sábado, 12 de mayo de 2012

Cuestión de perspectivas

           “No hay que subestimar nunca el modo en que la casualidad gobierna gran parte de la existencia humana, ni la forma en que el hecho de estar en determinado lugar, en determinado momento, puede cambiar la trayectoria de las cosas. No hay que subestimar nunca la manera en que todos somos rehenes de los ritmos aleatorios de la vida” - Douglas Kennedy (“El momento en que todo cambió”)

Una mañana de Domingo me desperté, mas no me levante. Debido a un sueño extraño me puse a pachequear sobre la dirección que hubiera tomado mi vida si hubiese tomado decisiones distintas. Me di cuenta que, de haber modificado algunas insignificantes acciones, sería totalmente otro y ¿saben qué? No le cambiaría nada a mi existencia; ciertamente ha habido momentos malos, pero mucho de ellos traen recompensas bastante positivas a la larga. Así es una mera cuestión de perspectivas respecto a lo que es “bueno” y es “malo”, ya que cada cual lo vive de manera distinta.

A pesar de que toda mi infancia transcurrió en la Ciudad de México, comprobé que las expectativas o el mundo de una persona se pueden adaptar fácilmente a cualquier cambio brusco (sea negativo o positivo). Mi adolescencia transcurrió en un pueblo olvidado. En aquél entonces mi máximo referente era otro el pueblo (hoy pequeña ciudad) en dónde estudie Prepa y Secundaria: San Martín Texmelucan. Ése era el mundo “cool” o “nice” porque ahí estaban mis compañeros, los cines, los restaurantes y los eventos sociales importantes. En mi último año de Preparatoria, en la clase de Arte, nos enviaban a Puebla a hacer investigaciones sobre las Iglesias. Me fascinaban esos viajes a la gran ciudad pero, consideraba, ese ambiente estaba fuera de mi alcance.

            A partir de la Universidad, mi punto de referencia se volvió precisamente Puebla (en donde actualmente vivo); hoy en día, cuando paso por San Martín, me doy cuenta de la estrechez de mi visión adolescente y como idealizaba dicha población. Sin embargo, sigo viendo a gente que se siente la dueña del lugar, como si fuese su reino y se consideran lo más chévere de la existencia. Al ver estas actitudes me río bastante, y no por ellos, sino por mí al pensar que ése era el máximo que podía alcanzar.

            ¿Qué tan grande es tu mundo? Eso depende de qué tan grandes son tus sueños, metas, perspectivas o expectativas. Este mismo efecto se presentó cuando fui a Alemania ya que, sobra decir, me hizo ver a mi país con otros ojos, lo mismo cuando fui a Estados Unidos. Es muy interesante cómo los lugares en dónde vives, los sitios a los cuales viajas, la gente con la cual te relacionas hace que evolucione tu manera de ver el mundo. Bien dicen que el viajar ilustra.

            En otro ejemplo, cuando mis padres conocieron mi primera casa, la cual ha sido la más pequeña de las que he tenido, dijeron: “¡Vaya! Es más grande que la que teníamos en el DF”. Esta afirmación me impactó porque, en mis recuerdos infantiles, esa casa era enorme (Casi una mansión), claro que es distinto verla de niño que en edad adulta. Sólo por ese momento me surgió la necesidad de ir a visitarla, idea que deseche de inmediato, porque desmitificaría un lugar en el cual transcurrieron muchas de mis vivencias más representativas y recuerdos más queridos.

            De hecho ya viví algo así, cuando regrese a Veracruz después de quince años, vi esa casa en la cual pasaba mis veranos y no era lo que recordaba, tal vez porque la vi sin romanticismos ni ilusiones, tal vez la vi como siempre había sido y de ahí vino una pequeña decepción. ¿De qué depende la realidad? De la manera de verla de cada cual, por tal motivo calificar de “bueno” o “malo” es totalmente subjetivo, ¿según quién? ¿Quién lo califica? ¿Quién se ve beneficiado o afectado?

