sábado, 9 de febrero de 2013

Yo era ateo (Mis Creencias parte II)


La idea de este párrafo la tomé del Libro “Cuando pienses, vivirás” de Autores anónimos y Evaluación de Sergio H. Carrión. “Como ateo les daba asco, ¿qué pasaría si todas las religiones clamaran que no hay infierno o Demonio? ¿Cuántos obrarían bien sabiendo que no hay un castigo en el más allá? Muy pocos ¿no? ¿Y yo daba asco? No creo en un infierno y no por eso ando matando gente. Deberíamos soportar nuestros valores en nuestras propias esencias y no en miedos de un castigo futuro o en promesas de un premio futuro después de esta vida. ¿O ustedes necesitan de amenazas para amar?”

            Después de darme cuenta que la religión no era, ni por lejos, lo que me habían enseñado, fue tal mi decepción que descalifique TODO sin excepción, incluyendo al Dios que me habían enseñado a venerar. Al encontrar tantas incongruencias entre la realidad y lo que se me enseño en mi formación católica, pues me resultaba natural que todo fuese falso. Creo que eso se me quedo de la religión: lo dogmático, así que me hizo negar la existencia del tan multicitado “Dios”.

Durante mis años de ateísmo más extremo conseguía muchas reacciones viscerales al confrontar distintas creencias con mis argumentos, todo motivado por un deseo de revancha debido a toda la culpa innecesaria que me hicieron sentir. Pero me canse de crear odio, eso es fácil de hacer pero ¿Para qué sirve? Para nada productivo, por lo mismo fui tomando una postura “mientras no se metan conmigo, no me meteré con ellos”, la cual es difícil de respetar ante tanta ignorancia y dogmatismo.

Las religiones son mafias que lucran con la fe de cada individuo, algo muy personal e íntimo que cada cual debe profesar a su manera y no bajo reglas estipuladas por alguien más. Es ridículo creer que alguien posee el monopolio del conocimiento, de la bondad, de la espiritualidad o de la verdad. No pretendo pertenecer de nuevo a alguna religión ni a ningún grupo organizado al respecto. Mis creencias van evolucionando, serán para mí y para quien le interese escucharlas.

“Nunca he visto una mafia espiritual, por eso mismo, la Iglesia es una ironía o, mejor dicho, una aberración en la que muchos ignorantes depositan su fe” – Hebert Gutiérrez Morales

            Retomando mis prejuicios infantiles, comprobé (con tristeza) que siguen muy vigentes en la sociedad mexicana. Un día, platicando con uno de mis compañeros de clase de alemán, me pregunto sobre mi ateísmo: “Si eres ateo ¿Qué te impide matar, violar, asaltar y agredir al resto de las personas?” Le conteste “¿Por qué debería hacer todo eso? No está ni en mi naturaleza, ni en mi educación, ni en mis valores, ni en mi esencia y, por ende, no necesito hacer nada de eso”.

Ahí comprobé que la Religión sirve para algo: Mediante el miedo tiene atemorizados y restringidos a seres menos desarrollados, así no dan rienda suelta a sus instintos básicos, por lo que tratan de portarse bien, debido al miedo de un más allá que no entienden y que no pretenden entender, porque la religión también te impide pensar y cuestionar algo que ellos ya hayan dicho “caso cerrado, así son las cosas y punto”.

Con el tiempo aprendí a agradecer que mi madre me haya sumergido tan profundamente en la religión. Si hubiésemos sido de esos “Católicos de Sociedad”, mismos que sólo van a misa por eventos sociales y que saben lo mínimo indispensable de su religión, seguramente hubiera sido más fácil mantenerme dogmatizado. Pero como me adentre a las entrañas religiosas desde muy joven, también alcance el fondo muy rápido, lo cual me hizo rebotar hacia afuera, tan fuerte y tan lejos, que era una obligación abandonarla.

