viernes, 24 de febrero de 2012

Sobrepoblación

            Durante un Jueves que tenía libre, estaba en una esquina comiendo cemitas, mientras veía a la gente pasar a lo largo de la calle, tanto caminando como manejando; me dí cuenta de la cantidad monstruosa de personas que habitamos en este planeta, y lo peor es que cada día somos más, y no nos damos cuenta de a dónde nos dirigimos.

            Nos estamos acabando al mundo y, a pesar de que lo sabemos, somos inconscientes, porque tenemos más hijos, lo cual representa un horrendo escenario de irresponsabilidad y cinismo que hemos fomentado.

            El año pasado la población humana llego a la friolera de 7000000000 individuos. Esa noticia me entristeció, y aún más considerando que hace algunos años atestigüe cuando llegamos a 6000000000. En una simple vida promedio (y aún soy joven), vi un salto monumental y, a menos que se acabe el mundo el 21 de Diciembre (ojalá), es factible que aún viva cuando lleguemos a los 8000000000 en un par de décadas.

            Durante mi primaria, ingenua e ignorantemente, calificaba a los países de acuerdo a su territorio o a su población, así que los países más grandes y con más habitantes eran mejores que los más pequeños y con menos ciudadanos. Tal vez esto se debió a que mi país es de los más grandes y de los más habitados, así que éramos “muy buenos”.

            Al ir creciendo, uno va entendiendo que la cantidad no es igual a la calidad. En mi opinión, todos los problemas que tenemos, se originan a la gran cantidad, pero poca calidad de habitantes, población con la cual agredimos a este mundo. Con tanta gente, los recursos que podamos tener en educación, valores, seguridad social, alimento, ámbito laboral y demás se van diluyendo de manera grosera. La dedicación que se le puede poner a estos y demás aspectos siempre será insuficiente debido a la cantidad obscena de necesitados ya que, sin importar el esfuerzo, siempre habrá alguien que se quede fuera de esos beneficios.

            También en mi niñez conocí la teoría Malthusiana, ahí empezaban mis pininos en la misantropía, misma que se consolidaría algunos años después, ya que dicha teoría me pareció congruentemente brillante. Obviamente ningún gobierno lo va a permitir, y muchos menos con la dinámica existencial actual. Sin embargo, no entiendo por qué no privilegian la educación esos mismos gobiernos.

Ha quedado demostrado que entre más letrado es un pueblo, su calidad de vida crece casi en la misma tasa que disminuye su natalidad. Aunque suena lógico, la realidad es otra, los círculos de poder mundiales ganan mucha mano de obra barata y muchos electores ignorantes, al permitir que se reproduzca la miseria. Así se perpetúan en el poder muchos gobiernos corruptos, que sólo están interesados en su bienestar personal y nunca en el de su país; para muestra hay que ver la historia al respecto en Latinoamérica.

            Pero los gobiernos no son los únicos culpables, la ignorancia de esas mismas personas, al no razonar su modus vivendi es igual de dañino. No sé cómo sea en el resto de los países, pero en México hay una razón muy poderosa para tener hijos, tal vez no los 8 ó 10 que antes se tenían, pero sí engendrar por lo menos un par. “¿Quién va a ver por ti cuando seas viejo?” es la clásica pregunta que he escuchado infinidad de veces cuando la gente me “motiva” a relacionarme.

            Y ahí está el meollo del asunto, muchos sólo tienen hijos por el miedo de verse viejos y desamparados. Desde mi muy particular punto de vista, ese concepto está muy subdesarrollado (por no decir que es totalmente estúpido) así que, lo que contesto a esos “buenos samaritanos” que se “preocupan” por mi futuro es: “Si llego a tenerlos, algo que ya no me quita el sueño, tampoco van a ver por mí, por eso mismo estoy poniendo las bases para asegurar mi vejez futura, si es que llega”.

            Me parece muy miserable, desleal e injusto tener hijos como seguro del retiro. Obvio a mí me educaron así, por lo que debo ver por mi madre hasta el día de su muerte pero, si a mí me toca, tengo la plena intención de educar a engendros que vean por ellos y, si vienen a visitarme, será por gusto y no por la obligación de ver por mi bienestar. Creo que una vejez digna es responsabilidad de cada cual, lo malo es que la imagen que se tiene de los “viejitos” en México son de seres prácticamente inútiles por los que hay que ver, a diferencia de países desarrollados (Japón, Alemania, Estados Unidos, etc.) en dónde siguen siendo ciudadanos de primera clase con independencia, ocupaciones y recursos ahorrados concienzudamente.

