viernes, 16 de noviembre de 2012

We can’t Dance


            Hay ocasiones en las que compras un disco sin saber lo trascendental que te va a resultar. Hace más de 20 años era un adolescente estúpido, en búsqueda de una identidad (como la mayoría a esa edad), por eso seguía todo lo que la sociedad, mis amigos, la TV y todo el que me rodeara me dijera. Obviamente cometí muchas tonterías con las que ni siquiera estaba de acuerdo.

            En aquella época escuche un cassette que tenía un amigo. Independientemente que estaba en una edad demasiado influenciable, el grupo en verdad me gustaba, y me compre ese cassette  de un grupo que me era desconocido (o eso creía), así llego el día en que el majestuoso álbum “We Can’t dance”, de la histórica banda Genesis, entro a mi vida. Y desde hace más de dos décadas es una de mis obras predilectas.

            No cabe duda que la calidad trasciende el tiempo, y eso se demuestra con un producto excelso como está grabación, en donde tenemos la presentación más comercial de la banda inglesa pero, no por ello, dejaron de tener un talento impresionante.

            No hay ningún detalle que desmerezca en esta obra: la música es excelente, los arreglos son perfectos, las letras son profundas, la interpretaciones de Collins, Banks, Rutherford son inmejorables y, uno de mis aspectos favoritos, las imágenes del Booklet son auténticas obras de arte, tal vez no se exhiban en el Louvre, pero los bosquejos de Felicity Roma Bowers son de mis ilustraciones favoritas. Cada una complementa perfectamente la canción asignada y hasta la hace más personal.

            Este disco es muy especial por ser el último de estudio que la banda grabó con Phil Collins como vocalista, después vino uno doble en concierto y posteriormente el increíblemente subestimado “Calling All the Stations” pero con Ray Wilson como vocalista. Si no me hubiera enganchado con “We can’t dance”, no me hubiera hecho seguidor de Genesis, cuya historia descubrí algunos años después. A continuación les comparto lo que cada uno de los tracks significa para mí

            No Son of mine

            Gracias a esta canción me compre el disco en cuestión. Pero no es especial para mí por ese único motivo. Tengo dos papás, uno que me dio los genes y otro que pagó mi educación. Al biológico no lo conocí hasta que tuve 24 años, así que me crie con el que pagó mi educación. Me enteré que mi papá no lo era en la primaria, cuando una estúpida maestra me preguntó “¿Por qué tu papá se apellida Hernández y tú Gutiérrez?”.

            A partir de ese día me hice consciente de que era un niño distinto a los demás (de mi época). Aunque mi papá adoptivo me trataba igual que a mis hermanos, cargaba esa loza de que no lo era en realidad. Esta situación se manifestó en la adolescencia y empezamos a tener confrontaciones. Hoy en día no somos los más cercanos y, aunque le estaré siempre agradecido por lo que hizo por mí, no puedo dejar de resonar con esta canción. La letra habla de una situación distinta a la mía, pero el sentimiento que le pone Phil Collins a la interpretación, retumba totalmente con el sentimiento de abandono por un padre y falta de identificación con el otro.

            Jesus he knows me

            Hay dos canciones en todo el disco que son mis “menos favoritas”, y ésta es una de ellas. Sin embargo, eso no quiere decir que no tenga algo valioso, porque queda expuesto el sentido del humor de la banda, ya que la melodía tiene un ritmo pegajoso y el vídeo es divertido.

            Pero más importante que eso es el mensaje que transmite, en una clara y directa critica a todos esos pastores que se enriquecen con la fe ajena. La letra es muy clara y sin violencia, pero sí con un fino sarcasmo para evidenciar la codicia que exponen las religiones, sobretodo las judeocristianas. Aunque no sea mi favorita, es una canción muy valiosa, divertida y con un ritmo rico, muy inteligente en su planteamiento, con un mensaje sencillo pero directo.

            Driving the last Spike

            Hay dos canciones en este disco que, para mí, son obras inmortales de la historia de la música y la primera de ellas es ésta.

            A través de la sentida interpretación de Collins, acompañado excelsamente con la música de Banks y Rutherford, se nos cuenta la historia de un trabajador inglés que deja atrás su familia, su pueblo y su mundo para ganarse algo de plata en la colocación de las vías del tren. Podrá parecer una historia sosa o hasta aburrida, pero la manera en que está estructurada nos da una de las más heroicas que he escuchado.

            Cada vez que disfruto de esta belleza se me pone chinita la piel, es casi natural sentirse identificado con el protagonista y su travesía, sus sentimientos, frustraciones, miedos, expectativas, aventuras, y demás, lo cual nos da una historia más que humana.

