domingo, 13 de enero de 2013

El gusto de hacer las cosas.


Cuando me cambie de área, me llamó la atención que varios me preguntaron “¿Cuánto te van a aumentar por cambiarte de departamento?” Dicha idea nunca pasó por mi cabeza, ya que el motivo de mi cambio fue el aprender cosas nuevas. ¿Por qué siempre debe de haber alguna razón material para actuar de cierta manera? ¿Cuándo perdimos la capacidad de valorar las ganancias intangibles? No es necesario algo tangible que justifique nuestras acciones.

Soy de los afortunados a los que les gusta su trabajo y todavía me pagan por hacerlo. Pero también debemos tener algunas actividades que no nos reditúen alguna ganancia económica por lo que damos pero, la satisfacción que uno recibe del dar, es algo con un valor intrínseco muy alto.

Durante unos meses recibí una oportunidad maravillosa en Rumba Mía: dar clases de baile. Eso fue algo que me dio un gusto enorme sin importar que no me pagaran, ya luego me compensaron al exentarme de pagar mensualidad. Para mí no era importante recibir un pago o no, ni que yo pagara o dejara de pagar mi mensualidad. Lo que en verdad me llenaba era esa oportunidad de devolver un poco de lo que había recibido en dicha institución, y por lo mismo me sentía muy a gusto dando clases.

Sin importar que fuesen tres horas de mi tiempo, la satisfacción de enseñar a bailar me daba la creencia de que hacia un pequeño bien al planeta (no tengo una explicación al respecto, sólo tenía dicha sensación). Esas satisfacciones no tienen precio.

No digo que diario, pero ya son varias las peticiones que he recibido para escribir ensayos sobre algún tema en particular, sobretodo en situaciones que son vitales para los solicitantes. Mi respuesta es que no puedo escribir al respecto porque no estoy en sus zapatos y no puedo captar la situación como ellos, ya que escribo sobre lo que a mí me pasa, veo, siento, percibo o me es importante.

De igual manera, y aquí sí son más los mensajes, hay quien me dice que debería mandar mis escritos a algún periódico, revista u otra publicación ad hoc para que los mismos tengan más difusión. Obvio que mi ego dice “¡Sí! ¡Hazlo! Porque necesitamos más lecturas ¡Más lecturas! ¡Más poder mediático para conquistar al mundo!” . . . . . .  ejem . . . . . . Afortunadamente he aprendido a controlar, esporádicamente, a mi ego.

Estas dos situaciones se complementan y anulan a la perfección: hay una misma razón para no escribir sobre ideas de alguien más (que no me interesan) ni para tocar a las puertas de ninguna publicación seria: Escribo porque me gusta. Claro que también me gusta tener muchas visitas en el blog, y soy más feliz al recibir comentarios (tanto buenos como malos), porque quiere decir que me leen.

¿Por qué escribo con gusto? Quiero que mis ideas queden plasmadas y disponibles para quién le interese leerlas; puedo exponer lo que quiera de la manera que me plazca y eso se llama libertad, uno de los bienes más extraños para la humanidad, la cual acostumbra vivir en esquemas diseñados y/o predeterminados. Mi gusto no tiene un precio, de ninguna índole, porque el primer y principal beneficiario soy yo mismo.

Recuerdo que, cuando escribí cada una de mis tesis (Licenciatura y Maestría) era algo que en verdad odiaba con todo mi ser. Muchos se podrán imaginar que, al tener facilidad para plasmar mis ideas de forma escrita, la tesis debió ser algo simple, pero se equivocan. Al igual que la mayoría, me costó mucho trabajo terminarlas. Y esto es un claro ejemplo que, aunque se tengan aptitudes para algo, no quiere decir que el resultado sea automático, y eso resalta más mi gusto para escribir en el blog.

Es factible que, si fuese un mercenario que escribe por dinero, tal vez ya no me gustara tanto escribir. Cuando haces las cosas porque te llenan (y no precisamente de dinero) estamos hablando de otro nivel de necesidades que va más allá de lo económico.

No escribo para algún medio impreso establecido, porque sigo encontrando fallas que, gracias a los que me las hacen notar, voy resolviendo. Aprovecho para hacer una invitación a expresarme si hay algún error en mis escritos (de índole informativa, de estilo, gramatical, ortográfica u otras), obviamente no me refiero a mis ideas, las cuales podemos debatir pero, a menos que reciba un argumento inteligente, contundente y con bases, no creo cambiarlas.

No son pocos los que no están de acuerdo con lo que escribo, y no por mis opiniones o mis vivencias, sino por la honestidad con la que las expreso. Me dicen “¿Qué pretendes con eso? ¡Así no vas a encontrar mujer!”, “¿Dónde queda el misterio de descubrirte?” ó “Te crees perfecto al señalarnos nuestros errores ¡Eres ególatra y pedante!” entre otras. En general, el descontento que les provoca mi “desnudez”, es la potencial vulnerabilidad que demuestro, y les pregunto ¿En qué les afecta? En el caso del egocentrismo, no voy a negar lo obvio, pero para que mis escritos les calen profundo es que hubo algo que les movió, de lo contrario no hubiera habido reacción alguna.

