domingo, 10 de junio de 2012

La elección del menos malo (Elecciones 2012 Parte 3 de 3)


                Ya se está haciendo costumbre que, cada seis años, los mexicanos tengamos que pasar por un terrorismo moral y psicológico al conocer las desgracias que podríamos vivir si gana tal o cual candidato, lo cual resulta muy desgastante. Me encantaría, algún día, vivir en un país avanzado (ojalá fuese México) en dónde tuviéramos que elegir al mejor candidato sin estrés alguno pero, nos lo hemos ganado, tenemos que rompernos la cabeza para elegir al menos dañino (sin contar el daño que nosotros mismos le infligimos a diario a la patria).

                Honestamente, ya quiero que sea primero de Julio, porque estoy muy cansado de la misma dinámica de tener que discutir y rebatir puntos de vista con tantas amistades. Ya estoy asqueado de tanta manipulación, tanta desinformación, tanta intolerancia, tantos mails, tantos post y demás. Yo mismo estoy asqueado de mí por tanta información política y politiquera que he enviado pero, no lo voy a negar, a veces me llega algo MUY interesante y/o convincente, por lo que pienso “Lo voy a compartir, tal vez esto ayude a ganar a alguno de los indecisos para mi causa”. Esto es motivado por mi necesidad de que no gane ni AMLO ni EPN, ignorando el hecho de que la mayoría de mis contactos ya tienen definido su voto y seguramente ya están tan hartos como yo de todo este circo electoral.

                Estamos alcanzado límites ridículos en la información que circula en el Internet sobre la elección, ya es tan grande el afán de desprestigiar a los candidatos que sólo hace falta decir que el Peje es pedófilo, que Peña es impotente (que ya hay imágenes así) o que Chepina tuvo experiencias lésbicas en la Universidad. La desesperación para que gane o no gane tal o cual candidato nos hace enviar lo que sea y sentir que aportamos nuestro granito de arena.

                Una observación para los que no distinguen entre el mundo real y el virtual, producto por tanta manipulación electorera (mas nunca electoral) a la que hemos sido expuestos en los últimos meses. No sólo votamos aquellos que tenemos acceso a Internet (redes sociales, chats, mails o correo electrónico), los votos valen igual sin diferenciar el acceso a la red, la clase social o las preferencias políticas. De los más de 70 millones que conformamos el padrón electoral ¿Cuántos tenemos acceso a Internet? He escuchado que hasta 15 millones (y muchos de ellos son menores de edad), ¿Qué les hace pensar que somos mayoría?

                Así que aunque denunciemos la manipulación artera y descarada que hace el PRI a través de los medios, ciertamente hay muchos más millones de mexicanos cuya única fuente de información es la TV abierta o lo que alcanza a leer en las portadas de los periódicos, aunque en realidad dudo que les interese informarse (como me dijo mi amiga Les: “Cuando acaba la novela, apagan la TV ¿o en verdad crees que se quedan viendo a López Dóriga?”).

                Esa misma gente “ignorante” y “manipulada” (lo entrecomillo porque TODOS lo somos y lo estamos a cierto nivel), son los que el PRI va a acarrear a las casillas y cuyo voto tienen asegurado gracias a un billetito, una despensa, una gorra o una amenaza. No les pidan sentido común, a ellos le da igual quién gane, porque su miseria seguirá igual, así que si les dan algo a cambio de su voto, y ni conocen a los candidatos, ¿Creen que van razonar su elección?

                Es indignante y/o penoso que, por ser un pueblo tan estúpido e ignorante,  los tendenciosos medios van a determinar en gran medida al próximo presidente; las propuestas, el candidato, las posturas e historiales políticos son lo de menos, sino quién ataca más y quién se defiende mejor. Por ejemplo Fox, con una creativa campaña publicitaria nunca antes vista le ganó a “La Vestida” y sacó al PRI de los Pinos. En el 2006, la guerra publicitaria fue intensa y desgastante, con acusaciones y descalificaciones que dieron un cierre muy parejo con un factible fraude (jamás comprobado pero jamás desmentido).Esta elección, al igual que la de hace un sexenio, se está definiendo más por el miedo de unos y la publicidad de otros en lugar de las plataformas; tenemos una sobreexposición de campaña de EPN por un lado y una cantidad impresionante de información en su contra en Internet.

