miércoles, 1 de mayo de 2013

Distracciones


            ¿Acaso cada vez que la veo debo de escribir algo? Así pareciera. ¿Estoy destinado a escribir sólo sobre ella? No lo creo aunque, por el momento, no hay otro tema de interés en mi cabeza. Obviamente va a llegar el punto en donde debo escribir de otras cosas, sino el blog se va a transformar en una especie de “Novela en línea”, que es lo que ya parece en este punto pero ¿Qué puedo hacer? No puedo escribir sobre algo que no me nace. Por eso mismo deje de publicitar el blog, para poder escribir a mis anchas sin que nadie me moleste.

            Siempre he dicho que el correr me libera ideas y el nadar sentimientos. Ayer en la tarde nadé antes de ir a clase de salsa. Mientras me deslizaba por la alberca me daba cuenta, en una nostálgica felicidad, que ya no soy el mismo de antes. Claro que el Jueves pasado me revolqué en todo mi sufrimiento, pero en verdad lo ameritaba, ya que no fue algo tan insignificante. Cada día que pasa, después de mi “gracia”, me siento más fortalecido por lo que, mientras nadaba, me decía a mí mismo “Hebert, puedes sobrevivir” y, efectivamente, puedo sobrevivir.

            Es algo triste, porque antes podía, literalmente, morirme de amor. Ciertamente estoy enamorado de ella con locura y pasión pero, me parece, he aprendido a amarme. Habrá quien diga que soy un cínico, habrá quien opine que estoy madurando, e inclusive habrá quien afirme que no estoy realmente enamorado, pero eso nadie lo puede saber, porque sólo yo sé lo que siento cada vez que la veo. Me tranquiliza ver que puedo seguir adelante, no quiere decir que sea lo óptimo o deseable de mi parte, pero es una opción presente.

            Como comente en el escrito anterior, cerré mi cuenta de Facebook, la cual se mantuvo así poco más de 24 horas. El que fuera tan corto el tiempo resultó muy frustrante, porque hice ese movimiento de manera auténtica, tranquila y honesta; ya había superado mis apegos, angustia y codependencia a dicha red social. Había trabajado durante mucho tiempo para abandonar al asesino de tiempo y vida ¡y lo hice! El problema fue el tiempo en el cual llegue a dicha decisión.

            Cerré la cuenta tres días después de “El Evento” que podría arruinar mi felicidad (situación que voy a revertir), por lo que el Lunes fui vapuleado en terapia: “Parece que estás huyendo. Ella no quiere un niño cobarde a su lado, quiere un hombre” fueron las palabras que me sorrajó mi psicóloga. “Aunque lo hayas hecho desde un lugar maduro, ante sus ojos eso se puede leer como una niñería”.

            En verdad me odie por tener que volver a abrir la mencionada cuenta, pero comprendí que lo dicho en terapia era cierto: todo era cuestión de “Timing”. No es que cierre la cuenta, eso lo puedo hacer cualquier otro día, pero no tenía que ser tan cercano a lo que vivimos la semana pasada.

            Aunque haya reabierto el maldito Facebook, “casualmente” su interacción hacia mis posts se murió desde el Jueves pasado. “¿Por qué debo tener abierto un canal en dónde ya no tengo contacto con ella?” Aquí el hecho es que note que no he cerrado la cuenta ¡Es una auténtica estupidez! SIN EMBARGO, al vivir en un mundo en donde la apariencia es más importante que la esencia, tenía que volverla a abrir. Ya después me conocerá y no serán importantes las apariencias.

            Igual y ya no me vuelve a postear nada, aunque hubo un día en que me posteó una hermosa canción en el muro. Esa ocasión, sin la necesidad de verla, me hizo tan feliz por esa simple publicación. :’-)

            Cuando reactive mi cuenta del Face, me dí cuenta que un par de amigos se habían vuelto novios, tras meses saliendo en plan de amistad. Me sentí feliz por ellos pero, por alguna razón, también me entristeció un poco “Hebert, ¡no mames! En verdad, ¡No mames! ¿No podías, por una vez en tu vida, ser paciente e inteligente?”. Comentaba en terapia que, de no ser por mi fallido matrimonio, la idiotez que hice hace una semana sería la más grande de mi vida.

Mi amiga Lesly es la única persona (además de mi terapeuta) con la que voy a hablar de este tema, y es que hay muchas “amigas” con las cuales estoy encabronado, ya que sus palabras eran de apoyo pero sus actitudes y deseos eran totalmente contrarios a mi felicidad, pero ese tema no lo voy a tocar por el momento.

