mal necesario. Con maneras tan distintas de percibir la realidad, a veces se necesita que alguien ponga orden, tal vez no sea el más justo, pero es un orden a fin de cuentas. Como está la configuración del mundo, sin ese papel de líder mundial, se caerían en (aún más) guerras y una “anarquía mundial”. No me gusta ese rol de control, pero es necesario, a pesar que casi toda mi vida los estuve criticando por metiches, pero ahora reconozco que, a pesar de no ser popular, es útil.

Odio la frase “Malo por conocido que bueno por conocer”, prefiero la de “No sabes lo que tienes hasta que lo ves perdido”. No creo que todos los países harían la misma labor como la hacen los gringos, cuyas decisiones son constantemente criticadas por distintas entidades del planeta. Aún así ya tienen experiencia y, por lo mismo, no quiero que los chinos tomen ese papel, porque es un país al cual no le tengo confianza y me da muy mala espina. Ojalá pudiéramos elegir el país que la hiciera de líder o Policía Mundial, a mí me gustaría que fuera Japón o Alemania, lo cual nos demuestra lo cambiante que es nuestra humanidad: Si yo hubiera dicho tal cosa en 1944, hubiera sido linchado sin mayor contemplación.

La “buena noticia” para el resto del mundo es que los chinos no van a establecer un imperio tan duradero como el gringo, porque tienen un problema demográfico muy fuerte, y no me refiero a la cantidad de población tan grande, me refiero a que su mismo machismo ha configurado su población al grado de disminuir considerablemente el número de mujeres. El machismo chino es tan marcado, aunado a la época en donde sólo les dejaban tener un hijo, que por lo mismo mataban a las niñas recién nacidas hasta que tuvieran el varón que tanto deseaban. Esto ha traído como consecuencia actual que los hombres chinos no tengan con quién relacionarse, porque el número de hombres sobrepasará por mucho a las pocas mujeres, lo cual va a traer una disminución en su población muy dramática en las siguientes décadas.

Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. El ideal de la humanidad sería que todos los países del planeta tuvieran el mismo nivel de desarrollo y de madurez, como los Europeos que forjaron su Unión Europea, y aún así tienen problemas, pero con la variante que son suficientemente respetuosos y civilizados para encontrarles solución. La ventaja de Europa es que es un continente pequeño y es más fácil nivelar el desarrollo a nivel regional, además de que tienen muchas coincidencias culturales por tantos años de coexistencia. En un mundo tan amplio y tan diverso es difícil llegar a esa similitud de integración, de desarrollo, de cultura en general. Ahí es cuando queda constatado que el rol de los gringos es necesario, aunque no sea popular.

Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

varelad1 dijo...

Excelente ensayo Hebert, yo también he pensado mucho en qué pasará cuando los gringos cedan su corona a los chinos, lo cual es inminente y además no falta mucho tiempo para que suceda. Igualmente, tengo muchos prejuicios hacia los chinos y solamente espero (de esperanza) que la conveniencia nos pueda unir o aliar de una forma más justa con EUA, con los beneficios que esto implica para México, es decir, que EUA deje de preocuparse por lo que pasa a miles de kms y que se preocupe más por lo que pase en su región.
Por lo demás, no puedo hablar mal porque amo muchas cosas gringas sin importarme si son de alta o de baja cultura. Me fascinan Las Vegas, Orlando, Miami y uno de los placeres más grandes cuando he ido a EUA ha sido comer una gran hamburguesa.
Felicidades por la gran altura de tu ensayo y un abrazo.