lunes, 8 de abril de 2013

Los Sufrimientos del amor

           Cuando alguien llega a conocer a mi ex-esposa, invariablemente viene la pregunta “¿Por qué se casaron?” Tenemos personalidades tan opuestas que era obvio, tanto para nosotros como para el público espectador, que ese matrimonio era un craso error. De hecho recuerdo que alguna vez la regañaron agriamente en las pláticas prenupciales cuando fue la única al alzar la mano a la pregunta “¿Quién de ustedes se está casando con el divorcio en mente?”

            A pesar de todas las señales vistas y advertencias recibidas por parte de mis amigos y conocidos, me empecine en casarme. Lo preocupante no era eso, sino que mi propio sentido común, o intuición, me gritaba constantemente “¿Qué estás haciendo? ¿Acaso estás ciego? ¡No te cases!”. Dos veces intenté cancelar dicha unión y dos veces me deje chantajear, así que nos casamos contra toda lógica y sentido común.

            Después del divorcio tuve que lidiar con incontables “¡Te lo dije!” frase que trae un placer tremendo a quién la dice y una vergüenza terrible a quién la oye. Con el paso del tiempo aprendí a encontrar distintas explicaciones a mi fallido matrimonio, las tres más lógicas son: me case porque así estaba programado familiarmente, me case por despecho tras perder a mi primer amor y también me case porque sabía que me iba a divorciar, así aseguraba compartir el Status Quo de mis padres, al ser divorciado como ellos no me permitía ser mejor.

            Todo eso estuvo muy bien, mis cuentos eran convincentes y aprendí a perdonarme por haber cometido error tan grosero. Nunca pensé a volver a pensar sobre el tema, hasta que hoy tuve una especie de epifanía y, por fin, me di cuenta de la realidad: Me case para no morirme.

            A pesar de que nunca he sido tan miserable como mi tiempo de casado, y que con mucho gusto me hubiera suicidado, este descubrimiento es un verdadero shock para mí, considerando el lugar tan poco popular que ocupa el matrimonio fallido en mis vivencias.

            Como ya comente en otra ocasión, mi primer amor fue tan intenso, tan potente, tan ideal, tan perfecto y tan único que no sé cómo demonios sobreviví a la ausencia de dicha mujer. Cuando partió a Japón, la esperanza de escribirle, de hablarle y de, eventualmente, volverla a ver, es lo que me daban razones para seguir respirando. ¿Qué pasó cuando rompimos?

            Aquel fatídico Diciembre del 2002, yo era una piltrafa humana, no encontraba motivación en nada, trabajaba en automático, iba a mis clases con desgana y nada ni nadie me parecía que valiera la pena como para seguir con vida. Era un cascarón vacío, porque mi cuerpo seguía respirando, pero mi alma estaba agonizante.

            Al ser un espíritu a la deriva, creo que resoné con la necesidad de la compañera de trabajo que se sentaba frente a mí y, casualmente, empezamos a salir, lo cual desencadenó en el ya comentado matrimonio fallido.

            Un día desperté, a inicios de Junio del 2003. Era como si hubiese estado dormido durante largo tiempo, podrá sonar estúpido, pero fue el día que me di cuenta que me iba a casar. “¿Qué me voy a casar en Diciembre? ¿Cómo es posible que sea con ella? ¿Acaso estoy pendejo?”

Es curioso, pero a los seis meses de haber roto mi noviazgo, periodo que resultó ser mi duelo sentimental, es cuando recibí nuevamente mi consciencia. Es como si me hubiera metido en un capullo a vivir mi dolor y desconectarme del mundo. Fue el período que debía pasar para sanar mi corazón. Sonará irreal, pero no tengo recuerdos completos conscientes desde Diciembre del 2002 a Mayo del 2003, no recuerdo cuándo le pedí matrimonio, ni en qué momento se me ocurrió comprar una casa ni nada trascendental de esos seis meses.

A pesar de que recupere la consciencia, aún no había desarrollado mi carácter, así que acabe casándome en contra de mi voluntad . . . y pague las consecuencias. Nunca en mi vida he sentido alguna especie de gratitud a mi ex-mujer, de hecho la odie mucho tiempo después del matrimonio. Por primera vez en diez años tengo algo que agradecerle: Me salvó de morirme.