            Cuando platicaba con Lesly sobre la situación que pasó la semana pasada, me interrumpió y me dijo: “¡Hebert! ¡No te atrevas a dejar esa clase de baile! Independientemente que te guste o no bailar ¡No te atrevas a huir!” Lo chistoso es que aún no le había comentado mis planes ¡Y ella ya me había leído! No cabe duda que Les me conoce muy bien, ¡y tiene razón! Ya no puedo seguir por la vida con decisiones imprudentes y radicales. ¡Tengo que ser más inteligente!

            Regresemos al momento después de nadar. Mientras me bañaba (ayer el agua estaba especialmente turbia) llegue a la conclusión de que efectivamente podría seguir adelante: Este mundo está diseñado para distraernos de nuestro vacío existencial, por lo que siempre habrá viajes, ropa, NFL, trabajo, casas, status social, situaciones familiares, leer, escribir, ver películas y demás actividades con las cuales me puedo enajenar y dejar de pensar. Ése es el problema con este mundo: uno piensa que está “viviendo” cuando, en realidad, sólo estamos distraídos.

            Y me pregunto, ¿qué es peor? ¿Ahogarse en sufrimiento o pretender que uno vive? ¿Vivir consciente del dolor o vivir engañado? ¿Es deseable encerrarse en una rutina que nos amolda para encontrarle sentido a un mundo que carece del mismo? Creo que es muy cínico preferir volverme un autómata sólo por eludir el sufrimiento y pretender que la vida tiene sentido sin mi amada.

            Desde que me leyó la cartilla el Jueves pasado, he trabajado para blindar mi corazón y no perderme en el dolor, aunque no lo hice de manera consciente. Cuando llegue a clase, note la coraza de protección. A pesar de ello, cuando la ví, como ha sido desde la primera vez, me fascinó pero, a diferencia de las anteriores, ahora la veía desde un lugar más objetivo, un poco más lejano y más seguro, y es que mi corazón estaba muy bien protegido y reforzado.

            Toda la clase estuve muy bien contenido, en ningún momento me desbordé, no me comporté de manera impropia o confianzuda. Simplemente me porté como un alumno más. No fue a propósito, pero así se dieron las cosas.

            El blindaje fue maravilloso, no por restringir mis sentimientos (que ha de ser de los hechos más lamentables de la vida). Al estar desde un lugar más aislado, la pude ver de una manera más terrenal y objetiva, lo cual fue increíble: es impresionante su carisma, su atractivo, su gracia, su dominio de los aspectos del baile, la seguridad con la que lleva la clase, sus ocurrencias, su simpatía, su dulzura y el buen ambiente que promueve con su sola presencia.

            Voy a ejemplificarlo así: Mi cerebro encierra al corazón y le dice “Déjamela a mí muchacho, tú sólo observa” así que mi cerebro quiso irla a desmitificar ¡Y también se enamoró de ella! Es imposible no enamorarse de esta mujer, tiene una personalidad arrolladora que es más impactante con su belleza física y, afortunado de mí que la he visto, con una esencia interior aún más bella.

En verdad estaba fascinado contemplándola, era chistoso, a pesar de estar loquito por ella ¡me enamore doblemente! Esta vez desde un lugar más cerebral. Sé que suena estúpido y muy trillado pero, es la primera vez que conozco a alguien así. Ella es impactante, de inmediato quedas prendado, es imposible no quererla ¿En qué demonios estaban pensando los novios anteriores? ¿Cómo demonios fueron tan imbéciles para dejarla ir? Aunque no niego que me alegro de ello.

Acabó la sesión y, por alguna razón que desconozco, no nos va a dar clase mañana, así que voy a tener toda una semana para bajarle un poco al blindaje. Sé que, conforme se vayan desarrollando los eventos, iré decidiendo, ¡pero no puedo estar tan blindado! También debo tomar el riesgo de volver a sentir. Claro que me puedo blindar todo e ignorar mis sentimientos, irme alejando paulatinamente y dejarla como un bonito recuerdo, mientras me reintegro a la vida rutinaria de un autómata, engañándome con una felicidad vacía. Eso sería muy fácil, huir siempre es fácil, lo que en realidad requiere valor es quedarse a pelear. Necesito soltar un poco el corazón, por lo menos conmigo, ya que no es natural, ni sano, contener los sentimientos.

           “Si no tiene nada que temer, un cobarde no se distingue en nada de un valiente. Y todos cumplimos con nuestro deber cuando no nos cuesta nada. En esos momentos, seguir el sendero del honor parece muy sencillo. Pero en la vida de todo hombre, tarde o temprano, llega un día en que no es sencillo, en que has de elegir” - George R.R. Martin “Juego de Tronos”

Extrañé irla a dejar a su casa, me hubiera encantado platicar con ella, saber cómo estuvo su día, cómo le va en sus coreografías y cómo van sus otros proyectos. Extrañé perderme en su mirada. Estuve a punto de mandarle un mensaje diciéndole eso ¡pero no! Esta semana no debo hacer ningún otro movimiento, en la siguiente volveré a moverme con algo de precaución. Por lo menos, en esta primera semana, debo seguir sus deseos al pie de la letra, ya después iré posicionándome de nuevo.