                Si fuésemos un país civilizado, maduro o desarrollado sin duda mi opción sería anular mi voto en lugar de darlo a alguna de las cuatro tristes opciones que tenemos. Sin embargo, al vivir en uno tan programado, ignorante, inculto e infradesarrollado, el anular el sufragio en automático representa uno para el puntero (que se dice es EPN), ya que sólo quién tiene cierto nivel intelectual entiende la utilidad de anular el sufragio. Esas mismas personas capaces de anularlo son las mismas que no votarían por el PRI, los que van por el tricolor no llegan a tanto como para anularlo, ya que su condicionamiento o dogmatización no les permite dicha decisión. Así que, POR FAVOR, no anulen su voto, ya que sería como uno por el PRI, si quieren voten hasta por Quadri (o regálenme su voto para Chepina), pero no lo anulen ni se abstengan.

                Debido a la insatisfacción endémica del mexicano es muy fácil decir “Las cosas están cada vez peor” y la gente, que le encanta hacerse la víctima, lo compra de inmediato. Pero si checamos los datos de manera objetiva, nos daremos cuenta de la gran brecha que se ha abierto entre las épocas del PRIgobierno y la actualidad. Les recomiendo este interesante vídeo con números fríos, no sobre percepciones calientes.

Las esperanzas de la gente no hacen a un buen gobernante. Otra vez estamos cayendo en esa actitud clásica o endémica del mexicano de esperar a un héroe que venga a resolver mágicamente nuestros problemas, dejándonos exentos de nuestra responsabilidad por el tercermundismo y subdesarrollo en el cual estamos inmersos, que es un reflejo claro en la calidad o, mejor dicho, calaña de candidatos que tenemos.

“El secreto del demagogo es parecer tan tonto como su audiencia para que esta gente se piense a si misma tan inteligente como el demagogo” - Karl Krauss


En cuanto a AMLO, sería ingenuo de mi parte negar que hay intereses muy fuertes para que no sea el presidente de México (aunque según él ya lo es desde hace seis años ¿verdad?). Reconozco que son las Mafias que manejan al país. Normalmente estoy en contra de todas las mafias y toda la manipulación que ejercen sobre nosotros, PERO en esta ocasión estoy a favor de esa postura, porque no quiero que ese individuo sea presidente.


                Hablando de manera abierta, me extraña que los Estados Unidos aún no inmiscuyan su cuchara en el proceso, tal vez porque consideran que EPN va a ganar limpiamente o con fraude (de ser necesario) y, como el títere que es, va obedecer cabalmente sus órdenes, como lo hace cada presidente. Tal vez los gabachos están enfocados en su propio proceso y les importa muy poco lo que pase en la República Banana que tienen como patio trasero. Aunque AMLO ganase, EUA va a indicarle los “Do” y los “Don’t” para perpetuar nuestra prostitución nacional; y dudo que pueda ponerse al brinco como Hugo Chávez, Evo Morales o Fidel Castro ya que el país en que más inmiscuidos están los Estados Unidos es el nuestro y no creo que vayan a dejar que en  “su territorio”, como nos consideran, alguien se atreva a subírseles a las barbas.

                Seguimos con el Peje, un ejemplo claro de la polarización política del país fue su reciente visita al programa “Tercer Grado” de Telerisa. Al siguiente día recibí versiones encontradas de dicho programa: por un lado, los perredistas decían que AMLO había puesto en su lugar a los tendenciosos “periodistas” y por el otro, los anti-pejistas decían que el Peje fue destrozado y se evidenció su intolerancia y necedad. Fue el mismo programa, pero cada cual quiso ver o escuchar lo que más le convenía. Con tanta información de segunda, tercera y cuarta mano que uno recibe, ya no se sabe qué tan verídico es lo que uno está captando.

                Todo el mundo está convencido de su versión, los del PRI creen que todavía le llevan 20 puntos al PRD, los del PRD creen que AMLO ya ganó y los del PAN creen que el 25% de indecisos se van a decantar por Chepina para una voltereta espectacular, hay quienes están convencidos que votar no tiene caso y demás posturas. Todo es producto de la manipulación excesiva que recibimos y ejercemos, la cual nos ofrece una realidad distinta según los intereses de cada fuente. Tristemente casi todos estamos influenciados por ello, de hecho los que están totalmente seguros de su voto, sin cuestionamiento alguno, son los más manipulados.

                Estas desinformaciones tienen lecturas dobles y triples, por ejemplo, a Chepina se le coloca muy abajo adrede, para que mucho de sus votantes se rindan y le den su voto al PRI, sabiendo de la aversión por el Peje. También tratan de poner a EPN tan al frente para que se abstengan, al fin que la elección” ya está perdida”. Independientemente de lo que nos hagan creer con tanta manipulación mediática, lo importante es salir a votar por quién nos convenza o, por lo menos, el que menos nos desagrade, sería muy triste cambiar nuestras preferencias por los tendencias que nos hacen creer, porque ése es el objetivo de tanto bombardeo de información electorera: guiar nuestra voluntad hacia donde los manipuladores quieren.

