domingo, 16 de junio de 2013

Man of Steel (Superman: El Hombre de Acero)

            ¿Qué hago escribiendo sobre Súperman? Es algo que no pasaba por mi cabeza ayer en la mañana. Es más, ni siquiera sabía que estrenaban una nueva película este año. Nunca ha sido mi héroe preferido ya que, como platicaba con mi amiga Camelia el Viernes en los tacos, me parece un “pussy”.

            Siempre la ha tenido fácil: es invulnerable, puede volar, tiene visión de rayos X, mirada de rayos láser, puede estar en el espacio o bajo el mar sin respirar, además de que sus enemigos siempre le son inferiores en poder. Su única debilidad es la kryptonita, la cual es muy escasa pero que, para su desgracia, pareciera que el 90% de los fragmentos de Kryptón cayeron en la Tierra.

            Además hay otra razón para que no haya querido escribir sobre Súperman: es de DC Comics. Siempre me he decantado por los héroes de Marvel (siendo mis favoritos Spider-Man y los X-Men). El único héroe de DC por el cual siento respeto es Batman pero, inclusive con el Caballero de la Noche, me resistí a escribir sobre la gran “The Dark Knight Rises”, y vaya que merecía el ensayo, pero mi testarudez de serle “fiel” a Marvel lo impidió (sé que es una tontería pero era cuestión de principios).

            Hasta antes de ayer, sólo había respetado al Hombre de Acero en un par de ocasiones: cuando murió peleando a puño limpio contra Doomsday (En el mítico comic “La Muerte de Súperman”) y la vez que renunció a la nacionalidad estadounidense por considerarse ciudadano del mundo (lo cual aplaudí bastante). Pero hoy, tras ver “Man of Steel”, he quedado muy impresionando con el Señor Kal-El.

            Antes de seguir, cuando comento libros, no suelo develar nada, pero mi política con las películas es distinta, las cuales destripo con lujo de detalle; así que si aún no la han visto, dejen de leer, disfrútenla y luego vuelvan al presente ensayo con calma. O sea, en otras palabras y usando el término gabacho: SPOILER ALERT!

            Cuando empezó el filme me dije hacia mis adentros “¿Otra vez reiniciando la historia? ¿Cuántas veces más vamos a hacer un Reboot?” Pero, al avanzar la película, corroboré que era necesario comenzar de cero (una vez más), ya que se justificó a lo largo del argumento.

            No es propiamente un Remake, pero sí tomaron algunos elementos de las películas de hace tres décadas (que viejo me siento al haberlas visto en el cine), como cuando mandaron a Zod y su equipo a la zona fantasma, o como cuando Clark se enfrentó al camionero en el bar, aunque ahora resolvió la situación con más elegancia pero de manera más contundente con el patandrujo ése.

            El argumento está espléndidamente estructurado, como fue el no pasar la infancia del joven Kal-El al inicio ni de manera continua, sino en pequeñas cápsulas formadas en los recuerdos de Clark. Así vas siguiendo la película y dando convenientes saltos al pasado para saber con qué hecho está relacionado. Una manera creativa e interesante de presentar la infancia, además de efectiva y eficiente.

            Me sentía mal por Clark al tener que soportar una y otra vez a una humanidad que, pudiendo ser maravillosa, demuestra constantemente su capacidad para dañar a los demás y temer al que es distinto. No lo hubiese culpado si se hubiera pasado al bando de Zod, por todas las veces que los humanos lo decepcionaron.

            La forma en que Martha Kent le enseña a enfocar sus sentidos fue muy dulce. Eso lo tome como una analogía del mundo actual, en el cual estamos rodeados de tantos distractores que resulta muy fácil perder el destino. Si en verdad queremos algo, debemos aprender a enfocarnos en ello.

            Por cierto, la escena en la cual aprende a volar es muy divertida, muy inspiradora, muy conmovedora y, aunque no aporte mucho, se agradece al ver el rostro de júbilo del Clark.

El papel de Johnathan Kent es magistralmente interpretado por Kevin Costner. Aunque su participación se limita a Flashbacks, acaba resultando vital para el argumento, forjando al joven Clark. Esos momentos profundos en que sensibiliza a su hijo adoptivo sobre su fuerza, sin tener que utilizar discursos moralistas, sólo con conceptos simples da a entender su punto.

