miércoles, 4 de septiembre de 2013

¡Mae! Pura Vida en Costa Rica (Segunda Parte)

Continuemos con mis puntos de vista de lo que observe en la semana que me pase en Costa Rica.

 “Ternuritas” o “Bitch, Please!”
Valle de Orosi

            Esta sección fue la primera que definí de ambos escritos. Una de las ventajas de vivir en un país tan rico y tan grande como México, es que tenemos de todo pero no nos damos cuenta de ello, hasta que encuentras contra qué comparar, y ahí comprendes que todo en esta vida es relativo. Quede fascinado con la candidez o gran amor propio que tienen los ticos al momento de percibir su país.

            Cuando fuimos al Volcán Irazú, el guía nos dijo “Vamos a subir a más de 3400 metros, mejor tápense que va a hacer frío” Ese día íbamos puros mexicanos que vivíamos en zonas altas (Querétaro, Puebla y el DF) así que en realidad su “frío” fue algo que encontramos muy agradable para el calor que habíamos experimentado hasta el momento.

            En una de las excursiones nos dijeron: “Prepárense para el cambio de altura, ya que vamos a bajar de 1100 a 400 metros”, pensé que el guía se estaba haciendo el chistosito, pero después vi que lo decía en serio, así que tuve que fingir mi sonrisa para no ofenderlo al poner en duda la seriedad de su advertencia.
Lago Arenal

            O, cuando fuimos al Volcán Poas, se nos dijo que la carretera estaba en mal estado por un “gran” temblor de 5 o 6 grados Richter y lo primero que me vino a la mente fue “¿6 Grados? ¿En serio?” En México debemos tener un par de terremotos de esos cada mes, y ellos hasta cerraron un santuario de aves un par de años por los graves daños que había dejado dicho terremoto.

            Antes del viaje se nos envió una guía de puntos a seguir para nuestra seguridad, cuando leí todas las recomendaciones me dije “Le quieren enseñar al panadero a hacer pan. En México somos los reyes de la inseguridad, así que dominamos esos puntos a la perfección”

            El mercado de Artesanías de San José, todo el mundo te lo recomienda pero, cuando lo conoces, te das cuenta que es un simple pasaje, no entiendo por qué se llaman “Mercado”. Es más, los mercados de artesanías de Varadero (Cuba) eran mucho más extensos que los de Costa Rica, ya no digamos los de México.
Callecita en San José

            Cuando íbamos en alguna de nuestras excursiones, todas las veces los guias nos decían que nos preparáramos, porque íbamos a ir “hasta” la costa Este de Costa Rica o “hasta” la costa Pacífico, cuando de costa a costa debe de haber unos 120 kilómetros (la distancia entre Puebla y el DF). O luego nos decían, al recogernos en San José “Ahora vamos a ir ‘hasta’ Alajuela” y resulta que Alajuela está a 16 kilómetros de San José y yo me preguntaba “¿Cómo que ‘hasta’?” Definitivamente los ticos tienen un gran concepto de su país (y está bien).

            Supongo que los alemanes nos han de ver de la misma forma cuando hablamos de los fríos invernales y han de poner la misma expresión que yo puse con muchas de las expresiones ticas.

            Comida
Augusto y su servidor en el Río Pacuare

            Algo que he aprendido con los viajes es que va a ser difícil que encuentre un lugar en donde tenga una oferta gastronómica tan rica como la mexicana, ya que sólo debe haber dos o tres culturas en el mundo que nos igualen o superen en dicho rubro.

            La Cocina costarricense no es la excepción, con platillos muy sencillos, incluso algunos de los que podemos encontrar en México. La base de su alimentación es el Gallo Pinto, traducción, arroz con frijoles, el cual acostumbran en el desayuno y en la comida. Su platillo más famoso, y que todo el mundo te recomienda, es el “Casado” que es el arroz con frijoles acompañado de una carne y algunas guarniciones. También tienen tamales, empanadas, quesadillas y demás fritangas aunque ellos no comen chile, por lo menos no a nuestro nivel.

            Costa Rica es el primer exportador mundial de piña ¡y vaya qué piña! En mi vida no había probado una más rica y más dulce como la que probé en la nación tica, una auténtica delicia. De igual forma el café es delicioso, aunque no creo que nos superen, ya que en Veracruz he probado también excelentes cafés.

            Físico
Jardín Botánico Lankester

            Algo de lo que sí me lleve una decepción fue que se me prometió que iba a deleitarme la vista con ticas hermosas y exuberantes por todos lados, sin embargo, mi sensación fue como si continuara en Puebla, ya que no hubo algo extraordinario para escribir a casa. No es como cuando estuve en Cuba o como cuando voy a Florida, que ahí sí me siento como niño en dulcería.

            En temas de obesidad, en realidad vi a muy pocos costarricenses obesos, casi ninguno. Eso habla bien de un país que, consciente o inconscientemente, cuida su alimentación y su salud, además de que es difícil superar al primer lugar mundial de obesidad, como lo es mi país.

            Gran Autoestima

            Algo que debo admirarle al pueblo tico es la gran Autoestima que se tienen, el problema es que uno puede sentirse un poco timado.
Aguas Termales El Tabacón

            Cuando fuimos a Isla Tortuga, se nos vendió como un viaje de mucho caché a una playa con una certificación Listón Azul por lo especial que resultaba. Sí fuimos a una playa en una Isla, sí fuimos en una embarcación y si nos estuvieron atendiendo bien, PERO no coincidía lo vendido en la publicidad con lo que experimentamos.

