domingo, 9 de diciembre de 2012

Un Grinch en Orlando

El origen de todo
            Me encantaban las películas de Disney, las cuales devoraba con gusto, al ser parte integral de mi niñez. A pesar de ello, nunca tuve la ilusión de conocer Disneyland o Disneyworld, ¿por qué? Tal vez estaba muy consciente, a mi edad, de que eso estaba más allá de las posibilidades económicas de mi familia; aunque no éramos pobres, un viaje al extranjero era inimaginable en mi infancia.

            Recientemente se fueron acomodando las cosas para viajar a Orlando y, aún así, no puedo decir que fui con gran ilusión. Sin embargo, sentía que tenía que hacer este viaje y  no me arrepiento porque, como suele suceder, esa falta de expectativas me hizo más placentera la experiencia.

            Los Parques son MUY extensos, si quisiera comentarlos en su totalidad, tendría que escribir un ensayo entero para cada cual, y eso es algo que no pienso hacer. En vez de eso, voy a hacer breves comentarios de lo que ví y sentí en cada visita.

Animal Kingdom
Unos amigos que me encontré en Disney

            Al igual que muchos, sentí que este parque iba a resultar como un tipo de Zoológico y, aunque ciertamente hay partes que sí lo son, hay muchas otras atracciones que involucran animales sin tener que ser un Zoológico o un circo.

            Me gustó mucho el enfoque ecológico de este lugar, hay muchos tips y exposiciones de lo que uno puede hacer, en su propia casa, para ayudar al planeta. Las reproducciones del arte asiático y africano estuvieron muy bien logradas.

            En especial adoré el Show “It’s Tough to be a Bug” de la película “A Bug’s life” Un show 4D muy entretenido y muy divertido. Es uno de tantos espectáculos diseñados para que lo disfrutes al máximo sin importar la edad.
Un mensaje muy valioso que encontré en Animal Kingdom

            Otro show que me llamó la atención fue el musical de “Buscando a Nemo”, personalmente odio los musicales, sin embargo, este espectáculo estuvo tan bien logrado, con una excelente producción, que quede fascinado. Ahí empecé a sospechar que le ponen algo al agua en los Parques, porque muchas cosas que, en teoría, no me gustan, las disfrute gracias a la “Magia Disney” (insisto en que hay peyote en el agua de los bebederos).

Este viaje a Orlando fue un vaivén entre mi niñez y mi adultez, por un lado me volvía niño al estar en las distintas atracciones, pero volvía a ser adulto al ver shortsitos, falditas, mallas, escotes, pantalones pegaditos, ombligueras y demás distracciones femeninas que impedían a mi alma mantenerse pura de pensamientos perversos, así que mi parte adulta también estuvo bastante feliz.
Buda y Krishna bebés dentro de "Expedition Everest"

Honestamente no me iba a subir a los juegos, PERO hubo dos factores que me convencieron de hacerlo: en primer lugar ver a chamaquitos tan emocionados en la fila representaban un golpe directo a mi orgullo. En segundo lugar el comentario que me compartió mi jefa, que vino meses atrás, de parte de su pequeñuela de 9 años: “Mamá, ¡esto es Disney! Nada malo puede pasar”

Obviamente el comentario de la niña iba enfocado a la magia del lugar y las ilusiones que despertaba en ella, pero le encontré una lógica más adulta “¡Claro! ¡Es Disney! No se pueden meter en megabroncas porque algo salga mal ¡Y menos en el país de las demandas!” Así que me subí con toda tranquilidad porque sé que Emporios así cuidan mucho su imagen, más por intereses económicos que la seguridad del usuario.

Me estrene en los juegos Disney con el “Expedition Everest”, una montaña rusa muy entretenida aunque, lo que más me gustó de dicha atracción, fue toda la exposición del Yeti o Pie Grande que tienen mientras haces fila.
Subirse al Bote "Liberty" es muy padre

Magic Kingdom

            Al entrar a cada parque de Disney, lo primero que me venía a la mente es “¡Pero qué bonito está este lugar!”, y es que parece recién salido de algún cuento de hadas o que uno se acabó metiendo en alguna de sus tantas películas. Me sorprendió que el ambiente de Magic Kingdom haya apagado el modo Grinch que constantemente traigo prendido, y es que la magia que tiene este lugar hace que veas las cosas bonitas y llenas de ilusión.

