domingo, 20 de mayo de 2012

Valores Light

En el mundo actual, tan obsesionado con los productos para bajar de peso, también se han puesto de moda los “valores Light”, y es que son tan ligeros que ni se sienten.

            Uno de los grandes placeres morbosos de cada generación es criticar a la siguiente, tal vez por sentirse relegados, tal vez por ya no ser la generación “cool” vigente o por esa simple necesidad humana de criticar a aquellos que se comportan diferente. El pretexto, siempre presente en este ciclo perpetuo, es la degradación de valores y la perdida de costumbres, lo cual daña la moral social. A pesar de ser un fenómeno cíclico (a nosotros mismos nos pasó), esta crítica tiene fundamentos irrevocables (como tal vez tuvieron las críticas de épocas pasadas).

Es un proceso natural, tenemos la resistencia humana a aceptar los cambios, eso mismo desata nostalgias por lo que solía estar de moda (cuando éramos la generación criticada). Como nuestros gustos ya no son los predominantes, tenemos ese inevitable sentimiento de ser desplazados. Por eso vemos a los que nos preceden como "descarriados", no los vemos con buenos ojos porque se atreven a avanzar con un ímpetu que ya no tenemos. Somos propensos a buscarles cualquier aspecto negativo, tal vez porque no podemos (o queremos) ver lo positivo.

Se nos olvida que nuestros tutores también clasificaron a nuestra generación como pérdida y sin sentido, e idealizamos tiempos de nuestra juventud en donde las cosas eran mejores.

Los valores van evolucionando o degradándose según el punto de vista. Por ejemplo, en la edad media si una mujer mostraba el tobillo era tachada de prostituta; hoy en día, donde las chicas muestran cada vez más piel, eso resulta ridículo y anticuado. Tal vez es la lejanía del tiempo lo cual hace evidente tal ridiculez, pero no resulta tan claro cuando es de una generación a otra. Esto se ve en la TV, ya que mucho de lo que se transmite en señal abierta, en mi niñez fácilmente podría ser considerado pornografía.

            El hecho es que siempre tenemos la percepción de una degradación de valores respecto a cómo fuimos educados, esto provocado por lo diferente que hace la nueva generación, para ellos es “bueno” para nosotros “malo”, en un ciclo sin fin.

La Moral de nuestro tiempo consiste en ajustarse al patrón de la época” – El Retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde).
           
Una vez aclarado el punto de por qué criticamos a las generaciones jóvenes, tomo plenamente mi papel de generación "vieja" e inicio con la crítica.

Los jóvenes actuales están muy dispersos, es obvio porque se educaron frente a una pantalla, están acostumbrados a que todo sea visual y espectacular. Los chamacos de ahora tienden mucho a interrumpir una conversación, están muy ansiosos para que sea su turno de hablar porque, en realidad, no están escuchando. Otro factor es que muchos son hijos únicos (algo que antes era muy raro), así que fueron muy mimados y traen una actitud de perdonavidas que ni ellos se soportan. No tienen paciencia, al ser parte de una vida en donde todo es rápido, no los lleves a un restaurante a la antigua, a esperar un rico plato, porque prefieren que los lleves al McDonald's a comer chatarra.
  
Me gusta ir a comer, esporádicamente, con algunos adolescentes amigos míos del ambiente salsero. Es raro, pero me ponen atención cuando hablo, ya que soy demasiado joven para ser su padre, pero demasiado viejo para ser su "brother". Puedo decir que muchos de sus defectos tienen gran participación de los padres. Ése es el problema de casarse y tener hijos sólo por complacer a la sociedad en vez de hacerlo de manera consciente y responsable. Estos chamacos son inteligentes y son nobles, si hubiesen tenido el correcto liderazgo serían mejores de lo que son (sufrirían muchos de los defectos endémicos de su generación, pero sólo los inevitables).