            Por ejemplo, su famosa playa “Listón Azul” efectivamente estaba en una isla, pero la calidad de la playa era como Mocambo, ya ni hablemos de playas al nivel de Cancún o de Varadero. Pero, a pesar de ello, los ticos que iban con nosotros estaban soñados con su playa exclusiva, aunque eso no disminuyó la decepción que Augusto y yo teníamos.

            Otro detalle fueron los rápidos que hicimos en el Río Pacuaré, mismo que nos vendieron como Nivel 3-4 cuando, en realidad, nunca sentí un rápido nivel 4, sentí algunos nivel 3 y muchos de nivel 2. Sé que esto tiene que ver con que ya he hecho cinco veces Rafting, pero no me gustó que me vendieran algo que, al final, no fue verdad.
Interior de la Iglesia en Cartago

            Al parecer los Ticos se dan sus clasificaciones a sí mismos, lo digo por lo del “Listón Azul” en su Isla Tortuga o por el nivel de dificultad de sus rápidos. Juro que en Jalcomulco el nivel es mucho mayor y no te los andan presumiendo como lo hacen los ticos.

            Pero eso debemos aprender los mexicanos: la autoestima. Para lo poco que tienen en Costa Rica, se sienten soñados, cuando en México tenemos mucho más, pero siempre nos andamos menospreciándonos. Si vieran la pasión con la que todo el mundo te recomienda comer un casado, hasta ilusiones te haces, mismas que se desmoronan cuando ves el platillo tan sencillo que te sirven.

            Como mexicanos no respetamos ni valoramos nada, lo cual se refleja nuestra realidad y nivel de vida. Debemos aprender a los Ticos que cuidan y valoran lo poco que tienen.

            Incongruencia ecológica
Vista de Islotes desde Isla Tortuga

            Así como reconozco su gran consciencia ecológica, también hay que remarcar que les falta mucho por hacer. Por ejemplo, vi bastantes sanitarios antiguos, esos que tienen 10 litros por descarga, lo cual es una barbaridad de desperdicio, en México ya es raro ver  uno de esos, porque cada vez más son los de menos capacidad.

            Por la misma falta de infraestructura, vi muchos lavamanos manuales en lugares turísticos, sin sensores, lo cual se presta a las fugas de agua, que alguien no lo cierre bien o que la deje abierta arteramente.

            Algo que sí me ofendía era la totalidad de los conductores de los tours: no importaba si estábamos parados 5, 10, 15 minutos e inclusive media hora, siempre tenían encendido el motor del autobús, lo cual resultaba en un desperdicio obsceno de combustible y, por ende, de contaminación al ambiente.
Reserva natural La Paz

            Otro hecho que noté es que, al tirar recipientes de Pet o de cartón, no lo aplastan antes de desecharlo, esto para reducir las emisiones contaminantes de la basura. No digo que en México sea muy difundida esta acción, pero sí la empiezo a ver con más frecuencia.

            Y recalco, si adelantaran su horario, habría más ahorro de energía.

            Conclusión sobre mí y Costa Rica

            “Cuando aprendas a aceptar, en vez de esperar, te llevarás menos decepciones” – Robert Fisher (“El Caballero de la Armadura Oxidada”)

            A título personal, y viviendo en un país tan rico como el mío, no creo que valga la pena regresar a Costa Rica, ¿por qué? Porque es demasiado caro lo que ofrece cuando aquí tenemos estados como Chiapas, Quintana Roo o Veracruz que ofrecen lo mismo, e inclusive más, a un menor precio y más cercano.
Su servidor en el Volcán Irazú

            Claro que uno podrá siempre estar de mamador y presumir que conociste Costa Rica, que sonará más exótico que decir que fuiste a Chiapas. Seguramente para un Europeo o un Gabacho, conocer Costa Rica sería maravilloso pero como mexicano no lo es tanto.

            Conclusión personal

            La primera vez que salí al extranjero fui a Alemania. Cuando regresé me sentí asqueado del desmadre que es mi país tras haber probado el primer mundo, y sin embargo empecé a ver a México de manera distinta.

            La segunda vez que salí fue a Estados Unidos que, aunque es de primer mundo, me hizo ver cosas y actitudes que no me parecieron del todo. Obviamente he valorado mucho mis experiencias en Gabacholandia y, aunque es superior en muchos aspectos, empecé a querer a mi país un poquito más. Y eso pasa cada vez que voy a Estados Unidos que, al parecer, será el país que más visite en mi vida.
Plantación de Café Doka

            El tercer país extranjero que conocí fue Cuba. Me encantó la Isla pero, sin duda alguna, cuando regresé a México me sentí muy afortunado de tenerlo como mi patria y valore todo lo que acá tenemos y ya quisieran en otros lugares.

            No voy a negar que para el penúltimo día en Costa Rica, ya me quería regresar a mi casa y, aunque parece que le tire con todo a los Ticos, en realidad estoy muy agradecido. En esta cuarta ocasión me siento muy afortunado, ya no de vivir en México (que tenemos cosas buenas y malas) sino de tener la maravillosa oportunidad de viajar, de ver otros lugares y conocer otras culturas, de ver otras realidades y espejear contra la mía, para ver qué puedo mejorar y qué demonios estoy haciendo bien.

            Ni Cuba, Ni Costa Rica, ni Alemania, no Estados Unidos son mejores o peores que México, simplemente son distintos y es bueno conocer dichos lugares para aprender y enriquecerme como persona.
La fachada de este hotel en San José me encantó

            ¿Qué nuevo país voy a conocer el siguiente año? Aún no lo sé, tal vez deba esperar que la oportunidad, o inspiración, llegue y planificar el viaje para conocer una nueva tierra, esa que me haga crecer un poquito más y que me permita expandir mis horizontes.

            Gracias por todo lo que me enseñaste Costa Rica. No creo volver, pero recordaré todo lo que aprendí en esos siete días.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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