sábado, 20 de julio de 2013

El costo de la vida

“This life is lived in perfect symmetry
What I do 

That will be done to me “ – From the song Perfect Symmetry (Keane)



        A diferencia de lo que muchos podrían creer con el título, este ensayo no habla precisamente de dinero. Hay muchas formas de pagar por algo además de la monetaria: en tiempo, en paciencia, en especie, en solidaridad, en atención y, a fin de cuentas, todo lo que hacemos nos cuesta vida en sí.

          Estábamos platicando, en la oficina, Hans y yo sobre nuestras aventuras escolares. Las mías muy ñoñas y las de él muy intensas. Al ver todo lo que había experimentado mi amigo, por primera vez en 36 años, me dí cuenta de algo: He tenido tanta precaución en mi vida que me he privado de vivirla.

          Siempre he sido un ñoñazo lo cual, como explique en otro ensayo, me ha causado mucho orgullo. Por eso mismo nunca baje de nueve en mi trayectoria escolar (a excepción de la Secundaria) pero ¿valió la pena?

          Veo que Hans y yo tenemos un puesto similar hoy en día, la única diferencia es que le saque un punto de promedio en la carrera. ¿Qué tanto valió ese punto? ¿Acaso soy jefe? No ¿Acaso hago más dinero? No ¿Acaso soy más feliz? Mi felicidad no tiene nada que ver con el promedio que saque en la escuela.

         Me dí cuenta que pude salir con calificaciones más bajas (y aún aceptables), pero hubiera ganado más en experiencia, me hubiera sumergido más en la vida. ¿Qué hice en lugar de ello? Encerrarme en mis libros y alejarme del mundo.

         Mi vecino de cubículo notó un poco mi frustración y, en un intento por consolarme, me dijo “Cada cual tuvo que seguir el camino que le tocó y algo tenías que aprender en el tuyo”

Me educaron para asegurar un patrimonio, el resto no era importante. Nunca fuimos una familia viajera, siempre estábamos enfocados a los bienes de largo plazo, preparándonos para el futuro y dejando pasar el presente. Bien pudimos ser la Familia Stark con el pensamiento “Se acerca el Invierno”.

Siempre disfruté el cuento de “La Hormiga y la Cigarra” en donde al final la trabajadora ardua y disciplinada tenía un final justo sobre la despreocupada e irresponsable cigarra. Si hoy me preguntan seguiría optando por ser la hormiga en lugar de la hambrienta cigarra, pero mi postura ya no está totalmente de acuerdo con la hormiga ni condena terminantemente a la cigarra.


Obviamente mis prioridades eran distintas y mi inmadurez más grande, así como mi desmedida (aunque mal enfocada) ambición. Siendo honestos, las decisiones que tome en el pasado me han traído hasta donde estoy hoy, y estoy feliz. Tal vez estuve en lugares que no me hicieron mucho bien, pero ya no estoy en ellos.

Felizmente veo que estoy dando mis primeros pasos para aprender a vivir. ¿Por qué lo digo? Estoy planeando algunos viajes para los siguientes meses, la cantidad de ellos le llamó la atención a una amiga y me preguntó sorprendida “Hebert, ¿cuánto estás gastando?”

Para alguien que siempre había sido tan mesurado con sus gastos, me sorprendió dicha pregunta, porque nunca la había escuchado, estaba más acostumbrado a que me dijeran “Hebert, ¿Para qué quieres el dinero? ¡Gástalo!”

¿Por qué estoy gastando mucho en viajes este año? ¿De dónde está saliendo el dinero? Cuando he pagado la hipoteca de una casa, normalmente direcciono todos mis ingresos para terminar lo más pronto posible.

En esta ocasión, a diferencia de mi comportamiento clásico, no me importa atrasarme un año de mi plan original para finiquitar mi hipoteca en cinco, porque el viajar y conocer otros lares se ha vuelto más importante que pagar mi casa lo más pronto posible.

Es factible que pudiera acabar de pagar mi hogar un año antes ¿Y qué ganaría? ¿Eso en qué repercute? Tal vez ahorre dinero de los intereses ¿Lo ahorrado me va a hacer feliz? ¿Me va a compensar las experiencias que voy a tener en mis viajes? Además, conociéndome, al acabar de pagar la casa, me embarcaría en otro proyecto, así que no habría una ganancia real, sólo apresurarme para asegurar un patrimonio para mi futuro.


Pero ¿si no llega el planeado futuro? ¿Me voy a sentir feliz por haberme apresurado en mis planes? ¿Cuánta vida habré dejado pasar por priorizar metas económicas?

Alguna vez leí que es mejor gastar en experiencias en lugar de cosas materiales, porque las segundas las acabas reemplazando y la satisfacción que te dan va desapareciendo. Las primeras se quedan contigo el resto de tu vida.

"Nunca es demasiado alto el precio que se debe pagar por cualquier sensación" – El retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde)

No me malentiendan, no me voy a volver un desplifarrador irresponsable de la noche a la mañana (porque no está en mi naturaleza) pero ya estoy dejando atrás esa actitud timorata y cobarde de vivir con tantas precauciones. Tal vez aún no lo esté logrando al 100%, pero voy por buen camino.

¿Cuánto estoy gastando en viajes? No lo sé, ni me importa, no me estoy endeudando y es algo que puedo pagar además, por una vez en la vida, quiero disfrutar y divertirme sin importar tanto cuánto cueste. Igual y es mi última oportunidad para hacerlo, porque uno no sabe qué va a pasar en el futuro, y no es necesario morir para ya no vivir esto. A veces nuestras circunstancias o las del entorno cambian y ya no es posible hacer lo que antes podíamos.

“Oh boy, you oughta leave this town
Get out while you can
The meter's running down “– From the song Perfect Symmetry (Keane)


Si mi yo de hace unos años me viera el día de hoy, se horrorizaría por todo lo que estoy “gastando” y me sentiría orgulloso de corregirme al decir “No es un gasto, es una inversión”.


Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tienes toda la razon al dejar de priorizar otras cosas e invertir tiempo y dinero en viajar.. no hay mejor satisfaccion que conocer aprender y recordar. Beso Di