viernes, 15 de marzo de 2013

Neoimperialismo


            Leyendo algo de historia a lo largo de los años, ingenuamente pensaba: “¡Vaya! ¡Cómo hemos avanzado! Ya no hay países invadiendo a otros y anexándolos a su territorio”. Desde hace un par de Siglos muchos se fueron independizando y, desde hace un par de décadas, muchos países “Frankenstein” se separaron, como los casos de Checoslovaquia (En República Checa y Eslovaquia), Yugoslavia (que se dividió en Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro) o la antigua URSS (dividida en 15 países).

De igual forma constatamos la reunificación alemana o, alguna vez, se habló de reunificar a las Coreas, cosa que se ve difícil por el momento o, recientemente, vemos cómo Cuba ha abierto las fronteras para que sus ciudadanos salgan al mundo.

            El país imperialista por excelencia de los últimos 200 años han sido los Estados Unidos, no en vano sus trece Colonias crecieron al quitarnos territorios a México, Francia, España e Inglaterra. En la actualidad ya no se anexan territorios pero, como son tan conscientes del “bienestar” mundial, intervienen Repúblicas Banana en donde el orden del “mundo libre” se ha perdido: Vietnam, Panamá, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Irak, Irán, Arabia Saudita y un largo etcétera.

            Claro que ellos argumentan que no se anexan a dichos países: llegan, hacen su desmadrito, ponen sus gobiernos y, algunos años después lo “abandonan” para que siga con su versión de una “buena vida americana”. La lectura inicial diría que hemos avanzado, porque ya se respeta la autonomía de los países, y los gabachos sólo cuidan que todos sean libres conforme a SU visión de lo que debe ser el mundo.

            Tal vez ya no se anexen territorios, pero más de la mitad del mundo les pertenece, tal vez no en la ley, pero sí en los hechos. Si uno se basa en la historia oficial, se podría pensar que las ambiciones megalómanas y el hambre de poder ha disminuido en el presente, y es que ahora hay organismos internacionales que defienden los derechos humanos, la integridad de cada país, sus tradiciones y su cultura en general.

En realidad nada ha cambiado, el imperialismo ha sido modificado y se ha sofisticado de una manera más sutil pero, en el fondo, igual de desleal a cómo era hace 500 años. Los países poderosos siguen sometiendo a los países desamparados, sólo que ahora se aprovechan de ellos al irlos a “desarrollar” para que se integren al “mundo libre” y, a la larga (MUY larga), estén en igualdad de condiciones que sus benefactores.

         “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos” – Porfirio Díaz.

            Vivimos en un país que está perfectamente sometido a los deseos del Patrón que tenemos al norte, el cual podría perfectamente invadirnos y anexarse el territorio para hacer crecer su extensión y poderío.

            ¿Por qué no lo hacen? ¿Acaso alguien se opondría? Los gabachos gustosos lo harían por la cantidad impresionante de recursos naturales que hay en tierras mexicanas pero hay un problema: los mexicanos. Con los xenófobos que son los gabachos (y el humano en general), con gusto se desharían a todos los “mexicans” para apropiarse de tan rica tierra, pero hasta ellos tienen límites y saben que no pueden aniquilar a 115 millones de almas sin que la comunidad internacional se ponga al brinco, además de que la esclavitud del siglo pasado está prohibida (ahora hay versiones mejoradas).

            Estados Unidos tendría que darle acceso a su sistema social, su seguridad pública, su sistema de salud, su infraestructura, sistema educativo y demás. Como se acaban de dar cuenta les saldría más caro el caldo que las albóndigas, ya de por sí tienen en su territorio a 20 millones de mexicanos “puros” sin contar a los chicanos (¡y se quejan de ellos!), es obvio que no van a querer incrementar el gasto y, peor aún, soportar a apestosos “Wet Backs” en su “inmaculado” país.

            Por eso los estadounidenses nos someten a través de la economía, de la televisión, de los tratados internacionales, los organismos internacionales, toda la inversión que hacen en sus países “amigos” menos afortunados. Nos hacen el favor de emplearnos y darnos una mejor calidad de vida (como si ellos no ganaran nada con ello), además de que amablemente nos traen sus productos y todos sus vicios sociales (adicciones, comida chatarra, consumismo, vacío existencial, etc.)