Cuando los creyentes se quedan dentro de la religión de una manera superficial, es más fácil que permanezcan en el rebaño, ya que no van a encontrar algo vital que cuestionar, todo lo toman como una “verdad bonita y utópica” misma que profesan mientras que sus acciones dicen otra cosa. De esos también vive mucho la religión, porque son mediocres al conformarse con una explicación en la cual no creen por completo, pero les da pereza cuestionar o siquiera intentar encontrar su propio camino.

“Cuanto menos se sabe, más fácil se conserva la fe” - Friedrich Wilhelm Nietzsche

La gente que profesa una religión, de manera fanática, se considera a sí misma “buena por decreto” y los que estamos fuera de ella somos “malos”. Si rezar, alabar imágenes e ir a templos fuera una solución para que todos fuéramos “buenos” ¿por qué no lo somos? ¿Acaso hay alguien que hace lo mismo pero para ser “malo”? ¿Cuántos narcotraficantes, políticos corruptos, asesinos, violadores, y demás siguen fervientemente una religión? Entonces ¿ellos tienen mejor moral que la mía por profesarla? De igual manera, de entre todas las religiones que se profesan en el mundo, ¿sólo los miembros de X creencia son buenos? ¿Y el resto?
            
Personalmente, más que seguir ciertos rituales, es más importante el respetar a tu prójimo (sin importar sus diferencias de opinión o creencias), porque las palabras se las lleva el viento y no hay nada más congruente que expresar las ideas a través de acciones concretas. No soy el “hijo del Diablo” por el simple hecho de no profesar una religión, ni soy un ser maligno o (tan) perverso, tampoco los voy a matar ni a violar a sus hijas, mucho menos voy a destripar a sus perros o robarme su dinero, ni quemar sus casas ni ninguno de esos prejuicios que tienen contra personas de distintas creencias a las suyas.

Creo que deberíamos modificar nuestra manera de conocer a la gente y no por el hecho de creer “X” o “Z”, garantiza cierto comportamiento. Trato de respetar al prójimo, si me respetan, respeto. No creo en eso de “poner la otra mejilla”, si me agreden me defiendo pero no tengo por qué agredir si no comparten lo que pienso y eso es más valioso que muchos ritos. Uno de mis principios de vida más básicos es “No hagas lo que no te gustaría que te hagan”.

Ningún fanatismo es bueno ni productivo, la obsesión (a lo que sea) es bastante nociva. Cualquiera es libre de creer o pensar en lo que quiera y, mientras no dañe a terceros, también es libre de llevar esas ideas cabo. He tenido distintas pláticas de este tema con personas fervientemente creyentes, pero no fanáticas, y hemos podido tener un diálogo respetuoso y nutritivo. Obviamente también hay personas cegadas por sus creencias y se cierran a escuchar algo distinto. El fanatismo muestra un nivel bajo de desarrollo, por identificarse con algo externo en vez de conocerse a sí mismo, y de ahí el nivel de violencia o intolerancia que demuestran demasiadas personas.

"¡Que desaparezcan para siempre esas horrorosas religiones que pretenden ejercer sobre nuestros corazones un poder absoluto" - Voltaire. 

El fanatismo eventualmente trae violencia, ya sea física o verbal. No soy nadie para prohibir o permitir que alguien crea en algo o en alguien, así cómo nadie más puede decirme en qué creer. Ojala creyeran con sentido común, que cuestionaran lo que se les dice y no lo tomen como un dogma irrefutable. Me siento más tranquilo con una respuesta que yo encontré y me satisface, en vez de creerme algo que alguien más dijo y que no se me permite cuestionar. Por lo mismo vivo más tranquilo desde que sé que no hay nada que rija mi vida y mis miedos disminuyeron al saber que no soy vigilado todo el tiempo, cuando comprendí que soy el único responsable de mi felicidad y mi paz.

Después de un tiempo como ateo “duro” o “puro” me fui tranquilizando y mi odio se fue reduciendo, me fui acostumbrando a todas esas personas que tenían las buenas intenciones de regresarme al “rebaño” o al “camino de la luz”, pero ya no les contestaba de manera agresiva, sino de manera educada les pedía que desistieran.