Por ejemplo, en la calle principal, me detuve a contemplar a un cuarteto que cantaba villancicos. Aunque odio la Navidad, debo admitir que estos sujetos tenían tanta gracia, armonía y personalidad, que era imposible seguirse de largo sin disfrutar algo de su genialidad, de hecho me conmovieron, me sacaron bastantes sonrisas y se me lleno el pecho de una sensación cálida . . . . así de que antes que fuera permanente, ¡seguí mi camino! Definitivamente existe magia en este lugar porque es algo único que una canción navideña me saque una sonrisa.

            El primero de mis sueños infantiles que se cumplió fue el visitar la casa de la Familia Robinson, ésa misma que tenían en un gran árbol de una isla abandonada. Creo que los adultos disfrutábamos más recorrer este lugar a diferencia de los pequeños, que preferían visitar alguna otra atracción más emocionante. Lo mismo pasó con la Isla de Tom Sawyer. Y ahí me acordé algo que me dijo mi amigo Beto sobre Disney: “Es como los senos femeninos: los disfrutan tanto chicos como grandes” y definitivamente tenía razón.

            Hay muchas atracciones, como el Tiki Room, que maneja ese toque clásico de las obras Disney, con canciones y estética de las caricaturas pasadas, las cuales son muy bonitas, mismas con las cuales me crie. No demerito las obras actuales de la empresa, porque también son muy buenas y ya son otros tiempos, pero agradezco mucho que en los parques se haya cuidado el toque Retro, ése que se mantiene intacto para muchos que no venimos en nuestra infancia y que, cuando finalmente llegamos, retrocedemos en el tiempo para disfrutarlo como si tuviésemos 30 años menos. ¡Maldita sea! En verdad agradecí ese detalle, porque me permitió sacar a pasear a mi niño interno por varios días, lo cual resultó reconfortante, bonito y hasta tierno.

Para una persona de condición física estándar, visitar un solo parque representa una jornada intensa, ya no digamos el echarse uno diario por cinco días. Lo bueno es que gozo de muy buena condición, por lo cual pude acabar la totalidad de los parques que visite y con tiempo de sobra. Sin embargo, durante todas mis jornadas, era común ver gente sentada con un marcado cansancio, sobándose los pies o, de plano, rentando cochecitos para gente incapacitada  así recorrer los parques de forma cómoda sin desgastarse. Comprendo, y respeto, a las personas cansadas, las cuales se intentaron recorrer todo el parque, pero a los flojonazos que rentaban cochecitos para no cansarse, la verdad me guardo mi opinión sobre semejantes holgazanes.
El Castillo antes de los fuegos artificiales

Pasando las 4pm ya veía a muchas personas entrando a cualquier atracción libre, sin importar cuál fuera, con tal de que pudieran sentarse. A partir de las 6pm, la entrada a la mayoría de los juegos era bastante ágil, y es que muchos ya se habían ido o, simplemente, estaban sentados esperando los espectáculos nocturnos.

            Aunque la atracción estrella de Tomorrowland era el famoso “Space Mountain”, disfrute más las de Buzz lightyear, en dónde le ibas disparando a Aliens y haciendo muchos puntos, o el “Tomorrowland Speedway” en donde iba conduciendo un cochecito en un circuito de carreras. Esas atracciones las disfrute desde mi parte infantil, porque siempre anhele ese tipo de juegos, y ahora dicho anhelo ha sido satisfecho.

            Al presenciar el espectáculo de fuegos artificiales en Magic Kingdom, con el Castillo Disney como marco, vinieron a mi mente todos esos sueños, toda esa inocencia, todos esos planes, la totalidad de mis deseos infantiles. Disney es un imperio insaciable con toques malévolos, como suelen serlo todos los imperios que, al igual que la cultura gringa, trabajan mucho en una imagen impecable hacia dentro y hacia afuera. Sin embargo, el imperio Disney creo que va a durar más que el imperio gabacho en sí, porque ellos tienen de su parte las ilusiones infantiles que, hasta un Grinch como yo, agradece profundamente, porque es un regalo invaluable, aunque provenga de un imperio: sentirse como un niño lleno de ilusiones es algo que no tiene precio.

