sábado, 24 de marzo de 2012

Adele’s 21

            La primera vez que escuche a Adele fue un día que mi exjefa me dijo “Escucha”, y le dije, “Órale Mary, está chida la rola. ¿De qué año es?” Me llamó mucho la atención que me contestó “Es de este año”, porque lo tenía todo: ritmo, potencia, buena interpretación, sentimiento, frescura y muchas otras cualidades de las que carece la escena musical actual. A pesar de ello, no investigue más de esa chica, porque tal vez era un “garbanzo de a libra” y era factible que fuese la única canción buena que tuviera.

Cómo se pueden imaginar no soy admirador de la “música” contemporánea, ya que la gran mayoría es una auténtica basura: canciones huecas y plásticas, sin creatividad, sin vida, sin fuerza, sin chispa, sin profesionalismo y demás. Casi todas interpretadas por “artistas” artificiales, en donde la apariencia es más importante que el talento.

No veo TV, no oigo noticias ni leo el periódico, pero era notorio que Adele estaba teniendo éxito, por todos lados se hablaban maravillas de ella; pero eso tampoco me decía nada, ya que productos prefabricados (como Lady Caca, perdón, Gaga o Rihanna) también gozan de mucha popularidad y eso no quiere decir que tengan talento.

“De algún modo el mundo ha sobrevivido al nazismo, a la bomba atómica y a la música contemporánea” – Haruki Murakami (“1Q84”)

            Sin embargo, cuando empecé a recibir comentarios muy positivos de gente con gusto musical similar al mío, me llamó la atención, así que me lleve algunas sorpresas al investigarla: la primera es que era blanca, por su tono de voz juraba que era negra (lo mismo me pasó en su momento con Joss Stone), también me sorprendió su juventud (24 años) y que ya había tenido otro disco muy exitoso llamado “19” (el cual juro que voy a escuchar) finalmente, era lógico en que me gustara su música, ya que es inglesa y tengo una afición muy marcada por la música del Reino Unido.

Al escuchar el disco “21” me di cuenta que ella, y el equipo que la rodeo, lograron un equilibrio perfecto entre lo original y lo nostálgico. Encontrarme con una artista de verdad, con gran éxito basado en su talento y no en la mercadotecnia o en las fotos de sus nalgas, es algo muy refrescante. Les dejo mis comentarios sobre las once canciones de dicha obra:

“Rolling in the Deep” tiene una fuerza de interpretación impresionante, matizada con un estilo setentero bastante auténtico, el cual me hizo dudar que fuera música nueva cuando la escuche. Los coros acompañados con las palmas son excepcionales, la voz ronca es ideal para este tipo de canción con un saborcillo Country de muy buen gusto. La pasión mostrada, en los momentos adecuados, hace que la ames, aún sin saber absolutamente nada de su intérprete. La letra es genial, perfecta para la música, original pero no rebuscada y el mensaje queda claro.

“Rumor has it” es muy rica, con un toque picarón y un ritmo que te atrapa de inmediato, inevitable no mover el cuerpo o, por lo menos, tronar los dedos. Cuando escuchas algo retro bien logrado, en verdad lo agradeces, además de que es muy divertida. No es como las copias malas de muchos pseudoartistas que (ante la falta de creatividad) piensan que con remakes pueden triunfar.  Se podría decir que esta pista es muy juguetona y, nuevamente, la combinación de las palmas acompañando a los coros es grandiosa.

“Turning Tables” maneja un sentimiento muy sereno, nostálgico y romántico de inicio, después toma un ritmo plenamente ochentero que me dejo gran sabor de boca. Es sofisticada, de excelente hechura, ideal para producirte esa melancolía a la cual muchos estamos ligados. La letra es impactante, fuerte y muy reveladora sobre ese maltrato al que llegan las parejas después de tanto amarse. En verdad me conmovió, hasta se me salieron un par de lágrimas cuando dice “La próxima vez seré más valiente, la próxima vez me salvaré yo misma cuando el Trueno me llame . . . . . Me mantendré en mis dos pies”. Está tan bien lograda esta canción sobre separación, que la pone al nivel de “The Gift” de Annie Lennox (otra reina inglesa musical) o “Noche sin luciérnagas” de Fernando Delgadillo.

“Don’t you Remember” es un auténtico drama, se maneja un tono tierno pero fuerte, imposible mantenerse indiferente. Muestra esa incertidumbre que todos hemos experimentado en alguna relación (o intento de), expresada en frases como “O acaso he sido borrada completamente de tus recuerdos” ó “Entre más hago, menos sé” que forman parte de la desgarradora letra. Es chistoso, si no estás enamorado, puedes encontrarla agobiante, pero cuando se tiene roto el corazón es casi un hecho que se cae en lo plasmado en esta grabación.

“Set Fire to the Rain” es mi favorita, es simplemente perfecta: la música, el ritmo, la letra, el sentimiento y ese toque de inicios de los 90 (o finales de los 80) muy fino. Me encanta como repite las frases y los efectos que le ponen a la voz, con una especie de eco a las partes más fuertes, dan un resultado sobresaliente, perfectamente complementado con los cambios en el tono de voz. Se hizo un trabajo excepcional con todo el disco y, en especial, con esta canción. Me alegro que haya sido lanzada como sencillo, ya que es una verdadera lástima que joyas como ésta nunca vean la luz y sólo los seguidores la conozcan. Personalmente creo que debió ser el primer sencillo a promocionar.

“He won’t go”, por alguna extraña razón me recuerda un poco a Stevie Wonder en los años 80, sobretodo en el Soundtrack de “Woman in Red”. El sonido es bastante sofisticado sin ser chocante, bastante natural y suave para el oído. Sobre la letra, ¿Cuántas veces nos fijamos en alguien que, de antemano sabemos, no debemos acercarnos? Y, sin embargo, ahí vamos porque algo más fuerte nos obliga a tomar el riesgo. Me gusta cómo se intercala sentimiento de ella y él al final de la misma, le da un giro inesperado que se agradece.