            La música, además de la letra y la voz, son auténticas obras artísticas, con una potencia de interpretación única, que te llega a la medula de los huesos. De hecho no son pocas las ocasiones en las que se me han salido las lágrimas de la emoción al escuchar tan excelsa obra. Una de las mejores canciones que puedan existir.

            I can’t dance

            Hemos llegado a la siguiente canción “menos favorita” que tengo de este disco pero, al igual que hace dos tracks, también tiene algo que aportar. También es cómica, como se demuestra en la letra y en el vídeo, e igualmente es una crítica abierta a esas personas que se preocupan más por su apariencia, aunque por dentro estén vacías.

            Algo que en verdad me frustra es que “I can’t dance” y “Jesus he knows me” hayan sido sencillos lanzados de un disco tan maravilloso. Tal vez por lo mismo mucha gente se queda con la impresión de que esta alineación de Génesis es la más comercial, pero los que nos animamos a comprar esta grabación acabamos comprobando que la profundidad de la banda no sólo se mantiene, sino que se incrementó, producto de la madurez de sus integrantes. Lastima que fue el último de ellos juntos, pero fue un cierre excepcional para este trío.

            Never a time

            Otra belleza hecha canción, imposible no sentir algo en el pecho al escuchar esta hermosa melodía. El sentimiento tan auténtico con la cual está grabada se te cuela de inmediato en las venas. ¿Cuántas relaciones pasan por lo que se menciona en la letra? Hay nostalgia, hay amor, hay tristeza y muchos bellos recuerdos.

            En toda relación hay peleas y reconciliaciones, pero hay ocasiones en los que la reconciliación no llega y uno empieza a poner las cosas en perspectiva. A veces el orgullo crece más que el amor y ahí la relación se pierde y llega el triste momento del adiós, a menos que uno reaccione y vea que el amor era más importante que su ego.

            Se demuestra una tristeza única, no por la situación actual ya que, normalmente, ya no se soporta a quién tenemos al lado, sin embargo, precisamente ése sentimiento es el que nos inunda: que ya no nos importa como en un inicio. Como queda nada de un amor tan bello y poderoso en un inicio, lo mismo que da una sensación de derrota, frustración y nostalgia de dejar atrás algo que fue tan importante.

            Dreaming while you sleep

            Uno se ubica inmediatamente en una carretera, manejando de noche mientras cae la lluvia. No sé si le pase a todo el mundo, pero suelo tener sueños tan vividos que a veces pienso en la existencia de universos paralelos, de otras realidades a las que nos transportamos mientras dormimos. Pero el título de la obra oculta un significado un poco más macabro: un conductor, al quedarse dormido, atropella a una mujer, por lo que resulta muerta y él huye de la escena.

            Lo mejor de esta canción es la hora de los coros, Collins interpreta la batería y las letras con una potencia remarcable, eso mismo se refleja en los coros, que contrastan evidentemente con el carácter tranquilo de la canción. La historia que nos cuenta contrasta mucho con la música, porque al huir de la escena, el conductor es constantemente atormentado por su remordimiento. Además del mensaje explicito de la canción, para mí también tiene la metáfora de que el que no afronta sus responsabilidades va a ser atormentado el resto de su vida, por ellas seguirán ahí.

Desde mi perspectiva, también habla de los sueños en sí. Aunque sean producto de nuestro inconsciente, a fin de cuentas están basado en hechos reales, mensajes que nos queremos dar a nosotros mismos, somos prisioneros de nuestros inconscientes, y así nos mantendremos hasta que aprendamos a escucharnos y nos permitamos avanzar al resolver muchos asuntos, aquellos que nuestro otro yo sabe las respuestas.

            Tell me why

            Un fuerte mensaje de protesta contra el mundo consumista de la actualidad, un mundo cínico en donde unos tiran comida mientras hay gente muriendo de hambre, en donde las madres entierran a sus hijos debido a que no hemos aprendido a vivir en paz.

            Pareciera que no tenemos sentido común, o que estamos ciegos ante todo lo que pasa en este hermoso planeta, al cual destruimos con tanta crueldad. Nos hemos tornado recelosos con nuestros semejantes, somos dados a cuidar y valorar más a un Smartphone que a un congénere. Esa adulación de objetos inanimados se refleja también en las religiones, las cuales son más dadas a adorar símbolos o imágenes que a seres vivos que mueren a su alrededor.

            Nos hemos vuelto fríos, cada cual ve por su pellejo, en una especie de guerra que se libra a diario mientras hacemos como que somos muy civilizados, pretendiendo que es problema de alguien más y no nuestro porque “nosotros no lo provocamos”.