            Es por eso que los Gringos meten su cuchara en ciertas cuestiones que le son de importancia estratégica, como decidir quién es el presidente de México, ellos no se ensucian las manos, sólo mueven los hilos correctos para que su candidato sea electo, como lo fue con Salinas, Zedillo, Calderón o Peña Nieto. En el caso de Fox y Labastida, para los Estados Unidos no había gran diferencia, así que dudo que hayan influido gran cosa en ese proceso.

            México no nos pertenece a los mexicanos, le pertenece a los gringos y, aunque me purgue escribirlo, formamos parte del imperio gabacho, PERO sólo tenemos las obligaciones mas nunca los derechos. Somos una especie de gringos de tercera clase y es que ¿Cómo nos atrevemos (mexicanos salvajes, jodidos e infradesarrollados) a compararnos con sus majestades?

            La nueva conquista consiste en tener sometido a tus “amigos” de tal manera que los explotas sin tener que darles infraestructura, sólo la necesaria porque no quieren que les vuelva a pasar lo que sucedió con los japoneses que casi se les subieron a las barbas.

            Aunque ya no vienen a invadirnos físicamente, asesinarnos, esclavizarnos o dogmatizarnos, como hicieron los españoles, de todas formas estamos jodidos. Este país de mentiritas no es libre. Muchos gritan con toda pasión “¡Viva México!” cada 15 de Septiembre y se tragan esa patraña que somos libres ¡Pobres ilusos!

¿Cuándo ha sido el mundo un lugar justo? Las naciones poderosas siempre someten a las más débiles (primero por las armas y luego por el dinero). Lo mismo pasa con los humanos millonarios que se hacen aún más ricos al explotar la necesidad de los pobres. No es raro que las clases privilegiadas e influyentes reciben más beneficios mientras que las bajas sólo reciben las migajas que se caen de la mesa.

La historia indica que los opresores fastidian a los oprimidos, y ésa es nuestra propia cadena alimenticia: Para que haya alguien próspero debe de existir algunos jodidos. Pensar que todos podemos estar bien, sin excesos, sólo lo suficiente, debe ser la peor aberración que pueda concebir la humanidad, ya que nunca se ha dado.

¿Dónde quedan todos esos discursos que ven por el pobre y desamparado? ¿Por qué hay tanto dinero invertido en armas mientras gente muere en la miseria? ¿A alguien en realidad le importa que se esté muriendo gente en un continente abandonado como lo es África? O, lo que es peor ¿en sus propios países? La respuesta es ¡NO!, pero siempre vendrá el discurso políticamente correcto que dirá lo contrario y que nos afirmen que se están esforzando para hacer el mundo mejor (pero se les olvido aclarar que lo van a hacer mejor “para ellos mismos”).

            En este país no ha habido libertad desde hace más de 500 años, sólo pasamos de manos de un imperio a otro ya que, con la corrupción que caracteriza a más del 90% de los “mexicans”, resulta muy fácil negociar con nuestros corruptos gobernadores, tal vez el único que se salve sea Benito Juárez (a pesar de la tergiversación que hicieron del tratado McClain-Ocampo).

            En este mundo casi todos los países somos la perra de alguno de un círculo selecto: a parte de los gringos están Alemania, Inglaterra, China, Japón y Francia; estos son los que mueven los hilos. Hay otro pequeño grupo que no son sometidos pero, me parece, tampoco someten como Canadá, Australia, Corea del Sur, India, Nueva Zelanda y algunos países europeos. Finalmente estamos todos los demás (como en la Isla de Guiligan), viles actores de reparto que tocan al ritmo que les marcan los arriba mencionados.

            A fin de cuentas ese imperialismo está muy marcado, TODOS sabemos que así funciona el mundo pero NADIE lo acepta abiertamente. ¿Para qué nos hacemos mensos jugando a los países independientes? Creo que deberían haber cinco o seis regiones mundiales, o sea darle su pedazo a cada megalómano para que lo administre el país dominante y se desarrolle cada cual.

            Por ejemplo, siguiendo el sentido original de la frase “América para los americanos”, los gringos deberían administrar todo el continente.  A Francia le tocaría África, al fin que más del 50% de su población tiene ese origen. Europa (incluyendo Rusia y Turquía) se dividiría entre Alemania e Inglaterra. Asia se dividiría entre China e India, finalmente, las Coreas y Oceanía para Japón.

            Obviamente nos tienen tan bien adoctrinados con sentimientos nacionalistas que nadie aceptaría tales propuestas, empezando por los administradores propuestos. Acepto que México es un caso especial con la defensa de la cultura ya que, a pesar de la amplia contaminación gringa, hay mucha identidad y tradiciones netamente mexicanas que han soportado el paso de los siglos, cosa que no se puede decir en otros lares del planeta en donde anhelan el “American Way of living”.

