sábado, 18 de enero de 2014

Razones y formas para dejar el Facebook

            “El Facebook es el McDonald’s de las Redes Sociales” – Alberto Orvañanos

            Todo empezó una madrugada en la que iba corriendo, por alguna razón, no me podía sacar el nombre de “Meraxes” de la cabeza, el nombre de uno de los dragones legendarios del Clan Targaryen (De la Saga de Juego de Tronos) se me había clavado en el inconsciente. Así que lo había decidido: iba a cambiar mi nickname en las redes sociales.
Para la mayoría de usuarios, así es la realidad

            En Twitter fue fácil y sin problemas, de hecho el porcentaje de usuarios que usan su verdadero nombre es mínimo. El problema vino al intentar cambiarlo en Facebook (FB, a partir de este momento). La red social del Sr. Zuckerberg no te deja cambiar de nombre, puedes usar sobrenombres alusivos como Paco o Pancho si te llamas Francisco, Chucho o Chuy si te llamas Jesús y opciones por el estilo, pero de eso a llamarte de una forma totalmente distinta ya no lo permiten. Dicha reforma entró recientemente, ya que tenía muchos conocidos que sí habían utilizado nombres ficticios. Lo más que te dejan hacer es ponerte un alías, pero adicional a tu nombre real.

            Mi indignación era grande, ¿Con qué pinche autoridad esta estúpida red social me impedía llamarme yo como quisiera? ¿Quién demonios le había dado poder sobre mi nombre? Si quiero llamarme Meraxes Targaryen o Juanito Pérez, es muy mi problema, decisión y, sobre todo, mi derecho, ya que es un simple sitio en Internet, no es como si fuera un organismo oficial y/o de gobierno. Al rato te van a pedir tu IFE, CURP o cualquier identificación oficial para registrarte en ella (y de manera voluntaria).

            Obviamente, la razón de no permitirte nombres ficticios es que el Gobierno de los Estados Unidos tiene acceso a la base de datos de FB, así que tienen una fuente valiosa de información que nosotros mismos les proporcionamos, de ahí que nos les convenga que cambie mi nombre real. Aunque, siendo honestos, el gobierno gabacho tiene acceso a nuestra información por muchos otros medios ¬_¬U.

            Ahí fue cuando vino la gota que derramó el vaso: tenía que dejar FB, ¿por qué? ¿Por capricho? ¿Por orgullo? ¿Por berrinche? ¿Por necio? Por todas esas razones, además de mi tranquilidad, mi privacidad y mi salud mental.

            Desde hace un par de años, cuando saque mi primer escrito sobre el FB, había intentado zafarme de dicha red social, siempre buscaba cómo, de hecho cerré mi cuenta en dos ocasiones, sólo para volverla a reactivar a las 24 horas. Cuando me iba de vacaciones, y me daba cuenta que estaba desintoxicado, me decía a mí mismo “Sólo es cuestión de desactivarla”, pero cuando entraba a hacerlo, veía la cantidad de notificaciones que tenía mismas que por curiosidad, morbo y narcisismo verificaba, así que toda mi intención de cerrar la cuenta se iba al demonio. Regresando a esas dos únicas ocasiones en que cerré mi cuenta, para posteriormente volverla a activar, me frustraron demasiado, por lo mismo, me hice una promesa: Si un día venía la tercera, sin duda, sería la definitiva.

            Cuando compre el mentado Smartphone, mis posibilidades de dejar dicha red social se esfumaron por completo, porque ahora era peor que antes: a cada rato me llegaban las notificaciones sobre si alguien había comentado una de mis fotos, había publicado en mi muro, me había etiquetado o hasta si alguien me había agregado.

            Sin duda el Smartphone es el medio perfecto para atarte a las redes sociales, y más una como FB, en donde tienes a la gran mayoría de tus conocidos como contactos o, por lo menos, a gente que te interesa.

