jueves, 23 de mayo de 2013

¿Olvidar?


El pasado Martes estacione el coche y me dirigí a clase. Dos metros antes de la entrada escuche su voz y no me dieron ganas de entrar. Me dije a mí mismo “Podrías largarte ahora, y no la volverías a ver, dejarías todo esto atrás. Entre más pronto lo acabes, más pronto te vas a recuperar”

Fue una oferta tentadora pero soy alguien disciplinado y que cumple su palabra, así que debo cumplir mi compromiso de (por lo menos) dos semanas, así que entre y la salude naturalmente.

“No gana el más fuerte sino el que resiste más. El yunque sobrevive al martillo” – Alejandro Jodorowsky

Este último rechazo que recibí de su parte ha tenido un efecto tranquilizador potente, lo comprobé al verla, o tal vez ya estoy desgastado de tanto intentar (aunque intentarlo mucho no quiere decir que lo esté intentando bien).
           
            Uno de mis Manga (no es error ortográfico, se escribe igual el plural en japonés) favoritos es “Death Note”. Sin ahondar en el argumento, hay un punto de la investigación en donde el protagonista está a punto de ser atrapado así que, en un movimiento intrépido y sobrenatural, ¡borra su memoria! Con ello se zafó de todas las evidencias de sus enemigos y, en el momento adecuado, recupera los recuerdos ¡y acaba con su rival! Esto lo logró gracias que se posicionó con el otro bando.

            Obviamente deberían conocer todo el contexto de la historia, ya que al contar este breve pasaje, pareciera que es algo sin sentido. Fantasías aparte, es una idea que ha permanecido constante por un par de días en mí

No quiero borrar la memoria cognitiva, pero puedo intentar borrar la emocional. Dicen que el amor es una decisión así que, en teoría, desenamorarse también tendría que serlo ¿no? Lo malo es que la decisión de enamorarme fue plenamente inconsciente, no fue algo que yo decidiera.

“¿La quieres conquistar mostrándole tu enorme pasión? A la olla que hierve ninguna mosca se atreve.” – Alejandro Jodorowsky

¿Podré desenamorarme y ser sólo su amigo? Esa sería una solución ideal, así podría estar auténticamente a su lado, sin percibir amenaza alguna y un día, sin que lo note, se daría cuenta que me necesita más de lo que quisiera admitir. Sueño guajiro pero nadie me puede culpar por intentarlo.

¿Me será posible acostumbrarme a sólo verla como maestra y amiga? ¿Podré adormecer estos sentimientos y enterrarlos? ¿Qué es más deseable? ¿Vivir contemplando al amor de tu vida de manera silenciosa? O ¿Irte con dignidad, con la seguridad de serle fiel a un sentimiento y a tus principios? Me refiero al sentimiento que Fernando Delgadillo expresa en “No me pidas ser tu amigo”.

            Algo tengo muy claro, me quede o me vaya, debo acabar con todo el sufrimiento que me he causado mismo que, de alguna estúpida manera, mi inconsciente cree que hay una forma única de hacerlo: irme.

Eso fue lo que pensé durante la clase del Martes: “Hebert ¿qué demonios haces aquí? ¿Por qué no nos vamos?” Uno de los momentos más tristes en la vida de alguien es no encontrarle sentido a algo que está haciendo. Aunque ya no le encuentro sentido seguir yendo a clase,  tampoco le encuentro sentido dejarla, por lo que me siento atorado en una trampa que yo mismo provoque.

“Cada mente cree que sus limites son la realidad. Porque vive en un pozo, el sapo niega la existencia del mar” – Alejandro Jodorowsky

La gente me sigue diciendo que sigo bajando de peso, así que me checo y efectivamente baje otro kilo ¿Cuántos llevo desde que la conocí? ¿Ocho o nueve? Creo que ya no importa. Personalmente no me molesta, ya que es un trauma de mi niñez el estar gordo. Lo que sí me preocupa es que también está bajando mi rendimiento en clase porque siento cansando al final (aunque corriendo y nadando me siento mejor que nunca). Lo que ya no tengo claro es que si estoy bajando por amor propio o simplemente me estoy dejando consumir por esta situación. Tal vez esto último que acabo de escribir no tiene sentido pero, de alguna manera, siento que es cierto.

Constantemente me repito que hay que dejar el dolor y sufrimiento a un lado, mismo que me he provocado. Sé que si dejo la clase y la dejo de ver, me voy a distraer fácilmente en este mundo diseñado para ello, además de que huir siempre me ha resultado fácil. Lo realmente difícil es quedarse y pelear hasta el final, es algo que sólo he hecho una vez, y resultó en el mejor mes de mi vida hasta ese momento, con una felicidad plena, profunda e irreal.

