sábado, 17 de septiembre de 2011

Las promotoras del Machismo

            México, aunque queramos ver lo contrario, es un país discriminador y todos lo somos en distintas situaciones. La primera, y más grande, diferenciación que tenemos es respecto al género, porque hay un trato especial en este país en caso de que seas hombre y otro en caso de que seas mujer (ya después se complementan otras discriminaciones como la económica, la raza, el atuendo, la clase social y demás tonterías).

            Por lo general, las mujeres se quejan mucho de ese machismo, casi siempre poniéndose en plan de víctimas por dicha desigualdad. Tienen razón en quejarse, pero no en ponerse en plan de mártires porque, analizando bien las cosas, ¿Quién educa a esos machos? ¿Quién los busca? ¿Quién los promueve? ¿Quién los “consume”? La clave para que los machos dejen de existir radica en ellas.

Esto inicia desde el embarazo, el padre (y la madre sumisa) quieren un varón, esto para cumplir los sueños frustrados a través del hijo. Tal vez la mamá, por ser práctica, también quería que fuera niño para que se viese beneficiado en un mundo masculino en vez de perjudicada. Si era niña, claro que la querían, pero el padre no podía ocultar su desilusión y la madre tampoco, porque la compadecía de venir a un mundo de machos que, de manera lenta, se está reduciendo.

Hablando de ese tema, conozco un caso muy marcado, ya que su primer engendro fue una niña, la cual significo un embarazo de alto riesgo pero, como el padre forzosamente quería un niño, poco le importo el peligro de que su mujer se volviera a embarazar, de hecho tuvo un par de embarazos fallidos y, a pesar de ellos, lo volvieron a intentar y por fin consiguieron al tan querido varón. ¿Por qué poner en riesgo la vida de la madre? ¿Sólo por tener a un niño? ¿Tan poco le importa la vida de su esposa?

            Las que fomentan el machismo en este país son las mujeres, ya que perpetúan y promueven dicha cultura a través de sus acciones: las que se dejan sobajar, sin darse a respetar y en lugar de largarse se quedan y aguantan ese castigo que no deberían merecer. También tenemos que ellas mismas son las que educan a los hijos varones con las mismas actitudes machistas con las que ellas fueron sometidas y programadas. Con un poco más de sentido común, los podrían educar de manera distinta, así evitarían un macho menos en el futuro, ya que ni siquiera influye el padre porque, como buen macho, anda en otros asuntos o con amantes “La educación del niño depende de la mamá” tienen en sus cabezas prejuiciosas.

Pero no, en vez de cambiar el flujo de las cosas, educan un macho igual o peor que el padre. De igual forma, a las hijas se les empieza a adoctrinar desde temprana edad, porque a los hijos se les permite (y hasta fomenta) actitudes que en las niñas son fuertemente censuradas. Las restricciones que ellas reciben, ellos nunca las conocen: los hijos pueden llegar tarde y solos, las hijas deben llegar temprano y (de ser posible) con un chaperón; si empiezan de manera temprana su vida sexual, a los varones se les festeja pero las chicas no pueden siquiera besar al novio, ya que pueden ser tachadas de Putas (ya no hablemos de relaciones sexuales). Es ridículo que las mujeres permitan, promuevan y perpetúen el machismo, porque ellos en realidad son los más cobardes, ya que necesitan esa violencia y agresividad para expresar su valor.

Si quieren mejores prospectos, actúen de manera congruente para conseguirlos. Ahí recae su responsabilidad en este asunto: como compañeras de trabajo, madres, amigas, hijas y, principalmente, como pareja. El Macho no va a cambiar su actitud, él no tiene nada que ganar y todo que perder si lo hace, porque consigue muchas hembras. Lo mismo pasa con las tabacaleras o la Coca Cola, que ofrecen un producto “basura”, totalmente nocivo para la salud y, a pesar de que la gente lo sabe, lo consumen en cantidades industriales; ¿Quién es culpable? ¿El ofertante o el consumidor? Lo mismo pasa con los hombres, si quieren unos de calidad moral alta, con los cuales se puedan relacionar de manera seria y sana, entonces empiecen a fomentarlos y a “consumirlos”. Si siguen consumiendo los “sujetos basura” que existen, pues siguen fomentando su “producción”, mientras haya demanda de ellos, seguirá habiendo oferta de los mismos.