            Pero ése es uno de los grandes problemas de FB: la falta de gente interesante, mismo que es reflejo de dos situaciones #1 Mucha de la gente interesante que conozco, casi no postea en FB o, de plano, ni siquiera están registrados en dicha red, y es que tienen mucho que hacer de sus vidas en lugar de andar husmeando en las de otros o promoviendo las suyas. #2 Seamos honestos, en el mundo real hay demasiada gente sosa, simple, corriente, estúpida y boba, así que si es difícil encontrar alguien interesante en la vida real, es mucho más difícil hacerlo en una red social.

            Sin embargo, justamente eso es lo terrorífico y maravilloso del FB: la oportunidad democrática que le brinda a todos de obtener sus cinco minutos de fama, aún sin tener que ser interesante, talentoso y ya no digamos inteligente, ya que todos tenemos acceso al triple veneno facebookiano que fácilmente crea adicción.

            Veneno #1 El Vouyerismo

            Esta red social ha demostrado algo que sospechaba desde hace años: el ser humano es vouyerista y morboso por naturaleza. Gracias al FB tenemos la posibilidad de ver todo lo que le pasa a nuestros conocidos: sus fotos, sus viajes, sus problemas, sus enfermedades, sus relaciones, su familia, sus películas favoritas, si tienen hambre, si van al baño, qué hacen en el trabajo y demás; obviamente todo lo que la “víctima” de nuestro acoso quiera compartir. Son pocos los que ponen restricciones a sus publicaciones, ya que la gran mayoría tiene abierto su muro y su información a todo público.

            Es algo impresionante, ya que en la vida real estoy seguro que casi nadie sería tan generoso con mucha de esa información PERO como está en una pantalla, en una plataforma tan brillante y “fancy” como lo es el FB, sentimos que nuestras vidas están siendo vistas en un medio masivo como la televisión, el periódico e inclusive por Radio. O sea, el FB nos enajena tanto que perdemos el sentido común, ése que nos hace dejar ciertas cosas privadas en la vida cotidiana pero que esta red nos incita a hacerlas públicas.

            Llegaron a haber días que perdía dos o tres horas en el FB (sin tenerlo en la oficina y antes del Smartphone), todo por leer estupidez y media de mucha gente sin gracia ni sesos. Gracias a tanta tontería fue que me surgió la idea de limpiar contactos que no valían la pena.

            Sin embargo, aún había mucha estupidez restante, y era de personas que apreciaba o que no debía borrar, ya que las represalias y rencores iban a ser intensos, así que descubrí que podía desactivar sus actualizaciones ¡y ahí mi vida fue maravillosa! No les miento, de 400 contactos que llegue a tener (y eso que borre a una cantidad similar), sólo leía las actualizaciones de unos 40. Sólo el 10% de mis contactos publicaban algo valioso y, mejor aún, lo hacían esporádicamente, sin esa necesidad de compartir algo diario (no fuera que perdieran público).

Para aniquilar por completo el veneno #1, también tuve que desactivar las actualizaciones de esas 40 personas, limpiarme de la adicción de conocer la vida ajena, así fueran cosas interesantes, si quería dejar FB, debía dejar de inmiscuirme en la vida de los demás, ¡y lo logré! Pero aún faltaba dos venenos más, en especial el segundo, que es el más fuerte (por lo menos para mí)

            Veneno #2 El Ego (Disfrazado de La Aceptación)

            El FB es una fuente ideal para todos esos que les gusta llamar la atención a través de sus desgracias: “¡Ay Abuelita! ¡Cómo te extraño! Desde que no estás siento que la vida no vale la pena” Una entrada así definitivamente es una invitación abierta a recibir la lástima ajena a través de la conmiseración propia. Obviamente no soy (tan) insensible como para censurar una publicación en dónde se rememore a la Abuelita fallecida, PERO hay manera más dignas, y hasta de buen gusto, para hacerlo. Por ejemplo: “Amigos, hoy quiero recordar a mi Abuelita, misma que partió hace dos años. La recuerdo mucho por la fortaleza que me dio, en especial cuando yo . . . .  bla bla bla”.

            Tal vez no sea tan atractivo para la bola de morbosos que están cazando algo del sufrimiento ajeno, pero sí es una manera de rendirle un homenaje lindo y digno a la difunta. El problema, como comente en otros ensayos, es que la gente no publica eso para rememorar a la abuela, sino para atraer la atención a través de las desgracias.