De no haberme casado, no tengo duda que a la primera oportunidad hubiera hecho alguna estupidez (bueno, otra además de casarme). Dice Fritz Perls que la vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas: Yo no quería casarme, pero lo necesitaba para no morirme de la pena. Fue un paliativo para distraerme del dolor y, a la larga, sanar mis heridas, justo a tiempo para lidiar con una unión que, en condiciones normales, nunca se hubiera dado.

Después de esta larga introducción y, aclarando que ni mi ex-mujer ni yo sentíamos amor el uno por el otro, ¿Por qué se titula este ensayo Sufrimientos del amor? Lo de los sufrimientos está claro pero ¿y el amor?

Como ya comente en otro escrito, recientemente mi vida se cimbró como no pensé que volvería a pasar, todo porque me enamore por segunda vez en mi vida. A diferencia de la primera vez, con esta mujer que le da sentido a mi existencia, estoy aprendiendo a ser más inteligente, sin dejar de sentir.

“Al primer amor se le quiere más, a los siguientes se les quiere mejor” – Antoine de Saint-Exupéry

A pesar de que ahora soy más maduro que hace once años, es increíble la potencia de sentimientos que experimento al lado de ella. Tanta es la pasión que siento que, en realidad, estoy muy desgastado emocionalmente.

Cada vez que escucho una canción de amor que me llega, me pongo a llorar; cada vez que tengo un pensamiento cursi sobre ella, me pongo a llorar; cada vez que me llega a decir algo lindo (voluntaria o involuntariamente) siento que el corazón se me incendia. En fin, estoy insoportablemente sensible.

Debo observarme constantemente para no permitir que mi mente vuele y empiece a fantasear. Ya me he cachado planeando los invitados para la boda, o cómo vamos a vivir, cómo van a ser nuestras vacaciones, en qué momento va a conocer a mi familia y demás ideas que, continuamente  debo ir ahuyentando de mi cabeza con un crudo “¡Cabrón! ¡Contrólate! ¡Apenas llevan un par de citas!”

Pero hay un pensamiento que trato de evitar a toda costa, algo que me podría llevar a límites insospechados, cuando la maldita incertidumbre me toma desprevenido y se expresa con una breve pero letal pregunta “¿Y si no se logra?”.

Me da pánico esa simple posibilidad, tanto que ya veo las primeras lágrimas en el teclado. Es algo que no puedo siquiera concebir, el hecho de que ella no comparta el resto de mis días es una idea que me destroza toda posible felicidad.

¿Cómo podría sobrevivir si no se da? No lo sé, tal vez la pregunta correcta sería ¿Valdría la pena sobrevivir si no se da? Creo que ya conocen la respuesta. No me puedo andar casando con la primera desconocida cada vez que me rompan el corazón, pero no puedo andar pensando en pendejadas cuando, siento, voy por buen camino con esta mujer tan ideal para mí.

Una amiga recientemente me dijo que soy muy duro conmigo. Haciendo un poco de consciencia, tiene toda la razón. Al igual que todos, he cometido muchos errores en la vida, varios de ellos imperdonables. Por los mismos me he castigado, me he exigido más de lo que debo y no me he recompensado como merezco. Al encontrar a la mujer maravillosa que tengo en la mira, por una vez he hecho las pases conmigo mismo, y me he aprendido a perdonar. Me digo a mí mismo que merezco ser feliz, que merezco estar al lado de esta mujer, pero ¿Qué creen? La vida no se trata de lo que te mereces, sino de lo que consigues.

A pesar de que a solas estoy insoportable, me siento muy orgulloso que a su lado me comporto de manera natural y segura, un hecho inusitado para mí. Con mi primera novia, nunca hice gala de inteligencia emocional, ya que sólo vivía para complacerla y dedicar cada segundo de mi existencia a que ella fuese feliz.

Cuando caes en esas actitudes que implica anular tu ser, normalmente acabas ahuyentando, agobiando o fastidiando al blanco de tu amor, misma a la cual le das hueva, porque no hay nada interesante en ti, un concepto que ya trate ampliamente en “La Oferta y demanda del amor

¿A dónde voy con todo esto? A pesar de que me estoy controlando bien para no desbordarme y ahuyentarla, también siento que es perfecta para mi esencia y comparte mi manera de ver la vida, pero no puedo dejarle las cosas tan fáciles.