Todo es cuestión de perspectivas, les aseguro que no es lo mismo ver en ratón en el campo a verlo dentro de su casa; seguimos siendo las mismas personas y sigue siendo el mismo ratón, pero las características y el ambiente que nos rodea hace que nuestra reacción cambie. Otro ejemplo, la canción de “Kite” (U2) para mí habla de la relación de un padre con su hijo que va creciendo y dejando el nido; sin embargo, para mi papá, la canción habla de un padre que va muriendo y se despide de su hijo. La canción es la misma, pero la interpretación es distinta de acuerdo a las personas.

            Ahora vamos con un caso más nacional como el Teletón y redondeo de Centavos: todos se quejan porque es una artimaña de grandes empresas para evadir impuestos pero, al final, es por una buena causa. OK ¡quéjense! Pero ¿qué más hacen? ¿Acaso van a destinar ese dinero a algo mejor? Al final se hace algo bueno. Debemos acostumbrarnos que en este mundo, cada vez más cínico, es muy difícil ver que alguien (sobretodo las grandes empresas) haga algo bueno sin sacar algún beneficio, pero creo que es preferible que hagan algo provechoso con ganancia a que no hagan nada.

Hitler, al perder la segunda guerra mundial, mantendrá una imagen como uno de los peores seres humanos de todos los tiempos. Sin embargo, si preguntan a alemanes mayores de 70 años, la percepción que tienen de dicho personaje es otra, ya que lo consideraron vital para el desarrollo teutón, porque su influencia fue decisiva para su infraestructura. Lo malo para Adolf es que la historia la escriben los ganadores. Además, si él no hubiera existido, seguramente no estaría trabajando en donde lo hago, ya que fue muy importante en la historia de Volkswagen.

Y ya que toque el trabajo, en la Universidad tenía una manera particular de percibir la realidad (más extrema que la actual, aunque no lo crean) pero, cuando entre a Volkswagen mi manera de ver la vida evolucionó. Independientemente de la bola de fantoches de la cual estamos infestados, debo de reconocer que trabajar acá te da una especie de Status social (lo quieras o no). Ese hace que muchos busquemos nuestra pareja dentro de la empresa. Por ejemplo, aunque sea un hecho censurable, a una chica que conocía de años atrás, sólo la invite a salir hasta que ingresó a la compañía. Fue como si se volviera más atractiva por pertenecer al status social VW.

            Conscientemente, no por estar en un lugar o fuera de él, uno no deja de ser valioso o farsante, uno no deja atrás su esencia por cuestiones externas. Sin embargo, cuando alguien sale de Planta, es como si muriera para el resto, porque ya no es lo mismo, es como un “apestado” y se va perdiendo la comunicación. Mantengo muchas amistades que alguna vez laboraron acá, y lo hago porque son personas valiosas, ya que esto es un simple trabajo, del cual te pueden echar cualquier día, pero los individuos que valen la pena, hay que mantenerlos al alcance. Si esto pasa con un lugar laboral, imagínense lo que pasa si vas o no a ciertos restaurantes, a ciertos antros, centros comerciales, lugares para vacacionar, ya que eres reconocido o denigrado por todos esos lugares que no determinan quién eres (aunque para la perspectiva de los demás sí lo es).

            Regresemos a puntos más personales, durante mucho tiempo exprese que mi matrimonio fue un error fatal. Ciertamente fue algo que no debió pasar, pero también fue muy provechoso para mí, tanto que estoy seguro que no correría, ni bailaría ni siquiera escribiría (no de manera pública) sin ese acontecimiento.

            Gracias a que me case, salí de la hogar materno (en dónde vivía muy cómodo), sin ese hecho es probable que seguiría estando ahí, lo cual no creo que fuera muy sano. Inconscientemente escogí a la mujer inadecuada para repetir un patrón familiar, para llenar el requisito de casarme a fuerzas pero, al no ser la correcta, también me asegure que acabaría divorciado. Mate dos pájaros de un tiro, sin proponérmelo: salir de casa y quitarme una programación social. Debido a esa experiencia cambie de camino, toque fondo y salí impulsado en una dirección inesperada pero que resulto más provechosa para mi felicidad. No sería quién soy ahora si no me hubiese casado y debo estar agradecido por lo que aprendí y obtuve.

