domingo, 16 de junio de 2013

Semana 24

            Como hace mes y medio, en la semana que acaba de pasar me hice consciente de algunos hechos.

El Rojo enciende pasiones

            El Martes lleve una camisa de color rojo encendido lo que, curiosamente, afectó el comportamiento de los demás. Ese día traía un atractivo mayor a lo normal, ya que todo el mundo se puso a platicar conmigo.

            Es más, cuando me habló mi amiga Yoghurt, le dije que estaba algo agobiado, porque la gente no dejaba de llegar a mi lugar: “Me siento como en Central Perk, de ‘Friends’, porque siempre hay gente que no tiene nada que hacer y viene a platicar”. Hasta en clase de baile mis compañeras estaba más platicadoras y sonrientes de lo normal ¿Y todo por una camisa?

            Nos creeremos muy evolucionados, pero he comprobado que el color rojo sí influye en el comportamiento de los demás (voy a comprarme más prendas de eses color).

Sascha

Sascha, a quien cariñosamente le digo “Chacha”, es nuestro practicante alemán, el cual es muy risueño y noble (que no quiere decir que sea wey). Lo entreno personalmente en “Hochspanisch” para que aprenda todo el caló mexicano, lo cual encuentra fascinante y se la pasa riendo todo el día con nuestras patanerías y albures (cual viles carretoneros de mercado).

El pasado Miércoles fue su cumpleaños y tuvimos pastel, como buen alemán, él hizo y trajo sus propios pasteles (que sabían mejor de lo que se veían), esto sin importarle que ya habíamos comprado otro para él.

Después del atasque de carbohidratos, Sacha quería regalar pastel a sus amigos “¿No vas a invitar a tus Roomies?” le pregunte y él dijo que no, “¿Acaso no vieron los pasteles cuando venían en camino?” le pregunté, y respondió tranquilamente “Sí, nos vimos y nos dimos los buenos días”

Eso me llamó la atención, vives en un país ajeno, con compatriotas tuyos; quiero suponer que eso hace nacer un sentimiento de fraternidad pero, a pesar de verse a diario ¿sólo se desean buenos días? Ahora entiendo por qué Chacha está tan fascinado con nuestras vulgaridades y el ambiente ameno (aunque a veces se nos pase la mano), es algo que aprecia mucho y a lo cual no está acostumbrado.

Como mexicano me llama mucho la atención porque, desde que tengo uso de razón, siempre me le he pasado echando desmadre en un ambiente agradable tanto en el trabajo como en la escuela (con excepción de la secundaria).

Ahora entiendo a esos amigos que han vivido en el extranjero y, a pesar de todos los problemas que tienen México, prefieren vivir aquí que en el primer mundo: Por la calidez de la gente y lo rico de la cultura a nivel de piso (además del clima y la comida).

Young and Beautiful

            Aunque la película de “El Gran Gatsby” se quedó muy corta respecto al libro, hay algo que sí me encantó: la banda sonora, en especial la maravillosa canción de Lana Del Rey llamada “Young and Beautiful

            Como la he puesto tan seguido en la oficina, Gaby me dijo “Estás traumatizado con ella” a lo que le respondí “Sip, es que quiero saber si me van a seguir amando a pesar de ya no ser joven y bello” con lo que reímos bastante.

            Haciendo las bromas de lado, la letra de la canción es muy bonita aunque algo sencilla. Lo que me cautiva es el sentimiento con la cual lo canta y la intención con la que es interpretada la música. En verdad le creo cada palabra que canta, es profunda y con una honestidad que no puedes poner en tela de juicio.

            Tal vez también me pegue el tema de la juventud que se va diluyendo segundo a segundo de manera silenciosa. En el caso de la belleza, para el hombre no es tan vital como para la mujer, aunque eso lo trataré en otro apartado de este mismo ensayo.

Huele a Pan

            A pesar del constante entrenamiento que he recibido en albures, patanerías, groserías y demás, de vez en cuando aprendo nuevas expresiones que me sorprenden y que integro al repertorio.

            Una antigua novia de Hans le enseño que, cuando hay algún olor corporal nauseabundo y quieres que tu acompañante “se lo fume”, sólo debe decir “¿Acaso huele a pan?”. El olor del pan es el que más disfruta el humano así que, ante tal invitación, uno aspira con más fuerza ¡y el golpe es letal!

