sábado, 4 de febrero de 2012

Las distancias de la amistad

            Hay una canción de Carole King llamada “Will you still love me Tomorrow?” en donde habla sobre la incertidumbre de una pareja que actualmente es feliz pero que no sabe si así se mantendrán en el futuro. Como en esta ocasión no estoy hablando del amor de pareja, lo voy a enfocar en otro tipo de amor: La amistad. La autenticidad de la misma normalmente se refleja en su duración y, sobre todo, en la distancia que separa a los involucrados.

Una relación amigable es relativamente fácil de mantener con el diario convivir, porque tienes mucho tiempo para compartir y también para aclarar malos entendidos. Durante los últimos años, con lo poco o mucho que haya madurado, he aprendido que la amistad no requiere de un contacto diario. Esto lo compruebo con mi amiga más querida, a la cual veo pocas veces en el año, de hecho pasan meses (alguna vez pasaron años) sin vernos, pero siempre estamos en contacto por teléfono, mail o hasta en el mentado Facebook.
           
            En la oficina he observado un fenómeno que, en un inicio, me deprimía y con el paso del tiempo he aprendido a aceptar: Muchos confunden amigos con compañeros de trabajo ya que, por el contacto cotidiano, se forjan “amistades” sobre la base de la costumbre, uno tiene nuevos confidentes basados en la confianza generada en un diario convivir. Cuando alguna de esas personas cambia de Departamento o de Empresa, el vínculo se va debilitando hasta que, eventualmente, desaparece. Al tener contacto con otros de manera cotidiana, es fácil el confundir camaradería con la amistad.

            Por otro lado, se dice que los verdaderos amigos son la familia que uno escoge, y lo compruebo con esas amistades que resultan más cercanas e importantes que la gran mayoría de mis familiares. Recuerdo a unos padrinos tan queridos que los llamaba tíos, y lo decía con un sentimiento más auténtico que a los que en realidad lo eran. Dichos compadres de mis padres deje de verlos desde hace 20 años pero, recientemente, me enteré sobre la muerte de mi padrino. Si este deceso hubiera acontecido hace dos décadas, me hubiese dolido en el alma y le hubiera llorado inconsolablemente por mucho tiempo.

“A veces vuelvo a aquel muelle en que le vi partir para siempre y me siento un rato, sola, a esperar, como si creyese que fuese usted a volver” – Carlos Ruiz Zafón (“El Juego del Ángel”)

            Obviamente me entristeció un poco su deceso, pero el sentimiento actual no le hace honor a lo importante y querido que fue para mí, pero al estar fuera de mi vida por tanto tiempo, por más que lo quisiera, su muerte paso a ser más anecdótica que relevante para mi existencia actual. De alguna manera me sentí un poco mal, no tanto por la partida sino por el dolor tan débil que me causó la misma.

Afortunadamente he ido cambiando esa tendencia, anteriormente no solía tener relación con las etapas pasadas de mi vida; muestra de ello es el nulo contacto con mis compañeros de estudios (apenas re-encontré a algunos de Universidad, y eso en conocida red Social), y es que antes no tenía el tiempo ni el interés de mantener amistades añejas.

Hoy en día tengo algunas amistades valiosas (muy escasas) y ahora sí me interesa mantener el contacto, al reunirme periódicamente con las mismas, ya que he aprendido a valorarlas. Personalmente, se podría decir que tengo decenas de “amigos” en el trabajo pero sé que, cuando se interponga la distancia entre nosotros, sólo quedarán algunos como verdaderas amistades.

Tengo un amigo que salió de VW para estudiar una maestría en el extranjero, antes de irse tuvo bastantes despedidas pero, cuando volvió de vacaciones, fuimos pocos con los que se reunió. Él se enojo mucho con algunas personas, que lo habían despedido con tan profundo sentimiento, y ahora ni lo pelaban, pero es algo a lo que se debe acostumbrar. Muchos se dicen tus amigos o amigas mientras te ven a diario, pero sabes con quienes cuentas cuando hay distancia física que los separa.

“No camines delante de mí, porque tal vez no pueda seguirte. No camines detrás de mí, porque tal vez no sepa guiarte. Camina a mi lado y seremos amigos” – Albert Camus

            A veces no es necesario salir de una empresa, de una escuela, de una ciudad o hasta de un país para comprobar la validez de una amistad, a veces sólo falta un cambio en el estilo de vida de alguno de los involucrados. Aunque quiero mucho a mis amigas del trabajo, siendo honesto, de no ser porque nos vemos a diario en la oficina, sería difícil entablar una amistad, ya que los círculos que frecuentamos fuera de la oficina son totalmente opuestos. Ellas tienen mucho contacto en el mundo externo ya que, al tener hijos, tienen muchos lugares a dónde ir e interactuar alejadas del ámbito laboral y entiendo que yo no embone en sus reuniones.