            Con el paso de los años me fui dando cuenta de algunas cosas que no tenían una explicación normal y que sentía que había “algo”, no necesariamente que rigiera nuestras vidas pero había “algo” que está más allá de nuestro entendimiento. Muchas personas lo etiquetan, lo identifican y hasta le asignan un nombre, con una autoridad basada en la egolatría de creerse divinos y esenciales como para clasificar esa “cosa”, esencia, ente, presencia, energía, aura o lo que sea.

Tengo muy claro cuándo me convertí en ateo pero, no recuerdo exactamente el momento en que deje de serlo, en realidad no me dí cuenta. Ciertamente no creo en su “Dios” de la manera en que la mayoría cree, pero hubo un momento en que note que algo existía, porque lo percibí, no porque me lo inculcaron como dogma.
 
“Es imposible iniciar un diálogo racional con una persona respecto a creencias y conceptos que no ha adquirido mediante la razón. Tanto da que hablemos de Dios, de la raza o de su orgullo patrio” – Carlos Ruiz Zafón (“El Juego del Ángel”)

Sólo me llego a clasificar como ateo cuando no tengo tiempo de explicar mis creencias o cuando capto que mi interlocutor no va a superar sus dogmas. En realidad ya no soy ateo, pase a convertirme en “agnóstico”, y lo entrecomillo porque es lo más parecido a lo que soy, pero no soy militante de ninguna asociación, ni nada por el estilo; porque cuando uno pertenece a un grupo y se identifica con él, se enajena con el mismo y luego mutan en mafias y grupos de poder con intereses distintos a los que motivaron su creación.

Mis pensamientos son propios y no es necesario clasificarlos en algo ya determinado, independientemente que sea o no aceptado, y es tan válido si la piensa un individuo o mil millones de seres humanos (aunque no creo que todos la crean, ya que la gran mayoría de ellos fueron adoctrinados y/o programados en creerlo). A fin de cuantas sólo los muertos, si es que aún tienen consciencia, sabrán si hay un más allá de esta vida, así que cualquier hipótesis es bastante válida.

No me considero “bueno” (en la medida de lo posible ya he tratado de evitar la clasificación de “bueno” o “malo”), sólo trato de ser productivo, a través de no perjudicar a nadie por el simple hecho de que no me interesa hacerlo. No me gusta hacer lo que no me gusta que me hagan, ¿es eso “bueno”? ¿Soy “bueno”? No me importa hacer el bien, sólo quiero estar tranquilo y en paz. No me considero ni “bueno” ni “malo” sólo soy un ser que desea existir con la menor cantidad de conflictos posibles.

Hace seis o siete años, me dí cuenta que hay hechos de la vida que sólo encuentran la explicación en la energía, así empecé a buscar qué era ese “algo” a nuestro alrededor, pero no como algo divino, sino como parte de la naturaleza y del universo mismo. Esa misma energía que podía sentir en ciertas personas tanto positiva como negativamente. Ahí inicie otro camino que no sabía que recorría y no tengo un rumbo definido, a través de platicas, lecturas, cursos, de convivir con cierto tipo de personas y comprobar que ciertas teorías energéticas tenían fundamentos.

"Rendirse ante la ignorancia y llamarla Dios siempre ha sido prematuro, y sigue siéndolo hoy." – Isaac Asimov

Hoy en día comprendo que el ser Ateo por el simple hecho de serlo es tan cuestionable como el ser religioso por el simple hecho de serlo; igualmente triste es cuando el ateo simplemente niega por negar como cuando el religioso acepta todo sin dudar y cree por creer y porque así fue adoctrinado. Ambas posturas son poco productivas, ya que están basadas en la irracionalidad, en la pasión y hasta en el odio de un camino que dicta “la única verdad”.

Así como las religiones son las principales creadoras de ateos, estos mismos le dan mucho poder a las religiones. Toda la energía que un bando invierte para intentar anular al otro en realidad lo acaba fortaleciendo, por lo que se forma un círculo vicioso y una co-dependencia, porque ambos se necesitan para existir. Por mucho tiempo fortalecí a la Iglesia, primero con mi devoción y luego con mi odio pero, he aprendido a rechazar discusiones con gente religiosa porque, al final, sólo va a quedar un disgusto, ahora que si se empeñan a discutir conmigo, les voy a dar gusto (al fin que tengo mucha experiencia al respecto).