“Nuestras carencias son nuestros mejores maestros, pero siempre mostramos ingratitud hacia los buenos maestros” – Friedrich Wilhelm Nietzsche

            Los mejores regalos de la vida no vienen siempre en el envoltorio más bonito. Los primeros siete años de mi vida en Volkswagen se caracterizaron por mi obsesión por el trabajo: De Lunes a Viernes trabajaba de 7AM a 10 PM, los Sábados iba de 3PM a 8PM y los Domingos “sólo” de 8AM a 12 PM (porque debía descansar “un poco”). Obviamente mi vida social era nula, la existencia del sol para mí era una leyenda y, principalmente, no recibía una paga adicional por todas esas horas extra.

            Sin entrar en detalles, hubo un día en que un jefe actúo de una manera que me sentí traicionado, utilizado y denigrado. Fue tal mi enojo que reporte dicha situación un nivel más arriba pero tampoco recibí el apoyo esperado. Me furia era tal que me hice una promesa “Ya no voy a salir tarde por esta bola de %&$#!?” y así lo hice, no fue un proceso de un día para otro, fue algo paulatino, ya que mis actividades estaban planificadas para 15 horas (de mi parte, porque nadie me lo pidió así).

            Después de tres meses lo logre: empecé a salir a las 5pm y deje de ir los fines de semana. Al tener tiempo libre, tuve espacio para mí e inicie con distintas actividades que hoy me son muy satisfactorias. Agradezco mucho la acción de mi entonces Jefe, porque gracias a eso cambié para bien, y obtuve una vida fuera de la oficina (aunque su intención nunca haya sido esa, el resultado fue muy positivo). Bien dicen que la vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas.

            Va una de respeto, recientemente he incluido en mi ruta para correr a la pirámide de Cholula. Me llama mucho la atención un letrero que reza “Por favor tenga respeto por el recinto” (obviamente refiriéndose a la Iglesia que edificaron en la cima de la pirámide). Me dio tanta risa por lo irónico que resulta: Los españoles que llegaron, no respetaron el recinto de los nativos, por lo que mancillaron su construcción con una Iglesia en la cima, entonces ¿dónde quedó el respeto? ¿Con qué cara lo piden para su recinto? Ese mismo que es una evidencia clara de la gran falta de respeto de los españoles hacia los indígenas.

            “Oficialmente” este año cumplí una década en Volkswagen. Honestamente para mí fue irrelevante, y no porque no me guste trabajar aquí, al contrario; precisamente porque amó trabajar ahí es que llevo una cuenta distinta a la oficial. Empecé a laborar en la misma desde el Seis de Junio del año 2000, así que en realidad voy a cumplir doce años laborando en esta gran Firma pero, para efectos legales de la misma, me dieron un puesto fijo a partir de Enero del 2002. Sin embargo yo me comprometí y estrese desde mi primer día, sin importar que fuese fijo o eventual, por lo que no puedo borrar año y medio de mi vida laboral como si no hubieran existido.

“Si te acercas demasiado a un cuadro, sólo verás manchas de colores. Si te alejas demasiado, no podrás ver los detalles” – Rube (de la serie “Dead like me”)

            Los sonidos de la naturaleza son excelentes para arrullar a alguien, dentro de mis favoritos están el croar de las ranas, el soplar del viento, el sonido de los grillos o la lluvia golpeteando contra mi ventana; sin embargo, creo que hay mucho de citadino en mi ser, ya que también hay ruidos humanos que me relajan y me adormecen. El sonido de un tren a la lejanía, o los frenos de un camión en una carretera distante, me relajan, tranquilizan y hasta me despiertan una especie de melancolía.