“Take it all” es tenue pero aún llegadora, muy íntima. Sobre la letra, otra faceta del amor: ”Tómalo todo, no me importa que me dejes sin nada”, no es una postura muy sana pero a veces no se puede evitar. Es uno de esos casos en los te das cuenta de lo que está pasando, hasta te animas a reclamar y, sin embargo, amas tanto a la pareja que no puedes oponerte a sus deseos. Me encantó la parte del piano.

“I’ll be waiting” inicia con un piano sublime y elegante pero, a la vez, sencillo, bien se dice que menos es más. Después de una transición constante de pronto inicia con los coros de fuerza exacta y un ritmo muy familiar. Se puede interpretar como la despedida de una pareja, cuando alguno parte lejos o, simplemente, cuando se dan tiempo; es una muestra de optimismo de que el amor vencerá las barreras de la distancia, algo que muy pocos logran.

“One and Only” inicia con un blues muy agradable que va agarrando fuerza. Un disco en el que todas las canciones hablan de amor ya me hubiera aturdido y lo hubiera odiado (con la única excepción de estar enamorado), PERO la calidad en cada aspecto es tan extraordinaria que es imposible no hacerse fan de Adele.  En esta pista hay una parte que me caló “Nunca lo sabrás si no intentas perdonar tu pasado”. Nuevamente resalta el piano, justo antes de la parte de “Sé que no es fácil que tu corazón se rinda” es magnífico, necesario para no caer en la monotonía. “Nadie es perfecto, créeme, lo he aprendido”. ¡Híjole! En verdad que uno se pone a pensar en tomar riesgos.

“Lovesong” inicia muy serena y sencilla pero, por lo mismo, se aprecia la interpretación ad hoc al agradecimiento hacia el ser amado, el cual nos hace ser mejores por su simple existencia. Ese enamoramiento que nos hace percibir lo maravillosa que puede ser la vida, ya que todo lo vemos perfecto a nuestro alrededor. Es la grabación menos elaborada, así que la calidad de las otras diez la opaca pero, aun así, no tiene desperdicio.

“Someone like you” ¡Vaya canción! Auténtica obra de arte para cortarte las venas con galletas de animalitos. La letra va perfecta a la música e interpretación. Casi me la puedo imaginar escribiéndola entre lágrimas. Alguna vez leí en el Facebook “Quién sea que le haya roto el corazón a Adele la hizo una mujer millonaria”. Qué bueno que mi corazón está tranquilo porque, de lo contrario, ya la hubiera tomado como himno, ya que es imposible no engancharse. Hay partes impactantes como “Supongo que ella te da cosas que no te dí” ó “A veces se mantiene el amor pero a veces te lastima en su lugar” ó “Espero que veas mi cara para que te recuerde que para mí nunca terminó” ó “¿Quién iba a conocer el sabor de este (sentimiento) agridulce?” ¡Wow! Canción monstruosa  que espero, de todo corazón, no tener que identificarme con ella nunca porque moriría de tristeza.

Cada vez se hace más difícil encontrar discos tan buenos como “21” o artistas tan talentosas como Adele. Normalmente me encanta cuando alguno tiene una canción con un sentimiento real; en el caso de este disco TODAS las pistas poseen el tono exacto, cuidadas y procuradas con una calidad excelsa. Un disco así resulta aún más increíble considerando el mundo musical de plástico en el que estamos inmersos. Una verdadera joya que los amantes de la buena música deben poseer.

Hebert Gutiérrez Morales

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Adele es genial; su estilo refleja mucho de su alma. A mí me parece haber escuchado su música toda mi vida. Esperemos que siga con más canciones y música del corazón. Pero que ya no sufra!!
Leí un artículo y ella planea sacar un disco más alegre.

Buen artículo!

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Me pasó algo similar cuando escuché por primera vez a Adele, pensé que era de raza negra y también su voz me hizo recordar a la desaparecida Amy Winehouse.
Particularmente no me agradan mucho las canciones románticas o melancólicas (salvo contadas excepciones) pero creo que es uno de los grandes talentos de la actualidad y seguramente de muchas épocas. Saludos,

Qcho dijo...

Mi estimado Heberto:
Jamás hay que olvidar que la música es demasiado valiosa para dejarla exclusivamente en manos de profesionales. - Robert Fulghum
En parte es cierto, sin duda el disco que estas recomendando es genial, mientras iba leyendo el texto iba escuchando el disco, me esperaba que terminara la canción y volví a leer, tarde varios minutos, pero sin duda valió más que la pena.
He de confesar que yo no conocí a Adele hasta el cover que hicieron los Vazquez Sounds y es que en cierto modo llevaba un rato perdido en lo nuevo que acontecía a nivel de la música. Me andaba flagelando con otro tipo de música, que caray.
Y ha eso voy también con mi frase del principio, la música hay que disfrutarla sea cual sea el gusto preferencial, es como tú lo dices en tu escrito, hay que aventurarse, por ejemplo yo, solo disfrutaba de la música electrónica y el rock en mis tiempos de preparatoriano, cuando entre a la universidad y luego a la radio descubrí un sin número de géneros que me fueron llenando el ojo, hasta llegar a conocerte en un lugar a donde se baila salsa.
Ciertamente hay música hueca, pero en realidad siempre ha existido, o en su caso así lo consideramos.
Buena recomendación mí estimado… Si puedes escucha a un tipo llamado Santiago Cruz y su disco Cruce de caminos, es colombiano y al menos aquí en México no es tan conocido, espero que su disco sea de tu agrado.