miércoles, 4 de enero de 2012

Rumba Mía Dance Company


Mi vida no sólo es el baile, ya que tengo muchas otras actividades e intereses, pero no sería igual si no tuviera la Salsa entre mis pasatiempos, definitivamente mi existir sería menos divertido y un poco gris. Mi existencia, como la conozco hoy en día, no podría ser concebida sin el hecho de haber entrado a Rumba Mía, porque no sólo me enseñaron a bailar, de alguna manera, también me enseñan a vivir.

No es un secreto que la mayoría de hombres que entran a clases de baile es para ligar chicas. Tal vez no haya ligado a ninguna, pero agradezco haber entrado por esa razón ya que, por las que me mantengo hoy en día, son totalmente distintas por las cuales llegue. Es cierto que obtengo mucha información nueva sobre el baile, pero sobretodo vengo por el ambiente, por mis amigos y la gran familia que me significa Rumba Mía. Entré por las mujeres y acabe encontrando un segundo hogar, lo cual resulto ser una sorpresa muy agradable.

Esta escuela es un verdadero lujo, ya que todo el tiempo están en búsqueda de innovar en pro de satisfacernos como clientes, así nos ofrecen algo nuevo o cambian algo conocido para hacer nuestra estancia más rica, divertida e interesante. Nos organizan fiestas, con o sin motivo en particular, nos dan cursos especiales, siempre con nuevos pasos, coreografías tanto planeadas como espontáneas, técnicas de movimiento corporal; si hay más hombres que mujeres, o viceversa, nos enseñan a “robar” a la pareja, bailar con dos mujeres o improvisan coreos en dónde, no importa que estemos disparejos, siempre nos divertimos

El alto compromiso de todos los maestros queda constatado en ofrecer clases de alta calidad para los alumnos y, honestamente, no lo valoramos. Si Rumba Mía se encontrará en otra parte de México, y ya no digamos en otro país, sería un exitazo y con amplio reconocimiento. Yo sí los valoro, y por eso mismo escribo este ensayo, porque reconozco la calidad y toda la alegría que me dan en cada visita (ya sea clases, talleres o fiestas). Me honra el compromiso que tienen con nosotros, lo cual se refleja en las incontables horas de felicidad, no sólo con el baile, sino con todas esas amistades del mundo salsero, las cuales me resultan muy queridas e importantes.

           Creo que pocas personas “externas”, del ambiente salsero, me han visto bailar a mi verdadero potencial, obvio no soy un profesional, pero algo he aprendido después de casi cinco años. Cuando voy a fiestas “externas”, me doy cuenta que estoy acostumbrado a las de Rumba Mía, en dónde predomina la Salsa, además de que nos ponen bachata, merengue, danzón y cumbia. Es chévere cuando te la pasas bailando, con suficiente espacio y con distintas parejas, por eso, cuando voy a otras fiestas, definitivamente extraño las de mi escuela, porque todos bailan bien, es muy divertido y muy relajado, sin preocuparte de quién te ve o si no te ven en absoluto. Gracias a este tipo de sensaciones, corroboro que se han convertido en parte de mi familia.

Adoro a mis colegas de trabajo y, aunque nos llevamos excelentemente, ha habido ocasiones en donde han surgido momentos incómodos, producto del ámbito en que laboramos. Por eso me gustan tanto las clases de baile, ya que te encuentras en una actividad divertida per se, y es muy reconfortante verte dos o tres veces por semana con amistades para disfrutar de una actividad en la que nos juntamos de manera voluntaria.

Es común que el mundo salsero se pueda tornar un poco pesado, perverso o agresivo, pero no en Rumba Mía. Tanto en clases como en fiestas mantenemos un ambiente muy sano (habrá quien nos tache de ñoños), pero el baile se disfruta más así, sin mensajes dobles e hipocresía, de la cual no puede estar del todo exenta la academia, pero por lo menos se respiran aires más auténticos y amigables; y es que casi todos estamos en el mismo canal de divertirnos, siempre en broma y muy ameno, hasta para señalar los errores se hace con gracia y en buena lid.