            Pero ahí no termina la responsabilidad de nuestra sociedad ¿Cuántas mujeres latinas tienen hijos “porque deben tenerlos”? ¿Cuántas ceden ante las presiones sociales “para validarse como mujeres”? Sé que no es políticamente correcto el contestar a estas preguntas abiertamente, y casi ninguna tendría el valor de hacerlo, pero las evidencias son contundentes. Sólo basta ver el cuidado, o atención, que les ponen a sus hijos, ¿cuántas de ellas los escuchan? ¿Cuántas le dejan su educación a la niñera electrónica conocida como TV? ¿Cuántas prefieren chantajearlos con un premio material, con tal de no desperdiciar su valioso tiempo? No soy (tan) misógino, sólo pregunto por las madres porque los padres, generalmente, suelen brillar por su ausencia.

            He tenido platicas con algunas que expresan abiertamente su envidia por mi estado de soltería: “Cuando era soltera también hacia eso” “Antes de tener a mis hijos, me rendía más mi tiempo y mi dinero” “Cuando estábamos solos, dormía hasta la hora que quería” “Antes nos podíamos ir de fin de semana sin tener otros compromisos”. Al escuchar todas esas expresiones de frustración, les pregunto “¿Te arrepientes de haber tenido a tus hijos?” y, más por el terror de ser juzgadas antes que ser honestas, me responden “¡Claro que no!” (Entonces ¿por qué se quejan?).

            La falta de educación y madurez contribuyen grandemente a la sobrepoblación, en nuestro país muchos tienen hijos por el requisito social de validarse, para que no te critiquen y no digan que hay algo mal con tu familia o contigo. En otros países, en dónde hay pocos hijos con una calidad de vida alta, los engendros son planeados y ya superaron el “qué dirán” desde hace tiempo. Las pocas parejas que procrean, casi todos después de los treinta, ya saben a lo que le tiran y la gran responsabilidad (en tiempo, dinero y esfuerzo) que implica tener y criar a un nuevo vástago. No es lo mismo tener hijos deseados y planeados, sabedores de todas las consecuencias, que tenerlos por presión social y para cumplir el requisito (¿Acaso la sociedad les va a dar los recursos para educarlos, vestirlos y alimentarlos?).

            Actualmente hay campañas para esterilizar a los perros, esto por los problemas que representan los canes callejeros, como la rabia o las cantidades obscenas de animales atropellados. Esta medida me parece muy congruente, ya que el problema no es el atropellar a los caninos, lo que se debe hacer es evitar que esos animalitos, sin dueño, vengan a sufrir a este planeta. Tendríamos que aplicar algo de esa consciencia ecológica humanista con nuestra propia raza.

En alguna ocasión, mientras esperaba el cambio de luces en un semáforo, observaba a una chica de unos 14 años, disfrazada como payasito para sacar unos pesos por sus malabares, ésta escuchaba con una cara de ilusión enternecedora  lo que otra chica le contaba en la esquina. Ahí mismo me pregunte ¿Acaso ella no tiene derecho a soñar con su príncipe azul? ¿Formar una familia buena con hijos amorosos y pareja cariñosa? ¿Por qué no tiene esa oportunidad? ¿Quién se la quitó? Tristemente no tenía solución a su problema ni respuesta a estas preguntas; así que me quede con esa sensación de pena ajena por haber vislumbrado ilusión en un ser que ha sido descalificado y degradado en las reglas de nuestra “intachable” sociedad.

            ¿Qué necesidad tiene la gente de venir a sufrir? Al ser 7000000000, resulta imposible que todos disfrutemos de una calidad de vida decente, tal vez si fuéramos sólo 1000000000, que sigue siendo un número espantoso, pudiéramos tener una existencia aceptable, pero en la actualidad es imposible.

            La inmensa cantidad de personas que habitamos este pobre planeta es indecente y, lo peor, es que no es de alta calidad. Con el aumento de la población se incrementan los vicios y perversiones, se agudizan muchas prácticas que hace algunas generaciones eran impensables. En verdad me sorprende que el límite inferior para el homínido no ha sido alcanzado, y es que cada vez me entero de más atrocidades que me hacen preguntarme ¿En qué demonios estamos pensando? La respuesta es que, precisamente, no pensamos. Al estar tan hacinados es fácil perder la pseudocordura que tenemos como sociedad y dejar que nuestros instintos más retorcidos salgan a la luz y, lo que es peor, se sigan degenerando.

Aunque la China no es mi cultura favorita, debo admitir que algunas de sus ideas de control natal me parecen buenas, así que las he adaptado en las siguientes ideas:

            Creo que cada persona sólo debería tener la oportunidad de tener dos hijos en total, y no que se divorcien y anden teniendo dos hijos con cada pareja. O también uno puede tener un hijo de su primer matrimonio y luego otro de su segundo matrimonio.