Hace rato me hicieron notar que ella ha estado acostumbrada a ganarse lo suyo y a valorarlo por el trabajo que le ha costado. Tal vez suene estúpido, pero si le dejo las cosas tan fáciles, es poco probable que le interese estar a mi lado.

Hoy íbamos a ir al cine pero, por ocupaciones familiares, me canceló la salida y quedamos en posponerla para otra ocasión. Eso me lo dijo a la 1pm y hasta las 6pm me la pases suspirando por ella, hoy era feliz porque la iba a ver y, repentinamente, me arrancó las ilusiones con un mensaje de texto.

Me dí cuenta que no podía depender tanto mi estado de ánimo por lo que hiciera o dejara de hacer. Y esto no lo digo desde el orgullo, sino desde el lugar más amoroso que existe, porque quiero tenerla a mi lado, y quiero que esté convencida de ello. No la quiero por obligación o por lástima, por una vez en mi vida quiero que alguien esté conmigo de manera convencida y muy a gusto.

Obviamente no puedo ser rudo con ella, porque es tan dulce, tan delicada, tan fina, tan elegante, tan tierna y tan cálida, que me rompería el corazón hacerle algún tipo de daño. El Viernes pasado salimos a bailar y casi la lastimo en un movimiento, cosa que no me pude perdonar, por lo que me retire temprano para lidiar con mi culpa.

¿Cómo puedo hacer para mostrarme firme pero cariñoso? Honestamente no lo sé, creo que soy la persona más obvia del mundo en cuestión de emociones: cuando estoy feliz se me nota de inmediato, así como cuando estoy triste o, si alguien me desagrada, es fácil ver la animadversión en mi cara.

Como quiero compartir el resto de sus días, debo encontrar una solución a mi dilema. Si me entregó en bandeja de plata, el rechazo será cuestión de tiempo. Debo recuperar gran parte de esa inteligencia emocional de la cual he carecido en las últimas semanas de tanto llanto acompañado por canciones de amor.

En verdad odio que la naturaleza humana sea así: que anhele lo que es difícil y que se desprecie lo que es fácil, pero definitivamente no hubiésemos avanzado mucho sin esas actitudes.

La amo, más que a mi propia existencia pero, para poder disfrutar de su compañía, no debo ser tan obvio y debo quererme más yo. Y que mejor forma de demostrarme mi amor que teniendo un vínculo con la persona más importante que he conocido en mi vida.

            Alguna vez, cuando andaba pretendiendo a mi primera novia, un compañero de trabajo me dijo: “No le hagas caso y verás cómo cae redondita a tus pies”. Obviamente me pareció la mayor aberración que podía haber, ¿Cómo demonios iba a tratar mal a esa mujer que era mi todo? A favor de mi compañero voy a decir que no que quede con la chica.

            No la quiero dañar, moriría antes de hacerle algún tipo de daño, pero no puedo darle hueva tampoco, porque eso la alejaría de mi lado ¿Qué puedo hacer? No conozco el “qué” pero sí el “cómo”: inteligencia, audacia y decisión, debo pelear, morder, arañar y hacer todo lo que esté a mi alcance para conquistarla, debo tener la decisión que he carecido a la hora de “tirar a matar” y debo conseguir su amor como si la vida se me fuera en ello . . . . .y es que esa es la realidad: si no consigo su amor ¿De dónde demonios voy a encontrar el valor para seguir viviendo? ¿De dónde?


“Aquél que tiene un ‘por qué’ vivir, puede enfrentarse a cualquier ‘cómo’” – Friedrich Wilhelm Nietzsche 

            Hebert Gutiérrez Morales.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

VENEZUELA, 8 DE ABRIL DE 2014 QUE CASUALIDAD UN AÑO DESPUES. ESTAN JUNTOS?

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hace un año hubiese esperado que para estas fechas mis esfuerzos hubieran dado frutos. Tristemente la vida no funciona en base a nuestros anhelo. No, no estamos juntos (y es algo que duele en el alma)

Anónimo dijo...

he intentado escribirte y este sistema me sabotea, ya no se cuantas lineas he perdido ya; fija tu mente es q venimos a este mundo a evolucionar, centrate en q no te iras sin conocer EL AMOR, aunq duela, no sabes cuanto lo siento, puedo entenderte, yo sufro tambien por mi amor platonico

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Gracias por el sentimiento de empatía y solidaridad. Espero que tu historia acabe mejor que la mía. Un abrazo.

