domingo, 16 de febrero de 2014

Experiencias chiapanecas (Segunda parte)

Continuamos con esta experiencia de vida que representa viajar a Chiapas.
Asombrado en Bonampak

La rica vida en la Selva

Sin duda alguna, las camas del campamento lacandón fueron las más austeras de todo nuestro viaje, SIN EMBARGO, fueron en las que más rico dormí, ¿por qué? Por el cansancio. Ese día fue muy ajetreado y, tras una deliciosa cena y un rico baño, no me importó que las camas fuesen sencillas, simplemente estuve agradecido por dormir en un lugar tan pacifico además, con las campanas antimosquitos que rodean los lechos, uno descansa de maravilla.

La tarde anterior corrí y al otro día, estaba durmiendo tan profundamente, me costó mucho trabajo despertar pero, al recordar lo placentero que resultó correr por la selva, me obligó a levantarme y disfrute de uno de los mejores trayectos de mi vida. Tal vez no pueda vivir en la Selva pero visitarla es todo un placer. La falta de estrés aumenta la calidad de vida de manera exponencial.

Eso lo corroboré en la actitud tan amigable de los lacandones, mismos que me saludaban amablemente mientras corría por la lluvia. Tal vez pensaran que estaba loco pero no por ello me dejaban de saludar y mostrarse agradecidos de mi visita. En verdad me sentía muy feliz con cada muestra de afecto que recibía en el camino.
Palenque

Día 6: Selva Lacandona – Cascada Mactuni-Ha - Lacanjá

Cuando nos dijeron que nos íbamos a quedar en la selva, de inmediato nos visualicé rodeados de árboles, animales e indios lacandones en sus ropas típicas. No voy a negar un poco mi decepción al llegar al campamento.

Ciertamente estábamos a unos cuantos metros de la selva, pero los campamentos estaban muy bien montados, al estilo Jalcomulco, con agua, luz, tienditas y hasta un café internet en las cercanías. Es triste ver cómo la “civilización” también ha alcanzado a los Lacandones pero ¿quién se los puede echar en cara?

Cuando salí a correr por el pueblo oí por ahí alguna cumbia, veía las antenas del Sky, gente en su motoneta, muy pocos con sus vestimentas típicas, casi todos vistiendo ropa occidental, los caminos pavimentados y demás muestras de “avance”.
Selva Lacandona

Así como yo, muchos tienen la idea preconcebida de que como son lacandones, deberían mantenerse fieles a sus orígenes, como si no tuvieran derecho a la “modernidad”. Pero, en este mendigo mundo capitalista que hemos creado, a eso se les obliga (a ellos y a otras culturas): a dejar sus usos y costumbres y obligarlos a adoptar el estilo de vida anhelado (el famoso “American Way ofLiving”)

Juventud sedentaria

Durante la caminata por la Selva Lacandona le pregunté a nuestra guía, Claudia, cuál había sido el grupo con el que más se había tardado, ya que el trayecto tenía un cierto grado de exigencia física.

Esperaba que su respuesta hubiese sido algún grupo de gente mayor, obesa, o algo por el estilo, pero su respuesta me resultó inesperada. “Fue un grupo de jóvenes mexicanos, entre 18 y 25 años, no había ninguno obeso, pero era gente sin condición física”.
Palenque

Nuestra caminata duro 5 horas, dos de ida, dos de regreso y un par de pausas de 30 minutos, para descansar y sacarle fotos a la cascada. Con ese grupo de jóvenes sin condición se tardó 9 horas en total, todo porque se cansaban rápido, se quejaban de todo y tenían que cuidarlos casi de manera maternal (y eso que Claudia es una adolescente).

Es una pena que los vicios (alcohol, drogas, tabaquismo), la falta de ejercicio y la necesidad de estar frente a una pantalla (TV, Lap Top, Tablet, Smartphone, etc.) estén dando como resultado a una juventud ociosa y sin condición física.

Inocencia y madurez

Claudia o, también conocida como Es’ (su nombre maya), es una muchachita de 17 años que fue nuestra guía en la caminata por la Selva Lacandona. Una jovencita que rebosaba inocencia pero con una sensatez y madurez impresionante para su edad.
Lacanjá

Al tener más condición que el resto del grupo, Augusto y yo platicamos la mayoría del tiempo con ella, en lo que esperábamos a los caminantes retrasados. Es cuando ella nos preguntaba de nuestras vidas y nos daba opiniones muy sencillas pero sabias.

Por ejemplo, cuando me pregunto de mi estado civil y le comenté de mi divorcio, tan fácil me dijo “Es que no debiste haber casado por soledad, sino por amor”. A veces nuestros problemas nos parecen tan difíciles pero, cuando escuchas que una chica de 17 años que no vive en la “civilización” te da la respuesta lógica, pues te hace cuestionar quién es el “civilizado” en dicha conversación.

Augusto me hizo notar, cuando descansamos en la cascada de las golondrinas, como Claudia se aventaba al agua y se ponía a jugar con ella, cual chiquilla de 5 años, sin necesidad de un Smartphone, sin expresar “Me aburro” como tantos adolescentes se quejan en estos días, sin necesidad de que alguien le ponga atención. Ella misma se bastaba y se entretenía en lo que los caminantes se reponían del trayecto por la selva.
Palenque

Claudia me inspiró a tomar una decisión: si llego a cierta edad sin procrear, voy a apadrinar a una o dos muchachitas con capacidad intelectual y moral, con ganas de salir adelante pero sin los recursos necesarios para hacerlo. Es una lástima que haya personas con tanto por desarrollar y que se vea truncado ese desarrollo sólo porque este mundo se mueve con dinero.