            Para muchos esto que acabo de escribir es incomprensible, pero estos sonidos están ligados a una ocasión en la cual visitamos a mi papá en Toluca y nos quedamos a dormir en su casa. Aquella vez todo era muy nuevo y desconcertante para mí, pero me sentía bien porque estaba rodeado por mi familia. Aquella noche que pasamos en la ciudad choricera fue memorable, aunque no hicimos nada especial, ese nexo familiar resultó muy importante en mi psique, en la cual se me quedo grabado el sonido de un camión a lo lejos frenando en alguna carretera. Habrá sonidos, sabores, lugares y distintas vivencias que para muchas personas son vitales aunque para el resto de la humanidad sean ridículas, pero cada cual tiene sus propias razones y serán respetables.


           Un ejemplo escolar. Siempre fui un ñoño que sólo obtenía 9 y 10 en mis materias por lo que, cuando llegaba a sacar un 8, me preocupaba bastante. Sin embargo, creo que la calificación que más me enorgullece de toda mi vida estudiantil, fueron los 6 con los cuales aprobé los cálculos integral, diferencial y ecuaciones diferenciales. Esas calificaciones fueron las que más trabajo me costaron, las que más me hicieron sufrir y desvelarme. No me importa que sean mis calificaciones más bajas de por vida ya que por alguna razón, eran las únicas materias que la Universidad permitía aprobar con 6.

            Durante mucho tiempo criticaba la postura de algunas mujeres interesadas en los recursos económicos del hombre. Esa postura mía se suavizó el día que la esposa de un amigo me aclaró el punto: “Obvio no vas a vivir sólo de amor. Claro que la mujer se fija en las posibilidades económicas del hombre, porque hay que ver con qué va a mantener a los hijos, por más que lo ames, no te vas a relacionar con un muerto de hambre que te va a arrastrar a su mísera antes que prosperar”. Palabras duras, cierto, pero también muy honestas y hasta sensatas.

            Todavía recuerdo el día que me dieron la Lap Top en mi anterior departamento: estaba fúrico. No quería tenerla porque me iban a dejar trabajo para la casa (y no podía negarme). Sin embargo, sin este hecho, mi blog no existiría, y mis escritos se mantendrían en privado. Gracias a que tuve la Lap, pude escribir muchos de mis ensayos en casa y compartirlos con todos ustedes. Resulta curioso que algo que rechace desde el primer momento, me hubiera resultado tan productivo a nivel personal.

            El día que me quitaron la Lap, porque me cambie de Departamento, también fue para mi bienestar, aunque en un inicio no me agradaba la idea. Como ya se me había creado una necesidad, compre una propia y contrate Internet de manera limitada. Con esta acción ahora puedo escribir todos los días y, beneficio adicional, mi tiempo en el Facebook se ha reducido considerablemente, así que también he recuperado mucho tiempo de lectura. La vida tiene caminos misteriosos, lo que en un momento nos fastidiaba la existencia, a la larga, nos resulta bastante productivo.

“Puede que la vida no sea más que la consecuencia de una mera cadena de acontecimientos ilógicos y, en ciertos casos, extremadamente chapuceros” – Haruki Murakami (1Q84)
  
            El año pasado mi hermano me regalo un par de tenis por mi cumpleaños, aunque no lo crean yo estaba indignado por dicho regalo y me explico: como correr es una de mis actividades más vitales, cada año compro calzado de acuerdo a mis necesidades. Que alguien más me diera un par era una especie de insulto para mí y, sin embargo, los acepte (porque eran de mi hermano) Lo chistoso del asunto es que cuando empecé a usarlos, me dí cuenta que eran excelentes, a tal grado que ha sido el mejor calzado para correr que he tenido. Cuando llega algo diferente o inesperado, tenemos una resistencia natural al cambio, tachándolo como “malo” pero, cuando les damos la oportunidad, a veces descubrimos que era mucho mejor de lo que teníamos antes.

Ya para acabar, cuando tenía 20 años me dije a mí mismo “¡Wow! Ahora sí estoy maduro, ya sé lo que es la vida y nadie me puede enseñar nada que ya sepa”. A los 25 pensé “Pero que estúpido estaba a los 20 años, ¡no sabía nada! No tenía ni idea de lo que se trataba este asunto de vivir. Lo bueno es que ahora sí puedo andar por el mundo sin problema alguno”. Lo mismo pasó a los 30. Hoy, a mis 35, optó por no hacer aseveraciones tan contundentes, ya que soy consciente que uno no acaba de aprender, ya que hay mucho camino por recorrer, problemas que afrontar, gente por conocer y lugares que visitar. Conforme pasa el tiempo te vas dando cuenta que todos esos dogmas que creías irrefutables en realidad no lo eran, pero es necesario que vayas viviendo distintas experiencias para comprenderlo.

