lunes, 15 de abril de 2013

Neurosis por el Control


            En los pasados días estuve simplemente insoportable, me revolqué en un infierno de sufrimiento provocado exclusivamente por mi mente y mi florida imaginación, sufriendo por una mujer que me ha flechado el alma.

            ¿De dónde provino todo ese sufrimiento? De mi necesidad de control, de la incertidumbre de saber qué es lo que piensa y siente, si siquiera se fija en mí o no me dedica ningún pensamiento. Toda mi angustia viene del hecho que no puedo controlar sus sentimientos, que todo está en el aire y eso trituró toda mi cordura . . . . . hasta la semana pasada.

            Hace siete días inicie con un sufrimiento intenso y, muy dentro de mí, la parte consciente que aún me quedaba se cuestionaba con frustración “¡Maldita sea! Después de tantos años de trabajo psicológico y ¿este imbécil no ha aprendido nada de las relaciones sentimentales?”. Afortunadamente esa partecita consciente no se dejó aplastar por el aluvión sentimental que se desbordó en mi interior y, poco a poco, fue retomando las riendas de mi psique, calmando a las aguas de la tempestad amorosa que acontecía en mi ser.

            Empecé a recuperarme desde el Jueves pasado y hoy estoy plenamente consciente y con la totalidad de mis facultades. No cabe duda que el enamoramiento induce a una locura temporal pero muy intensa que es difícil de contrarrestar.

            He llegado a la conclusión que sólo puedo influir en lo que está a mi alcance: mi manera de comportarme, mis acciones, mis palabras, mis ideas y mis sentimientos, nada más. No puedo influir en ella ni en nadie más (aunque en estos momentos ella es el único ser que me interesa del planeta).

            Como manifesté en un escrito pasado “Pierdes la cabeza, pierdes a la chica”. Sea o no mi pareja, no puedo obligarla a nada. Así fuésemos novios, no puedo dar por sentado ninguno de sus sentimientos, no puedo estar seguro que la felicidad actual va a ser perpetua por el resto del tiempo. Así fuésemos esposos, no puedo basar en un papel que sus sentimientos seguirán sin cambio alguno.

            Así que la incertidumbre de hoy es la primera de, espero, distintas que puedo experimentar en el futuro. Creo que ése es el principal problema en las rupturas sentimentales: dar como algo seguro a la pareja, y dejar de procurarla.

            Debo evitar perder la cabeza, es un error que debo prevenir a toda costa, tal vez si me dice que sí, pueda darme el lujo de fantasear y vivir ese amor intenso, pero aun así debo mantenerme en mis cinco sentidos, y no porque no la quiera, al contrario, me importa tanto que por eso mismo voy a obligarme a estar en el estado más consciente de toda mi vida.

            Sin importar que se dé o no la relación, debo mantenerme en mí, debo seguir amándome más yo, porque si me pongo a sus pies, lo cual suena muy romántico, puede resultar contraproducente, porque corremos el riesgo de crear una relación codependiente que sólo trae sufrimiento a ambas partes.

            Quiero tener una relación seria, madura, productiva, bonita y MUY larga con ella, no quiero tenerla a cualquier costo, porque si eso significa que ella o yo suframos, prefiero que cada cual siga su camino en busca de algo mejor.

            Obviamente sigo peleando por ganarme un lugar en su vida, pescando cualquier oportunidad que tenga para pasar algo de tiempo a su lado. Lo que me fastidia bastante es “medirle el agua a los frijoles” para no hostigarla pero tampoco que reciba el mensaje que no me interesa, quiero estar presente sin que se sienta acosada, y eso es algo muy difícil de adivinar en las mujeres.

            Algo tengo muy claro, lo que siento por ella no creo que lo sienta por mí, desconozco que piense o sienta ella por mí, pero la intensidad que siento por ella no creo que sea recíproca. Aun así, ése no es motivo para claudicar, mientras haya una posibilidad, voy a seguir intentando pero, por primera vez en mi vida, voy a actuar de manera consciente, sin desbordarme sentimentalmente.

            Afortunadamente ya viví mi infiernito la semana pasada, uno de tres días que me las hizo ver negras. Es mejor que viviera uno breve y así limpiarme de esas actitudes inmaduras y ahora sí enfocarme en esta mujer que me quita el sueño.

