martes, 4 de septiembre de 2012

Fernando Delgadillo: Un concierto Difícil.


                Se dice que la Trova no es para cualquiera y, de igual manera, no cualquiera debería ir a sus conciertos. No soy un fanático acérrimo Fernando Delgadillo (FD, a partir de este momento) pero lo admiro y sigo desde hace unos diez años.

Nunca había tenido la oportunidad de verlo en vivo, ese ayuno de una década llego a su fin el Sábado pasado pero tristemente no fue, ni por mucho, lo que en algún momento imagine, pero no por el maestro en sí, sino por muchos factores que se conjuntaron para resultar en una velada perfectamente olvidable.

                Cuando vas a ver a un artista tan valiente como FD, deberías encontrarte con algo distinto. Por ejemplo suponía que, por el tipo de música, el público iba a ser muy selecto en cuanto a profundidad pero me equivoque, ya que era notorio que muchos no estaban a la altura de la velada; y es que tomaron la oportunidad para poner a sus parejas a “tono” y lograr sus objetivos más perversos. Es como alguien me dijo “Un concierto de Delgadillo es como una botella de vino: pone a la mujer más dispuesta de lo normal”

                Un detalle que me molesta en las fiestas o eventos a los que me invitan en Puebla es que te citan a una hora y los que son “puntuales” llegan una hora después. De cualquier manera supuse que íbamos a empezar puntual, ya que el tono de este evento era más profundo o menos trivial que uno normal. La cita era a las 8pm y alrededor de las 20:30hrs nos dejaron ingresar al Auditorio del Colegio Benavente, para que el telonero saliera a las 9pm. No sé qué es lo que más me enoja: si la falta de respeto a mi tiempo o el cinismo de toda esta sociedad que ya torna normal el llegar tarde.

                No recuerdo el nombre del telonero, pero sí que era muy simpático y ocurrente, se notaba que tenía talento pero no pude corroborar la profundidad de sus letras porque el sonido no era pésimo, ¡sino lo que le sigue! En teoría, esos aspectos en un concierto se prueban con anticipación, con gente ubicada en distintos puntos del foro para verificar la nitidez y calidad, pero creo que a alguien se le olvido porque, recalco, llamarle deplorable sería alabarlo ya que carezco de otro adjetivo para calificar la pobreza sonora y/o acústica del lugar.

                Pero ni siquiera aplicaron la de “ahogado el niño a tapar el pozo”, con el primer exponente se hizo notoria la necesidad de ajustes técnicos, ¿por qué no hacerlos antes de que saliera a escena FD? En vez de eso, dejaron que el maestro se aventara toda la noche con el hándicap que representan un sonido y acústica terribles. Así que, a excepción de las canciones harto conocidas, el resto fueron incomprensibles, lo que tornó difícil engancharse a alguna de las nuevas producciones.

                El maestro inició con alguna canción nueva y desconocida para la mayoría del público, quiero pensar que lo hace para aprovechar a un auditorio ansioso y receptivo, así que hay que aprovechar eso en una canción nueva en lugar de un éxito ya conocido.

                Me parece una técnica inteligente, PERO eficiente con un público leal, maduro y conocedor. Cuando te enfrentas a un público tan villamelón, como lo es el poblano, es posible iniciar con canciones nuevas, pero no con cinco continuas. Desde mi muy personal punto de vista, después de un par de nuevas, debería ir intercalando algunos de sus éxitos para prender a la audiencia y así administrar su entusiasmo, aguante o interés, de lo contrario la empiezas a perder, como de hecho sucedió.

                A pesar de ello, reconozco la valentía del maestro FD, ya que tiene tantos éxitos que perfectamente podría echarse un concierto lleno de los mismos, dejando satisfechos tanto a propios como extraños y salir bien librado de un público tan difícil e indiferente como lo es el poblano. Pero en vez de eso, se mantiene fiel a sus ideales y comparte canciones nuevas, esas mismas que en el futuro serán grandes clásicos y, por lo mismo, hay que darlas a conocer hoy; quiere seguir expresándose y dar a conocer sus nuevas obras. En el artista es algo vital seguir evolucionando y engendrar nuevas creaciones para este mundo tan voraz e insensible.

Durante el evento vimos a muchos pasar al baño y regresaban a sus lugares pero, a medio concierto, hubo quien ya no regresó, de manera clandestina pero constante. Muchos de ellos ya habían escuchado la canción que querían o, tal vez, ya se habían aburrido, así que simplemente se fueron. Eso nunca lo había visto en ningún concierto de todos los que he asistido. Claro que se van algunos antes, pero ya hacia el final del espectáculo para ahorrarse el Tráfico de la salida, ¡pero no a media presentación! A esa altura ya estaba muy apenado con FD, por la mala educación de esta gente que se cree demasiado importante para aplaudir, para gritar, o para quedarse sentada por respeto al artista.