Pero no me malentiendan, no se relacionen desde posturas improductivas como feminista intransigente, madre neurótica o esposa celosa, el exigir respeto no significa ponerse en una actitud castrante (literalmente), porque con eso no van a lograr nada. Por experiencia propia les puedo asegurar que esa actitud restrictiva fomenta más el machismo. No se trata de que una parte sobaje a la otra, porque muchas feministas creen que se debe someter al hombre como éste lo ha hecho con ellas a lo largo de la historia. Me parece que una convivencia en pareja sana no es que una parte domine a la otra. Si quieren respeto, denlo, tienen que ser emocionalmente inteligentes, si no obtienen eso que dan, busquen en otro lado.

La violencia sólo genera más violencia, si ya están en una relación poco productiva, dónde no se puede dialogar, dónde no se hacen concesiones ni acciones positivas, pues tengan un poco de amor propio y abandonen ese lastre que sólo complica sus vidas. Aunque no lo crean, hay muchos hombres en el mundo, tal vez sus prejuicios y miedos las lleguen a cegar, pero saben que por lo menos hay uno que se adecue a su educación pero, mientras no dejen al mandril que tienen por pareja (con perdón de los pobres mandriles) por miedo a “Qué tal si no encuentro otro”, pues entonces no se quejen de que tienen un macho, porque a fin de cuentas es lo que merecen por la cobardía de no buscar a alguien más.

Y hablando de amor propio, por favor, no sean ingenuas. Si en la intimidad permiten que se les fotografíe o se les filme, entonces aténganse a las consecuencias. Ese material no va a ser exclusivamente para ese individuo ya que, normalmente, lo va a usar como “premio de cacería” y va a presumir con cuanto sujeto se cruce en su camino. Tristemente, y sin advertencia alguna, muchos machos me han mostrado sus “trofeos” y me pregunto: “¿Acaso estas pobres ilusas piensan que, en realidad, les sacan fotos para guardar un bello recuerdo?” Cualquiera que las retrate, es un hecho, va a compartir esas imágenes con otros congéneres. Así que arréglense bien cuando las graben o fotografíen desnudas o en ropa interior, porque esta patética muestra de machismo es más común de lo que podrían creer.

Créanme que no llego con alguien y le digo “Oye, ¿no tienes fotos que mostrarme?”, estos sujetos las enseñan a cualquiera, sin necesidad de ser su amigo, creo que hasta al de intendencia se las han de enseñar. Ellos hacen esto para reafirmar su hombría, o lo que ellos creen que es eso. Cuidado con la calidad o calaña de personas con las que se relacionan. No puede haber amor si no hay respeto, así de simple. El que las ame o (por lo menos) las quiera, no necesita fotografiarlas “para recordarlas”, un verdadero hombre no necesita pruebas de sus conquistas, por lo mismo no las anda divulgando. ¿Para qué les sacan fotos? ¿Acaso no tienen buena memoria? ¿Ya dan por hecho que no tendrán otro encuentro con ustedes? Quien realmente te quiere no te obliga a hacer nada, y eso lo saben porque al momento de fotografiarlas o grabarlas, dudo que alguna se sienta cómoda (a menos que sea actriz porno).

Pero tengo noticias para ustedes mujeres: Sí existen tipos decentes, que fueron educados por madres sensatas y que son demasiado buenos para su propio bien, pero ellos no son atractivos para ustedes, ya que sólo son utilizados como un hombro sobre el cual llorar y un pobre imbécil al cual pedirle ayuda cuando su macho no las apoya, y esa gandayez de su parte acaba echando a perder a esos buenos tipos.