Cuando es golpeado por un compañero, y Jonathan le pregunta a Clark “¿Te lastimaron?” y el pequeño le contesta “Ya sabes que no pueden” pero él le rebate “¡Ya sabes a lo que me refiero! ¿Estás bien?” Es un papá con fuerza pero sin dejar de ser amoroso con el pequeño, el modelo a seguir indicado para que Clark avanzara por un camino productivo en este planeta.

Cuando muere Jonathan en el tornado e impide que Clark lo rescate, protegiendo su identidad, fue algo que me cimbró profundamente. Esa muerte tan digna  me recordó la escena en donde Lara (la mamá Kryptoniana de Kal) muere con toda tranquilidad mientras es engullida por las llamas del agonizante Kryptón, al inicio de la película.

            En algo coincidieron los papás de Clark (tanto el terrícola como el Kryptoniano): puedes ser lo que tú quieras ser, no te ates a un rol, aunque la Sociedad te lo imponga. Bien se dice que la vida te pone los obstáculos, pero uno mismo se pone los límites.

Por cierto, el papel de Martha Kent (interpretada por Diane Lane), también me gustó bastante, ya que no la representaron como una viejecilla débil, madre adoptiva de Súperman, sino que la mostraron como una señora fuerte y con personalidad, esa misma que le da esa esencia humana a Clark.

            Creo que mi escena favorita es cuando Clark va a hablar con el Sacerdote en el templo, el diálogo tiene mucha sustancia. “¿Qué te dicen tus instintos?” le pregunta el Presbítero a lo que el kryptoniano contesta “¡Que no puedo confiar en Zod!” pero luego complemente de manera lapidaria “Pero tampoco puedo confiar en los humanos” a lo que le di mi plena aprobación con un “¡Así es!”

            Pero luego el sacerdote le dijo algo que me caló profundo “A veces hay que hacer un acto de fe, la confianza vendrá después” ¡Tómala barbón! Eso fue un balde de agua fría para mí (y supongo que también para Clark). A lo largo de mi vida, siempre he buscado primero la confianza porque me canse de ser abierto de buenas a primeras. Reconozco que tenerle fe a alguien que no conozco me es casi imposible.

            La escena en la que el último hijo de Kryptón sale de los escombros del Ihop, tras ser aplastado con un tren y, mientras avanza, todos los soldados van bajando su arma con respeto y admiración, mientras su comandante les dice “Señores, él no es nuestro enemigo”. La escena me conmovió y me recordó a otra película. En “Children of men” Clive Owen sale con la recién nacida, mientras los bandos que se estaban masacrando, dejan de disparar ante el asombro y maravilla de la neonata. Me cautivó más la escena de “Children of Men” (De la cual escribiré en su momento)

Normalmente suelo odiar a Louis Lane pero, por fortuna, también fue replanteado su rol en la historia, ya que dejo de ser esa Bitch egoísta que sólo vela por sus intereses. Esta versión tiende a ser respetuosa, sin dejar de ser intrépida y sabe respetar la intimidad de Súperman. También agradecí de manera honesta que se dejaran con las ridiculeces de “a ver cuándo” Louis Lane se da cuenta de la identidad de Clark, de hecho primero conoció a Kal-El antes que su alter ego. Como lo supo desde el inicio, nos pudimos dejar de jaladas intrigosas y desesperantes.

Y siguiendo con la señorita Lane, también me gustó que no fuera la típica víctima y mujer inútil a la cual Súperman tiene que rescatar en cada momento. Esta versión de Luisa tiene mucha dignidad y fuerza, sin perder la esencia de investigadora hambrienta y profesional.

Por cierto, en toda la película, en una sola ocasión lo llamaron Súperman, UNA SOLA VEZ (y ni siquiera fue Luisa), es más ni siquiera así se llama el filme, eso es un logro remarcable y que aplaudo de los realizadores.

            Aunque soy fan de lo retro y lo clásico, me gustó el nuevo uniforme, sin los calzoncillos de fuera (que eran ridículos) y sin escudo en la capa. Resultó un atuendo sobrio pero elegante.