            La juventud actual ha perdido la capacidad de poner atención, debido a tanto entretenimiento generado en pantallas (celulares, Internet, cine, TV, video juegos, etc.) Un reflejo de este fenómeno es la música, las canciones populares son muy cortas y con vídeos espectaculares. La canciones antiguas tenían inicios o solos instrumentales prolongados, pero los chavos de ahora encuentran eso aburrido porque es “demasiado” largo, ellos quieren cosas rápidas y al grano; no cuentan con esa paciencia para degustar una obra de arte en silencio, no pueden estar mucho tiempo callados, porque están acostumbrados al ruido, espectáculo, luz, algo que los excite y les haga abrir las pupilas, de lo contrario se desesperan. No sé si está bien o está mal, lo puedo comparar contra mi generación y decir que está mal, pero estos muchachos van a calificarnos como anticuados. Simplemente son las diferencias que se van dando entre una y otra.

Me comentaba mi amiga Les, a la cual le debo el título de este ensayo, que veía un estudio que mostraba que la cantidad de jóvenes que quieren ser decoradores o cirujanos plásticos ha aumentado exponencialmente y me dijo “¿Qué es lo que aportan a la sociedad?” Y comprendo su pregunta, porque no estamos hablando que su interés sea hacer un mundo mejor, el interés es hacer dinero y darle valor a la apariencia, no al interior. Nunca han sido muchos los médicos que quieren irse a las zonas pobres para hacer su labor, y ahora son menos porque quieren algo “bonito” y que reditúe, como las cirugías plásticas de señoras vanidosas que se quieren respingar la nariz ¡ah! Y, tal vez, de alguien que haya tenido un accidente (“pero si lo podemos evitar, es mejor”).

            Tal vez para muchos no sea un valor, pero considero que es algo importante en la educación de los pequeños. Cuando era niño, mi hora para dormir eran las 8 pm, me gustase o no. A partir de las 10 años me dieron la oportunidad de dormirme a las 9 pm y, a partir de secundaria, empecé a dormirme a las 10 pm, misma hora que acostumbro a irme a la cama en la actualidad. Horarios que eran comunes con el resto de mis amigos.

            ¿Por qué menciono esto? Tal vez muchos no lo sepan pero los niños se desarrollan mientras duermen, así que la cantidad y calidad de horas de sueño son muy importantes. De igual forma adquieren una disciplina fisiológica, la cual les va a garantizar un rendimiento óptimo al momento de estar en la escuela (con una buena alimentación).

            Insisto, ¿por qué menciono esto? Muchos padres, en una libertad mal entendida, dejan que los niños estén despiertos a altas horas de la noche, viendo TV, interneteando o con los videojuegos. Esto trae varias consecuencias: no se quieren levantar a sus horas, hay que rogarles para desayunar o bañarse, por el mismo sueño, no ponen atención a sus clases y, finalmente, duermen una siesta en la tarde (en vez de hacer la tarea), la cual perpetua el círculo vicioso porque no se duermen a sus horas.

            Una amiga de mi edad me aclaro que esto se debe a que los niños de ahora ya no tienen actividad física. En nuestra niñez después de hacer la tarea, jugabas toda la tarde  así que, al llegar la noche, llegabas muy cansado, sólo te bañabas y te ibas a la cama. Ahora los niños no hacen ejercicio, porque están pegados a una pantalla que les consume pocas calorías (pero sí algunas neuronas), así que no se sienten cansados y no se van a dormir, además de que esta falta de actividad también genera un grave problema de obesidad.

            Cuando uno es padre, no se le pregunta al niño si se quiere ir a la cama, bañarse, hacer la tarea o comer. El niño debe obedecer, sin embargo muchos tutores de la actualidad son dominados por sus engendros. Este comportamiento, además de las consecuencias ya mencionadas, los torna en adolescentes tiranos e insoportables, los cuales creen merecer todo y, lo que es peor, los padres sometidos lo dan a manos llenas, sólo para ser tratados como basura por “su majestad”.

            Este círculo vicioso no va a durar para siempre, eventualmente los hijos dejaran el nido y van a ser disciplinados por el mundo exterior. Muchos padres confunden el amor con la dejadez. Ninguno de nosotros nacimos sabiendo lo que queremos (algunos llevamos 35 años sin saberlo), en teoría los tutores saben lo más conveniente para el niño, ¿por qué son tan blandos o cobardes al evitar su responsabilidad? Creen que eso es amor, en realidad es lo contrario, la firmeza que evitan es el mejor camino para que sus hijos se adapten al mundo porque, de lo contrario, éste los va a disciplinar a su manera.