Y ustedes los conocen muy bien, son esos “chicos lindos”, que les brindan su empatía, las escuchan, las apoyan y las entienden en los sentimientos que expresan, además lo hacen de manera auténtica, lo cual es apreciado por ustedes. Sin embargo, nunca los consideran como auténticas opciones porque, si pretenden pasar al siguiente nivel, no los aceptan, con las siguientes razones: “Es que eres un buen hombre” “Es que eres como mi hermano” “Es que eres mi amigo” “Es que no te veo con esos ojos”

Pero al momento de relacionarse, ¿A quién no ven ni como hermano, ni amigo, ni “buen hombre” ni tantas otras excusas tontas? ¡Ajá! ¡Adivinaron!, a esos sujetos que posteriormente llamaran desgraciados, infelices, perros y demás. Y, recalco, ¿quién decidió relacionarse con ese tipo de personas?

Pero eso sí, luego regresan con sus amigos con “Necesito un favor” “Sólo puedo confiar en ti” “Ándale, sé que tú puedes”. La naturaleza de dichos hombres es solidaria o empática, pero es indignante que sólo cuando necesitan algo vayan a tocar su puerta y, cuando no es así, ni de saludarlos se acuerdan. Lo malo es que muchos se dan cuenta y aprenden a cambiar, para mal.

Basándose en la experiencia, esos tipos decentes notan que ellas quieren otra cosa, porque al brindar apoyo, escucha y empatía, no se quedan con la chica, y si se muestran groseros, rudos y altaneros, consiguen muchas. Recalco ¿de quién es la culpa? Ya hay hombres con buena educación y ¿los buscan? Las mujeres dicen que esos tipos les dan “hueva”, así que recuerden esa respuesta la próxima vez que quieran quejarse del macho con el cual se relacionaron. Cada cual es libre de escoger la pareja que más les convenga pero, como dicen en el mercado, “Si no compra, no magulle”, saben cuando alguien tiene interés en ustedes, así que si no pueden ser reciprocas dejen de faltarles al respeto y permitan que alguien más sí los aproveche.

Ese comportamiento femenino hace que proliferen los “malos” hombres, bien dicen que la burra no era arisca, así la hicieron. La evidencia muestra que el “malo” es el que tiene éxito con las hembras, por eso es común que tenga más de una. ¿Para qué ser uno “bueno”? Ellos nunca se quedan con la chica, no resultan interesantes para ellas. No voy a negar que también pase a la inversa, en donde las “malas” mujeres resultan más interesantes que las “buenas”, la diferencia radica en que los varones no hacemos tanta alharaca por esta situación, como sí lo hacen casi todas las féminas al expresar que ya no hay buenos partidos.

No nos quejemos y aprendamos a aceptar lo que merecemos, lo que nos hemos ganado, lo que hemos perpetuado a través de generaciones, en dónde se aprende a valorar o, mejor dicho, a desear lo malo y a despreciar lo bueno.

Muchas de ustedes no entienden esa necesidad que tienen por un hombre, eso es debido a la programación antropológica de ser contenidas, de ser apapachadas y soportadas por un varón, hasta la mujer más poderosa del planeta tiene esa necesidad fisiológica, me atrevería a afirmar. Aunque sea un instinto básico, también tienen esa vanagloriada inteligencia del ser humano, así que utilícenla al momento de escoger pareja, para que no sean manipuladas y más que ser contenidas sean sometidas.

Uno sabe cuando eso pasa, esa vocecita interna que le dice a uno cuando hay algo mal, podrán intentar engañar a los demás pero no se pueden hacerlo con ustedes mismas, y saben perfectamente cuando hay algo mal en su relación; peor aún, si algo no funciona y no pueden hablar de ello con su hombre, entonces hay algo roto, porque problemas siempre hay, pero no debe haberlos tan grandes como para no tratarlos en pareja. Si tienen un macho intransigente, que no quiere hablar de los problemas, ya no digamos resolverlos ¿para qué seguir ahí? ¿Necesitan más pruebas? Hay algo peor que una mujer que es sobajada, y es la que se somete a sí misma ante un varón por esa necesidad antropológica de tener a alguien que las contenga.

