domingo, 8 de abril de 2012

¿Adicto yo?

“Un hombre ha de tener vicios, a ser posible de categoría, o cuando llega a la vejez no tiene de qué redimirse” – Carlos Ruiz Zafón (“El Juego del Ángel”)

            Este fin de semana largo (cuatro días), tenía muchos planes: ver tres películas, escribir tres ensayos (no necesariamente éste), leer un par de libros, además de realizar mis rutinas físicas, lavar la ropa y los quehaceres de la casa. Sólo cumplí cabalmente el ejercicio, el lavado de ropa y los quehaceres, ya que no ví ninguna película, apenas termine un libro pequeño y (si tengo suerte) acabaré este ensayo en la tarde del Domingo. ¿La razón? Solitario Spider.

¿Quién no tiene vicios en esta vida? Muchos podrán argumentar “No, yo soy muy religioso”, el fanatismo es una de las peores adicciones. Alguien podrá decir que es muy culto, ¿Qué tal esas personas que se adentran tanto en sus actividades culturales que se alejan (aunque no los culpo) del resto de la humanidad? Otros serán muy deportistas y cuidaran mucho su físico, pero la vigorexia es una adicción en sí misma. A fin de cuentas TODOS tenemos vicios, algunos más dañinos que otros, pero parece que es algo inherente a la naturaleza humana ACTUAL.

¿Por qué recalco lo de actual? Por el origen mismo de estos vicios, en este mundo tan vertiginoso, buscamos con tanto anhelo nuestra razón de existir a través del placer, y si es ilimitado mejor. Cuando encontramos algo que nos gusta, no tenemos la paz interior para disfrutarlo en su momento y punto; al contrario, queremos repetir y, de ser posible, incrementar ese placer recibido en aras de hacer nuestra existencia felizmente placentera. Ése es un problema de raíz que tenemos como humanidad: estamos en busca de la felicidad sin comprender que ésta es efímera, cuando deberíamos buscar la paz interna que es algo más constante (si les interesa más el tema les recomiendo ampliamente “El Poder del Ahora” de Eckhardt Tolle).

Cuando me compre mi Lap Top (hace casi dos meses), venían algunos juegos instalados, entre ellos mi perdición: Solitario Spider. Es un juego de cartas como el Solitario clásico pero más complejo, divertido y, tristemente, adictivo. Al inicio no lo pelaba mucho, pero al jugarlo me encantó, domine fácilmente el nivel principiante y, actualmente, estoy en búsqueda de romper mi récord en nivel Intermedio antes de pasar al avanzado (se me escurre la baba de sólo pensarlo).

Algo que aprendí en una clase de mercadotecnia: es difícil igualar la experiencia de la primera vez (sea un helado, un viaje, un platillo, una droga, etc.), por lo que constantemente  incrementamos la dosis en busca de esa satisfacción inicial, la cual NUNCA se va lograr (a menos que borraran nuestra memoria sensorial).

Las personas tenemos la capacidad de volvernos adictos a cualquier cosa. En una ocasión conocí a alguien que DEBÍA comprar ropa nueva para asistir a alguna fiesta, no importaba el dinero, era capaz de incrementar sus deudas por asistir a los festejos con atuendo nuevo. Su guardarropa tenía más piezas de las que jamás tendré en toda mi vida (aun suponiendo que llegue a viejo). Alguna vez intente hacerle ver que tenía demasiada ropa (y zapatos) así que perfectamente podía dejar de comprar prendas nuevas y saldar sus deudas, por respeto al público, voy a resumir su respuesta a “¡No quiero!”

Pero ¿quién soy yo para juzgar? ¿Acaso no eche a perder mi fin de semana por un maldito juego? “¡Otro juego!” en lo que estaba el centrifugado en la lavadora “¡Un juego más!” en lo que se guardaban archivos a mi USB, “¡El último y ya!” antes de dormir, no importaba que sólo tuviera un minuto libre, era razón suficiente para iniciar una nueva sesión. Tal vez el motivo sea distinto (ropa, dinero, comida, electrónicos, autos, sexo, etc.) pero el anhelo es el mismo: “¡Necesito más!”

"Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos" - Confucio

Tristemente no es la primera vez que he caído en estas conductas obsesivas. Por ejemplo, mi gula puede llegar a niveles sobrehumanos ya que puedo comprarme una cubeta de cuatro litros de Yoghurt “para todo el mes” (me digo ingenuamente) y en un rato comérmelo todo. Los carbohidratos también son mi perdición, puedo consumirlos con singular alegría y sin sentir culpa alguna (sólo en ese momento). Además ya tenía mi historial con los vídeo juegos, y por lo mismo no tengo consola alguna, porque sé que mis horas de sueño se reducirían de ocho a cuatro en automático por esa necesidad mía de “avanzar de nivel mientras venzo a la maquina”

Tal vez soy un exagerado, ya que no tengo ninguna de las adicciones más nocivas del mundo: alcohol, tabaco y droga. Una vez probé el cigarro y me pareció detestable, no entendía cómo las personas podían consumirlo. Sobre la droga, tal vez tengo apariencia muy ñoña, porque nunca me han ofrecido alguna y sobre el alcohol, tengo una pequeña historia.

Al ingresar a la Preparatoria intente recuperar el tiempo perdido e integrarme a mis compañeros, por eso asistí a todas las fiestas y, pensando que era lo “cool”, me emborrachaba hasta las manitas. Esto paso unas seis ocasiones y siempre me quedaba en casa de un amigo a dormir, así que nunca me vieron briago en casa. La última vez me dio una resaca espantosa y así me encamine a mi hogar. Mi papá es alcohólico y, al llegar a la sala, lo ví en un estado deplorable y ahí me hizo “click” el asunto: No quería acabar en esa misma situación.

Durante los siguientes 18 años no tome gota de alcohol, por ese pavor a volverme alcohólico (el cual es enorme cuando eres hijo de uno). Ahora, el miedo nunca ha sido la respuesta a nada. “Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre” se dice que todo en exceso es nocivo para la salud, el secreto está en ser suficientemente consciente y maduro para no caer en la trampa de la adicción y encontrar el equilibrio.

            «Dejar de fumar es fácil. Yo ya lo dejé como 100 veces».– Mark Twain

 Tendrá ya tres años que, en reuniones con mis amigos, he aprendido a tomar una o dos copas ligeras, porque ahora sé que eso no me va a volver adicto. Sin embargo ya estoy acostumbrado que en mi vida no haya lugar para el alcohol;  tal vez dos veces al año logren agarrarme de buenas, si la ocasión lo amerita, para tomarme una copa.

A inicios del Siglo pasado, el alcohol era prohibido en los Estados Unidos, pero hoy en día es legal y cualquiera lo puede consumir incluso menores de edad (no queramos tapar el sol con un dedo). Antes era nocivo para la salud y ahora ¿ya no lo es? ¿Daña menos nuestro cuerpo? ¿Cuál es la diferencia entre antes y ahora? ¿Por qué se legalizó? ¿En verdad se preocupan por nuestra salud? O ¿Es Cuestión de negocios?

En el asunto de las adicciones, como en casi todo lo que nos rodea, somos mustios: tanto el tabaco como el alcohol, que son más letales que la marihuana o el peyote, son drogas legales y nadie hace escándalo porque se vendan en cualquier esquina. Pero aquí el bienestar es lo de menos, lo que importa es el dinero. Por el lado del alcohol y el Tabaco hay Industrias muy poderosas en ambos ramos y con un poder económico enorme en los países en donde se comercializan (o sea, casi todo el mundo), así que no importa el daño que le pueden hacer al cuerpo, esas sí son legales y no hay problema con ellas.

Soy de la idea que se debería legalizar la marihuana, a fin de reducir los problemas de narcotráfico, pero eso nunca va a pasar en América (todos los países del continente, no sólo nuestros vecinos del norte que se creen los únicos Americanos): Los narcotraficantes no quieren que sus productos se legalicen, porque perderían el negocio, además cuentan con el apoyo de los Políticos y funcionarios que tienen comprados en distintos gobiernos para que se “faciliten” sus actividades.

En cuanto al cigarro, no me digan que esos anuncios agresivos que ponen en las cajetillas van a hacer desistir a los fumadores, a ellos no les importa si dice “Tu Alma me pertenece si te los fumas, Atte. El Diablo”, Ellos son adictos y no les interesan los mensajes, sólo quieren desahogar su angustia y librarse por un momento de los problemas que los aquejan (o por lo menos tomar el Placebo que les da sensación de confort). ¡Ah! Pero las tabacaleras tan buenas nos advierten que nos están matando.

Si colocamos nuestro bienestar y el de nuestros seres queridos en manos de un gobierno, de alguna Institución o de la Sociedad entonces ¡Estamos fregados! Cada cual es responsable de su propia Salud y la de sus hijos, a través de una sólida educación. No tomo alcohol, no fumo, nunca he probado droga alguna y ¿eso se lo debo al gobierno? ¡Claro que no! Se lo debo a la educación materna recibida respecto a estos temas.