            Obviamente no puedo generalizar y atreverme a condenar que una generación es mejor que otra, ya que conozco jóvenes que valen mucho la pena, que usan el cerebro y tienen sentido común, algo que nunca ha sido el común denominador de la humanidad pero, con el paso del tiempo, se vuelve más difícil de encontrar. De igual forma, hay bastantes personas de mi camada y de las anteriores, por no decir que la gran mayoría, que son auténtica escoria humana, con unos valores morales inexistentes, con inteligencia nula, ya que sólo actúan de acuerdo a una programación social y no conforme a lo que podrían discernir.

            Estas camadas humanas son similares a las tendencias o modas ideológicas, ya que cada cual trae algo que la distingue del resto. A pesar de ello, gente de calidad y escoria humana, siempre va a haber en cada cultura, en cada país y en todas las edades.

            Los responsables de estos jóvenes son los padres, los cuales (mal)educaron a esta horda de principitos y princesitas que se creen merecedores de todo, y muchos de ellos no se dieron cuenta del daño que hicieron. Conocí a una pareja que luchó y trabajó para salir de la clase media baja, siempre basándose en el respeto, honestidad y sus valores bien forjados. Actualmente, viven en bonanza económica, por lo que les dieron a sus hijos educación en las mejores escuelas privadas, viajes al extranjero, buena ropa, autos y todo lo que ellos nunca experimentaron en su juventud.

            Sin embargo, aunque los papás son gente sencilla y muy sensata, los hijos resultaron ser huecos, superficiales, insensibles, pedantes, creyéndose dueños de todo ya que nunca les faltó nada. Obviamente la intención de los padres fue que no tuvieran sus carencias pero los echaron a perder. A veces el amor también se demuestra con pruebas que dejen enseñanza y madurez, no sólo al dar cosas materiales.

            Es difícil ser tutor de un pequeñuelo, es todo un arte “medirle el agua a los tamales” y saber cuándo ser estricto y cuándo ser cariñoso. A veces uno es cegado por el amor, esto impide ver el mal que se les está haciendo a los engendros, porque uno piensa que darles todo es bueno pero, al ver los resultados de adultos, uno se da cuenta que no fue la mejor idea. Obviamente el mal es mayor cuando estos “seres divinos” se dan cuenta que su status de “V.I.P.” sólo es válido en casa y en el mundo real se enfrentarán a personas de verdad, que están acostumbradas a tener hambre, expectativas, a ganarse las cosas y a competir fieramente por cualquier dádiva.

            Algo que se ha perdido es la reciprocidad y el reconocimiento hacia los padres. No todo el mundo tiene que compartir mi educación, lo acepto, pero cuando empecé a trabajar en automático di una aportación mensual a la casa, por el concepto de que vivía ahí sin que ellos tuvieran la obligación de mantenerme, tal vez no era suficiente para todo lo que me dieron, pero era lo más que podía dar de acuerdo a mis posibilidades. Esa aportación, que ha crecido conforme a mi salario, es en agradecimiento por todo lo que se hizo por mí con la formación y bases recibidas.

            Sé que muchos, cuando empiezan a laborar no dan dinero en sus casas, posiblemente porque no lo necesiten sus tutores, y está bien. Lo que me parece bastante desleal es que, a pesar de tener un ingreso fijo y continuar viviendo bajo el techo familiar, aún tengan la desfachatez de recibir dinero o beneficios de sus padres. Desde mi perspectiva eso es inaceptable pero los principales culpables de dicha situación son las mismas víctimas que promueven tanta desvergüenza por parte de sus victimarios.

            Esto que voy a mencionar está presente en todas las generaciones, pero he notado que está muy marcado en los chavos de ahora. Conozco unas personas que siempre me ven cara de Google, ya que sólo cuando necesitan algo vienen en mi búsqueda. Si no se les ofrece nada pueden pasar meses sin siquiera saludar. Algo que valoro mucho es la reciprocidad y, honestamente, a mí me daría mucha pena sólo buscar a alguien para pedirle favores. Tal vez sea un prejuicio, pero creo que la gente cínica se está multiplicando en esta generación, por lo mismo que se sienten celestiales.