No hay regaños a nadie ni se evidencia al que lo hace mal. Cuando se nos pide retroalimentación, las cosas se dicen abiertamente, porque no se quiere dañar a ninguna persona, aunque eso no impide que después del comentario venga un “¡¡¡uuuuhhhhh!!!” entre provocativo y juguetón; y es que el negocio de la Academia son todas esas sonrisas que nos provocan,  y por eso mismo pagas con gusto y hasta con un sentimiento de deuda, porque el monto es insignificante comparado con toda la alegría recibida. Los cinco años de felicidad que he gozado no se pueden medir en dinero, el sentimiento puramente fraternal no se compra.

Sin importar que estuviera ya en avanzado, me quedaba a clases de niveles básico e intermedio, esto lo hacía para repasar las bases ya que, para cualquier actividad, el dominio de lo básico te permite especializarte posteriormente. Sin embargo, también lo hacía porque recuerdo bien a todas aquellas compañeras con más experiencia que me guiaron cuando yo era neófito en esto del baile. El hecho de que posteriormente guiara a compañeras de niveles básicos era mi forma de agradecer a aquellas mujeres que tanto me ayudaron en mis inicios.

Tal vez eso contribuyó, sin querer, a otra gran vivencia que les debo a Rumba Mía, que es la oportunidad de dar clases. Es algo muy bonito, y un tanto extraño, que te digan “Profe”, me estremece de manera positiva, un sentimiento que nunca había experimentado y que, de alguna manera, es muy gratificante.

Para mí dar clases, dando tips de técnica, de postura, de interpretación y demás es algo muy importante, es retribuir un poco de lo mucho que he recibido a lo largo de un lustro. Trato de hacerlo lo mejor posible, para que reciban todo lo bueno que yo recibí; ciertamente es una responsabilidad muy grande y, al mismo tiempo, muy bonita. Aunque no soy el mejor bailador y me falta experiencia como maestro, no les quede duda que doy lo mejor para que la gente aprenda a bailar y, sobretodo, se divierta.

Por las enseñanzas de este lugar he mejorado mucho como bailador (que no es lo mismo que bailarín), sin embargo no es lo más valioso que he recibido. Ahí me he disfrazado de Monstruo, de Diablo, de Luchador, de Viejito, de Marioneta, de Pachuco y otros tantos personajes, ya sea en coreografías, Halloween, Pastorelas y demás, las cuales han sido muy divertidas. La Salsa es muy importante en mi vida, pero más lo es Rumba Mía en sí, por la amistad, las risas, el buen humor y la buena vibra que se respira en diversas reuniones, platicas, fiestas, eventos, viajes y tantas actividades que me llenan de recuerdos tan agradables por los cuales vale la pena vivir.

El sentimiento que tengo con la academia es tan limpio y auténtico es el único lugar en el que voy a una Noche mexicana, a una noche de Brujas y a una Posada. En ningún otro lado hago eso porque, como he expresado en mis distintos escritos, no soy de las personas a las que les gusta gritar “¡Viva México!”o decir “¡Feliz Navidad!” (y tampoco lo hago en Rumba Mía). Pero el ambiente en este lugar es tan honesto, amigable, cálido y real que no tengo empacho en convivir con ellos.

De hecho, tampoco me caracterizo por viajar mucho, y con ellos me fui dos veces a Acapulco, a algún día de Campo u otras actividades grupales, a pesar de ser tan solitario. Es más, me gusta dormir mis ocho horas ya que detesto desvelarme, sin embargo, con ellos salgo eventualmente de antro. Antes me daba mucha pena ser visto por cualquier audiencia, en este lugar he tenido presentaciones públicas, y lo hago gracias a ellos. Por eso mismo, cuando un lugar te motiva a hacer tantas cosas que no acostumbrabas, y con mucho gusto, quiere decir que es muy especial.
Yo soy el que está bailando atrás, no se confundan

            No voy a mentir, también hay ocasiones en donde he sufrido en clase por dos situaciones en particular: La primera es cuando no me sale algún paso y me ciclo, por ende me bloqueo. Debido a mi frustración, optó por dejar ese movimiento de lado y lo dejo en el olvido. La otra situación es cuando bailo con alguna mujer que pierde el suelo y se cree lo máximo, misma que nos pone caras y baila con desgano. A mí me dan risa, porque apenas empiezan a despuntar y ya se marearon por ese logro. Si conocieran a las profesionales que bailan excelente y son tan sencillas, les daría una pena enorme su pose tan ridícula. Por eso prefiero sacar a alguna chica que tenga una excelente actitud aunque no baile tan bien, que hacerlo con una que lo haga excelente pero que siente que el mundo no la merece (a esas chicas, normalmente las evito).