            “¡No! ¡Mi Dios querido! ¿Por qué a mí? ¿Qué te he hecho para que me abandonaras?” Fue una publicación real de uno de mis entonces contactos, naturalmente la cascada de comentarios se hicieron llegar, todos esos “Robin Hood” cibernéticos que están a la caza de alguien a quién apapachar en la desgracia. Me pregunto algo ¿No les da pena llamar la atención por algo negativo? ¿Tan pocas cosas buenas les pasan en la vida?

            Luego se quejan de que todo el mundo sabe su vida pero, como leí en esa misma red social, “Si quieres que se quede privado ¡No lo publiques en el FB!”. Creo que uno pasa tanto tiempo ahí que llega a asignarle una personalidad a la red social, como si fuera nuestra amiga y confidente, ésa que nos acepta sin importar lo que nos pase.

            Como comente párrafos arriba, ya no leía ninguna actualización en el FB, sólo iba, posteaba las frases del día con su respectiva imagen, además de algún ensayo o algún comentario. Ya no me interesaban las vidas ajenas, había dejado de ver lo que posteaba el resto, anule mi morbo por los demás. Pero me faltaba romper el segundo eslabón que me ataba a la red social: la necesidad de un público que te siga.

             No lo voy a negar, cada vez que checaba el Smartphone y veía que alguna de mis publicaciones recibía un “Like” o “Me gusta” me sentía bien, como si fuera mejor que los demás, como si fuese más amado por el resto. Esa sensación de falsa aceptación que te da una imagen virtual en una red intangible por personas que, a lo mejor, ni les interesas. Y eso, por más ridículo que suene, crea adicción. La aceptación ajena siempre crea adicción, sin importar la calidad de la misma.

            Y ése era un problema grave: con lo ególatra y narcisista que puedo llegar a ser, ¿Cómo demonios iba a superar esa adicción de aceptación que te crea el FB? Como muchas de las soluciones a mis problemas, encontré la respuesta corriendo.

            Iba pensando alguna forma para dejar el FB pero seguir compartiendo mis frases diarias, obviamente ya tenía mi lista de distribución de mail, pero el correo electrónico ya no es tan popular ni útil como lo era hace 10 años. Ahora hay medios más instantáneos, eficientes y atractivos para comunicarse: Whatssapp, Twitter, Skype, Blogs . . . . y ahí se me prendió el foco . . . . ¡Un blog!

            Ya tengo este mismo blog, en donde comparto mis ensayos y mis frases, pero podía abrir otro, destinado exclusivamente a las frases que comparto día a día con la gente que aprecio. Así podía postear la frase con la imagen acostumbrada sin tener que atarme a una red social ¡Eureka! Así que puse manos a la obra y abrí el blog de frases, mismo que pueden leer diariamente en esta liga.

            Había encontrado mi placebo, ya había roto dos eslabones de mi cadena facebookinana, ya sólo era cuestión de mentalizarme y llevarme lo valioso que había encontrado en dicha red social, o sea el tercer y último veneno.

Veneno #3 Contacto con tus seres queridos

            Para muchos es la trampa más difícil de superar y por lo mismo tienen abiertas sus cuentas aunque no posteen nada: Tus seres queridos. Para mí, que soy tan solitario e incluso ermitaño, es la más fácil de dejar atrás, aunque no quiere decir que deje de importarme.

            De hecho, cuando estás cerrando tu cuenta, el mismo FB hace un último intento para detenerte, mostrándote las fotos de tus contactos con los que más frecuencia interactúas y una frase que dice “Todos estos fulanitos te van a extrañar” ¡Vil chantaje emocional cibernético!

            Algo que debo reconocerle a FB, es que retome el contacto con mucha gente de mi pasado que, de otra manera, no hubiera encontrado, además de que me dio la oportunidad de conocer a personas que valen mucho la pena y que, sin esta red social, jamás hubiera tenido el chance de contactar.