Hollywood Studios

            Invariablemente, en cada parque, acaba haciendo la siguiente reflexión: “Es un día laboral en todo el mundo, finales de Noviembre, ¿De dónde demonios sale tanto chamaco? ¿Todos ellos están faltando a la escuela?” No me quiero imaginar lo lleno que están estos lugares en épocas de vacaciones escolares, seguramente es la locura.

En Hollywood Studios hay una exposición muy interesante y completa de la vida y obra del creador de todo esto: Walt Disney. Durante la misma exposición llegue al punto en donde empezaron a hacer películas de la vida natural, y ahí recordé las mismas con mucho cariño; creo que sus filmes sobre animales me gustaban más que los propios dibujos animados, ya que los seres de carne y hueso me conmovían más que los basados en trazos.

Por cierto, sé que es algo improbable, pero no deberían permitir la entrada a los niños pequeños a la película sobre la vida de Walt Disney, y es que me toco uno atrás que preguntaba por todo y además se estaba aburriendo, no entendía por qué tenían que ver esta película “tan aburrida”, considerando el lugar mágico en el que estábamos. Eso me recordó la ignorancia que todos vivimos en edades tempranas, y no es que uno deje de ser ignorante, sólo que vamos ignorando menos conforme vamos creciendo.
Roy Disney anunciando la muerte de su hermano

Me doy cuenta que mi generación, cuando éramos pequeños, sabía quién era Walt Disney, el creador de tantas maravillas, para las generaciones actuales sólo es una marca, una serie de dibujos animados, un canal o un lugar a visitar, y es que no les interesa conocer sobre el fundador de ese emporio actual.

            Creo que el sueño de Walt Disney, como normalmente son los proyectos humanos, nació como una idea loable y auténtica. Tristemente, para que una idea se quede en ese grado de pureza, debe de crecer hasta cierto nivel porque, si lo hace en exceso, el capitalismo desmedido se va a encargar de hacerla un negocio rentable, sin tener cuidado de a quién se lleve en el camino. Cuando uno empieza a sentir el poder, de inmediato, los principios pasan a segundo término y dicho poder empieza a ser primordial y enviciante. Por eso mismo Disney es el imperio que actualmente es.

            Lo que más disfrute en este parque fue el Show 4D de los Muppets, simplemente me encantó. Es impresionante como unas marionetas, con mucha creatividad, te pueden dar espectáculos que siempre me han deleitado desde que tengo uso de razón. De igual forma me encantó el “Star Tours” de Star Wars, un simulador 3D que te hace viajar en una de las naves de La Resistencia y te encuentras con muchos personajes en tu travesía.

Este mismo año, recién regrese de mi viaje a Cuba, fui con unos amigos a Six Flags, a subirme a todos los juegos fuertes. En su momento lamente dicho viaje pero, estando en Orlando, lo aprecie bastante, porque cada vez que veía una atracción fuerte (como el Rock n’ Roller Coaster de Aerosmith o la Torre del Terror) me decía a mí mismo “No se ve tan fuerte como el Superman o el Batman” y con esa certeza en mente me subía con más confianza.

Eso me encantó de Disney: el nivel de vértigo en sus juegos es el exacto, ya que sientes la adrenalina en tu cuerpo sin tener que llegar a límites desagradables, de hecho disfrute todas las atracciones como chamaco, porque en ningún momento sentí morirme del susto. Los más fuertes (como Mission: Space, Expedition Everest, Space Mountain, Rock n’ Roller Coaster o la Torre del Terror) casi llegan a ese límite, pero no hubo nada que no pudiera soportar y al final, ¡hasta me quería subir otra vez!