Por mi parte tengo un círculo de amigos, mismos que nos reunimos a comer mensualmente, aunque somos distintos, tenemos en común el estilo de vida independiente (solteros o con hijos adultos), y nos nombramos “El Club de Toby”. Sin embargo hay algunos que nos gustaría que fueran con nosotros pero, al no poder deslindarse de sus actividades familiares, simplemente claudican y se empieza a abrir la brecha, aunque los seguimos respetando y queriendo.

            Tengo una amiga de varios años que, a pesar de que está casada, al no tener niños mantenemos una amistad como si siguiera soltera. Hace unas semanas me dijo que estaba embarazada y, aunque compartí su dicha, no voy a negar que una parte mía se tornó triste, ya que eso indicaba que nuestra amistad ya no iba a ser lo que había sido hasta entonces. Sólo conozco un par de personas suficientemente astutas para equilibrar sus vínculos antes y después de la paternidad, producto de una inteligencia emocional y cognitiva. Sé que no voy a perder el lazo con mi amiga, porque nos caemos muy bien y nos queremos mucho, pero ya no va a ser lo que solía, porque entiendo que sus intereses y prioridades cambiaran radicalmente.

            Muchos podrán decirme, más por una respuesta condicionada que por una experiencia propia: “¡No! ¡No se puede debilitar la amistad por esos cambios! Al contrario, se enriquece la relación y bla bla bla”. En realidad se requiere un amor y conocimiento propio bastante desarrollado, una inteligencia cognitiva y emocional muy alta, una independencia establecida y una naturaleza muy fina para poder equilibrar la vida antes y después de los hijos. Eso casi nadie lo tiene (desconozco si yo lo poseo)

             Lo que pasa con una gran mayoría es que se dejan absorber por la vida familiar. Ciertamente no soy nadie para criticarlos porque, cuando estuve casado, igualmente mis actividades de soltero valieron pepino, ya que carecí de la sabiduría para defenderlas o adaptarlas. “Sabiduría” es la palabra clave para mantener una vida en equilibrio (sin importar tu estado civil). Obviamente los solteros tienden a criticar a los casados por dejarse someter, y estos se quejan de la poca comprensión y entendimiento de los primeros. De los que yo conozco, son pocos los que han sabido equilibrar su vida y no renuncian a sus actividades y amistades de soltería sin descuidar su vida familiar.

           Creo que las amistades y el matrimonio son similares en cuanto al compromiso que se necesita para su éxito. Muchas parejas fracasan cuando se formaliza la unión, ya que antes el compromiso de cada cual radicaba en la otra persona, sin nada que los vinculara más que la propia decisión de estar juntos. Cuando la relación se oficializa con un papelito, muchas parejas dejan de sentir ese compromiso hacia la otra persona, y es que ahora existe un papelito que (legalmente) indica que están vinculados. La atadura legal de nada sirve si no hay compromiso moral, y por lo mismo hay tantos divorcios (esta idea la desarrolle más a fondo en este otro ensayo).

            Hay un bolero que reza “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón. Porque yo seguiré siendo el cautivo, de los latidos de tu corazón”. ¿Qué pasa con la amistad? El diario convivir con una persona nos brinda ese espejismo de amistad y es que, a fuerza de convivir a diario, uno acaba conociendo muchos aspectos de los que lo rodean. Cuando una de las personas de ese núcleo debe cambiar de lugar físico, es cuando se devela si hay una verdadera amistad o era un simple placebo. Para que la relación sobreviva a la distancia habrá que invertir, por ambos lados, tiempo y esfuerzo para mantener el contacto, lo que sería el vínculo moral que mencione en el párrafo anterior.

"Sí, el amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera" – Oscar Wilde

            Hubo alguien que me dijo alguna vez: “Yo tengo cincuenta amigos, amigos de verdad”, ignoro qué tan cierto sea eso, para mí sería difícil tener 50 amigos verdaderos, tal vez pase de diez pero no creo llegar a veinte, y es que somos muy dados a engañarnos viendo oasis en donde no los hay. Creo que la prueba de fuego para cualquier amistad es la distancia que se interponga en la relación, ya sea de orden social, física, laboral o hasta de ideologías.

            Tal vez soy muy pobre personalmente para tener tan pocas amistades, o tal vez soy demasiado perspicaz para darme cuenta que no se pueden tener tantos amigos de calidad. “Cada cual cuenta de la feria como le fue en ella” reza un dicho, aunque también hay otro que dice “El que mucho abarca, poco aprieta”. El caso es que he aprendido a identificar a mis verdaderas amistades y cultivarlas para cuando no haya un contacto diario. Por eso ya no me preocupa alejarme de ellos, porque la auténtica amistad es inmune a la distancia.