Me encantó el discurso que Faora le sorrajó a Kal mientras le propinaba una buena madrina. Le demostraba que ellos habían evolucionado al superar la moral, por lo cual no tenían restricciones y estaban más avanzados, y al final la raza más desarrollada es la que se impone. Clark sabría de lo que hablaba al final del filme.

            Ame la fotografía de la película, tiene una calidad impresionante pero con un toque retro que se agradece, era como ver un filme viejo resmasterizado pero con una calidad sobresaliente. Mis ojos agradecieron que no fuese tan brillante y resultó muy confortable la estética con el sutil toque de la nostalgia.

Cuando Clark lucha contra el motor mundial, te enganchas al verlo todo madreado, mancillado y derrotado pero, a pesar de ello, se sigue esforzando, lucha poniendo en riesgo su vida, eso vale la película en sí. Me encanta que lo mostraron vulnerable, enfrentado situaciones que sobrepasan su fuerza física pero, gracias al poder de su voluntad (o corazón) saca todo el coraje, actitud y entrega para sobrepasar una situación que pereciera imposible. Una escena inspiradora y memorable.

            Otro momento remarcable es cuando Perry White se queda con su colega del Daily Planet, misma que está atrapada en los escombros, a pesar de que la muerte se aproxima, resultó conmovedora la mirada de solidaridad que le dedica, con el compromiso de no dejarla y estar a su lado hasta el final, aunque perfectamente podría haberse ido, dejándola a su suerte. No es necesario ser hijo de Kryptón para ser un héroe.

            “¡Kryptón ya tuvo su oportunidad!” fue una línea que expresó mucha fuerza de Kal-El ante la súplica de Zod por salvar su civilización. Ese momento de decisión en el que Clark se decide por los imperfectos humanos en lugar de su pueblo de origen.

            No considero a Zod como un villano, simplemente sus intereses se antepusieron a los de otros. Fue fiel a su causa hasta el final: proteger a su civilización y actuó acorde a ello. La frustración que mostró al final es prueba irrefutable de su lealtad a Kryptón. Habrá quien lo tache de malvado pero, ¿acaso como humanos no hacemos lo mismo? ¿No anteponemos los intereses de cada uno de nosotros (tanto como individuos como raza) ante lo que se nos ponga en frente? Para mí, Zod no es un villano, simplemente tenía intereses distintos a los de Jor-El y Kal-El.

            Comprendí el dolor de Kal-El al tener que asesinar a Zod. Esas ocasiones en donde tienes que sacrificar creencias y valores para seguir avanzando. Pero, aunque hayas hecho lo correcto, te sientes impotente y con un gran dolor en tu interior, es cuando damos una gran parte de inocencia infantil a cambió de una pequeña porción de madurez adulta, duele como si te extirparan algo de tu ser, y sientes cómo una parte de ti ha muerto para no renacer jamás. El abrazo que le da Luisa no pudo ser más oportuno, ya que ella ha presenciado lo terrible de su dilema.

            Al final Clark, sin mencionarlo, tuvo que darle la razón a Faora respecto a las restricciones morales, ya que tuvo que librarse de esas ataduras para lograr su objetivo y pasar al siguiente nivel, tal vez no de la forma en que él quería, pero al final evolucionó. Superó la moral para hacer lo que debía en pro de los demás y de él mismo.

            La escena final del pequeño Clark con la capa roja, mostrándose orgulloso ante su perro y sus papás, es muy tierna, con la cual resulta imposible no conmoverse, me pareció el cierre perfecto (aunque debían insertar la entrada oficial a la historia de Clark Kent, el reportero).

            Obviamente es la clásica gringada de Hollywood con uno de los representantes máximos del American Way of Living, PERO también tiene muchos elementos que la hacen una película remarcable y recomendable, y es que a uno se le van las dos horas y media en un tris, ya que desde el inicio uno se engancha.

            Bueno, ahora que he publicado esto sobre el Hombre de Acero, tengo algunas deudas que saldar con el Hombre Murciélago para darle el lugar que merece con las últimas tres películas que hizo, pero eso será en un futuro.


            Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

miguel cañedo dijo...

Has dado santo y seña de la cinta, es agradable fresca buena trama, tiene mensajes que aquellos que desean entenderán, aquellos que son visuales no serán defraudados, como siempre gracias por compartir...