EPCOT

En este parque hay dos temas principales: los avances tecnológicos y las exposiciones culturales de distintos países. En el aspecto tecnológico, te dan distintos Tours sobre los avances de la humanidad, nuevas técnicas de cultivo, avances para casas ecológicas o prevención contra eventos de la naturaleza.
Juego interactivo antes de pasar al "Soarin'"

Dentro de las atracciones me gustó mucho “Soarin’”, en la cual vas conociendo el estado de California vía aérea; “El Circulo de la vida”, en donde se nos concientiza del daño que hacemos al planeta; “Mission: Space”, en donde simulan un viaje espacial a Marte en donde el vértigo está fuerte;  además de las atracciones de distintos personajes como Timón, Pumba, Nemo, Figment, Phineas y Ferb o el Capitán EO.

En Epcot me sentí un poco molesto con la sección de México, a diferencia de las exposiciones de Noruega, Japón, Alemania, Francia ó Canadá, a nosotros se nos dio un toque cómico, en donde no se nos hizo justicia como cultura. Por ejemplo, en las secciones de Noruega y Canadá, ví filmaciones que me hubiesen hecho llorar del orgullo de haber pertenecido a esas culturas, pero en México sólo nos pasaron secciones de la película de “Los Tres amigos” que estelariza el pato Donald, y es que así nos ven los gringos: como un chiste.

Se le puso mucho énfasis en los sombreros, los zarapes, las artesanías y demás aspectos folklóricos del país, porque eso es lo que les interesa a los extranjeros. Y no podemos pedir algo distinto, cuando nosotros mismos andamos con los sombrerotes cuando vamos por el mundo (lo he visto tanto en la TV como en los aeropuertos). Por otro lado, ¿les vamos a enseñar que nosotros también somos occidentales? Cuando nuestros aspectos “modernos” son una simple versión tropicalizada de lo que son ellos, es obvio que tenemos que irnos por nuestros aspectos clásicos.
La sección canadiense de Epcot me encantó

Un gusto que me di en Epcot fue entrar a las secciones de Japón y Alemania y hablarles a las dependientas en japonés y alemán (respectivamente); éstas mismas se sorprendían de que alguien hablara su idioma, y más que fuera un mexicano. Esto me hizo sentir orgulloso y, creo, contribuí a disipar un poco esa imagen de chiste que tenemos en el parque.

Para venir a Orlando con familia hay que tener un buen de ahorros, por ejemplo, viajando a solas, midiéndome en los gastos, sin dejarme llevar por la variedad de mercancía tan bonita, ni por la comida cara, me salió en una lana porque todo está carísimo en los parques (y en Estados Unidos en general), no me imagino venir con chamacos pedinches, hambrientos, programados, consumistas y mimados, ¡Uf!

Hablando de familia, al parecer me veía muy paternal porque, cada vez que tenía un dialogo relativamente prolongado con alguien, de inmediato asumían que tenía esposa e hijos. Claro que ha de ser raro ver a un hombre sólo en Orlando, porque en las tiendas, los restaurantes, los parques y demás me lo decían. Me pregunte “¿Acaso no parezco un hombre solteramente feliz?” lo que aún no me queda claro es si me sentí preocupado o reconfortado que tanta gente me viera como un hombre de familia.
Show de tambores japoneses en Epcot

Epcot fue el último parque de Disney que recorrí y, al ver su mapa, pensé que me lo iba a echar rápido pero, al terminar la jornada, me dí cuenta que es casi tan intenso como Magic Kingdom, y es que acabe molido en este maravilloso lugar.

Universal’s Islands of Adventure

Al final de mis vacaciones, sólo me quedaba un día para visitar uno de los parque de Universal. Al consultar a los que ya habían ido, opte por ir al “Universal’s Island of Adventures”, lo cual fue una excelente elección.

Definitivamente Universal tiene mejores juegos que los de Disney, está muy bonito, son igual de gandayas en cuanto a los precios, porque también está bien caro, además de tener mejores tiendas y productos.
El Castillo de Harry Potter

Una recomendación es que lleven impermeable porque hay tres juegos en donde acabas empapado: “Popeye and Bluto’s Blige Rat Barges”, “Dudley Do-Right Ripsaw Falls” y “Jurassic Park River Adventure”, pero las tres atracciones valen mucho la pena por la diversión es extrema y bien vale la mojada.

Al estar dentro de la zona urbana, los parques de Universal están un poco más compactos, porque el “Island of Adventure” lo acabe bien temprano a comparación de los de Disney. Para muchos eso será una ventaja, ya que no acaban molidos de los pies.