            Se dé o no se dé, no voy a perder la cabeza, tanto por ella como por mí. Porque tanto ella y, principalmente, yo merecemos un Hebert consciente que tome buenas decisiones y no unas muy románticas y bellas pero que no aportan nada a un potencial vínculo sentimental. Para mantener una relación productiva (de cualquier índole) es imprescindible que estemos en nuestro yo, que seamos conscientes de nuestra esencia, sólo así lograremos algo perdurable.

            Sé que mañana la voy a volver a ver en clase, sé que otra vez me derretiré al ver sus ojos y perderme en su sonrisa, sé que me hipnotizará con su hermosa voz (nunca en mi vida había escuchado voz más linda y dulce) y sé que durante hora y media seré el más feliz del planeta lo cual se reflejará en mi cara de estupidez; puedo permitirme sentir todo eso, pero debo estar consciente y no dejarme embriagar por todas esas sensaciones que provoca en mí, porque ésa es mi motivación para ser consciente: quiero que ella ilumine todos los días del resto de mi vida.

            Hebert Gutiérrez Morales.

5 comentarios:

Yoghurt McCloud dijo...

Realmente resulta difícil aceptar que los sentimientos del otro escapan a todo lo que podamos hacer. Gracias por esta reflexión Yoghurt.

VENEZUELA dijo...

la pelea interna entre lo "que pienso que debo hacer" y lo "que siento que debo hacer", los humanos siempre sacamos cuenta sobre lo sentimientos, ojala nos hubiesen enseñado a TODOS que debemos hacer lo que nos dicte el corazon, seguir nuestros instintos y no lo que salga de nuestra mente calculadora, aqui tambien coincido contigo los pensamientos sobre lo que creemos que siente y piensa nuestro ser amado nos aturde y nos dominan al puto de perder la cordura solo por dar por hecho que nosotros si sabemos como amar y sentimos mas que ese otro ser, OJO yo esto aun no lo he dominado me desequilibra sacar cuentas sobre un hecho que aun ni sucede y me lleno de temor creyendo que solo yo tengo la verdad absoluta y lo que pienso es lo que se materializara, pero ahiiii voy superandolo, poco a poco

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Creo que aunque nos enseñen a seguir nuestros sentimientos en lugar de nuestra cabeza, muchas veces, el anhelo por asegurar al ser que hace nuestra vida especial acaba rebasándonos. Y es que uno enloquece al creer que la vida ha adquirido sentido por esa persona, y por eso queremos asegurarla en nuestra vida. No sé cuántas personas en realidad sepan esto, ya tengo 37 años y en este último intento de relación pareciera que tenía 17, por toda la incertidumbre, inseguridades, sufrimientos y tantas cosas que, en teoría, ya había superado. Creo que al final, lo que debemos procurar es querernos, madurar y ser más conscientes, así es posible que (algún día) no caigamos en las redes de la desesperación y aprendamos a estar con la persona amada sin tener que poner nuestra vida en juego para asegurar que se quede a nuestro lado. Un abrazo.

VENEZUELA dijo...

si nos enseñaran a TODOS a seguir nuestros instintos como los animales no tendria cabida la duda si seremos correspondidos o no, simplemente se dara el clip entre las dos personas y de alli en adelante a "vivir" esa es mi utopia, el ser humano es el unico que se golpea dos veces con la misma piedra y nos creemos seres super desarrollados a todo el resto existente... Eso que describes es delicioso, la ansiedad del amor, nos vuelve locos nos descontrola tanto que la alegria nos asfixia, pero q seriamos sin esos sentimientos que nos elevan o nos destruyen? no seriamooooos nadaaaaaa, a que vinimos a este mundo? por eso lo bueno no dura para siempre pero lo malo tampoco es eterno

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Pues sip, al final, aunque nos creamos seres racionales, son los omnipotentes instintos los que tienen la última palabra en nuestra vida. De hecho escribí algo de ello en el ensayo “Los Instintos y la moral”, uno de mis favoritos, el cual puedes leer en la siguiente liga

http://hebertgutierrez.blogspot.mx/2011/10/los-instintos-y-la-moral.html

Ciertamente, sin esos sentimientos e instintos, dejaríamos de ser humanos y la vida dejaría de ser interesante.