Anónimo dijo...

VENEZUELA. aha! ahora si tengo un poco mas de tiempo espero que estono se vuelva a borrar, te comentaba algo que me paso con tu escrito, empece por leer tu manera de relatar el final de la pelicula hecho en el cielo, en eso andaba, buscando quien me la contara segui con los temas de religion, concuerdo con muchas de esas cosas escritas por ti, luego consegui esto y con este ensayo hiciste que volviera a "enamorarme" de mi amor platonico (asi si es, aunque te suene absurdo)luego cuando empece leyendo tu ultimo escrito donde describes tu tristeza y dolor con solo el principio te odie, estaba muy enojada contigo, me hice dos preguntas: como un hombre tan brillante se enamoro solo? y la otra fue, como pudo dejar escapar a esa mujer sin luchar? ojo me dejo llevar por lo que lei, por eso digo que no insististe, pero bueno, animo, aun nos falta por descubrir que carajo vinimos a hacer a este mundo, un mundo de sufrimiento y dolor cuando se anda con los sentidos despiertos, yo creo en esa misma fuerza de la que hablas, la fuerza creadora de este mundo, creo en muchos "dioses" no en uno solo, te hago referencia a esto porq de seguro ellos deben estar como nosotros, tristes y dolido por todo lo que nos atrevemos a hacer, sentir y pensar! animo Sr. asi como las cosas buenas no duran para siempre, el dolor tampoco

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Muchas gracias.
De la película "Hecho en el cielo" puse el linke de Youtube en el ensayo (por si la quieres ver).
Me alegra que tengamos coincidencias en temas espirituales (mucha gente que religión es igual a espiritualidad y, desde mi perspectiva, no siempre debe ser así).
No creo que sea absurdo lo que escribiste, en temas del amor es inútil tratar de encontrar lógica a los sentimientos.
Es un halago que me odies ¿Por qué? Porque quiere decir que logre llegar a tus fibras sensibles y eso para mí es un halago como escritor.
Gracias por lo de "hombre brillante", mi ego y yo te lo agradecemos ;-)
¿Cómo pude dejar a tan maravillosa mujer? Creeme que lo intenté con todo lo que tenía, tal vez no fue suficiente, pero lo intenté con todas mis fuerzas.
Al final, de alguna manera, todo esto va a tener sentido en un futuro, ¿Cuándo? No lo sé. Lo mejor es seguir fluyendo en la vida y estar abierto a lo que pueda encontrar.
Nuevamente muchas gracias por leerme, por tomarte el tiempo en escribirme y por insistir en dejarme tus opiniones. En verdad lo aprecio.
Saludos, Hebert.

Anónimo dijo...

VENEZUELA, noooo, la religion no es sinonimo de q tengas los sentidos bien despiertos, quizas en sus inicios como tu mismo lo expresas fueron creada con un proposito muy bueno pero luego llego a ellas la corrupcion, que loco no? como dios veria bien a una religion que fue capaz de quemar, maltratar publicamente, entre otras cosas a seres de la misma raza por ser distintos?, como puede morar DIOS en un templo corrupto y no en mi casa? si sigo exponiendo mis preguntas me consumire un gran tiempo en esto... por eso coincido en gran parte con lo que expones aqui, pero eso es solo mi verdad, cada quien tiene la suya y su manera de ver la vida y vivirla...

VENEZUELA dijo...