Muestra de ese compromiso por darnos un servicio de calidad, en la misma academia, he tomado talleres con algunos de los mejores de México como Carlos Carmona, Jorge y Lupita, Joel y Erika, Machito Ruiz y David Zepeda (actual Campeón mundial de parejas), además de que en alguna ocasión nos trajeron a Juan Betanzos para clases de Jazz. Esto demuestra su sencillez y falta de egoísmo, porque nos permiten crecer y dejan que los profesionales nos enseñen toda la técnica posible, además de que todos ellos son gente muy sencilla y se nota por la buena relación que tienen con Paco y Pily (los dueños de la academia), ya que se refleja el gusto con el cual lo hacen.

Tanto los alumnos más antiguos, así como las que abandonaron la Academia hace algunos años, me dicen que antes de que yo llegara el nivel era mayor, que las clases eran más intensas y hasta los alumnos tenían mayores aptitudes para el baile. Desconozco el grado de certeza de lo que me dicen, ya que no tengo cómo comparar algo que no viví, aunque en realidad no me importa. La totalidad de alumnos trabajamos y/o estudiamos, por lo que nadie va a ser profesional en esta academia, simplemente queremos divertirnos.

En el ISO9000 te piden identificar tus valores, objetivos, visón y tu misión, además de escribir lo que haces y hacer lo que escribes. Obviamente la academia existe para enseñarnos a bailar y hacerlo lo mejor posible (lo cual se cumple) pero, sobretodo, la misión de Rumba Mía es proporcionar alegría tanto a alumnos como maestros, y se logra cabalmente. A fin de cuentas, eso es lo que en realidad importa en la vida, la cantidad de momentos felices e inolvidables que hayas experimentado en ella.

¿Cuál es el objetivo de Rumba Mía? Como ya mencione, no es generar bailarines profesionales, aunque mis maestros ya tienen nivel para eso, pero todos tenemos actividades en las cuales sustentarnos. Aunque se cobre una mensualidad, no es un negocio, es un hobby de sus dueños que, afortunadamente, nos brinda mucha felicidad a otras personas, que heredamos este pasatiempo del baile.

Ciertamente muchos han salido de aquí para brillar en otros lugares y logran ser profesionales, ¡y qué bueno! Pero, no me queda duda, llevaran el recuerdo de sus inicios. Obviamente ellos tienen todo el crédito por lo que avanzaron posteriormente, pero Rumba Mía tendrá una pequeña parte de lo que ellos lograron como bailarines.

Conozco un par de academias en Puebla que tienen mucho mejor nivel que nosotros, sin discusión. Se tienen otras metas, como salir a distintos congresos, entrar a concursos y hacerse de un nombre, y es una decisión respetable, porque cada cual debe fijarse sus propios objetivos. Sin embargo, conozco a personas de esos lugares que se estresan bastante y, lo que es peor, pagan para que los angustien. Entiendo que los hagan mejores bailarines y eleven su nivel; si van a ser profesionales y vivir de eso, ¡perfecto! Esfuércense al máximo pero, si no es así, ¿vale la pena el maltrato moral?

Afortunadamente tengo un buen trabajo en una excelente empresa, así que puedo bailar por mera diversión, lo cual consigo en cada visita a Rumba Mía. En este rubro reconozco ampliamente a Paco, porque nos plantea concursos internos durante clase (alguna coreografía, Lady’s time, paso en pareja, Foot work o movimiento corporal). Es cierto que los premios son sencillos y, personalmente, no me resultan importantes, pero es un placer competir con mucha alegría y en buena lid, dando lo mejor de ti.

Y lo agradeces, porque no tienen por qué premiarnos, sobretodo con una mensualidad tan barata, ni por qué quebrarse la cabeza en plantear concursos y, sin embargo, lo hace con gusto y eso nos impulsa. Tanto los ganadores como los no ganadores son aplaudidos y motivados, porque no existe una competencia destructiva, nadie se encela del otro por bailar “mejor” o más “bonito”. Los de más experiencia apoyamos a los de menos y, a pesar de los años, ¡nos seguimos equivocando!

