domingo, 23 de octubre de 2011

Un problema gordo

Más de 30 años de mi vida fui gordo y, no lo puedo negar, hay una parte de mi ser que aún se siente así, por lo mismo, es factible que mi comentario respecto a este tema no sea objetivo, ya que desprecio abiertamente ese sobrepeso que me acompañó gran parte de mi existencia. Por esa misma animadversión, soy capaz de superar mi gula (que en ocasiones es más grande que mí mismo) para evitar esa obesidad. No sé si mi caso esté justificado, sólo recuerdo lo que viví y me quedo un prejuicio remanente de tantos años de burlas y discriminaciones por mi peso. Y es que en este país el estar obeso es equivalente a ser leproso, y me basó en el terror de la gente a subir de volumen o tallas.

Empecemos por las modelos imposiblemente flacas que aparecen en revistas, películas, televisión, eventos y demás escaparates para decirles a todos que eso es ser bella, y me parece que los estándares de belleza están mal. A mí no me gusta una mujer excesivamente flaca, me gusta que tengan carne que agarrar y curvas que lucir. Sin embargo, por el excesivo bombardeo mediático, TODAS las mujeres del mundo (o por lo menos las que conozco) se sienten gordas, nunca he escuchado una que diga “Estoy feliz como soy”. Todo porque son normales, sanas y (por lo menos para mí) bellas en vez de esqueletos vivientes.

            El peso tiene mucha importancia en nuestro mundo actual, por ejemplo, en alguna ocasión pasó por la oficina una chica muy gordita, que vestía una prenda igual a la de una de mis amigas (la cual estaba en muy buen forma). De inmediato la empezamos a molestar con que era su gemela (en nuestro departamento casi no se nos da eso de ser fregativos), el caso es que no fue un acoso constate y, normalmente, se me hubiera olvidado el tema de no ser porque ella me pidió que la acompañara a caminar un momento. Durante la caminata se soltó a llorar inconsolablemente conmigo porque “estaba gorda”, para mí resultaba increíble su postura y, por más que le dije que era una mujer muy atractiva y en una excelente forma física, no me escucho ya que ella estaba convencida que estaba obesa.

En la adolescencia solía decir “A mí no me importa si llegó a 100 kilos, lo importante es que me vea muy bien”. En teoría, nadie le tendría que dar importancia al peso, sino cómo está proporcionado; la realidad es que la gran mayoría (incluyéndome) le damos más importancia al numerito que nos arroja la báscula, aún más de la forma en que nos veamos, y es que el músculo pesa más que la grasa y ocupa menos espacio, ¿De qué sirve estar delgado si uno es un guiñapo? ¿De que sirve estar en el ideal si uno no tiene condición? ¿De qué sirve bajar kilos si uno lo ha logrado a base de morirse de hambre en vez de ejercitarse? Sin embargo, aún me obsesiona el peso porque tengo miedo de ser gordo otra vez, y no quiero ser rechazado.
                                              
            Recientemente estuve haciendo mucho ejercicio, sin pesarme por algunas semanas, el día que lo hice note que ¡había subido Dos kilos! Aunque mi reacción no fue muy positiva al inicio, no veía una lonja de más y mi ropa me quedaba igual, a pesar de que las evidencias indicaban que era músculo, por esa programación inconsciente que muchos traemos, me preocupe y empecé a ver cómo podía bajar esos dos kilos, sin importar que me vea bien y que la ropa me queda perfectamente. Lo malo es el autoacoso adoptado en donde lo más importante es la cifra en la báscula, no como nos vemos y sentimos.

            Es políticamente correcto que se te recomiende bajar de peso por salud, pero todos le damos más importancia a los factores estéticos y la salud la dejamos en segundo plano, por eso mismo somos capaces de malpasarnos y castigar nuestra alimentación, con tal de bajar dos míseros kilos que le den un golpe de confianza a nuestro amor propio. Todo el mundo es vanidoso y quiere ser la versión más atractiva posible de sí mismo.

            La primera vez que me puse a dieta fue alrededor de los nueve años porque era un niño gordo. Esto paso por ver las revistas de mi mamá (sobretodo Vanidades y Cosmopolitan), en dónde siempre te daban dietas y tips para bajar de peso. Inconscientemente aprendí que estaba mal ser obeso, y todo debido al marcado énfasis puesto en perder kilos, aunado a que en todas las imágenes en dichas revistas aparecía gente esbelta.

            Me dí cuenta que el mundo no te quiere si estás gordo, por eso inicie mi propia dieta, de las que aparecen en esas publicaciones. Obviamente no dure ni una semana con ese régimen, lo que perduro (y aún lo hace hasta el día de hoy) fue esa semillita que se arraigo en mi inconsciente de que está mal no estar en forma, y no precisamente por el aspecto de salud, sino por el de estética.
           
