sábado, 4 de mayo de 2013

Cavilaciones con Wolf’s Rain (Yoko Kanno)


            Después de hacer Bici, me siento plácidamente a comer. Para ambientar mi comida pongo el Soundtrack de la serie “Wolf’s Rain” de una de mis artistas preferidas: Yoko Kanno.

            Mientras escucho la delicia conocida como “Rakuen” de inmediato surge una pregunta en mí “¿Qué tengo de malo?”. La pregunta la planteo con toda calma, sin dejo alguno de victimez o tragedia. Tengo 36 años y mi historial sentimental es francamente deplorable: un noviazgo de un mes, un matrimonio que nunca debió ser y algunos amagos de relación que jamás fructificaron.

            ¿Qué será? Seguramente tiene que ver que soy muy impaciente, tengo tanta carga sentimental que, a la primera oportunidad, me desbordo con singular alegría, lo cual acaba ahuyentando a las féminas que pretendo. Pero debe haber algo más.

            Trato de verme de manera objetiva, lo cual ha de ser humanamente imposible pero, aún así lo intento. Sé que tengo bastantes cualidades, de hecho casi todo el mundo me las recalca y aún así, pareciera que no es suficiente para atraer una fémina a mi lado, ya no digamos mantenerla en ese lugar.

            Algo que siempre me ha frustrado es el hecho de que he visto una cantidad impresionante de mujeres valiosas con tipejos que no valen ni la décima parte de ellas. Eso me hace ver que la fuerza está involucrada necesariamente. De ser así, ¿por qué la mayoría de las mujeres clama por un hombre contrario a los machos con los que se acaban relacionando?

            A estas alturas me doy cuenta que ya estoy escuchando “Heaven’s not enough”, el cielo no es suficiente. Para los que creen en un más allá, la frase no tendrá significado (o tal vez sí). No necesito promesas de una vida más allá, no me interesa un cielo, quiero tener paz y felicidad en este mismo plano existencial.

            Ya son muchas personas del trabajo, donde paso la mayor parte de mi tiempo, que me dicen que ando bajo de pila desde hace un par de meses. ¿Qué puedo hacer? No es como que pueda prender el switch de “Feliz” a voluntad para ser lo dicharachero que solía ser, además no me nace esa vitalidad que tenía antes.

            ¿Acaso ella me robó mi felicidad? ¡Nop! Gracias a ella conocí otro tipo de felicidad, por lo mismo si no está presente creo que sólo soy un cascarón de lo que solía ser.

            Va a sonar ridículo, pero no pedí enamorarme, en verdad no lo estaba buscando. Claro que me alegro de haberla conocido y creo que es lo mejor que me ha pasado hasta el momento, pero antes de conocerla vivía en una burbuja en donde creía ser feliz. Ahora vivo en constante incertidumbre.

            De pronto identifico las notas iniciales de “Strangers” una belleza que combina lo casual con lo íntimo. A veces me visualizó a su lado, pasando momentos maravillosos, en otros ratos me visualizó despidiéndome y poniendo fin a esta situación, lo cual me rompe el corazón. Sé que ambas posturas son totalmente estúpidas, inútiles y desgastantes, por eso trato de mantenerme distraído en cualquier otro tema.

            ¿Pensará en mí? Me queda claro que no siente lo mismo que yo pero ¿me dedicara algún pensamiento o le será totalmente intrascendente mi existencia? La segunda opción me destroza el alma tan sólo de vislumbrarla.

            La extraño, eso es un hecho. A veces me pregunto hasta donde llega la dignidad y en donde comienza el orgullo. Como ya escribí en ensayos anteriores, tengo un plan y de acuerdo a sus reacciones, veré si me retiro o continúo en mi travesía para conquistar su corazón. ¿Acaso estoy siendo el mismo mocoso impaciente que he sido toda mi vida?

            Una vez perdí dos años pretendiendo a una mujer a la que no le interesaba. Tuve la oportunidad de acabar todo al tercer mes, pero no fui fuerte y eso me costó mucho tiempo, dinero y dolor.

            Por otra parte, la primera vez que en realidad me enamore (aparte de esta), pequé de orgulloso en el único momento en que ella pedía mi comprensión y, cruelmente, se la negué para cerrar el ciclo de manera violenta.

            ¿Por qué no soy paciente cuando debo serlo o firme cuando es necesario? ¿Cómo saberlo con ella? A veces creo conocerla y a veces me sorprende de manera muy grata.

            Al escuchar “Friends” se me sale una lagrimilla, ya no lloro como la semana pasada, también ha de influir que no la he visto en días, y me duele su ausencia. Como quisiera verla a diario, estar ahí cuando amanece y apapacharla antes de dormir. “Amigos” ella quería que lo fuésemos primero, supongo que así me iría conociendo, pero el impaciente de mí se alarmó al percibir esas señales.

            Alguna vez Rosy, la mejor amiga de Harumi, me dijo: “El problema de ser tanto tiempo amigos es que uno ya no te puede ver como pareja después” En ese entonces me alarme y acosé a la pobre Haru hasta que aceptó ser mi novia, ¡pero ya llevábamos 6 meses saliendo! ¿Qué me pasó en esta ocasión? Me ganó la desesperación, no quería que me viera sólo como amigo y ahora no sé si siquiera me ve como eso.

