jueves, 9 de mayo de 2013

El mejor amigo (Parte 2)

            “You gotta get in to get out” – The Carpet Crawlers (Genesis)

            La noche del Martes la volví a llevar a su casa ¡y fui tan feliz!

            Admito que estaba un poco asustado, me parecía que durante clase me estaba evitando a propósito, y eso me rompía el corazón. Así que, al llegar al final de la sesión, le pregunte con toda la naturalidad que me fue posible “¿Quieres que te lleve a casa?” Y aceptó con una sonrisa en los labios que me hizo la noche.

            A pesar de tener identificado mis anhelos egocéntricos, no puedo negar la alegría que me da llevarla nuevamente a su casa. Me hace feliz disfrutar de su plática y poder hacer algo por ella.

            Empecé por preguntarle si había tomado clases de canto, ya que tenía una voz muy hermosa (por precaución tuve que decir “muy bonita” para no delatar lo que ella ya sabe), además de que entona muy bien y lo hace con mucha gracia. Rió sonoramente y me dijo que no, de hecho ella considera que lo hace mal (sacrilegio enorme), así que le dí argumentos para constatarle su bonito cantar.
            

            En clase me dí cuenta lo excelente maestra que es, así que le sugerí (en el camino) que debería irse a Estados Unidos, Canadá o Europa para dar clase, lugares en donde sería apreciado su talento y le redituaría más que quedarse en México. Hice esta observación con mucho amor, superando mis anhelos; claro que me encantaría mantenerme a su lado siempre, pero amaría aún más que cumpla sus sueños y desarrolle todo su potencial.

            En el camino me detuve en el primer Oxxo que encontré, algo que le extrañó. Durante la clase expresó tener antojo de un mazapán, así que no podía dejar pasar la oportunidad de consentirla un poco. Aunque se resistió al inicio, aceptó el mazapán ¡y eso también me hizo muy feliz!

            Creo que me pase “un poco” porque le compre cuatro, sólo me aceptó uno, diciéndome “los otros me los guardas para cuando me vuelvas a dar ride” Mi alma rebozaba de alegría cuando dijo que la iba a volver a dejar (La felicidad existe).

            Fue una noche tan bella, platicamos todo el camino, como si nada hubiese cambiado en los últimos días. Reconozco esa dulzura natural que  emana,  totalmente auténtica, no sentí ningún dejo de reclamo o alguna precaución hacia mí. Además de amarla, la admiro profundamente, a pesar de las cosas duras que le ha tocado vivir, no se ha amargado en su esencia, por lo que su energía es muy dulce y positiva. Tengo mucho por aprender de ella.

            Seguimos platicando al llegar a su casa, logre convencerla que me recitara algunas líneas de la obra de teatro que está ensayando, la verdad es que sus parlamentos son muy profundos, y ella les da el matiz indicado, la intensidad e intención ad hoc al sentimiento de su papel.

            ¿Acaso es tan perfecta? ¿O será que la veo con ojos de amor? Creo que no la he podido ver con otros ojos desde que la conocí, lo único que puedo regular es el control de mis sentimientos para que no se desborden.

            Logre convencerla que me cantara algunas canciones con su preciosa voz. Me duele que no reconozca que tiene esa cualidad, todo producto de una maldita sociedad que nos enseña a magnificar nuestros defectos y minimizar nuestras cualidades.

            Me compartió lo que había experimentado en días pasados en un concierto al cual fue,  las distintas catarsis que vivió durante el mismo. Me platicó un poco de sus planes futuros, en los que se incluyen una estancia en el extranjero. También le compartí un poco de lo que sentí, gracias a una película, respecto a mi papá putativo, y el hacerme consciente de los anhelos por tener hijos. Platicamos de las proyecciones que uno tiene hacia esos hijos futuros que pueden o no llegar. También le dije que la admiro y envidio, ya que es una artista de tiempo entero, mientras que yo lo soy de a ratitos, y eso es una vida auténtica, cada vez más rara en esta sociedad.

            En fin, platicamos y platicamos hasta que nos dieron las 12:30AM y, aunque me hubiera encantado platicar hasta el amanecer, disfrutando de su inigualable compañía, sabía que la tenía que dejar descansar, había tenido un día pesado y difícil, pero tiene una inteligencia emocional tan desarrollada, que no se enganchó con sus problemas.