Pero sí hay otros caminos o por lo menos el que encontré es distinto, porque no estoy encasillado o encerrado en un dogma ni negado a otras posibilidades. Ambos lados sólo escuchan cuando lo que se les dice es parecido a lo que ellos dicen pero, en cuanto perciben algo contrario, cierran los oídos e inician con los mecanismos de defensa tan bien asimilados por años de adoctrinamiento.

No me opongo a que la gente se organice en religiones, porque todos somos libres de hacer lo que más nos plazca mientras no afectemos a terceros. Lo único que pido es respeto para todos los que no compartimos sus creencias, que no se comporten como si tuvieran la verdad universal y, aunque así fuera, no se debe perder la civilidad. Se debe de tener respeto hacia el resto de seres que somos distintos, ya que la intolerancia humana característica es la principal creadora de violencia en este mundo y, me parece, tenemos violencia de sobra como para aún crear más.

“Por simple sentido común no creo en Dios, en ninguno" – Charles Chaplin

No me quita el sueño ser etiquetado, clasificado o identificado pero cuando la gente me pregunta en que creo, les digo que ateo pues es más rápido de entender a que explique mi concepto de “Dios”. No tengo que elegir a ningún grupo porque no es ninguna obligación afiliarse a alguna creencia. Soy lo que soy y creo lo que he razonado, y no espero que nadie más comparta mi creencia, es más, no necesito que nadie más lo haga.

Muchos me tachan de soberbio por ser Ateo/Agnóstico al negar algo que nos creó y toda la parafernalia que ya conozco de sobra. Yo la voltearía, puesto que todas esas personas que se atreven a clasificar y etiquetar algo que no entienden son más soberbias de lo que jamás podré ser.

Para cerrar la trilogía, en el siguiente ensayo les voy a explicar lo que entiendo o percibo de lo que los demás llaman “Dios”.

Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hebert, ya sabes que yo solo te comento en tus blogs más interesantes, y éste sin lugar a dudas es uno de ellos. Veo que citas a grandes personajes (Nietzsche, Sagan, Saramago, Séneca, Freud, etc.) que cuestionan la religión y existencia de Dios con argumentos interesantes, sin embargo por el otro punto de vista citas a tus compañeros de escuela (¡!), desde luego con un punto de vista muy pobre y miope. Valdría la pena también conocer los argumentos profundos de la espiritualidad.
Es una lástima que los valores espirituales/religiosos se queden limitados por el mero instinto del premio y castigo, el cual coincido contigo es el que dirige tristemente la conciencia ética de la gran mayoría. Pero la espiritualidad y religiosidad va más allá y no necesariamente de la mano de la ingorancia. Ahi difiero de tus lineas. un Abrazo. Mauricio MR.

Anónimo dijo...

MUCHA GENTE DICE: CREO EN DIOS DE UNA MANERA DISTINTA A LOS OTROS. CON LO ANTERIOR CONCLUYO QUE CADA QUIEN TIENE A SU DIOS Y EL LIBRO "CUANDO PIENSES VIVIRÁS ES UN MUY BUEN LIBRO PARA ADOLESCENTES. SALUDOS.

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Vaya, hace rato que no tenía un comentario "violento", y lo entrecomillo porque, en teoría, el comentario fue educado pero cuando leo que alguien escribe en puras mayúsculas es el equivalente a que estén gritando. Además también lo interpreto así porque me acaban de llamar adolescente por mis gustos literarios, lo cual no me ofende en absoluto porque: A) El hombre jamás deja la adolescencia y B) Creo que es una etapa intensa e interesante de la vida, si me mantengo ahí me sentiré halagado.
A pesar de que no te haya agradado el escrito, gracias por tu tiempo al leerme y comentarme (ojalá te animes a leer la tercera parte por si quieres saber en lo que creo).