            Esa es una de las grandes trampas de esta sociedad: en los medios de comunicación sólo se muestran personas delgadas o atléticas pero, cuando vas por la calle, ves a demasiadas personas con sobrepeso (por lo menos en México), y eso causa una terrible frustración a la población en general, que vive en constantes dietas o no disfruta de la vida a través de sus alimentos, porque les causa remordimiento el engordar.

            Hablando de clases económicas, en México y el mundo, hay una minoría de ricos que someten a la mayoría de la población mundial que es pobre. De igual forma, en cuestiones estéticas, los pocos esbeltos dominan a los muchos obesos. Pareciera que el estar en forma te da acceso a estar en una clase social estética alta y el tener sobrepeso te condena a esta en una clase baja  A pesar de que estos últimos son más, no dejan de ser blanco de burla de toda la sociedad, incluyéndolos a ellos mismos. Los gordos quieren bajar kilos, no por salud, sino por cuestiones estéticas y para poder burlarse tranquilamente del resto de obesos.

            Esa discriminación también se da en la vida cotidiana, tal vez no se den cuenta pero, si ponen atención, es común que una persona obesa no reciba el mismo trato que una persona en buena forma física, lo mismo pasa con las guapas y las feas, las que tienen rasgos autóctonos o las que tienen facciones europeas, pero ése tema ya lo trate anteriormente.

            Otro ejemplo, evidencia de lo pesado que nos llevamos en mi trabajo, en una ocasión nos pusimos de acuerdo para molestar a uno de mis amigos, el cual está en buena forma, y en distintos días de la semana le dijimos, de forma escalonada, comentarios como: “Oye, ¿estás subiendo de peso?” “Vaya, me parece que te veo un poco cachetón” “¿No estarás reteniendo líquidos? Es que no te veías así”, y demás. Obviamente nosotros encontramos eso hilarante pero el pobre infeliz se metió a un programa más estricto en su gimnasio, se dedico a comer pura verdura a partir de ese momento y compro pastillas para adelgazar. Sobra mencionar que, aunque le aclaramos que era una broma premeditada, no nos quiso escuchar y fue más potente el terror de verse gordo que su posible enojo por nuestra broma.

Personalmente sé que estoy en buena forma física, y así ha sido durante ya algunos años. Sin embargo, de alguna enferma manera, al tener vivo el recuerdo de lo que es estar gordo, me mantengo con ese estrés constante por perder kilos, esto es como un seguro para no bajar la guardia. Y es que, con lo tragón que soy, con un poco que me descuide empiezo a subir de peso generosamente, fácilmente subo un par de kilos en una semana. Me he autoimpuesto ese mecanismo de defensa para no volver a la obesidad ya que, cuando dejas de serlo, no quieres volver a lo mismo. Definitivamente no me motivan las cuestiones de salud (aunque también me veo beneficiado en las mismas), es más poderoso el sentimiento de vanidad, por eso mi estética es la que me motiva a cuidarme, y no soy el único, en verdad pocas personas lo hacen por salud, y muchas lo hacemos por la apariencia.

Honestamente, si tuviera un metabolismo (aún) mejor que el poseo, siendo de esas personas que, por más que traguen, se mantienen en forma, no haría tanto ejercicio como hago en la actualidad. De hecho, creo que lo única actividad física con lo que me quedaría sería la Salsa, porque me la pasaría comiendo groseramente, leyendo, escribiendo, viendo películas, echándome el cafecito con amigas, viendo fútbol americano y tantas otras actividades que podría hacer con todo ese tiempo libre.

Afortunada o desafortunadamente, con mi corporalidad, no puedo darme el lujo de dejar de ejercitarme. Para mí es importante no estar gordo, nunca seré delgado por mi complexión, pero obeso no soy definitivamente. Lo bueno es que al procurar mi vanidad a través del ejercicio también obtengo el beneficio de tener una salud envidiable.

Ahora, para que vean que no siempre estuve del lado fregativo, cuando empecé a perder kilos (20 en diez meses), el comentario de la gente era “¿Oye Hebert? ¿Estás enfermo?” “Me parece que ya te pasaste de delgado” “Te estás volviendo anoréxico” y otros tantos que, en vez de celebrar mi adelgazamiento, me hacían preocuparme. No importa que estuviera con una nutrióloga, ni que hubiese alcanzado mi peso con un plan de ejercicios adecuado, el hecho es que me sentía muy deprimido porque los demás rechazaban que ya no fuese gordo, hasta fue un tema de conversación con mi terapeuta.

Lo que me pasó fue un reflejo de una sociedad como la nuestra: “si todos estamos mal, queremos que te quedes con nosotros, no tienes por qué salir del hoyo”. Tarde varias semanas en aceptar mi nuevo estado físico y, con ello, las críticas cesaron. Aunque creo que es un comportamiento inconsciente porque me he descubierto con comentarios similares, que se quedan en la punta de la lengua, cuando me encuentro a algún conocido que está bajando tallas notoriamente. Así que los gorditos no sólo deben pelear contra costumbres culinarias y físicas para bajar de peso, también deben vencer la resistencia del prójimo que no quiere que lo hagan ya que, de lo contrario, ¿de quién se burlarían posteriormente?