                El público poblano no se caracteriza por ser el más entusiasta y participativo que haya en el mundo del espectáculo. En una ocasión fui al DF a ver a una artista internacional, con una producción sencilla pero muy padre, y el público chilango se entregó sin miramientos lo cual dio un concierto memorable. Un par de años después, la misma artista regresó a México, pero incremento su tour a Monterrey, Guadalajara y Puebla, además de la omnipresente Capital.  En esa ocasión, para hacer la logística más sencilla, opté por verla en Puebla. Ella había madurado, ya que cantaba mejor que la ocasión anterior, traía mayor y mejor repertorio, la producción era mucho mayor y más espectacular y, porque no decirlo, ¡hasta más buena estaba! H_H

                A pesar de todo eso, ¡la gente no reaccionaba! Claro, alguien gritaba por allí, un chiflido por allá, todos aplaudían al finalizar cada interpretación pero no más. Nadie se quería “despeinar”, nadie quería “perder la compostura” y nadie quería bajarse “al nivel del vulgo”. Veía con frustración como la cantante intentaba “prendernos”, pero no lo logró. Por mi parte estaba muy indignado, por menos de esto en el DF se desviven por el artista y los de la ciudad camotera son indolentes e indiferentes al esfuerzo de un artista, ¿Qué acaso no sienten? ¿Acaso no se emocionan? ¿Cómo es posible que mantener la Pose sea más vital que un buen grito, una buena bailada o brincar como loco? En verdad no le encuentro explicación al comportamiento de esta gente.

                Siguiendo con el público chilango, tengo algunos CDs de conciertos en vivo del maestro FD y, al escuchar el ambiente ahí expresado, me sentía con mucho ánimo de verlo en vivo. Algo que he notado en dichas grabaciones es que, aún con canciones nuevas, los capitalinos por voluntad propia, acompañaban con sus palmas la interpretación, ahora imagínense el apoyo que brindan con las ya conocidas.

Volvamos a la lamentable velada del 1º de Septiembre. El público no reaccionaba, al contrario, hasta se encargaban de silenciar con su indiferencia  los tenues intentos de “prendese” por el sector más joven. Así que tuvieron que indicarnos cómo y a qué ritmo debíamos acompañar con nuestras palmas la canción. Se logró (y con trabajo) en la primera ocasión, pero en las siguientes se perdía el aplauso, y lo tenían que “reavivar” los acompañantes de FD. En el colmo de la grosería, durante la canción “Llueve”, simplemente dejaron de aplaudir, abandonando en su interpretación al maestro el cual, con un tono justificadamente sarcástico dijo “¡Gracias!”, al cual perfectamente le pudo haber agregado un “¡Ojetes!”, aunque creo que lo hizo de manera implícita.

Alguien del trabajo me dijo: “No voy a ir a verlo, porque sólo toca lo que se le antoja y no lo que queremos”. La gente podrá argumentar “He pagado un boleto y vengo a divertirme o entretenerme” y es verdad, pero FD no es ningún payaso que se va a someter a sus deseos para tenerlos contentos. Para que su fórmula funcione se necesita mucha interacción con el público y, ante uno tan apático, pues está muy cabrón lograr una velada memorable.

No sé si fue producto del ambiente tan pesado, pero notaba al maestro algo cansado, distraído y hasta estresado. Fue evidente cuando buscaba las melodías en su cancionero. No sé si así sea siempre, pero me llamó la atención que no se supiera sus obras más populares, entiendo que tiene muchas, y por lo mismo no se sepa todas, pero las más importantes supondría que se las sabría de memoria. De todas formas eso no desmerece su actuación, ya que se adaptaba y no notabas alguna falla en su interpretación.

Es imposible disfrutar las canciones en un ambiente tan apático, por ejemplo, aunque cante a coro canciones que me encantan como “Noche sin luciérnagas”, “No me pidas ser tu amigo”, “Bajo tu pisada”, “Julieta”, “Hoy ten miedo de mí”, “Entre Pairos y derivas” o “La Bañera” entre otras, la verdad no sentí la catarsis que suelo tener al escuchar en vivo alguna de mis melodías favoritas en cualquier otro concierto. Ya estaba tan denso ahí adentro, con un pésimo humor, que podías cortar el ambiente con un cuchillo.