            Así que empecé con la tarea de barrer con mis contactos eligiendo, consciente y fríamente, a los que valen la pena, son interesantes o, por lo menos, que significan algo para mí. Todos los que ya tenía su mail o su Whatssapp, no me preocupaban, ya que tenía manera de localizarlos. Para los pocos que me faltaban, les escribí directamente pidiéndole sus datos para mantener el contacto.

            A la mayoría no le pareció que dejara FB, ya que es un medio de comunicación más cómodo, atractivo y hasta amigable, pero por eso se hace más adictivo. Sé que el nivel de comunicación que voy a tener con cada uno de ellos se va a disminuir a porcentajes mínimos, incluso es factible que se pierda, pero eso será por decisión bilateral, y prefiero eso a mantener una “amistad” artificial sustentada por la adicción que crea esta red social. Y, una vez logrado eso: ¡Cerré mi cuenta! :-)

            Soy la segunda persona que conozco que ha cerrado su cuenta de manera definitiva, algo para lo cual se necesita una fuerza de voluntad endemoniada aunado a un ataque simultaneo de sentido común y amor propio. La primera persona que conocí que lo logró es mi querido amigo (conocido a través de FB) Enrique Von Quin, del cual me tomo la libertad de compartir su opinión sobre esta red social:

            Las redes “sociales” tienen un pequeño defecto, y es el de desvirtuar el concepto de ser sociales. Eso lo somos por naturaleza y hemos aprendido a comunicarnos a base de señales, guiños e inclusive hasta olores. Un proceso que ha tomado cientos de miles de años y que ahora Mr. Fuckerberg quiere reducir a “Like” mientras se nos mete en las entrañas y ¡nos explota cuales viles e ignorantes mulas de carga! Más dignidad tienen las pobres, ¡pues no tienen opción!

           Me molesta y me irrita ser parte de un experimento comercial llevado a cabo por un frívolo imbécil como Fuckerberg. No soy una ratita de laboratorio para que analicen mis reacciones y me “testeen” a ver qué prefiero. No soy un consumidor estúpido al que tienen que martillar constantemente para que se compre un par de zapatos negros. Tampoco soy insensible, y de eso se agarra este cabrón para hacernos adictos a su medio de falsa comunicación. Sabe que el que no es estúpido es sensible y volverá a FB o lo que sea por el cariño que le tiene a su gente. ¡Una explotación psicológica a niveles muy bajos!

         FB consumía una enorme parte de mi día, energía que hoy día invierto en mis proyectos y gente querida. Prefiero irme al parque a morirme de risa con mi hija que a pasarme la tarde discutiendo con algún “erudito” de FB

Esta contestación de mi amigo Enrique, surgió a raíz de un mail en donde comentaba que había perdido contacto con casi la totalidad de personas con las que se comunicaba en el FB, y eso potenció mi decisión.

Me dí cuenta que el FB ha prostituido nuestra comunicación y el concepto de amistad. Podrás ignorar a alguien en la calle para que, por la noche, le postees en su muro “¡Hey! ¡Te vi en la calle! ¡Qué bien te ves!”. Nos está haciendo incapaces de interactuar socialmente de manera personalizada, el FB se ha vuelto el obligatorio intermediario para tener contacto con alguien. De hecho uno lo ve en muchas “conversaciones”, cuando personas que están reunidas físicamente PERO llevan a cabo su plática a través de la red (divertido, no lo niego, pero no por ello deja de ser patético).

En una especie de codicia, uno no quiere dejar a sus 400 “amigos”, porque sabe que dejando FB, está dejando casi a todos atrás ¿y saben qué? ¡Me alegro! Si no hay la voluntad suficiente para mantener el contacto con nadie, es mejor dejar de tenerlo que mantenerlo de forma artificial a través de una red social. Tal vez a muchos les dé hueva checar su mail (muchos ya me lo han dicho), pero si en algo les intereso, sé que será un pequeño esfuerzo que harán esporádicamente, así como a mí me interesa mandarles un par de frases al día que les diga “¡Hey! ¡Aquí estoy! No necesito leerte a diario ni que me leas, pero seguimos teniendo contacto”

No necesito 400 “amistades”, me conformo con tener 40 personas reales con la cuales puedo echarme un café, ver la expresión que tienen cuando me cuentan algo, sentir un abrazo cuando es necesario o ver la reacción que tienen cuando comparten algo personal conmigo, no que lo andan compartiendo con 2478 “amigos”, a ver quién da la respuesta ganadora.