            Estos dos hijos serían “gratis”, ¿a qué me refiero? Que las personas serían libres de tener más hijos, con la condicionante de que pagarían impuestos “de lujo” por cada hijo adicional a esos dos que, por ley, tendrían derecho. Y el impuesto sería cada vez más alto por cada engendro adicional.

            De tal manera, las personas que quieran llenarse de hijos, podrían hacerlo, pero tendrían que poseer los recursos suficientes para costearlos. Obviamente cuando hablamos de embarazos múltiples, no se podría hacer mucho si de golpe nacen tres chamacos, pues ya no se cobraría el impuesto de lujo, esto por ser un evento fortuito; al igual que si ya tenían uno y les nacieron gemelos, pues sería el mismo caso.

            Ya somos tantos que ¿Para qué seguir llenándonos de niños en un mundo con un futuro, cada vez más, incierto? De igual manera, si uno apenas y tiene para comer y tiene la inconsciencia de tener un tercer vástago, pues tendría que pagar lo que le corresponde y que le duela porque, cuando se habla de dinero, la gente se vuelve muy consciente.

            Me parece que una familia de cuatro es muy decente para estas épocas, no hay hijos únicos y/o egoístas, hay una familia mediana y se convive bien con cuatro. Ahora, que si están los padres necios con el niño después de dos niñas o viceversa, pues que paguen su impuesto para satisfacer el capricho.

            Admito que es difícil que estas ideas sean implementadas en el mundo occidental, pero hay una que ha comprobado su eficacia: la educación.

En alguna ocasión, no recuerdo si en Discovery o en Nat Geo, vi un documental sobre una población de India (segundo país más poblado del mundo) en dónde lograron la menor cantidad de infantes por pareja y la mayor edad para casarse de ese país. ¿Cuál era el secreto de dicho lugar? Que la tasa de educación, tanto en hombres como en mujeres, era la más alta del país.

            Esto se puede ver en Europa, en donde no tardarán en ver a los Bebés como especie en peligro de extinción. Los Europeos, al estar más educados, son conscientes de la problemática que implica traer a un hijo y, por eso mismo, son muy pocos los infantes engendrados por esos lares pero, los que nacen, gozan de una calidad de vida envidiable, con una alta educación y, lo mejor de todo, son deseados, por no decir anhelados.

            No cualquiera debería ser padre y no cualquiera puede serlo de manera óptima. Todos hemos sido educados, en mayor o menos medida, por las carencias o traumas de nuestros progenitores pero, hay casos, en que el daño hecho es bastante grave al ser formados más por las falencias de los tutores que por las pocas cualidades que puedan tener. Uno debería engendrar sólo cuando tiene la suficiente madurez, esto para identificar el tamaño del compromiso adquirido como adulto responsable, el cual va a formar a un pequeño ser indefenso y neófito.

            Tristemente, por cada hijo deseado en el primer mundo, han de nacer 100 en el tercer mundo (no todos planeados), así que la tendencia no se ve favorecedora para nuestro futuro como raza y ¿saben qué? Lo tendremos bien merecido.

            Hebert Gutiérrez Morales.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/habitantes.aspx?tema=P

En esta liga se ve una proyeccion de los habitantes de los 10 paises mas habitados y se observa el coportamiento de la poblacion en la republica mexicana.

La evolución de la población y el crecimiento poblacional son consecuencia de varios factores interrelacionados: La mejor alimentación, la generalización de la higiene y sanidad, la difusión de medicamentos y en general el desarrollo de la tecnología han sido decisivos para el fuerte crecimiento de la población mundial que ha pasado de los casi 1.000 millones en el año 1800 a más de 6.000 millones en el año 2000 y unos 7.000 millones a finales de 2011.

revisa la: Teoría de la transición demográfica.

Algunas estimaciones sobre la "cantidad de humanos que han vivido en toda la historia" fueron publicadas en la primera década del siglo XXI, obteniendo un rango de entre 100 y 115 mil millones de personas. Estas estimaciones fueron realizadas por Carl Haub, del Buró de Referencia Poblacional (PRB por sus siglas en inglés).

No todo es ignoranacia, no todo es poder, no todo es irrespondabilidad, la vision es corta, pequeña y misogina.

Puedes consultarlo y creo re escribir buena parte de tu blog

Anónimo dijo...

Previsiones erróneas

Thomas Malthus afirmó en 1798 en su "Ensayo sobre los principios de la población" que el crecimiento de ésta sobrepasaría la oferta de alimentos. Malthus no acertó porque la industrialización elevó la producción de alimentos en los países ricos y, de paso, redujo en ellos la tasa de fertilidad.