No escribo para relacionarme, ni para promocionarme, ni para causar lastima, ni para demostrar superioridad, ni para tantas cosas que mis críticos no aprueban. La única explicación que les puedo dar es que quiero expresarme, así como hay quien baila, pinta, canta, esculpe o toca algún instrumento: es un medio para saber que existo. Sólo escribo, si quieren verlo así, porque es una necesidad que ha surgido en mí, una válvula de escape, una oportunidad de expresión o como terapia.

Si empezara a escribir para encontrar pareja, para ser popular, para ganar dinero, para dar una imagen más “poderosa” o para tantas cosas que la gente pretende que sea, no lo haría con gusto es más, para terminar pronto, no escribiría. Y, para hacer más evidente mi argumento que no hago esto por plata, si se fijan, no hay ningún anuncio comercial en mi blog.

Creo que hemos perdido el gusto de hacer las cosas por el simple placer de hacerlas, siempre debemos hacerlo en busca de algún provecho, ¿qué tal satisfacción interna? ¿Les incomoda que me abra tan fácilmente? Bueno, creo que deberían analizar esa molestia interna que les ocasiona, porque no tengo ningún problema con mis escritos.
           
Agradezco el interés de todos los que me hacen estas observaciones porque sé que, a su manera, se preocupan por mi bienestar. Y les puedo decir: No se preocupen por mí, sé que el camino que voy trazando no es el que ustedes esperan, pero es MI camino y, bien o mal, el único que va a ver los resultados soy yo. Aunque no lo crean, soy adulto y estoy consciente de lo que hago y no necesito que nadie me cuide (ni a mis padres se los permito).

Por lo mientras cada cual es libre de darle la lectura que quiera a mis textos: que soy un ególatra y pedante, que soy un tipo sensible, que soy un manipulador, o alguien honesto, tal vez alguien valiente o hasta que soy alguien con problemas y en busca de ayuda y atención (todas estas versiones me han llegado en diversas opiniones de algunos de ustedes).

¿Por qué no aceptar que me gusta escribir y que no estoy en busca de algo más que mi propia satisfacción? Creo que los que hacen algo por gusto, y nada más, entenderán a lo que me refiero. El hecho que haga esto como un hobby, no quiere decir que lo tomo a la ligera y no lo haga lo mejor posible, por lo mismo le dedico un mínimo de doce horas a cada ensayo (aunque algunos me llegan a salir de un sólo golpe) porque me lo tomo en serio.

           Admito que los acoso constantemente con mi blog, y les ofrezco una disculpa por ello. Hay momentos, como me pasó hace rato con otro escrito, en que recuerdo por qué lo hago: Por mí. Me encanta cuando acabo un ensayo y me digo a mí mismo “¡Buen trabajo!”. Es ese sentimiento de saber que has hecho algo especial y así será sin importar que lo lean o no; claro que ahí entra el ego, y quieres compartirlo con la mayor cantidad de personas posibles. Pero, sin importar que nadie los lea, me siento orgulloso de todos y cada uno de mis textos ¡Amo ser escritor! :-)

Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
También este ensayo te describe muy bien como persona libre, transparente, auténtica y honesta.
Y tus ensayos son un buen ejemplo de que haces las cosas por el gusto de hacerlas.
Felicidades.
Daniel

Qcho dijo...

Mí estimado Heberto:
No sé porque creí que este texto ya lo había leído antes, pero supongo que no fue así, ya que por muy mínimo siempre te dejo un comentario.
Al final el hacer lo que quieres es también adaptarte a las necesidades de otras personas, ya que yo creo que si no fuese así seríamos una sociedad más enferma de lo que por sí ya somos, esos pequeños estándares detienen a varios que por crueldad lastimarían a millones de seres vivos, aunque eso no quiere decir que no se oculten para hacerlo.
Bien lo decía Lenon para hacer cosas malas lo hacemos a la vista de todos, para hacer el amor nos escondemos.
Sobre tus textos y esas ganas egocéntricas de saber el ¿qué pasa? Me quedo con lo que escribía hace unos años, en los que creo que al pobre mundo los hice sufrir con mis lamentosas líneas, un momento de desahogo…
No está mal escribir lo que sentimos, lo que pensamos, lo que razonamos y nuestras principales necedades del mundo y de quien lo habita, total solo le afecta a quien le quede el saco y a quien acepte sus debilidades y carencias como persona.

Blackrose kx dijo...

Bueno...sobre tu escrito solo puedo decir que te entiendo; Que es un gran placer encontrar alivio expresando los sentimientos, tus ideas ...y así compactarlas en lineas con las palabras mas exactas para sentir esa libertad de expresión que solo algunos encontramos escribiendo. Y cierto es que cuándo sientes todo eso solo escribes por ti, sin importarte quien o cuantos lo lean, aunque con la gran ilusión de que las personas que lo lean capten el mensaje lo mas claro posible , estén o no de acuerdo. Me gusta como expresas ese sentimiento de libertad al escribir. Saludos.