La educación y/o valores en el seno familiar es lo que nos debe de preocupar y no ver que si el gobierno está haciendo algo por matar a los narcotraficantes y quemar los sembradíos.  Los hijos van a encontrar droga sin problemas, yo mismo podría encontrarla fácilmente si me lo propusiera. El caso no es acabar con la oferta de Droga, sino evitar que sus respectivos engendros no se vuelvan potenciales consumidores.

            El problema de las adicciones no es del mundo, los gobiernos o la sociedad, es de cada individuo, al ser responsable de su vida y decisiones. Si alguien está en drogas, ¿alguien le puso una pistola para hacerlo? ¿Los amenazaron para que se fumaran un cigarro? ¿Los golpearon para que se emborracharan? Creo que ya sabemos la respuesta.

            «Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño».– Mark Twain

Una vez que uno conoce lo prohibido, no hay manera de evitar que uno lo consiga. ¿Soy un santo por no consumir drogas aunque pueda conseguirla? Nop, simplemente no lo hago porque no la necesito. Pero esta actitud no fue de gratis, ya que no necesito probarla para saber que representa más costos que beneficios. Aclaro que en ningún momento fui amenazado ni satanizado respecto al tema, sólo se habló conmigo en un ámbito de confianza y respeto.

Finalmente, y regresando a mi situación, a pesar de mi formación, no lo voy a negar, tengo miedo que si, algún día, pruebo alguna droga o contrato algún “sexo servicio” me vaya a gustar y encandilarme a esos caminos de perdición, prueba de que me falta mucho por aprender, madurar y tranquilizar mi alma. Mientras pienso en eso, voy a echarme otro jueguito del Solitario Spider (Espero ahora sí romper mi récord ¬_¬U).

            Hebert Gutiérrez Morales

4 comentarios:

Anónimo dijo...

DEJA DE PRANGANEAR hERIBERTO!

varelad1 dijo...

Ricos y sabrosos los vicios ¿no?... De acuerdo contigo en todo, incluso en que nadie puede decir de esa agua no beberé. Y tal vez haya vicios más malos que otros, pero al fin todos son vicios y su efecto es igual en las personas, tal vez no así en nuestros organismos, pero un vicio es un vicio, cualquiera que éste sea.
Por ejemplo, yo podría perderme en mis vicios porque me encantan (alcohol, cigarro y algún otro por ahí), pero también me jacto de haber tenido grandes ejemplos en mis padres, quienes a pesar de fumar y tomar, siempre respetaron un límite y no descuidaron sus vidas profesionales y personales por ello.
Creo que el autocontrol y la conciencia deben salir de uno mismo y el primer paso es reconocer plenamente tu adicción o tu abuso y decidir si sigues igual o cambias.
Suena sencillo y creo que lo es, pero lo interesante es llevarlo a la práctica por iniciativa propia.
Te sugiero dejar de perder el tiempo en "jueguitos", mejor bórralo de tu laptop y sigue leyendo y escribiendo cosas tan padres.
Un abrazo

Irma Greenham dijo...

Excelente ensayo. Felicidades, y muchas gracias por compartirlo. Desmenuza con profundidad y maestría la esencia del alma humana en su búsqueda de "felicidad"

Qcho dijo...

Mi estimado Heberto:
El vicio es un error de cálculo en la búsqueda de la felicidad. Jeremy Bentham
Ciertamente los vicios son algo que nos corrompen a todos, de alguna u otra forma caemos, e incluso si no los tenemos, el no tenerlos es un vicio al querernos esforzar por no andar en los malos pasos.
Aquí entra el detalle de decir si me aventuro o no me aventuro y que tanta felicidad nos puede garantizar, cuando tuve mi primera Pc y descubrí el internet pirata en casa era desvelarme muchas, pero muchas horas de dormir solo dos horas antes de irme a la universidad, claro obtuve otras cosas con el quedarme despierto, pero claramente se me hacia un vicio.
Con el alcohol y el cigarrilo sufrimos por lo mismo, aunque al igual que tú me he puesto un par de jarras, y aunque en casa si me han visto la frase “Así empiezan los vicios”, “terminaras igual que tu papá”, son cosas que se te quedan harto pegados.
Mis vicios por el momento son mis series animadas (los vengadores, ultímate spider-man, saint seiya omega y lost canvas y por último Avatar, la leyenda de Korra) por otro lado mis otras series (La teoría del Big bang, White Collar, Bones, Spartacus) de esta última me la pase toda una noche despierto hasta que me chute todos los capítulos.
Creo que el cine ha sido mi mejor y más pesado vicio, pero realmente soy feliz.