Una de las razones para sentirme tan a gusto es todo el tiempo y dedicación que Paco y Pily le invierten a nuestro aprendizaje y entretenimiento, hecho que se engrandece más al considerar que sacan una ganancia económica muy magra. Por ello me siento más agradecido, porque lo hacen por amor al arte más que por dinero, es un hobby que les llena mucho y, cuando encuentro a personas así, no me queda más que admirarlos. Me siento halagado por todo el tiempo, energía, dinero e interés que le dan a la academia, que se refleja en la seriedad, el buen humor y el amor que le ponen a las clases y a su buen funcionamiento.

“Deberíamos considerar un día perdido a aquél en el que no hemos bailado ni una sola vez” – Friedrich Wilhelm Nietzsche

Rumba Mía es una escuela de buen humor, lo cual es muy útil para afrontar el mundo. Sin importar lo que venga más tarde, estoy seguro que los años que me restan, voy a estar eternamente agradecido con todos los que la conformamos (dueños, maestros y alumnos), porque me dieron un nicho muy importante: mi familia salsera. Mi camino dio un giro cuando ingrese a la escuela aquel cinco de Febrero del 2007, porque mi calidad de vida se elevó por la cantidad de risas, emociones, amistades, fraternidad y demás bellas experiencias que me han dado y, espero, seguirá dando este magnífico lugar que he aprendido a llamar “mi hogar”.

A pesar de ser una gran familia, todo el tiempo vamos cambiando de integrantes, aunque habemos algunos que ya llevamos más tiempo, eso no importa al momento de acoger a alguien nuevo, porque a todos se nos trata con respeto, calidez y fraternidad.

La gran mayoría se va, algunos de ellos regresan, pero siempre llega gente nueva y con cada uno llega una nueva posibilidad de enseñar el camino de la felicidad que brinda la Salsa. Algún día también me iré, eventualmente, desconozco las circunstancias o cuándo vaya a pasar, pero cuando pase, partiré inmensamente agradecido, y es que no tengo cómo pagar toda la satisfacción, momentos felices, pasión, enseñanza, gallardía, filosofía de vida, camaradería y amistad que he experimentado ahí a lo largo de los años. Me los seguiré encontrando a todos en diversos eventos salseros y nos volveremos a dar un abrazo fraternal y platicaremos como si recién nos hubiésemos visto ayer, y es que todos compartimos un mismo lenguaje, el cual es muy lindo de comunicar: bailar

Si quiero tanto a mi academia, ¿por qué digo que un día la puedo dejar? Uno no sabe qué vueltas da la vida. Durante mi clase de japonés, en la cual estuve ocho años, juraba y perjuraba que me iba a mantener ahí por siempre, sin embargo, apareció la Salsa y desplazó mi amor por el dicho idioma. De igual forma con mi afición por la historieta y animación japonesa, la cual creía mantener hasta mi vejez y, aunque aún me gusta, ya no es la pasión que expresaba en alguna época. Uno no puede dar nada por sentado, situaciones que uno piensa que jamás dejará, las abandonamos por otras que jamás habían pasado por nuestra cabeza. La ventaja de la Salsa es que tiene una aplicación y gusto más universal que mis aficiones orientales (que resultan más exóticas), pero he aprendido que “Todo tiene su final, nada dura para siempre” como decía el inmortal Héctor Lavoe.

Este ensayo se queda corto al agradecer todo lo que he recibido. He crecido como ser humano, y no exagero, por todos los traumas que deje atrás gracias al baile, a tal grado que la Salsa pasa a segundo término. Aunque entré por el baile y las mujeres, acabe encontrando (inesperadamente) a una familia salsera, con la cual siempre me divierto, tanto en momentos buenos como en los pocos malos que nos ha tocado vivir. Han sido muchos años de felicidad que he recibido, además de todo el aprendizaje obtenido, no sólo en el baile, sino las lecciones de vida, de amistad y de buen humor. Esta institución me cambió la vida cabalmente, conforme al slogan de la academia: “Haz del baile parte de tu vida con Rumba Mía”

Hebert Gutiérrez Morales.


3 comentarios:

Prisci dijo...

Ay Hebert, me conmovio este ensayo tuyo acerca de lo que significa para ti RumbaMia, es cierto es como na segunda familia, yo tambien al igual que tu, cuando ingrese, desde la primera vez, me "enamore" de su baile, de sus coreografias, de su carisma, en pocas palabras cambio mi vida..mi mundo, la salsa. Aun puedo recordar todo las buenas y (porque no) malas experiencias que pase, pero gracias a eso he podido crecer como persona, como ser y como bailarina, pues Hebert, me da mucho gusto y me soreprende ahora que seas ya parte de los masters!..que nivel das entonces? basico e intermedio? pa ir un dia a tu clase!!..