VENEZUELA, con respecto al amor, ese coso no es tan complejo, somos nosotros los que lo formamos en un laberinto, le añadimos insertidumbre y locura, quizas por miedo al sufrimiento post-amor, creo que nuestro interes por manejar todo, por tener todo medido, exacto y sin alteraciones es lo que nos lleva a sacar esos calculos y viene la pregunta "y cuando se acabe? que sera de mi?" ya le ponemos el final sin aun empezar, lo calculamos, "si hago esto, me saldra esto?" le metemos al inteligente en cosas que son solo de sentimientos, emociones y sensaciones, no escuchamos a nuestro ser interior y creemos tener la inteligencia emocional para manejar todo a nuestra conveniencia, pero esto quizas no sea la verdad pero es lo que pienso, en mi caso puedo decirte que me deje llevar por la cabeza y los ojos y no le hice caso a mis emociones, escogi desesperadamente y erre,hoy despues de 14 años me retuerzo en el piso arrepentida de lo que hice y de lo que acarreo esa decision en mi vida, pero la VIDA aun no se me acaba por ende tampoco la fe y es esa ENERGIA de la que tu hablas que me mantiene de pie y esperanzada, sali de las tinieblas, estoy en la claridad, no como yo lo deseo, porque lo ideal seria compartir mi vida con mi amor, perooooo el existe, lo conoci, lo veo llorar, reir, jugar... tengo recuerdos de el, no es un personaje ficticio, no ando pensando "en realidad existira o solo soy una gafa pensando q el amor existe? si existe y soy de las pocas personas que ha logrado en estos tiempos conocerlo, no muchos tienen ese privilegio, es una buena manera de regocijarse en el dolor jajajaja... asi que animo, no trates de buscar afuera las respuestas q te dara solo tu corazon, en silencio, solitario, en paz, enfocate en esa ENERGIA que para mi son dioses, seres celestiales ;)

VENEZUELA dijo...

lo de hombre brillante lo digo porque no muchos tienen la capacidad de enfocar tan claramente su manera de pensar y ver las cosas, tambien me identifico contigo en eso de ser genial al escribir pero en persona me empastelo toda al querer explicar algo jajajajaja (escribir comentarios como en este caso, nunca he probado hacer ensayos o cosas asi)

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola mi querida Venezuela:
Sobre la religión, me parece que tenemos un punto de vista similar, así que ya no agrego nada.
Muchas gracias nuevamente sobre lo del hombre brillante, lo aprecio mucho (por cierto, tal vez deberías intentar escribir, aprovechando que ya tienes cuenta en Blogger).
Sobre el amor, comprendo exactamente eso que mencionas, de hecho lo expuse en un par de escritos “Neurosis por el control” y “La Trampa del Ego” de los cuales te dejo los enlaces por si te interesa leerlos.

http://hebertgutierrez.blogspot.mx/2013/04/neurosis-por-el-control.html

http://hebertgutierrez.blogspot.mx/2013/05/la-trampa-del-ego.html

Creo que tantos años nos programan en encontrar a la pareja perfecta que, cuando la encontramos, enloquecemos y queremos que todo salga perfecto, que no encuentre motivos para dejarnos pero, irónicamente, es esa misma actitud la que acaba ahuyentando a nuestra persona amada.

Al final debemos aprender que el amor no se puede controlar, no se puede predecir y no se puede someter. Para que sea auténtico, puro y productivo es algo que simplemente se dá, sin presión alguna. Espero algún día encontrar esa paz interna y madurez.

Muchas gracias por tus comentarios.
Hebert.

VENEZUELA dijo...

nooooo, creo que mentiria en esos escritos jajaja, despues que pasas las pruebas que te pone la vida te consideras un erudito en esos temas y de repente te encuentras solos o en una situacion similar a la que ya te sobrepusiste y caes de igual manera, te aprendes la teoria pero en la practica te tambaleas, jajajaja. aun me faltan muchos de tus ensayos por leer, me voy por los que me atraen en titulo primero, pero los leere te lo prometo, hoy no me gusta el rojo de tu blog me da tristeza, eso siento. lei tu ultimo ensayo y me provoca darte un coscorron en la cabeza, como perdiste la oportunidad de escuchar su vos o de simplemente volver a sentir sus ojos mirandote? eso te llenaria el alma segun mi punto de vista, pero preferirte esconderte en tu coraza para evitarte mas dolor eso es lo que percibi, disculpame si difiero de lo que sentiste o querias hacer sentir con tu escrito