¿En qué consiste la vida? ¿En recolectar dinero, hacerte de un nombre, subir de status social, viajar, comprar y poseer? Por lo menos así está diseñado este mundo, y así fui criado gran parte de mi vida. No puedo mentir y decir que a partir de ella cambie, porque ya traigo esta dinámica de cambio desde hace un par de años. Lo que sí me ha dado ella es una certeza, me confirma que esta vida puede valer plenamente la pena, y no tiene nada que ver con lo material o social.

De pronto veo la estupidez en la que estoy cayendo cuando pienso en dejarla, ¿Acaso estoy pendejo? Soy de esos que no tiene miedo a morir pero sí a vivir. ¡Qué idiota es estar dispuesto a dejarla! Pero aún más idiota es ¡Tener miedo a pelear por ella! Cuando ella le da un significado totalmente radical a mi existencia.

Sé que me dijo muchas cosas el pasado Jueves. A lo largo de mi existencia he creído fehacientemente todo lo que me han dicho las mujeres, lo cual normalmente acaba siendo contraproducente, porque logro resultados totalmente opuestos. Mis propias amigas mujeres me lo corroboran “Hebert, una cosa es lo que decimos, y otra cosa es lo que sentimos. Ni nosotras mismas nos entendemos” y eso me trae a la cabeza una frase de Ruiz Zafón que dice “Una cosa es creer en las mujeres y otra cosa muy distinta es creerse lo que dicen”. No puedo afirmar que nada de lo que dijo fuese cierto, pero estoy seguro que no todo lo es; de hecho tuvo que ser dura para ponerme un límite (ya que me desborde tan flagrantemente).

Si me derroto a mí mismo por el primer error que cometí, estoy perdido. El problema que tengo ese ese méndigo “Timing”, así como aconteció con el cierre temporal de mi cuenta en el Facebook (que si ella lo llegó a notar, el daño ya estará hecho). Ese “Timing” correcto en el cual debo volver a “picar piedra”, a mostrarme, a preguntarle sobre sus cosas y, poco a poco, reposicionarme en su plano visual. Ese “Timing” que nunca he desarrollado.

Creo que ahora me duele más, inclusive que en la propia adolescencia, no haber tenido novia en mis años escolares. Hoy anhelo haber tenido esa experiencia desde más joven. Al tener mi primera novia a los 24 años, siento que perdí una década de aprendizaje. Por eso mismo, aunque soy 11 años mayor que mi amada, en realidad no hay tanta diferencia entre la experiencia que ella pueda tener y yo, de hecho, es factible que ella sepa más de relaciones que lo que yo sé. En verdad me enoja y me frustra, pero no puedo hacer algo para revertirlo, así que sólo me queda mi intelecto y lo que he trabajado con mi inteligencia emocional.

A veces me pregunto en que acabará toda esta historia, ¿Acabará como siempre? O por una vez, por una sola vez, acabara distinto. Sobra decir en dónde tengo puestas todas mis esperanzas, pero más que éstas, estoy poniendo todas mis acciones. Me gustaría viajar al futuro y entrar al blog, para ver qué va a pasar y cómo se va desarrollando. No sé si en verdad lo haría, porque parte de ser hombre es forjar mi propia vida, tomar responsabilidad de mis actos y esperar que ella reaccione favorablemente. A mí sólo me toca lo mío.

Ayer en el trabajo, alguien me compartió una aventura sexual que tuvo el fin de semana pasado. Ya no me sorprenden dichas historias, porque es la delicia de los machos pregonar sus “hazañas” y “conquistas”. El tipo en cuestión tuvo un trío con dos mujeres “sabrosísimas” y contó su vivencia con orgullo, ya que fue muy casual y su esposa no tiene forma de comprobarle nada porque está bien cubierto por otro evento.

En realidad no le estaba poniendo mucha atención, sólo me decía hacia mis adentros: “¡No puede ser! Sujetos como éste están casados (quiero pensar) con el amor de su vida o alguien cercana a ello. Tienen hijos, disfrutan de una vida familiar ¿y yo por qué no? ¿Qué hicieron estos tipos para merecer a sus mujeres? O, mejor dicho, ¿Qué hicieron las mujeres para merecer a sujetos así?”