            El Viernes, entre los tacos de la calle y las palomitas que me eche como postre, me puse algo “inestable” del estómago, así que el propio Hans sufrió las consecuencias cuando me dijo “¡Pinche Hebert! ¡Te echaste toda la panadería!” Sé que es algo asqueroso, pero me reí como chamaco mientras él me empezó a amenazar con todo lo que se iba a tragar el fin de semana para vengarse de mí el Lunes.

Camelia

            ¡Cómo me gusta platicar con Camelia! Compartimos un humor negro muy ocurrente, neurosis y una forma particular de ver la vida que casi nadie entiende. Esa empatía hace que nos llevemos algo pesado pero de maravilla; eso sí, cuando nos peleamos lo hacemos con ganas, cuales chamacos, pero nos contentamos muy fácil. Por tal motivo hemos instaurado los Jueves para comer juntos pero, en esta ocasión, también lo hicimos en Viernes.

            Somos muy mamones al momento de que alguien ajeno venga a nuestras comidas, porque nuestras platicas carecen de moral, sentido común, educación, clase y buenas costumbres, lo cual dan una tertulias imperdibles en cuanto a honestidad y sabiduría de la vida.

            Estábamos echando el taco frente a la Planta, sentados en las bancas en las que hacen parada los camiones cuando vimos algo que nos afectó a los dos, algo que no puedo ventilar porque seríamos tachados de crueles y culeros (que lo somos en realidad). Cuando pasó el hecho, ambos comentamos el momento desagradable que experimentamos, algo que no podemos expresar frente a nadie más, se me quedó viendo y me dijo “¡Maldita sea! ¡Somos igualitos!” Es bueno compartir tiempo con alguien a quién no debes explicarle tu forma de ver la vida.

Mi abuelita Marina

            Hace mucho que no pensaba en mi abuelita Marina, pero recientemente la saque como tema de conversación. En el trabajo casi todos conocen mi particular punto de vista sobre “Dios”, así que no hay ninguna discusión al respecto, ya que nos respetamos mutuamente.

            De vez en cuando, llega a salir una broma respecto a mi alma que va a acabar en el infierno por hereje pero, en esta ocasión contesté: “Honestamente, no lo creo, porque mi abuelita era tan mocha, pero tan mocha, que seguramente nos ganó la absolución de nuestros pecados a todos mis tíos, primos, a mi madre y a mis hermanos, así que puedo disfrutar de mi herejía”

            Creo que es bueno recordar a los muertos, aunque sea para reírnos un rato con ellos, ya que eso quiere decir que aún habitan en nuestros corazones y recuerdos.

¿Qué se siente ser feo?
           
            Parte de lo que platicábamos Camelia y yo en la semana, es que no es lo mismo para un hombre ser feo que para una mujer ya que, por la forma en que funciona la sociedad, el hombre tiene muchos otros medios de influencia (status, dinero, cuerpo, ropa, auto, trabajo, etc.) con el cual sobresalir pero, en el caso de las féminas, por más exitosa y atractiva que sea en otros rubros, nunca podrá quitarse el estigma de fea, por eso están tan obsesionadas con arreglarse (la gran mayoría).

            De hecho, en el libro que estoy leyendo ahora, “Choque de Reyes” (Segunda entrega de la saga “Juego de Tronos”) la misma Catelyn Stark lo expresa al ver la fealdad de Brienne, una mujer caballero al servicio de Renly: “¿Hay en la Tierra criatura tan desafortunada como una mujer fea?”

            Retome el tema con Hans y seguíamos estando de acuerdo en las conclusiones que alcance con mi amiga así que, jocosamente, él dijo “Síp, eso de estar feo ha de estar bien cabrón ¿Qué se sentirá?” Ambos nos reímos y, cuando pasó Leo Laug, Hans le pregunto sin más miramientos “¿Oye Leo? Hebert y yo nos estamos preguntando qué se siente ser feo ¿nos puedes decir?” Obviamente Leo siguió con la broma y empezaron con sus juegos pesados.