            Ya no mataran indios ni se esclavizaran negros ni otras prácticas clásicas de la mal llamada humanidad. Esas actividades ya no son necesarias al ver cuánta gente, en los países infradesarrollados, muere en la ignorancia y la miseria, por hambre, por sed, por frío, por calor, por enfermedad o por violencia física. Este desequilibrio se presenta por los que amasan cantidades obscenas de riqueza económica, lo que ocasiona (por el equilibrio natural de las cosas) que haya quien no tiene nada.

            Alguna vez le pregunte a una mexicana con novio europeo “Supongo que prefieren vivir en Europa” pero, para mi sorpresa, me contesto de manera muy honesta “¡Para nada! La vida en Europa es muy cara y en México tienes muchos esclavos baratos”. Moralismos aparte, tiene lógica su respuesta. En Alemania se le pagan unos 8 Euros POR HORA hora a una persona que te ayude con la limpieza, cuando en México hay quien les paga unos 6 Euros por TODO EL DÍA. Además de que la alemana no lava ropa o plancha (eso significa otra tarifa).

            Esto mismo se ejemplifica con tanto servicio barato que uno encuentra en los países de Latinoamérica. Cuando fui a Cuba me sorprendí de lo barato que era todo (y eso que nos daban precio de turista). Ahí es donde radica la desigualdad, ya que en países desarrollados un fontanero, un eléctrico, un panadero, un taxista, un obrero y demás personas que ejercen este tipo de oficios, tienen acceso a un nivel de vida digno, algo que no pasa por estos lares.

            Esa desigualdad es la que aprovechan(mos) los círculos de en medio y arriba para sustentar el nivel de vida. Por lo mismo en lugares como Alemania, Japón, Inglaterra o Canadá, la vida es más cara PERO con la salvedad que la calidad con la cual viven es envidiable, pero ahí no es tan alevoso el sometimiento que hacen las clases de arriba de las de en medio o abajo, por lo que la mayoría puede vivir relativamente bien.

            Todos queremos un mundo más justo, pero queremos que “todos los demás” lo hagan, no nosotros, quienes no queremos sacrificar nuestro bienestar por una bola de piojosos, flacos, panzones y ojerosos. Nadie quiere que afecten nuestros beneficios y, no voy a mentir, tampoco quiero que me quiten lo que he ganado con mi esfuerzo. Todo forma parte de este sistema que está mal de raíz, ya que todos percibimos justo lo que nos ganamos con el esfuerzo propio pero, al ver el estado de la mayoría de la humanidad, te hace ver que hay algo mal en el sistema que reparte la riqueza mundial.

Creo que deberíamos preocuparnos, porque si sigue creciendo esa desigualdad social, tarde o temprano nos va a alcanzar una catástrofe, porque TODOS habitamos el mismo lugar, no es como que expulsemos a los jodidos de la Tierra para evitar que sus problemas nos alcancen.
           
            Todos hemos usado el speech políticamente correcto de que “Todos somos iguales”, de igual forma, todos reconocemos que tenemos derecho al agua, a los servicios básicos, a la comida, a un trabajo, a la educación, a la salud pública y demás aspectos para asegurar una existencia digna.

            Estamos de acuerdo en los derechos humanos, el problema radica en que nadie dijo cómo se debían lograr, ¿acaso se logra dándole a un indigente una moneda? ¿Quién puede culpar a quién? Ninguno de los que nacimos, en teoría, somos responsables “porque el mundo ya estaba así cuando llegamos”. Egoístamente lo digo, sin ser una persona rica, me ha costado trabajo tener lo que tengo y disfrutar mis gustos, y eso que no estoy tan enajenado por el sistema consumista.

            También hay quien acusa a los vagabundos argumentando que no se han preocupado por encontrar trabajo pero, honestamente, ¿Cuántos le van a dar trabajo a un indigente? Creo que menos del 1%.

            ¿Dónde radica la justicia y la injusticia? De acuerdo a las reglas que el sistema capitalista nos ha impuesto, cada cual es responsable de lo que tiene, y es su derecho tenerlo y disfrutarlo. Pero aquí llega otra pregunta ¿la gente miserable también se ha ganado su miseria? Es probable ¿Son huevones o son víctimas de las circunstancias?