Es despreciable la actitud del resto de las personas al molestar a los gordos, sin saber lo que ellos sienten por estarlo. Los ejemplos que mencione arriba fueron de gente en forma que se creía obesa pero, como ex-gordo, trato de evitar burlarme de alguien con sobrepeso (a menos que nos tengamos MUCHA confianza y nos podamos reír el uno del otro). En la sociedad hay un gran blanco de burlas y prejuicios, y es la gente que no está en buena forma física, la cual debe soportar una serie de injusticias por su corporalidad.

Sin importar que tantas leyes en contra de la discriminación existan en el mundo, a fin de cuentas el bullying y el mobbing contra la gente obesa son permanentes, tal vez sea inconsciente, pero es constante. Si no me creen, chequen los comentarios agresivos de las que son objeto sus conocidos con sobrepeso en distintos ámbitos, tanto de manera abierta como de manera vedada.

Por otro lado, a excepción de que sea un tema glandular, esas personas están gordas porque así lo desean. Aunque no todos podemos ser delgados, la mayoría sí podemos estar en forma, eso es algo que hemos perdido de vista, ya que todo el mundo quiere ser delgado cuando eso es físicamente imposible.

Si no te gusta estar gordo, hay opciones para dejar de serlo, y no me refiero a pastillitas mágicas ni aparatos milagrosos. El camino más viejo y conocido es el más efectivo, pero el que más dedicación y compromiso requiere: alimentación saludablemente inteligente y actividad física. Lo malo es que nos gustan las soluciones fáciles y rápidas en este mundo “Light” en el cual abundan productos milagro que te prometen bajar kilos en días, lo cual refleja nuestra holgazanería como sociedad: queremos resultados fáciles, rápidos y permanentes con una baja inversión personal.

En mis pocos momentos de objetividad y/o sensatez respecto a mi peso, sé que trago mucho y (a veces) me preocupo, pero también sé que hago mucho ejercicio, así que mi físico se lo debo a correr, nadar, la bici y bailar. Ciertamente me llevo muchas horas haciéndolo, pero vale la pena, porque puedo llevar mi estilo de vida con las comilonas que doy y aún estar en forma. Vale la pena porque me gusto, me ahorro burlas y toda la agresividad o violencia moral de las que son víctimas la gente obesa.

Hebert Gutiérrez Morales.

4 comentarios:

Qcho dijo...

Heberto: Dícese que se dice, que en la cuestión de moda las flamantes modelos tienden a bajar de peso por una razón, la cual es que la mayoría de los diseñadores de la ropa femenina es gay, entonces, los diseños se realizan como si fueran para ellos, obvio para lucirla mejor deben poseer un cuerpo más delgado de lo común como si fuese masculino.
Con respecto a las burlas en las que nos vemos inmiscuidos las personas con sobre peso (pues yo andaba tirándole a eso, si no es que sigo en las mismas) es pesado, pero, lo cierto es que nosotros mismos motivamos esas burlas, con las mismas quejas, entonces resulta fácil que la gente se prenda del autoestima para golpearla una y otra vez.
La verdad, es que el baile y el ejercicio sí ayudan, pero la flojera gana y las salidas fáciles son las menos complicadas.
Esperare la segunda parte mi estimado.

Anónimo dijo...

Que pedo con lo de los disenadores gay!

varelad1 dijo...

Hola Hebert, un tema muy complicado pero actual en nuestro mundo y especialmente en Mexico.
Posteriormente te haré llegar de forma privada mis comentarios y experiencias (muchas propias) con respecto a este tema. Saludos GORDO

July Silva dijo...

Hola Hebert! Si. Creo q las personas obesas somos objeto de burla y comentarios desagradables aunque nos empeñemos en hacernos de la "vista gorda" a ellos sin dejar realmente de sentirnos afectados y que sean unos de los mas importantes motivos para buscar medios para rebajar....Estoy convencida de q los gordos no son realmente felices con su condicion y entramos en conflictos para manejar el sobrepeso: nos decimos perezosos, ocupados, conformes, indispuestos a hacer dieta, etc, para tratar de explicar la dificultad para llegar al peso q realmente quisieramos tener. Al contrario q tu, yo siempre fui muy delgada y a mis cincuenta es q he ganado peso! :D De manera q estoy en ventaja con muchos. La excusa de los años es mejor aceptada socialmente como razon para esos kilitos de mas....Lo importante-en todo los casos- es ir en pos de lo que deseamos: Si deseamos perder peso hacer lo indicado para ello. Sino pues oidos sordos, buscar la felicidad en lo q nos gusta hacer pero sin olvidar nuestra salud! q se ve importantemente afectada por el sobrepeso...Como siempre disfrute la lectura de tu ensayo! Un abrazo! ;)