            ¿Qué se supone que estoy haciendo? Transitando el único camino que tengo libre hacia ella: su amistad. Intenté de manera alocada irme directamente por el premio mayor y no tuve éxito, ahora sólo me queda un camino para el cual soy muy bueno pero que siempre he tenido mis reservas.

            Todo el mundo me ha dicho, sin excepción, a lo largo de mi vida: “Hebert, que la chica que te guste nunca te vea sólo como amigo porque, de lo contrario, ¡ya valiste!”. Creo que me he comprado eso como una verdad irrefutable y así lo he actuado.

            Está mal que lo diga pero, considero, soy un excelente amigo, aunque no lo soy con cualquiera, porque soy muy selectivo. Haciendo un poco de memoria, no siempre me ha ido mal al ser el amigo; de hecho, con mi primera novia sin quererlo ni planearlo, llegamos a ser muy buenos amigos al inicio, lo que me valió relacionarme con ella a otro nivel al final. También, como comente en otro ensayo, hubo otra amiga a la que pretendí en un inicio, me rechazó, pero seguimos siendo amigos para que, al final, se diera una breve relación sentimental que no esperaba y que acabó con la amistad.

            No tengo de otra, debo arriesgarme, si quiero acercarme a ella sólo puedo hacerlo (por el momento) como amigo, y por mi está bien mientras tenga la posibilidad de estar cerca. Así que, de entrada, he atado los anhelos, sentimientos, carencias y expectativas. Es como si me desarmara del todo y entrara tranquila y desnudamente a su mundo. ¿Es mucho riesgo? ¡Por supuesto! El peligro es que sólo me vea como un amigo o un hermano, pero también tengo los chances que me conozca más.

            La frase que puse al inicio tiene una razón de ser. Como puse en el primer escrito de “El mejor amigo”, tenía muy claro que no quería ser sólo eso, era un camino que quería evitar, ahora debo sumergirme por completo en ese rol con la esperanza de emerger como algo más.

Debo controlar el miedo, abrirme a lo que pueda ganar y estar consciente de lo que puedo perder. Aunque en realidad ya no hay mucho que perder, ya sabe lo que siento por ella, así que esa es una ventaja porque, aunque ya no lo mencione, estoy seguro que es algo que tiene presente.

            Por lo mientras, puedo disfrutar de su hermosa compañía, que me llena de vitalidad. Cada vez que platicamos tan tarde, duermo entre cuatro y cinco horas, en lugar de las ocho acostumbradas, pero al día siguiente me siento tan feliz, que no resiento la falta de sueño. Le estoy tan agradecido por toda esa felicidad que me regala sin que ella lo sepa.

            Es más, hasta he hecho las pases con el Facebook, ¡porque ya volvió a interactuar conmigo! Creo que la plática de la noche del Martes limó asperezas y me ha perdonado (aunque ella dice que no había nada que perdonar).

            Intente un ataque frontal y me salió el tiro por la culata, ahora debo replantear mi estrategia y entrar de a poco, de manera segura, que no sea violenta para ella y, tal vez, es factible que me pueda dar alguna oportunidad, es el único chance que tengo por el momento.

            ¿Qué es lo que tiene esta mujer? ¿Cómo es capaz de hacerme actuar de una forma que, normalmente, evitaría a toda costa? Ella lo vale, me motiva a hacer cosas que antes eran impensables: salir a bailar seguido, sacrificar horas de sueño, aprender a medirme con la comida, aprender a ser paciente y, cuando vuelva a salir el tema, ser capaz de esclavizarme a un Smartphone con tal de estar en contacto con ella.

            Como mencione en el escrito anterior, debo dejarla ser, ella tiene sus sueños y debo encontrarme un pequeño nicho en su vida, y estoy dispuesto a tomarme el tiempo que sea necesario para lograrlo. De entrada me siento muy feliz, porque me recitó parte de sus líneas y me cantó algunas hermosas canciones con esa voz que tanto amo. Estos tesoros los conseguí por ser su amigo . . . . y algún día seré algo más . . . . . todo es cuestión de inteligencia y perseverancia.

            Hebert Gutiérrez Morales.

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