Los hombres están muy cómodos porque, en realidad, tienen que invertir poco para conseguir una buena ganancia, por otro lado, ellas invierten mucho en sí mismas para ver si consiguen algo o, por lo menos, no pierdan tanto. ¿A quién le dan pan que llore? Ellos no van a cambiar por si mismos, ya que tienen casi todos los derechos y pocas obligaciones. Cuando las mujeres dejen de buscar machos, y estos empiecen a quedarse solos, tendrán que cambiar y/o eventualmente se tendrán que extinguir.

Muchas de ustedes no quieren dejar a su hombre por todo lo invertido en esa relación: tiempo, dinero, esfuerzo, ceremonias, sentimientos, estatus social, amistades mutuas. Tal vez piensan, de manera tonta, que un día va a cambiar y les redituara toda su paciencia pero eso nunca va a pasar. Si ya perdieron tanto en el pasado, ¿acaso no sale más caro sacrificar el resto de su vida junto a alguien que la hace infelices en vez de arriesgar a encontrar a alguien mejor?

En este país a las féminas se les educa con la idea de que sólo son alguien si cumplen con los siguientes requisitos: A) Tienen una pareja B) Se tienen que atar a él (por lo menos ya no es obligatorio el casarse) C) Tienen, por lo menos, un hijo con ese hombre. Si alguna “loca” se atreve a no ser dominada por un varón, siempre será mal vista y censurada por la sociedad, sin importar que tenga una carrera exitosa o esté llena de otras cualidades, el hecho de no cumplir con los requisitos antes mencionados es un pecado mortal en nuestra suciedad, perdón, sociedad.

Obviamente el prójimo siempre nos va a estar juzgando, pero nunca será tan grande la crítica que recibe una esposa sometida abiertamente por la pareja, al grado de denigrarla a través de todas las vejaciones machistas conocidas, que la que va a recibir una soltera, esas críticas excesivas que recibe una mujer emancipada e independiente. La mexicana estándar tiene la preocupación de “¿Quién me va a proteger? ¿Quién me va a cuidar? ¿Quién va a ver por mí?” y eso es muy estúpido, porque ni mujeres ni hombres requieren de NADIE que los cuide pero, ésa se ha vuelto una necesidad cultural de la naturaleza mexicana, heredada a través de las generaciones. Me dicen que las europeas son distintas y anhelo, de todo corazón, que algún día la mexicana llegue a ser como su contraparte del viejo continente.

El día que dejemos de valorar a las personas por si están casadas o no, por si tienen hijos o no y otras ideas preconcebidas, ése será el día que se acabe el machismo en el país. También será el día que dejemos de hacer diferenciaciones de sexo y no hablo de la igualdad de género, como el ejemplo que me aporto mi amiga Ari: “Si tengo diez puestos libres, no debo contratar a cinco hombres y cinco mujeres. Yo debo contratar a los diez mejores candidatos para el puesto, sin importar el género”. Cuando dejemos de darle valor al sexo y empecemos a otorgarlo al humano y sus cualidades, habremos dado un paso adelante. No es justo discriminar o privilegiar a alguien por sus genitales, ya que hay gente capaz y no tanto en ambos lados.

Por eso mismo es recurrente caer en el otro lado de la moneda, y ahora hay casos en donde se privilegia a mujeres, sólo por serlo, en situaciones en dónde los hombres son castigados sin más, por ser el “sexo fuerte”. Privilegiar o discriminar a alguien por su género, su apellido, su raza y demás es una práctica vergonzosa que deberíamos extirpar de nuestra mente, pero tardaremos algunas generaciones en hacerlo.