            Hebert Gutiérrez Morales.

5 comentarios:

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Escabroso tema, dífícil explicar con palabras lo que sientes en el corazón por un amigo.
Como todos, yo tengo bastantes cuates pero contados amigos y tal vez estoy en el mismo rango que tú, entre 10 y 20 verdaderos y entrañables amigos, a quienes llamo hermanos y por quienes siento cosas únicas y enormes en el alma.
Es claro que las situaciones personales de cada quien reducen las oportunidades de convivencia con los amigos, pero de ninguna forma afectan a la amistad.
Te felicito por tener como mejor amiga a una mujer y por supuesto que también la felicito a ella. Con mi experiencia al paso del tiempo, puedo concluir que las mujeres sienten y viven la amistad de una forma muy diferente a nosotros, y no quiero decir con esto que les importe menos o que sean malas amigas, sino al contrario, a veces son más selectivas y profundas en sus amistades que nosotros los hombres.
Finalmente, si pudiera resumir lo que significa la verdadera amistad para mí, sería: "Un amigo es tu alma gemela, criado por otra familia que te considera su hijo".
Un abrazo,
Daniel

Veronik Franco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hola Hebert: Interesante, entretenido y muy bien escrito tu ensayo. Tema dificil el que escogiste porque opiniones al respecto hay muuuuuchas con puntos muy distantes y puntos muy en comun. Yo particularmente soy dada a ofrecer mi amistad con facilidad y dejar fuir la relacion que tomara el curso segun la circunstancias , pero yo soy consecuente en mi relacion. Al final disfruto de las personas con las que decido compartir y de las cuales "yo" soy amiga...Total, disfrute tu ensayo como siempre lo hago...Un abrazo ♥ July silva

Qcho dijo...

Heberto:
“Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones - Lucio Anneo Seneca”; a esto me sonó este ensayo tuyo, adonde te digo que a mí me parece lo más justo (PECAMOS DE ESO - ¿NO CREES?). Cuando estaba en la radiodifusora en Puebla, a pesar de que de la gente me criticaba mucho por mi mal carácter, procuraba que mi conducta no ofendiera a nadie, trataba de que no pareciera que fuese grosero aunque tuvieses cara de pocos amigos, digo, en ese sentido solo con una cirugía me podría mejorar mi rostro y obvio no lo haría. En fin, el compañerismo ahí involucrado era ameno, con lo cual yo consideraba una gran amistad, procuraba que en días como en diciembre, llevarles un pequeño presente, no por el hecho de verme obligado por la amistad, si no por el simple hecho de que me nacía hacerlo, pero, cuando me mandan a la sierra y ahora que estoy fuera de la radiodifusora, realmente uno descubre eso que tu comentas, los amigos que tu veías en tus compañeros se fugaron, si me preguntas con cuantos mantengo contacto, solo es con uno, de los muchos que tenía, claro, en algunos casos entiendo por sus nuevas ocupaciones, de otros mejor ni los justifico, aunque como ya me conocerás siempre lo hago.
Ese único amigo con el que aun mantengo contacto después de haber salido de SICOM, creo que es el que me ha solapado en todas mis respectivas etapas, aunque no es muy bueno para dar consejos, debo admitirlo, es una persona muy noble y no me agradaba que le hicieran burla, aunque en muchas de las ocasiones yo era el promotor de las mismas. Nuestra relación es un poco rara, pero agradable.
En alguna otra ocasión le comentaba a la que ahora es una ex amiga que yo no alejo a la gente, que por lo regular me gusta mantener mis amistades, que de por si considero pocas y pues darme el lujo de perderlas pues no… Entonces, le explicaba: “Yo estoy aquí, si la gente se quiere ir, es porque ya no le soy útil en su vida, y si es así, pues tienen mi bendición, ya más no puedo hacer”.
De hecho es curioso, he estado asistiendo a algunas reuniones con ex compañeros de escuela, cuando en mis años escolares ese tipo de reuniones me aburrían, claro, también tenía pareja y prefería pasar el tiempo con ella, que si de por si era poco, pues no aprovecharlo tampoco, pero, recordar esos años, vaya que si me han traído muy buenos recuerdos.

KIKIN dijo...

Pues mi estimado Hebert muchas de las cosas que mensionas son muy ciertas, cabe señalar que hay personas que no valoran tu amistad y lo mecionas este esta basado en la confienza y el respeto,yo hablo de que si hay alguna discucion hay que aclarar esos malos entendidos para que esa amistad continue por mucho tiempo, pero hay personas que tal v ez no lo entiendes o no lo toman de manera madura, yo sin embargo te puedo comentar que siempre estoy para ayudar en lo que se pueda, si las personas se alejan y de momento a otro regresan buscando mi ayuda, consejo o lo que sea siempre estare ahi..!! saludos!!