            Living forever

            Aunque este tema ya lo trate en otro escrito, la manera en que lo aborda Génesis es distinta. Creo que todos los humanos queremos vivir para siempre pero ¿Para qué? Casi todos somos dados en caer en la rutina, de hecho pareciera que tenemos esa inmortalidad de facto, porque no nos corre la vida, actuamos como si siempre hubiese un nuevo mañana que vivir.

            Si uno pone atención, muchas cosas parecen ser las mismas: las mismas mentiras en las noticias, la misma actitud de la gente, las mismas programaciones sociales. No nos damos cuenta del maravilloso regalo que es la vida y tenemos la ilusión que la vamos a tener por la eternidad para que, algún día, nos animemos a vivirla de verdad.

            Más que una vida eterna, necesitamos el valor de cambiar muchas cosas en el diario acontecer que llevamos, porque pareciera que siempre tenemos un mañana más, pero habrá una ocasión en la que no llegue el mismo. Si no tenemos ese cambio de actitud ¿Para qué queremos ser eternos? ¿Vale la pena vivir para siempre cuando en realidad no estamos cambiando nada? O, por lo menos, ¿Eres feliz?

            El cierre instrumental de esta canción no tiene pierde es más, para mí es la mejor parte de esta melodía, ya que tiene una personalidad muy suya que es una especie de espacio para que pienses lo que se te dijo en la letra. Es una música muy agradable y muy sofisticada, con una vitalidad que te acaba poniendo de buenas.

            Hold on my heart

            Hay dos canciones con las cuales me cortaba las venas de este disco, y la primera de ellas es ésta precisamente. En mi adolescencia me enamoraba muy fácil, y me iba de bruces, porque dejaba el sentimiento suelto y, aunque nunca fui correspondido, siempre me enganchaba con increíble pasión.

            Esta canción es una bella muestra de amistad que se le brinda al amigo que le han roto el corazón. Hay una empatía muy fuerte en la letra y la música. A todos nos han dañado sentimentalmente y hemos necesitado de un hombro sobre el cual llorar y desahogar nuestra humillación, alguien que nos dé un apapacho que nos ayude a reponer nuestra maltratada moral.

            Estas canciones intimas y honestas siempre son bien recibidas por los corazones rotos, en más de una ocasión Phil Collins me ayudó a desahogar mi frustración y tristeza por un mundo cruel que no sabía valorar lo que traía mi inocente alma.

            Way of the World

            Otra canción que trae una critica social muy bien escondida en una letra y música muy agradables. Si nos damos cuenta, nosotros mismos hemos ido creando la mayoría de los males que nos aquejan hoy en día, todo debido a esa actitud tan estúpida de diferenciarnos por una creencia, por un sistema político, por una nacionalidad, por una raza o por cualquier pretexto que tenemos para separarnos unos de otros.

            Lo que a veces se nos olvida es que todos estamos en un mismo mundo, y aunque a veces pareciera que los problemas que pasan en otras partes están muy alejadas de nosotros, tarde o temprano van a tener repercusiones en nuestro entorno.

            Cuando aprendamos a ser incluyentes en vez de excluyentes, la humanidad va a tener una oportunidad de mantenerse en este hermoso planeta, el cual no nos necesita para subsistir, pero nosotros a él sí lo necesitamos.

            Since I lost you

            La primera vez que escuche esta desgarradora canción, pensé que era acerca de un amor perdido y por lo mismo me identifique con la perdida de esa pareja. Pero los años me desmintieron esa versión, sólo para conocer que la perdida fue aún mayor de lo que cualquier amor de pareja pueda significar.

            Si no mal recuerdo, Conor Clapton (hijo de Eric) murió en 1991, de ese hecho nació la canción “Tears in Heaven” la cual es un clásico aún a más de 20 años de distancia.

            Cuando Collins se enteró de la pérdida de su amigo Clapton, le escribió esta canción y se la fue a cantar en persona. Eric Clapton le agradeció el gesto y también le cantó en exclusiva “Tears in Heaven”, de la cual Collins le dijo “Es una auténtica porquería”. El mismo Collins cuenta con gracia esta anécdota, y él mismo dice que es evidencia de que no sabe nada de música.

            Anécdotas aparte, a mi también me gusta más la canción de Génesis que la del mismo Clapton padre. Esta obra es una desgarradora muestra de lo que uno puede sentir al perder un hijo. Dicen que no puede haber mayor dolor en el mundo que cuando uno entierra a su niño, y me parece que Génesis captó perfectamente el sentimiento que se debe sufrir en dichas situaciones.

            Fading Lights

            Y dejo para el final una de las mejores canciones en la historia, no sé si de la humanidad o de Genesis pero sí de la mía: La maravilla conocida como “Fading Lights”

            Desde la primera vez que la escuche me enamoro, y cada vez que la pongo me gusta aún más, no sé si estoy madurando, pero sí sé que no me estoy haciendo más joven y la poca o mucha experiencia que voy acumulando me hace apreciar más esta obra de arte.