Cuando la población se enriquece, las familias se reducen y cuando las familias se reducen la población se enriquece. La educación de las madres ayuda a explicar esta tendencia

Anónimo dijo...

Una de las citas más terribles de Malthus es la siguiente:

Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la Naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza.

Anónimo dijo...

Johann Peter Süssmilch,

Los trabajos de Süssmilch fueron citados por Malthus. Como presbítero buscaba en sus estudios el orden divino, y los conceptos estaban cerca del orden natural, de la misma manera que lo estaban en la obra de Adam Smith y el mismo Malthus.

Qcho dijo...

Un padre es un hombre que espera que sus hijos sean tan buenos como él hubiera querido ser. Carolyn Coats.
Dejando a un lado un poco el contexto de la realidad inexpresiva que nos ha tocado vivir y que retomare en breve, la frase con la que inicio este escrito me recuerda mucho a mis padres por muchos contextos en la que la vida familiar nos ha llevado, pero, a que voy con la frase y con lo de la realidad inexpresiva… Bueno, estoy en el común acuerdo que familias pequeñas viven mejor, por el claro ejemplo del tiempo y de la dedicación que se le debe desempeñar a cada uno de los críos, como bien dices, en ocasiones la naturaleza juega otro factor como el hecho de tener en un nacimiento más de dos hijos, factor meramente incontrolable ya que suele ser algo genético.
En una de esas tantas clases a las que si entre a la universidad, recuerdo un mensaje publicitario implementado después de la revolución mexicana hasta nuestros días y su variación conforme el paso de los años, al principio de está era claro la preocupación por falta de gente, debido a las pérdidas humanas tras años de las guerras en el territorio, posterior con la ya sobre población comenzaron a ocupar esa frase de “Las familias pequeñas viven mejor”, la imagen de un padre, una madre y dos pequeños, en este caso niña y niño, pero de serte sincero como siempre lo he sido, yo no me imagino con 20 hijos y creo que tú menos, lo cierto es que a nuestra edad y tú que eres más viejito que yo, es que “EN OTROS TIEMPOS” deberíamos contar por lo menos con dos hijos como mínimo, planteándolo en cualquier cultura que quieras, europea, asiática, africana, latinoamericana o sajona.
La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla. Gustavo Flaubert.
El tiempo realmente ha transformado el contexto social, ya no es de usar la frase “LOS QUE EL SEÑOR NOS MANDE”, y por eso voy al contexto de realidad inexpresiva, para un mundo tan desarrollado en la vida tecnológica, una familia pequeña tampoco es opción, pero quedarnos solos menos. Una persona es realmente autosuficiente para elaborar y diseñar sus propias condiciones de vida, pero no compartirla tampoco es sano, como dices, hay quienes nacieron para ser padres, otros nacimos para ser el tío solapador.
Aunque tu tema original viene referente a la sobrepoblación y el cómo está va a terminar con el planeta que habitamos, siempre ha sido la naturaleza la que ha contribuido determinadamente a que las cosas no se salgan de control, el humano sigue siendo de lo más vulnerable a las cuestiones climáticas.

Manuel Pardo dijo...

Hola Profe Evert, ha pasado un poco tiempo desde que pasé a leer el tan buen blog que tiene. Este ensayo, en especial me gustó mucho, ya que con mi formación académica comprendo de alguna forma la gran dificultad que siempre ha existido en la humanidad, la escasez de recursos. Me parece que citar a Malthus en estas líneas era necesario, por lo tanto, una felcitación. Como decía Malthus -"La comida crece 1,2,3 y la población crece 1,2,4". De alguna forma, las crisis alimentarias no se han cumplido como lo predijo Malthus, ya que a la fecha existen reservas de alimentos para años futuros, el problema es el método de distribución, la asignación de los precios y el sistema sin regulación.

Me parecieron interesantes las propuestas que se realizan respecto al control de natalidad, sin embargo, son temas demasiado delicados que no son fáciles de juzgar y que es necesario pensarlos adetalle, ya que se podría discutir desde qué tan rígido debe ser el estado cuando los hombres renuncian a sus derechos por un contrato social, tomando temas del Leviatán de Hobbes. Obviamente temas de filosofía, con enfoques de ética y moral respecto a la privación de la libertad de decidir cuántos hijos son correctos o no. Temas de economía(mi amada carrera), la producción, distribución y consumo de los recursos dentro de la relaciones sociales. Incluso temas de psicología para analizar los aspectos educativos.

Me parece un tema del que se puede discutir mucho al poner los principales conceptos en tela de juicio.

Saludos.