Algo que ya había escuchado en sus CDs eran las peticiones que hace el público pero, en esta ocasión, noté la molestia del maestro. Creo que es una falta de respeto gritarle al artista tan insistentemente para solicitar egoístamente una canción. Su entendida incomodidad tal vez radicaba en un pensamiento tipo “¡Malditos ingratos! No me apoyan pero bien que exigen sus canciones”. Lo malo es que la gente era tan lerda que no sabía leer entre líneas los comentarios con lo que se quitaba las peticiones, aunque fueran jocosos, pero era más que obvio que estaba molesto con tanto acoso sobre lo que debía tocar. Digo, a mí me hubiera gustado que hubiera tocado “Nimbus” o “Primera Estrella de la tarde”, pero no me puse a gritar como loco exigiéndolas.

                A pesar del pésimo sonido y la indiferencia del público, el maestro se vio heroico e intentó rescatar la noche a como diera lugar: encadeno dos y tres éxitos en sus interpretaciones, alargo las historias, era ocurrente con las peticiones del público, intentó engancharnos y todo lo que estuviera a la mano para recuperar una batalla que, de antemano sabíamos, tanto él como nosotros, ya estaba perdida.  Había muchos traidores y/o desertores entre nosotros que nos boicotearon la velada a la perfección y, lo malo, es que eran mayoría.

                Sin embargo, pude rescatar tres canciones que no conocía: la inteligente protesta titulada “Gente armada”, la belleza conocida como “La Boda de Guillermo” que me parece que ya tiene tiempo y me sorprende que no la conociera y otra que, si no mal recuerdo, se llama “Semanario” y habla también de la situación política que se vive constantemente en México. Lástima de tan paupérrimo sonido, ya que hubo otras más con excelente música pero que resultaban incomprensibles y, por lo mismo, no pude rescatar más obras nuevas .

                Producto del ambiente tan pesado, mi amiga y yo salimos durante la última canción, ya que ella estaba muy cansada por todo lo vivido, así que me quede con la duda (si es que se acostumbra en los conciertos de Trova), ¿Habrá regresado para un “Encore”? Honestamente este público no lo merece, así que espero que no haya regresado al escenario para complacer a gente tan ingrata.

Este evento me hizo dudar de mi gusto (no fanatismo) por la Trova, y es que hacia la media noche ya insoportable el ambiente. Recordé a todos esos que tachan al género de aburrido y me dije a mí mismo “Tal vez no me gusta tanto como creí en un momento”, aunque después analice todo lo que estuvo alrededor y comprendí todo lo que se conjuntó para que resultara tan mal concierto. Espero que sólo haya sido mala suerte, una pésima alineación de astros que hizo que se conjuntara la gente equivocada en el momento equivocado. No me imagino las fuerzas o valor que debe reunir FD para tocar en esta ciudad si en cada presentación experimenta a un público tan malo con el de esta ocasión.

                Por lo pronto, en mi caso personal, dudo que vuelva a asistir a algún concierto en Puebla, preferiré trasladarme al DF. Y es que, aunque antes no lo hubiera creído, el público influye mucho en la forma de disfrutar una presentación musical, y estar rodeado de gente que se cree tan importante que no interactúa, resulta en una experiencia de hueva.

                Y, otra promesa que me hago a mí mismo es asistir a otro concierto del maestro en otra localidad cercana, porque quiero experimentar ése ambiente que se escucha en sus grabaciones en vivo, uno en donde a la gente sí le importe el artista y se entregue sin complicaciones, en dónde el público sea leal y quiera formar parte de algo enriquecedor a nivel personal o espiritual.

                Hebert Gutiérrez Morales

6 comentarios:

Anónimo dijo...

mi querido Hebert, siendo yo poblana te puedo decir que difiero mucho en la actitud que la gente de aqui tiene en muchos casos..desgraciadamente la sociedad poblana esta sostenida por la opinion de los demas y no dan paso a salirse de esa linea de comportamiento social. Yo fui un par de veces a conciertos aqui en mi ciudad y sali como tu, incluso mi mama tambien esta totalmente en contra de asistir a un concierto aqui y preferimos ir al DF.

DMS

Letizia dijo...