            Aunque fue un momento (en apariencia) insignificante, para mí fue un pequeño regalo que me dio Hans. Como ya comente en el escrito que le dedique a la belleza, por muchos años me considere muy feo. Hoy en día me siento mejor conmigo mismo, pero no me considero guapo (por eso cultivo otras características mías). Hans perfectamente me pudo preguntar “¿Qué se siente ser feo?” y no me hubiera hecho mella, pero que no lo haya hecho y que me haya incluido en su pregunta hacia Leo (Hebert y yo nos preguntamos . . . . ) fue algo muy reconfortante para mí.

            Volviendo a “Choque de Reyes”, creo que por eso siento mucha empatía hacia Tyrion y Brienne, ya que ambos son muy feos por lo que tienen que explotar sus otras características para sobrevivir en un mundo cruel y despiadado.

La Comida del Sábado

            Después de ver “Man of Steel” me fui a comer a mi lugar favorito “La Conchita II”. Como voy con relativa frecuencia, me puse a platicar un rato con la amable mesera que me atiende la mayoría de las ocasiones.

Al llegar poco antes de que cerraran, era el único cliente, así que la mesera se tomó unos minutos y platicamos de las relaciones personales. Me comentó de las distintas parejas que veía a diario, y como se manipulaban de manera artera algunas de ellas. Fue cuando le saque el concepto de Oferta y Demanda del amor de la cual escribí todo un ensayo en su momento. Y seguimos así hasta que me trajo mi platillo.

            Cuando estaba a punto de terminar llego, de manera casual, Ponchorris a acompañarme. Cuando ambos trabajamos en Dispo, comíamos juntos casi a diario, pero desde que nos cambiamos de departamento (él a Compras y yo a Central de Pedidos), ya lo hacemos de forma muy esporádica (una vez al mes).

            Normalmente Poncho me exaspera con su tono de voz alto y su voz mamadora, pero creo que en esta ocasión el violento era yo, porque él llego con una actitud muy tranquila y nos pusimos a platicar.

            Fue una comida breve pero agradable, en donde platicamos de la NFL, de su trabajo, de su familia y de sus proyectos futuro, además de viajes para el otro año. Al terminar me pregunto “¿A poco ibas a comer solo Hebert?” Le respondí afirmativamente pero, hacia mis adentros, me sentí feliz que el escandaloso de Poncho haya llegado para compartir una comida y platica como hace tiempo no teníamos.

La Cartera de Harumi

            No recuerdo cómo me dí cuenta pero, por algún motivo me cayó el veinte. Trate de hacer memoria y no recuerdo haber comprado cartera en los últimos 11 años. Obviamente la cartera estaba en perfectas condiciones ¿por qué habría que cambiarla? Por quién me la regaló.

            Cuando salía con mi primera novia, la agobiaba con cuanto regalo se me ocurriera, lo cual se me facilitaba porque ya ganaba dinero y ella seguía siendo estudiante. Aunque nunca le pedí nada a cambio, cuando ella podía, me regalaba algo de vuelta, lo cual me hacía feliz como nadie más.

            Uno de esos regalos fue una cartera de excelente calidad y de buena marca, tanto que me duró 11 años.

            En todo este tiempo, nunca me había molestado tener la cartera, de hecho hasta había olvidado el hecho de quién me la había regalado. Sin embargo, por alguna razón que no puedo explicar, apenas me hice consciente y un pensamiento surgió en mí “¡Debo de cambiarla!”

            Recalco, no tengo una explicación lógica, la cartera me gustó mucho todo este tiempo, pero es hora de cambiarla. No sé el motivo, pero siento que así debe ser. Después del cine pase y me compre una nueva, mientras que desechaba la otra.

            A veces no hay que entender cómo funcionan todas las cosas, a veces simplemente basta con que uno acepte y fluya con lo que siente.

            En fin, ni la Semana 18 o la 24 fueron sui géneris, creo que vivencias así las tengo todos los días, sólo que uno se va acostumbrando a la vida y tomando estos pequeños regalos como parte de la rutina.

            Voy a intentar hacerme más consciente de todo esto que tengo la fortuna de vivir y disfrutar más seguido de las pequeñas felicidades que se me brindan.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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