Me sorprendió lo bien montado que está el castillo de Harry Potter con toda su villa, aunque nunca ví las películas ni leí los libros, quede fascinado con el realismo con lo que todo está hecho. Me divertí cañón dentro del castillo al hacer el “Harry Potter and the Forbidden Journey”, en el cual te montas en una escoba voladora y acompañas a Harry y sus amigos en sus aventuras. Cabe mencionar que la mercancía del lugar está padrisíma, ya que está muy bien hecha, casi casi parece que salieron de la película.
Mi héroe favorito

Una de las atracciones que más disfrute fue “The amazing Adventures of Spiderman”, en la cual pude columpiarme con mi héroe y ver de cerca cómo derrota a sus villanos clásicos. Una atracción que vale mucho la pena y de las pocas a las que era obligatorio subirme dos veces.

Objetivamente, los parques de Universal son mejores que los de Disney, siempre preferiré Harry Potter o los Súper Héroes de Marvel (que ya les pertenece al emporio Disney) que los personajes del imperio de Mickey Mouse PERO, me duele reconocerlo, en los parques Disney sientes una magia en el ambiente de la cual carece Universal.

Ciertamente Universal ya lo disfrutan más los grandes que los pequeños, aunque también hay muchos juegos para los chiquitines. Siendo fríos, Universal tiene mejores instalaciones pero, sentimentalmente, Disney tiene magia y eso no tiene competencia.
El buen Wolvie

Venir a Orlando a solas fue una decisión impulsiva, ya que el viaje me resultó mucho más caro que si hubiera venido acompañado. Sin embargo, también estaba harto de esperar, ya que el viaje lo iba a hacer desde inicios de Septiembre y, como siempre recibí largas de los potenciales interesados, lo acabe haciendo hasta finales de Noviembre (y eso porque me decidí, de lo contrario, seguiría esperando a que alguien se animara). Sin embargo fue una buena decisión venir solo, ya que las atracciones de este lugar en Florida Central se pueden disfrutar tanto individualmente como en grupo, sin importar la edad.

En fin, este viaje a Orlando ha sido de los más divertidos que he tenido en mi vida. Sinceramente pensé que esta iba a ser una ocasión única pero, al ver lo que me divertí, las expansiones futuras y lo bien que me la pasé, tengo la firme intención de regresar en un par de años.

El Bosquejo original del Castillo de Disney
Por cierto, haciendo alusión al título de este ensayo, también ví muchas cosas que criticar pero fueron tantas, que esas las tocaré en otro escrito, aunque más enfocado a la cultura estadounidense que a los parques en sí; así que voy a respetar toda la magia destilada en este texto.

Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

RAM dijo...

¿Y la foto del niño Hebert con Pluto, Mickey o Tribilin?. Falto eso en la publicación eh?

Anónimo dijo...

Que bueno que disfrustaste el viaje, los parques, los juegos y atracciones; que pudiste revivir sensaciones y sueños de la infancia, seguro ésto te hará entrar en contacto con otros recuerdos importantes que estan abandonados y que son escenciales para enteneder los comportamientos de este adulto.
Quizá te permita escuchar a tu niño interior ese que todos llevamos dentro, que vive en nosotros y pocas veces escuchamos lo que tiene que decir.
Ana

Qcho dijo...

Mí estimado Heberto:
La conexión en la pc que estoy leyendo tus ensayos no es muy buena por lo que no pude disfrutar de todas las fotos que colocaste para idealizar este ensayo.
Creo que aun hay muchas personas de nuestra edad o de nuestras generaciones que se mueren por ir a parques como estos, en mi caso, yo me doy por bien servido en hacer un viaje que sea fuera del país, pero como bien comentas, requiere de un gasto mayor a lo que uno podría considerar, más para uno que puede llegar a ser comprador compulsivo jejeje.
Si tan solo en Six Flag’s me he visto tentado en comprar muchas cosas, no quiero pensar lo que sería de mi si llego a la casa de Mickey Mouse.
Es agradable saber que ese pequeño niño noble y humano que habita en ti, disfrute de las cosas que la humanidad puede ofrecer…