Durante el penúltimo concierto que dió Alejandra Guzman aquí en Puebla, mi novio y yo estábamos ya prendidos con sus canciones y decidimos levantarnos para aplaudir, cantar y bailar como en cualquier concierto de rock. Cual sería nuestra sorpresa que la señora que estaba en la butaca atrás de nosotros nos reclamó exigiéndonos que nos sentáramos pues todos estaban sentados!! Yo soy muy respetuosa de la gente mayor pero de verdad como que a quien se le ocurre irse a sentar a un concierto de rock -pop de la Guzmán! Mejor veanlo por You Tube o compren el concierto y lo apreciarán desde la comodidad de sus casas!! Pues total que el público terminó levantándose a bailar, brincar, aplaudir, gritar ya saben! Al final esta señora terminó por supuesto de pié!
He visto muchas obras y algunos conciertos entre Puebla y DF y de verdad también prefiero trasladarme fuera de mi ciudad! Y aunque soy poblana (más no apoblanada!)y me encanta la ciudad en donde vivo, en estos casos si que la cambio por el espantoso tráfico del DF todo con tal de disfrutar más de mis eventos y olvidarnos de las máscaras de cartón por un momento! ;-)

Qcho dijo...

Mí estimado Heberto:
En primera instancia los discos que se graban de conciertos por lo regular son realizados para eso pa que salgan a la venta y por obvia mercadotecnia te sientas como si estuvieses ahí, en mi ida a diversos conciertos he notado los diferentes ángulos del apoyo y júbilo.
Me ha tocado ver desde gritos mesurados, hasta los más delicados llamados de atención, claro que varían entre eventos, no es lo mismo disfrutar de un Fernando Delgadillo a un Molotov, aunque en ambos debo decir que la comodidad que me sostuvo fue muy buena, en una cante y estuve sentado y en el otro estuve en lugar bueno, por lo que cante, brinque y me canse, pero era un lugar vip fuera de los arrimones, apretones y demás cosas que te ofrece un concierto de rock.
Los puntos tomados en este ensayo son… RESPETAR LOS TIEMPOS, ya sea por respeto al artista como aquellos que llegan temprano para escucharlo, LA ORGANIZACIÓN, que la primera viene incluida dentro de esta, pero aquí hablaríamos de la cuestión del audio, la iluminación, la ubicación de las bocinas, mesas o sillas, del escenario y demás.
Ciertamente en otro punto que manejas es el apoyo de la gente y por obviedad no puede resultar lo mismo ver un concierto aquí en Puebla como en el DF, como bien lo mencionas en el DF se vive de otro modo, es más rápida su forma de vida, además que en la capital se conjugan todas las tradiciones, las personas que asisten a un concierto allí, no necesariamente son de originarias de allí, entonces, eso también es un factor.
Es una pena que no sé disfrutara como uno lo espera al maestro Delgadillo, yo supe de él hasta que llegue a la universidad, y claro, no falta el clásico chavo con su guitarra en el salón cantando “NO ME PIDAS SER TÚ AMIGO”, yo tenía ganas de asistir a ese concierto, pero esa persona con la que yo esperaba ir, bueno ya no se encontraba en mi vida, así que lo deje así.
Ya habrá otra oportunidad.

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Interesantes tus comentarios.
He visto a varios artistas aquí en Puebla (sobre todo mexicanos o latinos) pero no he sentido o percibido algo como lo que comentas.
Ciertamente me ha tocado ver niñas ó niños fresas, o señoras y señores popoff que están ahí porque tienen mucha lana aunque no canten o no les interese mucho el artista, pero eso es normal en Puebla y también en el D.F. en lugares por ejemplo como el Auditorio Nacional.
En fín, puedo concluir y coincidir contigo en que muchos artistas caen en los extremos; o cantan solamente sus mismos éxitos de antaño, los cuales son populares y aplaudidos; o bien cantan solamente o mayormente sus nuevas canciones, las cuales por supuesto no tienen la misma aceptación por parte del público.
Es imposible complacer a todos, pero eso no justifica ni siquiera un poquito, la apatía o las groserías de un público hacia un artista que se entrega a su trabajo.
Saludos,
Daniel

Roberto Rosales dijo...

Jajaja! que chistoso es darse cuenta de eso... he visto a FD muchísimas veces en el DF y solo 1 vez estuvo el ambiente como lo describes.
Además no sabía que decían esas cosas de la "omnipresente" ciudad donde todos viven "mas rápido"? En serio así nos ven en los estados?

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Muchas gracias por tu comentario Roberto, me sirve mucho conocer de alguien que ha ido a más conciertos de Delgadillo. Toda mi infancia la viví en el DF, después sólo he ido de visita, pero esa es la imagen que yo tengo de los capitalinos, no sé si la compartan en el restos de los estados. Un abrazo y gracis por tu comentario.