“El modo más seguro de corromper a la juventud es enseñándole a admirar más a aquellos que opinan como ella que a los que opinan diferente” – Friedrich Wilhelm Nietzsche

            Estos chamacos, imberbes e irrespetuosos, que los mismos padres están formando, ya no están educados (o hasta condicionados) para decir “Gracias” o decir “Por favor”. No son conscientes que hay millones como ellos en el planeta, por lo cual creen que sólo su tiempo, sus actividades, sus espacios y prioridades son las únicas que cuentan. En ningún momento sienten empatía o, por lo menos, algo de conciencia por los intereses ajenos.

La culpa es de los padres, que los tratan como si el mundo girara alrededor de ellos y, por lo mismo, su comportamiento es un resultado lógico de su educación. Aquí hay un amor malentendido por parte de los cobardes padres, ya que no quisieron tanto a los hijos como para decirles “NO” en el momento adecuado. Esa negativa que hubiera limitado tantos de los vicios conductuales que tienen estas personitas, mismos que están echando a perder a un par de generaciones, lo cual está acelerando el deterioro de este mundo en todo sus aspectos.

Antes de finalizar, los invito a leer otro enfoque del mismo tema, en este enlace, en algo que mi amigo Genaro Becerra ha llamado la “Cultura Light” o “Generación Light”

Hebert Gutierrez Morales

10 comentarios:

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Como la mayoría de las personas, yo también he criticado mucho a las generaciones posteriores a la mía y a la vez he sido criticado por las anteriores sintiéndome mal por sus comentarios absurdos (según mi percepción).
Creo que es un tema tan interesante como complicado. Las circunstancias generación tras generación van cambiando y lo que vive una generación a veces no se parece en nada a lo que vive otra.
En muchos momentos de mi vida pensé que mi generación era mejor a otras (anteriores y posteriores), pero ahora me doy cuenta que no es así, sino que en todas las generaciones hay, como bien mencionas, gente que vale la pena y gente que mejor no digo qué vale.
Pienso que el punto medular es preguntarnos honesta y profundamente hacia dónde carajos vamos, generación tras generación y poder actuar en consecuencia como sociedad, no como generación 1, 2, 3, 4, etc.
Un abrazo y excelente semana.

Qcho dijo...

Mí estimado Heberto:
Por dónde empezar para no terminar, es curioso el tema en muchas formas, en primera instancia porque hoy por la mañana hacía un poco de sátira al respecto con mi madre acerca de este asunto, el motivo, durante desayunaba en el noticiero del canal de las estrellas, hablaban con respecto al síndrome del emperador que es respecto a los niños o jóvenes que se comportan violentamente, al grado de ser ellos quienes les pegan a los padres, uno de los síntomas y mi burla fue que comentaban que dichas personas eran poco sociables o séase que no tenían amigos, muy callados y que le temían a la oscuridad, de cierto modo me dije tengo esas características y comencé a reír. Aunque no soy un hombre violento sé que en cualquier momento puedo llegar a ser una persona peligrosa, al final uno sabe en qué circunstancias puede perder por completo la razón, pero con respecto a estos chicos me viene mucho a la cabeza lo del bullyng y la explotación que le han dado lo medios, cuando eso es algo que se ha tenido a lo largo de esta vida terrenal en la que el humano habita. Yo fui un niño que sufrió bullyng.
En fin, en segunda instancia con tu texto recordé no una, si no varias veces está expresión que tenía en el programa de sexualidad cuando hablábamos de los niños de la época y las palabras que se van emulando con el paso de las generaciones, yo recuerdo que en mis años de infancia las mujeres adultos decían ¿qué traen ahora los niños? Vienen todos muy inteligentes y cambiados, ahora en estos tiempos le agregan ¿qué traen ahora los niños? Pareciera que tienen un chip integrado. De cierto modo las actualizaciones tecnológicas como sociales, nos van alcanzando de manera radical, lo que antes nos venía haciendo feliz se va degastando a lo anticuado, de ahí que allá mil libros, mil historias en cine, televisión o radio en donde trates de encontrar de nuevo tu lado humano.
Siendo sincero mi infancia como la de mis hermanos aunque con carencias fue muy buena, teníamos diversas reglas que como tal debíamos de cumplir o de cierto modo seguimos cumpliendo, es decir, a pesar de llegar ha sobre pasar los 30 años, seguimos avisando ¿a dónde vamos, con quién vamos y por qué vamos?
Al igual que tú, desde mi primer empleo que fue a los 15 años, siempre le he dado una especie de gasto a mis padres para apoyar esos gastos extra que se tienen en casa, y sobre todo me declaro culpable, porque mis padres al menos en estos últimos meses me han apoyado mucho en el aspecto financiero, más ahora que he regresado a casa con ellos, aunque debo decir, que en mi cabeza se encuentra el hecho de independizarme, yo solo espero que esta situación monetaria me lo permita.
Regresando a este asunto sobre los valores y tú incisiva disposición a culpar a los padres actuales, vamos a la cuestión de tu escrito anterior a la perspectiva, hasta no estar en sus zapatos no sabremos cómo manejar este asunto, al final, somos está última generación que vivió un poco más apegado a reglas y a cumplirlas ¿Qué paso para que nos olvidáramos de ellas? ¿Las reglas se hicieron para romperse? En pasados días recuerdo una discusión con mis padres referente a mi sobrino, el cual por jugar en demasía, quedo todo sudado… En mi infancia si hacía eso, aun ahora mi madre casi me crucifica, sin embargo, con mi sobrino, su nieto fue algo que paso a segundo término, a mi me levantaban a las 6 de la mañana para ir los domingos al baño de vapor, el cual aborrezco, pero el pequeño es libre de no darse una ducha en casa, en momentos como esos, es cuando me digo, porque no disfrute de una abuela alcahueta y sonsacadora ¿qué cambio, a donde se fueron las reglas?
Al final estamos sobre vendiendo estos valores tradicionales en una sociedad donde lo tradicional se encuentra en Sears o en Palacio de Hierro, o como bien expresabas tú en el otro texto en ese pequeño mundo de sueños en donde se creen reyes del mundo a pesar de vivir en un pueblo pequeño.