Así como las verdaderas amistades, mismas que no se basan exclusivamente en una convivencia diaria, creo que se nos ha olvidado que podemos mantener una relación con alguien más sin tener que contactarnos todos los días. Sin embargo el FB nos ha dejado la imagen en el inconsciente de que es indispensable para nuestra comunicación.

Como ejemplo de ello, tengo dos amigos mexicanos que viven en Europa (un hombre y una mujer), con ellos también me comunicaba por FB. En estas vacaciones navideñas vinieron y, al reunirme con cada cual por separado, la queja fue la misma “¡Hebert! ¡Cerraste FB! ¿Ahora cómo nos vamos a comunicar?” Me resultó curioso su reclamo, porque la comunicación era a través del inbox, ya que la interacción a través de publicaciones o comentarios era prácticamente nula, así que mi respuesta fue la misma: “Bueno, para que no pierdas la costumbre, abres el inbox, me escribes el mensaje, lo seleccionas, lo cortas, abres tu mail y me lo mandas en un correo ¿Cómo ves?” Sé que suena lógica mi propuesta, además de un tanto sarcástica (Que lo fue de hecho), pero eso ejemplifica cómo el FB se ha posicionado en nuestro inconsciente como un medio infalible e indispensable de comunicación.

Sabía que superada la segunda semana sin FB, la resolución iba a ser definitiva. Tras tres semanas sin la mentada red social, las reacciones que he recibido al respecto se reducen a dos tipos: las primeras de personas que me quieren mucho y tienen la amabilidad y gentileza de decirme que el FB ya no es lo mismo sin mí, que por favor regrese porque mis posts eran interesantes. Seguramente hay parte de verdad en sus palabras y también hay algo de amor para inflarme el ego (que lo logran cabalmente) pero, a pesar de tanto amor, no pretendo regresar.

La segunda reacción es de los que, con un tono especial dicen “Con que dejaste FB . . . . mmmhhh . . . . ya veo” Conozco ese tonito, el cual significa “Crees que dejaste FB pero acabarás volviendo” y no los culpo por creer eso. En un viaje a Estados Unidos, llegue a ver un documental en donde cifras demuestran que de todos los que cierran su cuenta, el 99% acaban reabriéndola en dos semanas o menos. Son pocos los que logran salir de esta red social, a la cual es fácil acceder pero muy difícil abandonar.

Como ya iba encarrerado con el cierre del FB, estuve a punto de cerrar Twitter, sin embargo, éste lo encuentro interesante e impersonal. La mayoría de contactos que tengo en Twitter no los conozco ni me interesa conocerlos, por lo mismo sólo tengo a gente interesante o, por lo menos, que me hace reír (o sea, nada de compromisos). Además mi relación con el Twitter es más sana, ya que la información corre de manera tan constante que es imposible checarla toda, por lo que, cuando tengo algún tiempecillo muerto, le llego a echar un ojito y reírme un rato. Algo que con el FB era imposible.

Ojo, no estoy diciendo que Twitter no tenga nada de malo, sin duda ha de tener muchos de los vicios de FB pero, hablando exclusivamente de mi caso, Twitter me resulta inofensivo porque no tengo ningún apego a él. Es como la frase con la que abrí este ensayo: Aunque el FB y el McDonald’s sean los más populares y nocivos de sus ramos, no quiere decir que sus respectivas competencias no sean igual de dañinas.

            No lo voy a negar, por tres años me divertí mucho en FB, conocí a personas interesantes entre tanta basura humana que pulula en la red (y en el mundo en general). Tampoco puedo negar que yo mismo caí en muchas de las actitudes que critique párrafos arriba y, como me hice consciente de ello, por dos años enteros siempre tuve la idea de dejar dicha red social, ¡hasta que lo conseguí!