Hebert Gutierrez Morales

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Hebert!
De acuerdo en varias partes contigo.
Ayer trataba de explicarle a mi hijo, quien no quiere cambiar de colegio, que todos hemos experimentado ese miedo al cambio y cuando lo superamos nos vemos recompensados con amistades o vivencias extraordinarias.
Conozco ese ruido de camión al frenar con motor, acompañado del canto de los grillos y ranas. Cómo me recuerda mi niñez y me relaja!
Adicionalmente antes criticaba mucho acciones de otra gente. Hoy en día he aprendido a no juzgar y reconocer que cada quien vive su historia.
Disfruté mucho la lectura de este ensayo.
Liliana

Anónimo dijo...

Excelente ensayo, felicidades, me gusto mucho, eres muy positivo, yo tambien intento serlo a diario, me choca los negativos, sobre todo en el clima laboral. Trato de aprender antes de cometer errores, tengo 26 y no me siento inmaduro pero se que me falta mucho por aprender, madurar. Saludos. Jorge Reyes

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Un gran ensayo, muy auténtico y completamente aplicable a cualquier persona.
La parte final de tu ensayo resume perfectamente el tema de las perspectivas, al mencionar lo que pensabas a los 20, 25, 30 y 35. Claro está que no somos los mismos cada año, evolucionamos por nosotros mismos y por las circunstancias.
Si yo hubiese sabido lo diferente que sería mi vida en tan solo 10 años seguramente no lo habría creído o no la habría vivido con la misma intensidad. En tan solo 10 años me casé, viajé dentro y fuera del país, maduré mucho, perdí a mi Madre y a mi hermano y me convertí en Papá.
Jamás podré volver a ser el mismo de antes ya que hay cosas que te marcan para siempre y de una manera profunda.
Recibe un abrazo.

Qcho dijo...

Mí estimado Heberto:
En este escrito prácticamente has hecho un recuento de los muchos escritos que has puesto y que con gran gusto he leído, no te miento que en mi correo te tengo en una carpeta especial, para que no se me olvide que tengo algo interesante que leer.
Sin miedo alguno te digo que no discrepo en lo que acabo de leer, en él como las situaciones te transforman sin tu esperarlo o quererlo, digo las situaciones sin agregar el bueno o malo, por el hecho de cómo tu las tomas, por ejemplo la situación en el que viví cuando me corrieron del trabajo, digo al final nadie es indispensable a pesar de ser un buen elemento, en lo malo vi a muchos compañeros en estado de depresión, ya sabes, en estas fechas quedarse sin trabajo resulta meramente complicado, bueno en cualquier fecha, las necesidades básicas siempre están al pie del día… Así como lo dice la esposa de tu amigo…
Quien vive de esperanzas. Morirá de hambre. - B. Franklin.
Por mi parte, aunque me sentí triste de abandonar un lugar al que le di 8 años de mi vida, también me sentí satisfecho por todo lo que hice, deshice en aquel lugar, entregue mi vida y mis satisfacciones, recibí desplantes, pero también felicitaciones, me hizo conocer a mucha gente, por ejemplo a Paty, quién me llevo a Rumba mía a donde te conocí a ti, hice viajes, hice amigos, hice hermanos e hice una historia dentro y fuera del lugar.
¿Cómo tomas lo bueno sin lo malo o viceversa? Lo ideal es aceptar las responsabilidades de tus actos a cualquier edad, no importando si eres un pequeño quien trata de descubrir las maravillas del mundo. Tú relato y palabras me trajeron muchos recuerdos de los lugares que he visitado, de las personas con las que he vivido o en donde he vivido, de los amores y sus frustraciones, de la idea de ir pa’ lante, que aunque los sueños sean pocos, son nuestros sueños.