viernes, 21 de junio de 2013

Desconectándose

“Vuelo herido y no sé adonde ir
con la rabia cansada de andar
me han pedido que olvide todo
. . . . 
. . . .
Otra vida y volver a empezar 
. . . .
. . . .
que si muero me mates de amor” – Nada Particular (Miguel Bosé)


            Esta canción de Bosé siempre me ha encantado. El sentimiento con la que la interpreta me ha calado en lo más profundo de mi ser, especialmente en estos días.

            No entiendo, puedo contenerme muy bien al ver a mi amada en persona pero, por alguna extraña razón, ver sus actualizaciones en Facebook me duele. Es algo que no encuentro lógico, pero que es real.

            Esa sensación me hizo reprocharme el esperar más tiempo para entregar mi despedida, “¿Qué caso tiene esperar? ¿De todos formas ya te vas?” pero recordé que el timing es vital en cualquier situación, y ya expuse mis motivos para despedirme hasta fin de mes.

            Esta semana hable con una mujer que tenía tiempo sin ver. En realidad fue un monologo, pero no hay problema con ello porque tengo experiencia, y paciencia, para tratar con gente egocentrista (tal vez por serlo yo también). Al escuchar cuántas “chachas” iba a necesitar para que atendiera a sus futuros hijos, los viajes que iba a hacer y los mimos que requería para ser feliz, me sentí triste.

            ¿De dónde venia mi tristeza? Por dos hechos: primero porque, me apena decirlo, en algún momento considere a dicha fémina para iniciar una relación la cual, afortunadamente, nunca se dio. Pero lo que más me entristeció fue darme cuenta que éste es el tipo de mujeres que prolifera entre los 20 y 30 años en Puebla, no digo que sean todas pero sí bastantes.

            Mi tristeza se hizo mayor al darme cuenta lo sui géneris que es la que me trae loco. “¿Tan pocas son y tú dejándola atrás?” A pesar de este pensamiento mi sentido común, o mi orgullo, no cambiaba de opinión: “Estamos en un callejón sin salida, no tiene caso quedarnos”.
           
Mi terapeuta me prestó una película llamada “My name is Khan”, la cual insiste en que vea antes de entregar mi despedida, y por lo mismo me da miedo. Algo que tengo claro es que quiero acabar con el sufrimiento, y temo que dicho filme me pueda afectar a un nivel que me haga cambiar de opinión.

Estoy desconectado en clase, desconecto el corazón para evitar sentir. Si me permitiera hacerlo, volvería a caer y me sumergiría en su hermosa voz. En su presencia pretendo ser nadie, algo sin sentimientos ni personalidad. Simplemente voy, bailo y me retiro. Trato de interactuar lo menos posible y evito perderme en su mirada.

A pesar de ello, bailamos el Martes, y me sonrió con tanta alegría que casi me hace llorar . . . . pero aguante (no sé si sentirme bien o sentirme idiota por ello) aunque sí le sonreí de vuelta (porque es algo que no puedo evitar: sonreírle). Pero no baje defensas, no puedo crearme sufrimiento otra vez.

Con cada clase siento que me voy alejando un poco más. Cada día voy recuperando algo de esa fuerza que tenía hace unos meses y cada día vivo de a poco mi tristeza. Estoy viviendo pequeños duelos diarios, visualizando cómo van a ser mis días después de ella. Aún falta el duelo grande, pero estos pequeños me van preparando el camino.

Hablando de mujeres a las que en su momento pretendí, dos días después de platicar con la otra chica, casualmente, platique con la madre soltera de la que conté en otro escrito. Me compartió muchos de sus planes pero, en realidad, sólo fingía ponerle atención, porque estaba analizando en lo que se había convertido.

Qué triste es ver a alguien que en su momento percibiste tan atractiva en un estado deplorable a comparación de cómo la conociste. Ella ha cometido algunos errores que la han ido mermando y ya no es lo que solía ser, y no habló sólo a nivel físico, sino en cada aspecto de su ser.

De vez en cuando me lanza una que otra indirecta en que deberíamos intentarlo otra vez, algo que rechazo de manera juguetona y cada cual sigue su camino. Por algo pasan las cosas, en su momento me lamente mucho porque lo nuestro no se diera pero, viendo nuestros presentes, agradezco que así haya sido.

Pero es más triste que esa mujer que hace años considere como un gran partido, hoy vea el engaño que me autorecetaba. Obvio tiene sus cualidades pero, ahora que la veo de manera fría, no era lo que creía que era.

¿Y si ahora sufro tanto por alguien a quién luego no voy a valorar de la misma manera? Sé que a mi amada la tengo idealizada, que estoy perdido en el sentimiento que me provoca; a pesar de mi subjetividad, no creo estar tan desviado de lo reales que son todas sus cualidades.

Ayer, en clase, mi amada dijo algo que no esperaba “Hoy estuve a punto de marcarte para comernos un helado”. Es impresionante cómo una frase te puede hacer tan feliz y tan miserable al mismo tiempo. ¿Por qué me dijo eso? ¿En verdad tenía la intención de hacerlo? ¿Por qué no lo hizo? Si me estoy despidiendo ¿Por qué me hizo tan estúpidamente feliz su afirmación? Y, con esta felicidad en mi pecho ¿Por qué me quiero alejar?

No lo voy a negar, me hizo dudar bastante, empecé a barajar nuevamente las posibilidades y replanteamientos sobre la situación. Tal vez por eso me decía al inicio de la semana “¡Vete ya!” y tal vez, por eso mismo,  me propuse tres semanas de prorroga porque, conociendo lo obstinado que soy, sólo el tiempo tiende a suavizarme.

En fin, hasta ahora sigo en mi propósito de despedirme aunque admito que ya no estoy tan firme como antes. Me queda una semana, en teoría la última, y tengo miedo. Mi temor es variado, tengo miedo de despedirme y tengo miedo de quedarme, tengo miedo de caer nuevamente en el embrujo de su mirada y tengo pavor de no volver a hacerlo. Tengo miedo, pero algo debo de hacer, porque no quiero regresar al flagelamiento sentimental que me he impuesto en los últimos meses.


Hebert Gutiérrez Morales.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Se parece tanto a mi.

Anónimo dijo...

Que buena la del corredor no escribo mucho leo la nada misma pero me gusto la descripcion de la pelicula y si muy buena.
Espero que esa amiga con pretenciones de algo mas sea ese algo que tefaltaba disculpa mi falta de ortografia pero para mi pacion y lo que ago (mecanico automotriz)no nesecito mucho de letra sino que practica y bueno nunca termine de estudiar pero si la mecanica .
Saludos desde santiago de chile

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Muchas gracias por leerme y comentarme. Ciertamente no entendí del todo las ideas que quisiste compartirme, pero estoy agradecido que te tomaras el tiempo de escribirme tu sentir. Y, como bien dices, lo importante es hacer las cosas con pasión por lo que, no tengo la menor duda, has de ser un gran mecánico. ;-)
Sobre el episodio de Nadia, ya mero se van a cumplir dos años que concluyó (tema que trate en escritos como “El Pecado de la Inocencia”, “La Tarde del Cobarde” o “Después de la Tormenta”) y, aunque no se dio, estoy feliz de haberla encontrado en mi vida porque le dio un breve brillo y fui inmensamente feliz mientras estuvo en ella.
Un abrazo hasta Chile mi estimado.