VENEZUELA dijo...

Este tema es delicado, de la manera que críes a tus hijos aportaras a un mejor o peor mundo; de verdad que a veces los padres nos excedemos dándole a los hijos las cosas que anhelamos tener cuando éramos niños, cubrir para ellos las carencias que tuvimos, algo absurdo, yo cambié mi manera de educar a mis hijos cuando me abrieron los ojos y empecé a sentir lo vació que eran, recordé que mis padres podían llenarme de cosas pero se limitaban a darme lo necesario y mostrando que habían prioridades que no eran las mías exactamente, pero hay que vivir la experiencia de ser padres, solo así se aprende, por lo menos tienes una buena visión de lo que debe ser criar un pequeño

VENEZUELA dijo...

este chico que te comenta arriba me dio mucha risa, para mi tampoco hubo una abuela que me alcahueteara mis travesuras o que me salvara de alguna regla

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Al final los padres hacen lo que pueden con lo que tienen, el problema es que por querer compensar las carencias de la infancia, tienden a gratificar exageradamente a los hijos. Muchos de esos padres no se dan cuenta del daño que les hacen a los engendros y, al final, se dan cuenta cuando ya es demasiado tarde. No sé si algún día tenga la oportunidad de ser padre y, si la tengo, espero que el amor no me ciegue para poder ser inteligente en la formación de buenos y productivos hijos. Un abrazo Venezuela, mucho éxito con la educación de tus niños. :-)

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Sí, digamos que el buen Eric (ése es su nombre real) es algo "pintoresco" con sus comentarios. ;-)

VENEZUELA dijo...

Los hijos, amor y felicidad, es revivir tu niñez, gozas pero también sufreeeees buscando la manera de dejarle buenos hijos a este mundo y mas difícil aun evitar que este mundo los corrompa, COMPLICADO. Es una lucha y desgaste constante, seria bueno que vivas esta experiencia

VENEZUELA dijo...

jajaja si ya veo, siempre que veo comentarios de el los leo, me agrada como escriben ustedes dos

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

A mí también me encantaría vivir esa experiencia, sé que sería muy interesante, a veces frustrante, a veces reconfortante pero con la meta de dejar a alguien productivo en este planeta lleno de gente improductiva. Espero que me lleguen esos día de manera gustosa.

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Él es locutor de Radio y tiene muy su estilo. A veces me encanta pero a veces me agobia, pero al final es su estilo y se le respeta. Supongo que yo también he de tener el mismo efecto con algunas personas. Por lo menos sus comentarios suelen ser pensados y fundamentados, esté o no de acuerdo con ellos.