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Pues sip, en cuestiones sentimentales creo que nadie nunca tendrá la razón absoluta, al final siempre hay mucho más que aprender y corroborar.
Sobre el color del blog, cada semana trato de cambiarlo para darle "variedad" ¿No te gusta? A mí me parece un color cálido.
Gracias por leer mis ensayos, si quieres puedo mandarte por mail el directorio de todos ellos, así podrías ver con más facilidad todas las locuras que he escrito.
Y sobre el coscorrón, es factible que lo tenga bien merecido, o tal vez no. No lo sé, fue un momento en que tuve que decidir, puede ser que tu impresión sea la correcta o tal vez la mía, o tal vez ninguna. No lo sé, no fue una decisión fácil, de hecho, ninguna la hubiera sido. No puedo negar que fue triste pero, en ese momento, fue lo que elegí y tendré que aprender a vivir con mis decisiones.
Nuevamente muchas gracias por el interés en mis ideas. Un abrazo.

VENEZUELA dijo...

HOLA CABALLERO, TIENES RAZON QUIZAS YO TE DESCRIBO UNA SITUACION DE LAS QUE HE VIVIDO Y TU ME DARAS TU OPINION DE COMO HUBIESES ACTUADO, QUE QUIZAS NO CONCUERDE EN NADA CON MI ACTUAR, ES DIFICIL, A VECES NOS PASEAMOS MIL VECES EN NUESTRA IMAGINACION POR UNA SITUACION PUNTUAL Y MAQUINAMOS HASTA LA FORMA DE SENTARNOS Y CUANDO LA SITUACION SE PRESENTA ACTUAMOS COMPLETAMENTE DISTINTO A TODO LO PLANEADO. DISCULPAME, VEZ LO QUE TE DIGO? DESPUES QUE UNO PASA LAS COSAS SE CREE EL SABELOTODO Y CON DERECHO A RECRIMINARLE A LOS DEMAS SU ACTUAR, QUE LOCO NO, ME DA HASTA VERGUENZA ESTA ACTITUD DE NOSOTROS LOS HUMANOS. CADA QUIEN ES DUEÑO DE VIVIR SU DOLOR O SU ALEGRIA COMO MEJOR LE PAREZCA Y ALLI LA VERDADERA PAZ... ME PARECE FINO QUE ME ENVIES TUS LOCURAS, ESTOY DE ACUERDO... PERO AYER ME DI CUENTA DE ALGO, TE ESTOY JUZGANDO SIN TERMINAR DE LEER TUS ESCRITOS Y LOS LEO SIN NINGUNA CRONOLOGIA, TE RESPONDO ALGO Y DESPUES VEO Q YA HABIAS ESCRITO ALGO SOBRE ESO JAJAJAJA

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola: Perdón por la tardanza al contestar, día ocupado en la oficina.
Creo que mientras uno esté consciente de las consecuencias de sus acciones y tome la responsabilidad de sus actos, no habrá decisiones buenas y malas, a lo más, productivas e improductivas. Muy probablemente cometí un error grave al no saludar a mi amada, o tal vez fue una decisión excelente, eso no creo saberlo ahora, tal vez nunca lo sepa.
No te voy a negar que pude haberle dicho “Adiós” y seguir mi camino y nada hubiera pasado. Cuando pensé en ello me entristecí un poco, pero ya no hay remedio.
Al final todos tenemos la vida que merecemos, producto de nuestras decisiones y cómo afrontamos las situaciones que se nos presentan.
Y no te preocupes por juzgarme ¿has conocido a algún humano que no juzgue? Creo que no existe ninguno. Además no me lo tomo a pecho, al contrario, me siento halagado que muestres tanto interés en mis escritos.
Un abrazo.

miguellini jimenez dijo...

Hola Hebert, por accidente entre a tu pagina y al empezar a leer me parecio estar leyendo un escrito de un escritor famoso como octavio paz y al ver que eras tu pues dorpresa me gusto tu escrito en parte soy como tu en cuestiones del amor aunque aprendo de lo que escribes, recibe mis mas afectuosos saludos tu lector M. Jimenez mjlaconexion@hotmail.com

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Muchas Gracias por tus palabras tan amables Miguel, no creo ser merecedor de ellas, pero me halagas con que me las dirijas. Creo que todos sabemos esos sufrimientos que uno se causa en nombre del amor,sólo que no todos las expresamos de la misma manera. Al final la mayoría resonamos con las mismas sensaciones, con la esperanza de lograr la anhelada relación. Un gran abrazo y gracias por leerme y comentarme. :-)