Y esto ya está empezando a surtir efecto. Hace seis años el PAN le ganó al PRD por los votantes del PRI que entendieron que Madrazo no podía ganar. Seis años después parece que el PAN podría devolverle el favor al PRI: después de tanto tiempo, por fin he encontrado a personas que van a votar por EPN. Ellos normalmente lo harían por Chepina pero, al tener la percepción que no tiene oportunidad, prefieren hacerlo por el PRI, pero se mantienen con el PAN para diputados y senadores. Tal vez EPN acabe ganando después de todo (cosa que no me hace feliz).

                Resulta grotesca la prostitución de la información al mejor postor, esa modificación de la verdad que, por el hecho de salir en una pantalla o una hoja impresa, se toma como cierta y, honestamente, nadie sabe la realidad sobre la elección. Personalmente no he modificado mi preferencia desde el inicio de la elección, tal vez por necio o tal vez por sensato, tal vez por ignorante o tal vez por inteligente, pero he visto a muchos que han cambiado la intención de su voto una o dos veces en lo que llevamos de campaña. Voy a votar por JVM simplemente por tranquilidad espiritual y emocional porque, si votara por el PRI o el PRD, sentiría complicidad cuando algún imbécil le esté dando en la torre al país.

                A parte del estrés que trae cada proceso electoral presidencial, también hay que admitir que trae mucho humor político, con miles de chistes, imágenes, bromas, ironías y demás. Pero todo este humor, todas las manifestaciones, todas las marchas, todas las discusiones, todos los escritos, todos los desacuerdos, todos los argumentos, todos los reportajes, todos los razonamientos y demás son inútiles si no salen a votar, es necesario que ¡VOTEN! México no se caracteriza por ser participativo, de hecho se da a notar por ser muy apático pero, por una vez en su vida, ¡VOTEN!

                Cuando uno depende de esperanzas quiere decir que la situación ya está de la chingada pero, mi última esperanza es que hayamos muchos simpatizantes de JVM y salgamos a votar, sin escándalos pero con decisión. O que, simultáneamente, a todo México le dé un ataque de sentido común y vean las realidades de EPN y AMLO, cosa que no va a suceder, ya que el sentido común es casi nulo en estas tierras. Al final tendremos exactamente el gobierno que merecemos por ser tan ignorantes y manipulados. No sólo los votantes de EPN han sido mangoneados, TODOS estamos condicionados o influenciados, esta elección la ganará quién manipule mejor al votante.

Por la pasión desbordada pareciera que en esta elección se definiera definitivamente el desarrollo o retroceso del país para el resto de nuestra historia. Esto pasa cada seis años y cada sexenio no pasa nada trascendental, simplemente seguimos siendo el mismo pueblo subdesarrollado con muchas esperanzas pero ningún compromiso, con muchas promesas y pocos avances. Cada seis años creemos que “ahora sí” nos van a cumplir pero se nos olvidan dos cosas: el dividido poder legislativo paraliza al ejecutivo, lo que garantiza que el país avance muy lento y, al igual que nosotros, los políticos son mexicanos que sólo ven por sus intereses, no por el bien del pueblo (como lo haría la mayoría en este país)

                Un cambio de presidente, sin importar nombre o partido, no va a mejorar la situación, tal vez empeorarla (con EPN o AMLO), ojalá que todo ese empeño e interés que ponemos en las campañas lo dedicáramos a mejorarnos a nosotros mismos. No importa si ponemos a Lula Da Silva, Bill Clinton o a Frau Merkel al frente de nuestro gobierno, al final el destino de este país no radica en una persona, sino en la totalidad de sus habitantes, en esas mañas que perpetúan nuestra apatía, gandayez y corrupción.  No sé con qué cara nos atrevemos a señalar a los políticos que no quieren a este país cuando nuestra conducta evidencia el mismo desprecio hacia nuestra tierra.

                Hebert Gutierrez Morales

1 comentario:

varelad1 dijo...

Hola Hebert, welcome back!!!...
Entre tantas opiniones y análisis políticos, destaca tu sensatez, parcialidad y sobre todo tu interés por lo que suceda en nuestro país.
Yo confío (más con esperanza que con certidumbre) que los mexicamos tomaremos la mejor decisión este domingo y que será lo mejor para nuestro país.
Un abrazo
Daniel