Es chistoso, pero al leer informaciones en donde se resalta el papel femenino compruebo que el machismo sigue vigente. El día que deje de ver que, de las 100 empresas más importantes de México, 52 de ellas tienen una fémina al mando, será el día que habremos superado algunos prejuicios. Si no hay nada de malo en nuestra sociedad, ¿para qué remarcar que ellas siguen “avanzando”? Lo mismo cuando se le da especial cobertura al elegir a una gobernadora, una rectora y, no vayamos más lejos, cuando hay alguna conductora de taxi o de Microbús, también lo hacemos notar.

Al vivir en un mundo de machos, esas notas sobre ellas resaltan; pero tampoco se trata de darles un trato especial a las féminas sólo por serlo. Estoy de acuerdo en que hay que darles las mismas bases y oportunidades para desarrollarse, pero el regalarles algo por el simple hecho de ser mujeres tampoco es respetarlas, ya que eso refleja un desprecio y/o menos precio por su capacidad, es como decirles “Tontas, les damos esta oportunidad porque somos dadivosos”. Cuando la mujer y el hombre dejen de ser discriminados o privilegiados por su género, y sólo se ganen las cosas por su capacidad o habilidad, será el día que habremos alcanzado la igualdad, y el machismo y el feminismo habrán desaparecido, ya que ambos son aberraciones, una más vieja que la otra, pero ambas son auténticas vergüenzas de la humanidad.

Cuando ella se dé cuenta que es tan valiosa como él, y recalco que no lo es ni más ni menos, sino su igual, a pesar de las diferencias fisiológicas; es el mismo día que acepte que no necesita un hombre para ser validada o certificada como mujer; el mismo día que acepte que no necesita casarse ni tener hijos para darle sentido a su vida; ese mismo día será cuando ella se dignifique en este país, y sólo depende de sí mismas, porque son las más ácidas detractoras de su mismo género, y las promotoras más grandes del machismo. La mexicana es la más grande misógina, por ser enemiga de ella misma, y el principal obstáculo para su desarrollo.

Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

varelad1 dijo...

Hola Hebert, me gustó muchísimo este ensayo y coincido totalmente contigo. Fíjate que hace poco escuché en la radio un panel de especialistas hablando de este tema del machismo y llegaron al final a las mismas conclusiones que las tuyas, muchas felicidades porque considero que lo hiciste muy bien.
Personalmente, tuve la bendición de contar con una Madre (qepd)formidable. Ella fue un gran ejemplo de lucha, modernidad, igualdad y a sus 3 varones nos educó como hombres y no como machos. Podría contarte 1 millón de cosas acerca de ella, pero nunca terminaría. Solo voy a decirte que ella tuvo a su cargo a cientos (o tal vez a miles) de mujeres en sus 21 años de carrera en una compañía dedicada a la mujer y recuerdo perfectamente cómo les inculcaba ese amor y confianza en sí mismas y ese sentimiento de igualdad con los hombres y con otras mujeres.
Un abrazo y excelente semana.

Anónimo dijo...

Hebert, desde mi punto de vista, el principal promotor del machismo es el entorno que generamos tanto hombres como mujeres.

Concuerdo con que el crear o criar hombres NO MACHOS está en las familiar en las que tanto hombre como mujer deben participar al educar.

Es básico que tanto el hombre como mujer asuman, en partes y conforme a sus aptitudes y en acuerdo común, todos los roles que una familia conlleva (limpieza, educación, liderazgo, entretenimiento, etc.)

Buen ensayo. Saludos. YRH

Naigabi dijo...

Son varios puntos los que tocas. Estoy de acuerdo en que no debemos criar machos, y muchas veces me ha tocado ver más machismo en mujeres que en los propios hombres. No sé si seré afortunada, pero el hombre a quien tengo como compañero es exactamente eso, mi compañero y no un macho opresor, y tratamos de educar a nuestra hija creyendo en la igualdad entre hombres y mujeres.
Ahora, respecto a los "hombres lindos", es perfectamente aplicable en ambos sentidos, los hombres suelen fijarse en las malas mujeres también, por lo que supongo que debe de ser algún tipo de masoquismo inherente al ser humano sin importar el género.