Al terminar la clase me enteré que ya viene su maestro, lo cual me queda muy bien, porque va a ser un mes de entrenamiento intensivo para ella (algo que me dijo en alguna de nuestras platicas). Eso me da una justificación perfecta para no buscarla, por los ensayos extenuantes. Con eso en mente puedo tomarme un descanso emocional de tanto desgaste que me he provocado en estos meses. Si fuera físico, no hay problema, lidio con él perfectamente, pero el emocional es algo que te merma pronto y de manera profunda.

¿Algún día en la vida dejaré de ser tan duro conmigo? Esta idea de alejarme es un claro castigo que trato de imponerme. No niego que también mis sentimientos se dejarían de ese sube y baja y, aunque tristes, tendrían una constante sobre la cual irse recuperando. ¿De qué me sirve tanto orgullo? ¿De qué me sirve llenarme de victorias vacías? ¿Por qué me es tan difícil adoptar algo de paciencia y humildad para invertirlas en una posible felicidad futura?

“Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda” - Michael Jordan

A veces me pregunto del por qué soy tan orgulloso, y recuerdo que todo se originó en la Secundaria, misma época en la cual fui sobajado, maltratado y aterrorizado de manera moral y psicológica. Al carecer de dignidad dejé que todos abusaran de mí. A partir de la Prepa empecé a malinterpretar la dignidad con el orgullo, todo por un instinto de conservación o defensa que me hizo prometerme no volver a pasar por algo así. Ahí desarrolle una máscara basada en el orgullo que, con el paso de los años se ha arraigado profundamente en mi inconsciente. Ese orgullo se siente feliz y grita “¡Sí! ¡A fuerzas! ¡Nadie se va a burlar de nosotros otra vez!” Pero ¿Acaso tiene sentido la vida si renuncias a algo que te hace feliz?

Parece que deje crecer a esa bestia demasiado tiempo, ahora tengo que reeducarme y domarla para bajarle de intensidad a esta situación. El monstruo creció incontrolablemente, por lo mismo no creo que vaya a desaparecer (debido al trauma escolar), pero sí lo puedo reducir a niveles saludables.

En el escrito pasado mencione a una amiga que me ve con ojos un poco más intensos que los de una amistad. No sé por qué pero, desde que conocí a mi amada, veo que un par, de entre todas amistades femeninas, me han empezado a tratar distinto. Es chistoso porque a cada una de ellas, en su momento, las llegue a analizar como potenciales parejas. No quiero pensar que me estén pretendiendo o algo por el estilo, pero sí se han estado acercando, cada cual por su lado, más de lo que acostumbraban, y me están buscando más de lo normal.

Al ver esta situación me hago consciente de un hecho: si no me hubieran conocido como amigo y sólo se hubieran  basado en mis máscaras sociales, ni si quiera se habrían fijado en mí. Admito que la cara que doy públicamente es bastante difícil (lo cual es adrede), es necesario que por lo menos pase un año para que se den cuenta de mi verdadera esencia. Para eso están diseñadas mis máscaras: para sólo relacionarme con gente que en verdad vale la pena. Mi personalidad es extraña pero, una vez que me conocen, se dan cuenta que no estoy tan chiflado y que, supongo, valgo la pena. Este último párrafo lo escribo para darme a mi mismo un mensaje.

"Pregúntate si lo que estas haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana" – Walt Disney

La clase del pasado Martes fue el primero de cuatro “Rounds” con la bestia egocéntrica que habita en mi interior. De regreso a casa tenía clara en la mente la idea de despedirme la siguiente semana, pero aún faltan otros tres episodios en que la voy a ver, veremos cómo me voy sintiendo.

En la casa leí en Twitter un mensaje que me hizo sentir chinche “Si es importante para ti, encontraras un modo. Si no puedes encontrarás una excusa”. Si me despido nada logro, tal vez ella pueda sentirse halagada por los escritos, o tal vez no. Ella tiene su mundo y su vida, y puedo quedar como un simple recuerdo.

Ana me dijo en terapia: “¿Vas a tirar el 20% que has ganado con ella en este tiempo?” Tirar a la basura todo lo que he avanzado no parece una decisión inteligente, sobretodo cuando no hay novio presente.

Este escrito me demuestra que he hecho bien en tomarme mi tiempo, por la inestabilidad de ideas que muestro de un momento para otro, y eso que ya no estoy tan afectado como el Domingo pasado. Hasta que no tenga una decisión muy clara, no pretendo hacer nada.

"Antes de hablar, escucha. Antes de gastar, gana. Antes de criticar, espera. Antes de abandonar, intenta" - Arthur Ward.

Por lo mientras está surgiendo una idea alterna en mi interior, pero de esa escribiré después, por ahora debo apresurarme para la clase de hoy.

Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

parece que me estabas describiendo a mi, tu si tuviste la paciencia de esperar, esa inteligencia que yo no tuve cuando termine una relación. ahora te dijo que efectivamente hay que decidir algo hasta estar muy seguro.