            La canción es simplemente perfecta. Primero inicia con una tranquilidad e intimidad inigualables, la letra es muy bella con una interpretación maravillosa de Collins. Pero, en esta ocasión, la parte instrumental es la auténtica protagonista de esta excelsa obra. Uno cree que todas las canciones deben tener letra para poder experimentar algo, pero aquí tenemos una muestra de que no siempre debe ser así.

            La potencia de la interpretación es remarcable, de hecho me gusta escucharla totalmente a oscuras, para gozarla a un nivel orgánico, porque me siento muy vivo cuando escucho esta magnífica pieza de genialidad. De hecho no sólo hago “Guitarrita de aire” con ella, también acabo haciendo “batería de aire” y “teclados de aire”. Y me encanta, porque siempre acabo muy emocionado por escucharla. Por un lado empezaste muy tranquilo, luego acelera a una vitalidad impresionante, para cerrar con una belleza y ternura que te llegan al fondo del alma.

            De hecho esta canción fue la que me provoco el deseo de escribir sobre este maravilloso álbum. Era un Miércoles en la Tarde, me tocaba nadar, pero me sentía algo enfermo así que, por una vez en la vida, me dio un ataque de sentido común y decidí descansar ese día. Seguramente estaba muy sensible porque, mientras la escuchaba, en mi interior surgía una idea: “Quiero que pongan esta canción el día de mi funeral, si es que aún hay humanidad que la escuche (ojalá no)”, y con ese pensamiento, surgió una catarsis en mi ser al llegar la conclusión de la misma, ¡y me puse a llorar como bebé!

            Las lágrimas no dejaban de brotar, estaba muy conmovido, triste, feliz, nostálgico, eufórico, asustado y todos los sentimientos que me puedan mencionar. Mi pecho estaba a reventar, y la única manera de desahogarlo era a través de los lagrimales. No sé cómo explicarlo, pero me sentí feliz de estar vivo y a la vez deseaba que llegara la muerte, no porque me quisiera suicidar, sino para ver qué fue lo que aprendí de la vida.

            Me cimbre cuando me enteré que Tony Banks escribió esta bellísima canción con el sentimiento que iba a ser la última de la banda y así lo fue, por lo menos con esta alineación.

            Este último dato lo encontré en otro escrito que analiza el álbum. Es otro punto de vista pero creo que resulta enriquecedor ya que analiza cada canción desde una perspectiva distinta (al final hasta me sacó unas lagrimillas). Está en inglés y lo pueden leer en este enlace.

            No soy critico de música, ni siquiera conozco todos los géneros que existen, pero este disco, por la perfección con la cual fue hecho, debería ser considerado como uno de los mejores de la historia humana, por lo menos así lo considero yo, al grado que agradezco profundamente haber nacido en esta época por haberme cruzado con él y que haya marcado mi vida.

            Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

Qcho dijo...

Mí estimado Heberto:
Como en cada recomendación musical que haces, me dispuse a oír una de acuerdo a como las vas mencionado, algunas ya las conocía pero no había profundizado tanto en las letras o en las historias que en ellas convergen.
En esa última que mencionas entiendo bien ahora tu sensación interpretarla al viento, ciertamente algunas más sobresalientes que otras, pero al final para que el disco tuviera un genial valor.

Intercambio de revistas dijo...

hola heberto -reflexiones de un corredor solitario- como melómano, y alguna vez audiófilo, deseo transmitirte mi felicitación por tu narración. ojalá mantengas y sigas rindiendo homenaje a la música y sus artistas (en youtube hay documentales biográficos y hasta expertos en sonido comentando sobre cual es la mejor forma de limpiar un vinilo pero,lamentablemente, la mayoría son en inglés) Creo que serás ochentero , setentero y sesentero. Yo tambien soy casetero. Bueno, todo ésto es para decir que deseo citar tu texto WE CANT DANCE en mi fanzine INTERCAMBIO DE REVISTAS 55 -correo postal, máquina de escribir, fotocopias- y si me pasas tu correo electrónico intentaré enviarlo escaneado. saludos desde alicante,españa cartatradicional(at)gmail.com

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola,
Muchas gracias por leer mi reseña y por los comentarios tan halagadores. Con gusto puedes usar el escrito, o partes de él en tu revista/blog/fanzine, con que menciones la fuente me daré por bien servido ;-)
Sobre la música, de vez en cuando hago reseñas de discos o conciertos, pero más lo hago por sentimiento ya que mis conocimientos técnicos son prácticamente nulos.
Un abrazo hasta la madre patria :-)
Hebert Gutiérrez