Qcho dijo...

Heberto:
¿Qué te puedo decir? Yo entre por una mujer y darle gusto y me quede con la música, así es esto, recuerdo todas esas actividades que hacíamos hace 5 años atrás, de las salidas a Cholula, de ese congreso que hicieron en el JB y mil cosas más, lamentablemente para mi causa, mis actividades laborales me alejaron más y más de esa buena familia como tu los llamas, en la que conocí a grandes personas como tu mi amigo y otras tantas, que gracias a los medios electrónicos aun mantengo contacto. Fueron sin duda los mejores meses en mi vida de bailarín, después de no saber nada de nada, me sentía contento de por lo menos ya no dar pena en la pista de baile.
Es clara mi falta de instrucción para estas fechas, pues como bien dices el dominio de lo básico te permite especializarte, eran tan constantes nuestras salidas, que conforme practicabas, pues nuestro propio ritmo y sabor le poníamos al baile, debo reconocer que sigo siendo el mismo tímido que no invita a una mujer a bailar, por más ganas que tenga en hacerlo, también como reconocer que aunque entre a bailar por mi pareja de esos momentos, ya que ella disfrutaba mucho del baile y yo nada más ni los pies movía, se me complica un poco disfrutarlo como antes lo hacia, en realidad no recuerdo cuando fue la ultima vez que lo hice con tanto gusto.
En ocasiones me dan muchas ganas de regresar, pero siempre hay ese algo que me desmotiva o en su caso me lo impide, de verdad es una de las cosas que volvería a hacer, volver a disfrutar del baile, porque de la música lo sigo haciendo, es escuchar una salsita y es comenzar a mover los pies estilo Mumble de Happy Feet, claro, el baila tap, pero la idea es llevar el ritmo.
Ciertamente es regresar para disfrutar y no estresarme, como bien lo veía en esas clases cuando ya estábamos en avanzados, y que de momento no más no salían y te olvidabas que estabas ahí para divertirte, no para volverte un profesional, eso siempre me quedo claro.
Pues damos gracias a Rumba mía por los meses de servicio y buenos ratos, por las personas conocidas y los pasos por bailar.

Manuel P. dijo...

Profe Hebert, Estoy completamente de acuerdo con su escrito. Al pasar por allí realmente de alguna forma desarrollé aptitudes que con ninguna otra formación pude sentir y tal como mencionaste, aunque el baile no es el pilar de mi entretenimiento realmente contribuye a darle un ritmo diferente. Además, en mi caso que no cuento con formación musical amateur ni de academia, no conocía como se estructuraba la música y una vez que aprendí y la empezé a sentir me sorprendí en verdad porque mi madre fue la que me convenció a entrar a la academia ya que anteriormente no bailaba nada y era una actividad que realmente no me interesaba aprender ni integrar en mi vida, además consideraba que la salsa (música) era desagradable, ahora acepto que ciertamente estaba equivocado, ya que la salsa es música demasiado elaborada, alegre y cálida y aunque hasta ahora apenas pude cursar hasta el nivel intermedio y creo que lo tendría que repetir,si fuera posible regresar en el tiempo y tomar una elección distinta al baile no lo haría.

Respecto al ambiente en la academia, que ya extraño y creo que así será hasta el próximo curso, son pocas las aportaciones que puedo hacer porque haz mencionado perfectamente el ambiente y sentimientos que fluyen allí. Conocí personas muy amables, en verdad se siente el cariño de los profesores por el baile y como lo contagian a los alumnos desde la primera clase y hasta el nivel más avanzado. En parte de las fiestas puedo considerar a Rumba mia y sus directores revolucionarios en materia didáctica, ya que dudo que alguna academia de la actividad que sea, no solo baile haya desarrollado ese conjunt ode actividades y convivencias que hacen a uno pasarla muy bien.

Espero poder regresar a clase, ya que aun me cuesta mucho sacar pasos sencillos con muchas mujeres, pero del antes al ahora es una diferencia muy marcada y con ese tipo de ambiente es mucho mejor.

Profe Hebert, gracias por haber escrito estas líneas que sirvieron de base incluir mis opiniones y vivencias.

Saludos.