En el taller de Constelaciones Familiares del Sábado pasado, platicando con Nathalie, hija de mi terapeuta y con la cual me llevo súper bien, evidenciábamos que los hombres normalmente no van a trabajo terapéutico porque creen no necesitarlo, y se me salió decir “¡Pinches hombres! ¡Todos son iguales!”. Nathalie, en algo que me encantó, me pregunto a rajatabla “¿Tú eres igual Hebert?” y le respondí de inmediato y de todo corazón “No Nathalie, no soy igual que ellos” Admito que no sólo respondí con orgullo, también con algo de frustración, debido al éxito que tienen el resto de mis congéneres.

Eso me recuerda algo que me dijo mi amiga Lesly, tal vez el halago más bonito y honesto que alguna vez me hayan dicho: “¡Pinche Hebert! La verdad es bien difícil quererte pero, una vez que uno te quiere, ¡lo hace para toda la vida!”. Sé que soy una persona difícil, a veces ni yo mismo me entiendo y me gustaría saber el por qué actúo como actúo. Pero no sólo soy difícil, también soy distinto. Creo merecer una mujer extraordinaria como mi amada, tengo la altura esencial, moral y personal para ser su pareja.

Han sido muchos años de complots que me he autoinflingido, y tomo plenamente mi responsabilidad. Si logro relacionarme con ella, como se dice coloquialmente “Me voy a rayar” y ni yo me la voy a creer, pero creo merecerla, porque no soy una persona cualquiera. Ayer comí con una amiga y, tras intercambiar muchas ideas, me dijo: “Hebert, ¡vales un chorro la pena! Cualquier mujer sería afortunada de estar contigo” Sólo le respondí un “Gracias” de manera hablada pero, mentalmente le contestaba “No quiero a cualquier mujer, ¡Sólo quiero a una sola!”.

Y vuelvo a preguntar ¿En qué consiste la vida? ¿En acumular cosas materiales? ¿Acaso no es mejor acumular sensaciones, sentimientos, gratitudes, vínculos, lealtades, amores y experiencias? Nunca en mi vida había estado ante alguien tan importante para mí, ¡y estuve a punto de echarlo a perder! Pero aún tengo una oportunidad de regresar y reposicionarme.

Tengo miedo, mucho miedo. El miedo mayor es que no se logre, pero también temo reintegrarme a esa programación, en donde uno cree encontrarle sentido a la vida por trabajar, tener dinero, viajar, vestir de traje y tantas tonterías sin sentido. Debo evitar que esa dinámica me atrape y me permita el engaño de decir que eso es vida. Gracias a ella abrí los ojos a lo que en realidad es vida: ELLA es VIDA. No sé cómo demonios puedo estar tranquilo en estos momentos, sabiendo lo vital que me es. Pero, a pesar del miedo, me encuentro tranquilo.

¿Para qué le he escrito todos estos ensayos (y los que faltan)? Además del desahogo, desde el primero que le dedique, sirven como Bitácora. Este blog es una especie de registro de mi vida, de mis ideas, de mis locuras y demás. Sin embargo, todos los escritos que le he dedicado (con este ya van once), los escribo simultáneamente a ambos, con la esperanza de que ella también los lea. Espero que los conozca muy a la larga, porque si lo hace pronto crece la posibilidad que sea porque me despedí.

Regresando a la plática con mi amiga Lesly, me hizo un regalo tan bonito, que casi me pongo a llorar en la oficina. Para los que no la conozcan, Les es una mujer inteligentísima y con un sentido común impresionante, pero es algo reservada con sus sentimientos. Le comentaba “Todo esto que platicamos está bien documentado en el blog para que dentro de veinte años” y ella continuó mi frase “Le digas ‘Mira todo lo que me hiciste sufrir infeliz’ mientras lo leen juntos”. Cuando sacó ese comentario, me conmovió bastante, ¡Muchas gracias por ser mi amiga Les!

Así que mi querida NaNi, si estás leyendo esto (Que espero que algún día lo hagas), me encantaría que lo hicieras a mi lado. Pero ya sea a mi lado o a solas, quiero agradecerte TODO lo que me hiciste sentir, toda la intensidad que me provocaste: desde las risas hasta las lágrimas, desde el sufrimiento hasta el gozo, desde los momentos más maravillosos que me regalaste hasta los más miserables (que estos me los hice sentir yo). Quiero agradecerte por haber nacido y también quiero agradecerte que, independientemente de lo que pase en el futuro, lo poco o mucho que me hayas abierto de tu ser, has sido mi mayor tesoro, he sido inmensamente feliz desde que te conocí. Y quiero que estés segurisimisimisimisimisimisima (perdón por tomar tu palabra prestada) que TE AMO.

Hebert Gutiérrez Morales.

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