            El único caso de alguien asquerosamente rico que ha donado la mitad de su fortuna es Bill Gates, aunque obvio lo hace por deducir impuestos, pero por lo menos ayuda en lugar de hacer tranzas como Carlos Slim que nunca donaría la mitad de su fortuna. A pesar de la donación de Gates, sigue siendo asquerosamente rico. ¿Por qué los demás no lo hacen? Porque el hecho de poseer les da identidad, es obvio que esa cantidad de dinero no se la van a acabar ni sus tataranietos llevando un nivel de vida asquerosamente opulento, pero el poseer tantos ceros les da “cache”.

Vuelvo a nivel de cancha, es muy fácil señalar a quienes poseen miles de millones de dólares, acusarlos de que tienen demasiado y den más a la humanidad es sencillo. Técnicamente, el planeta tiene recursos suficientes para que todos los habitantes del planeta vivan de manera digna. Para lograr eso, no sólo los que tienen fortunas obscenas, también los de clase media, deberíamos sacrificar algo de nuestro patrimonio para mitigar la miseria mundial.

Estimad@ lector@, ¿Usted sacrificaría la mitad de todas sus posesiones para lograr la igualdad en el mundo? Personal y honestamente contestaría “Yo no. Porque lo que tengo me ha costado trabajo y me lo he ganado con justicia”. Claro que no poseo una fortuna porque tampoco quiero ser asquerosamente millonario. Ahí entra el dilema de esta situación: ciertamente cada cual se ha ganado las posesiones que tiene (o eso quiero pensar), por otro lado, tenemos miles de millones de congéneres que están sobreviviendo en la miseria. Nadie pidió nacer en la pobreza, aunque sí hay muchos casos de gente que encontró el éxito saliendo de orígenes muy humildes.

¿Dónde está el punto medio? Por un lado hemos aprendido a quejarnos, y a muchos se nos ha educado a pelear o perseverar para obtener lo que queremos. Tal vez es justo lo que uno ha conseguido pero, por otro lado, es injusto que haya mucha población en condiciones deplorables. De ahí mi propuesta de dividir el mundo en cinco “Reinos”, ya que sería menos complejo repartir la riqueza entre menos entidades a nivel mundial, ya que se tendría que ver por menos intereses pero de mayor magnitud.

            ¿Dónde radica el bien y dónde el mal? Todos queremos que haya justicia, pero nadie quiere ser el primero en dar el ejemplo, todos queremos que alguien más actúe por el bien general. El dilema moral, existencial, ético, social y demás nos hacen realizar algunas actividades (Redondear centavos, darle una moneda a un niño que hace malabares, regalar ropa vieja o hacer pequeñas donaciones) para apaciguar la culpa, pero que nunca resolverán el problema. Como veo las cosas no vamos avanzar mucho en las siguientes generaciones, porque se están volviendo aún más egoístas que las actuales.

            Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

Genaro Becerra dijo...

Genaro.

H Men ! me gustó mucho, lo leo bien fundamentado, buena investigación.

Coincido contigo en muchos puntos, pero el que es un tema digno de desarrollo en otro escrito es la pregunta: ¿Cuándo es suficiente? Te aseguro que cuando llegues a contestar ésta pregunta iniciará en tí otro proceso ... El proceso de satisfacción que lleva ala plenitud y posteriormente a la generosidad.
Como generosidad no se entiende aventar billetes en las calles ... es dar lo mejor de tí a los demás.
Esto es un modo de vida sumamente satisfactorio.

Ana dijo...

Comparto la conclusión de Genaro sobre la generosidad.

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Excelente escrito, bastante duro pero completamente real.
Creo que es cierto que nos hacemos bien "güeyes" para cerrar los ojos a la realidad. También es cierto que no queremos ser nosotros los que demos ese primer paso y tal vez esperamos que los ricos avaros y los gobernantes poderosos lo den. Pero me queda clarísimo que tampoco lo harán.
Así que este tema, más que un tema político y de dominio entre países, recae en un tema personal, en el egoismo, en el ver solamente por nuestros propios intereses, en envidiar a los demás, en querer joder a los demás para tú estar bien.
Creo que muy pocos seres humanos pueden sentirse satisfechos con lo que han hecho para cambiar esta situación. Personalmente no estoy satisfecho con lo poco que he hecho, pero conozco casos que valdría la pena mencionar y poner de ejemplo a los demás.
Tal vez tenga que pasar algo trágico, como en las películas holliwoodezcas, para que cambie nuestro chip de seres "humanos".
Un abrazo, Daniel