            Sin duda, mi salida para el Facebook y el Sr. Zuckerberg es insignificante, tan sólo uno de los cientos de millones de usuarios que tiene y, tristemente, cada día aumentan más y más. Pero para mi vida, que es la que me interesa, dejar el Facebook sí significa una mejora considerable en la cantidad y calidad de tiempo que recupero para otras actividades que me son más provechosas.

          Las redes sociales llevan la ironía en su nombre, porque en realidad no tienen mucho de sociales. El humano siempre ha sido gregario por naturaleza pero las redes sociales han prostituido ese sentimiento de sociabilidad ¿Por qué? Por si no estás en ellas pareciera que no existes, que a nadie le interesas, que eres menos importante. Sin embargo, se nos ha olvidado que esa importancia radica en nosotros mismos, por lo que somos y pensamos, no por nuestra imagen en una red social, sin embargo, algunas personas necesitan imperiosamente el parapeto de estos mundillos para valorarse, porque la aceptación propia es inexistente, por lo que requieren la externa, por más falsa que sea.

            Como siempre, el FB no es malo por sí mismo, nada de creación humana es bueno o malo per se, en realidad es el uso que le damos a las mismas cosas los que las hace productivas o improductivas. Desafortunadamente nunca logré ese equilibrio ni uso productivo del FB, no podía racionar mi tiempo ni mi atención a dicha red social, por lo mismo me hice adicto. Y esa es la trampa del FB, que se aprovecha de esa propensión humana a las adicciones y nos explota por esa necesidad de sentirnos amados, queridos o simplemente aceptados. Pero eso sólo nos lo dará el trabajo personal, no el espejismo de una red social.

            Hebert Gutiérrez Morales.

4 comentarios:

Enrique Von Quin dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Von Quin dijo...

Una elocuente y brillante descripción de lo que es Facebook. Pero todavía más importante me parece la forma en la que remarcas, identificas y desnudas las puercas intenciones de Mr. Fuckerberg! Un tipo que en principio se robó el FB, se chingo a sus “socios”. Después, a base de artimañas y manipulaciones se ha robado la información de todos sus usuarios y para beneficio propio. Algo que considero imperdonable, pero además increíble, dado que bajo las leyes norte Americanas el derecho de autor es automático en el momento en que cualquier cosa se publica!


Source:http://www.copyright.gov/help/faq/faq-general.html#register

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Facebook se ha convertido en el paraíso de los pseudo-intelectualoides que están repletos de opiniones y contundentes realidades. Porque? Por la fácil oportunidad de despotricar anónimamente. En fin, para que patear lo ya establecido, Facebook es una aberración de lo que ellos ahora llaman comunicación social.

Por cierto, si alguien estaba preocupado por el espionaje de la CIA, FBI, NSA, etc… El señorito Fuckerberg acaba de cerrar un trato con el equivalente de Google en Rusia, dándoles acceso a todo lo que hay en el ecosistema de FB. Por favor, antes de que alguien aclare que no es así y que hay restricciones al acceso de información, les recuerdo una palabra: Fuckerberg.

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Estoy más que de acuerdo contigo. De hecho ya me harté de muchas cosas del FB y de muchos contactos que no son importantes en mi vida.
También he borrado, bloqueado y rechazado a muchas personas que me han hecho perder la paciencia y provocado ganas de publicarles unas cuantas majaderías.
Honestamente tampoco me interesa dejarlo, pero solo le dedico 15 ó 20 minutos al día, y solo publico algo cada 1 ó 2 semanas.
Un día de estos seguiré tus pasos con una limpieza o depuración de usuarios.
Un abrazo, Daniel

varelad1 dijo...

Unos comentarios más:
- Me gustan los grupos cerrados en el FB porque puedes escribir y leer solamente a las personas agregadas al grupo.
- Me gustan los eventos que puedes organizar por FB, creo que es algo práctico que antes no existia.
- Y también me gusta lo mismo que a ti del Twiter: impersonal, frases cortas, divertido, etc.