            He perdido mucho terreno, todo lo que había ganado lo perdí en un momento de imprudencia. “Tell me what the Rain knows” es una de mis canciones favoritas de este Soundtrack, una belleza en unas breves notas, dice mucho en unas cuantas líneas. El sentimiento que le pone Maaya Sakamoto a la interpretación vocal es sublime, auténtico e, inevitablemente, me acaba conmoviendo.

            ¿Qué estará pensando sobre mí? ¿Tendré alguna oportunidad? O ¿Estaré descartado por completo? Sé que de saberlo las relaciones y el cortejo romántico dejaría de ser divertido. Pero como nunca ha sido divertido para mí, me gustaría saberlo. Sólo para terminar con la incertidumbre. Quiero saber si tiene caso que me aplique con todo o si debo retirarme con dignidad.

            “Run,Wolf Warrior, run” es otra canción que me encanta de este Soundtrack. Por alguna razón me tranquiliza el alma. Creo que nunca he sido propiamente un guerrero, siempre me ha gustado hacer mis planes y mis previsiones para tener que luchar lo menos posible. Tal vez ahí haya estado mi problema todos estos años: luchar.

            Soy bueno para huir pero no para pelear. Ahora debo luchar: contra mis demonios, contra mi impaciencia, contra los prejuicios que ya le desperté y contra el recuerdo de su exnovio. Nunca me ha gustado pelear pero ella lo vale, vale eso y mucho más.

            A fin de cuentas todo lo que vale la pena en esta vida cuesta bastante trabajo. Dicen que si las cosas importantes de este mundo fueran fáciles, cualquiera las haría. Ahí está la fuerza que mencionaba párrafos arriba: por eso los patanes tienen más éxito que yo, porque llegan con fuerza y las mujeres valoran eso en su hombre. No quiere decir que me deba convertir en un Neanderthal para conquistarla, porque ella es muy delicada, a pesar de tener mucha vitalidad. Creo que la parte gentil ya la tengo, ahora debo mostrar más decisión, mostrarle que estoy dispuesto a estar a su lado, aunque sea como amigos.

            “Amigos” como le temo a esa palabra. De pronto inicia “Go to Rakuen”, otra belleza musical llena de sentimiento y una dulce intimidad. El romanticismo a flor de piel es lo que trae esta canción tan serena y hermosa. ¿Cuál es el riesgo de ser su amigo? Que me vea como tal y se acabe relacionando con alguien más, algo que me resultaría doloroso en exceso.

            “Amigos” eso es lo que somos en el mentado Facebook, una cuenta que cerré pero, debido a temas que ya aclare en un escrito anterior, tuve que reabrir. Cuando entro tengo la esperanza que le haya puesto puso algún “Me gusta” o escrito algún comentario en mis publicaciones, pero ya no hay señales de interacción de su parte. Me encantaría cerrar esta maldita cuenta pero, por el momento, no es una posibilidad factible.

            Recibo un mensaje de texto, de pronto se me ilumina el corazón con la posibilidad de que sea ella, pero sólo es mi hermano sobre unos depósitos que me va a hacer. ¡Iluso! ¿Por qué te tendría que escribir?

            El próximo Martes es importante, ese día pretendo llevarla a su casa después de clase, y platicar sobre todos los planes que tiene desarrollándose. Va a ser mi punto de partida y ahí veré cómo vamos reaccionando.

            “Paradiso” es de mis canciones favoritas, no sólo de Yoko Kanno, sino de toda mi vida. Es prácticamente imposible no sentirse tocado por la esencia de esta canción, por su simetría, su perfección, su delicadeza, su privacidad, su romanticismo, su configuración tan orgánica, en resumen, una muestra del genio humano. Fantaseo que algún día la escuchemos tomándonos una copa de vino, en completo silencio, sólo viéndonos a los ojos y saber lo que cada cual siente, en una comunicación que no requiere de palabras.

            ¿Qué tengo de malo? Absolutamente nada. Vamos, no es que sea perfecto, tengo mis detalles como todos, pero creo que soy un excelente partido. Todo ha sido entre una mezcla de mala suerte y falta de inteligencia emocional. Sé que ya cometí mi primer error grave con ella, pero he reaccionado de manera diferente a otras ocasiones. Por alguna razón, muy dentro de mí, siento confianza; no puedo explicarlo, pero creo que puedo lograrlo. ¿Acaso me estoy engañando o es un presentimiento real? Supongo que el tiempo, y mis acciones, lo acabarán aclarando.

            Finalmente, creo que voy a comprarme la serie de Wolf’s Rain, porque el Soundtrack es simplemente maravilloso.

            Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

GUILLERMO ESTUDILLO dijo...

Gracias por tomarte un tiempo de tu tiempo para leer mis pequeñas reflexiones y darme tu punto de vista
Con respecto a la ''paja'' no puedo prescindir de ella, es mi estilo,y por lo que concierne a la puntuación casi lo publico casi a la primera-debo tener mas rigor-
Estoy leyéndote y por falta de tiempo lo hago por por pequeños lapsos,- eres de reciente descubrimiento- y me percato de tu
estilo, que desde mi punto de vista es esquemático, estructurado,
y documentado y eso tiene un valor
Mi estilo es bohemio y gitanón, aunque quiero decirte que también
fuí universitario hace 40 años.En fin Hebert seguiré leyéndote.Ah yo
fuí parido -en Oaxaca y tengo mucha familia en Veracruz-tenía que
poner la nota discordante,fiel a mi estilo, y eres muy bueno en lo que escribes. Todo es imaginación.
familia en Veracruz