Hubo un punto en donde estaba tan fascinado con Claudia que le decía a Augusto que debería salir de su pueblo y buscar nuevas metas en la ciudad, pero él me regresó a la realidad “¿Salir de aquí? ¿Para qué? ¿Para ser la chacha de alguien más? ¿Para que la maleen? ¿Para que se burlen de sus tradiciones?”. El pueblo lacandón le quedaba chico pero el precio por su desarrollo era muy grande: sacrificar su inocencia. Creo que es lo que todos debemos pagar eventualmente en esta mal llamada civilización.

La otra realidad de los Lacandones.

Después de nuestra visita a la selva Lacandona quedamos fascinados con su pueblo pero, cuando fueron por nosotros, otro de nuestros guías también nos contó una historia distinta de su origen.
Cascada de las Golondrinas

Como muchos pueblos mayas, los Lacandones (que no se llamaban tal cual) huyeron de los españoles y se refugiaron en la selva Lacandona (De donde adoptaron el mote) y para hacerlo expulsaron a los legítimos habitantes del lugar: los choles. Estos fueron reubicados en la frontera con Guatemala, en la zona de Yaxchilán.

Nos comentaron que los Lacandones reciben un apoyo gubernamental por cuidar la Selva, de hecho cada familia lacandona no tiene la necesidad de trabajar, ya que el dinero que reciben es generoso. A pesar de ello sólo queda un 10% de la superficie original de la Selva, lo cual es algo muy triste.

Sin importar el apoyo gubernamental, los lacandones se han vuelto muy recelosos con el manejo de Bonampak, Lacanjá y la Selva, monopolizando los servicios y productos que se ofrecen en sus tierras, teniendo que pagarles por ingresar a sus dominios (que al final es territorio nacional y no propiedad privada).
Palenque

Y aquí es donde entra la polémica, ¿se justifican todas las concesiones que el gobierno les da al ser minoría y cuidar la selva? ¿Por qué ellos son especiales y no otras minorías? ¿Por qué permiten a pueblos indígenas (como los Lacandones o los Chamulas) hacer su voluntad aún en contra de la constitución que rige al resto del país? Sé que muchos argumentaran que ahí entran los “usos y costumbres” de cada pueblo pero, al final, la ley debería ser la misma para todos en el mismo país, y no hacer excepciones con nadie, así sean minorías. Se supone que todos somos mexicanos con los mismos derechos y obligaciones.

Viajar cultiva

Durante nuestra semana en Chiapas tuvimos contacto con personas de distintos lugares, tanto nacionales como extranjeros. Platicamos con belgas, australianos, holandeses, italianos, franceses, suizos, alemanes, españoles, canadienses, argentinos e ingleses. Cabe mencionar que no vimos a un solo gabacho, y es que el turismo en Chiapas es más cultural, menos “fancy”, así que no es lugar para quien está acostumbrado a los lugares vistosos, las noches de antro y las compras. Y también platicamos con los connacionales con los que coincidíamos.

 En el campamento lacandón nos encontramos con una pareja de chilangos (la misma que mencione en el escrito anterior) que habían tenido la oportunidad de viajar a algunos lugares dentro del país. Al platicar con ellos en la cena y conocer su visón del mundo, Augusto y yo nos lanzábamos miradas que expresaban lo mismo: seguramente somos unos mamones, pero la visión de estas personas nos pareció bastante limitada, sobre todo con un mundo entero por conocer.
Yaxchilán

Seguramente mi visión también está muy limitada (no hablo por Augusto, ya que él ha viajado mucho más que yo) pero, por lo menos, me doy cuenta que todos los viajes y experiencias que he tenido me han servido para ver la realidad de manera distinta, con más información contra qué comparar y poner las cosas en perspectiva. Como expresé en este otro escrito, me siento muy agradecido por todo lo que estoy invirtiendo en viajes, ya que eso me está haciendo crecer como humano.

Día 7: Palenque

Y, sin duda alguna, cerramos la visita a Chiapas con broche de oro.

Creo que Palenque es de los lugares más asombrosos, imponentes, impresionantes, majestuosos, magníficos, mágicos y cualquier otro adjetivo que quieran, en realidad esta zona arqueológica es algo indescriptible y que me lleno bastante.
Pirograbado del "Astronauta" Pakal

Las ruinas están conservadas de manera impecable, de hecho te permiten subir a ellas sin mayor problema (Algo que ya no se puede hacer en lugares como Chichen Itzá o Teotihuacán).

Esa sensación de quedar maravillado fue la que esperaba el día que visite Chichen Itzá y que nunca llegó. Por lo mismo le pregunté a Manuel, nuestro estupendo guía, ¿por qué demonios las ruinas yucatecas eran consideradas como maravilla del mundo cuando, claramente, Palenque lo supera y por mucho?

Manuel me explicaba que hay mucho intereses políticos en el tema, las autoridades turísticas saben que Palenque es más imponente e importante que Chichen Itzá pero, al final, te conviene más promocionar un lugar más bonito y atractivo como lo es la península de Yucatán (en donde sí hay más gringo) que hacerlo con un estado que no cuenta con toda la infraestructura necesaria, además de ser uno con una marcada pobreza en la población.

Y le tuve que dar la razón a Manuel, ya que recordé mis vacaciones en Cancún y, en definitiva, la sensación es distinta, un poco más amoldada al estilo gabacho y, por qué no decirlo, más fácil de digerir. Y es que Chiapas no es para cualquiera, es necesario tener cierto nivel de cultura, cierta tranquilidad emocional y cierta apertura de mente para disfrutar todas las posibilidades que este estado te brinda que, al final, es una experiencia mucho más valiosa que un centro vacacional más desarrollado pero que, al final, tuvo que sacrificar parte de su esencia para agradar al turista gringo.
Palenque

De hecho Manuel me dijo que Tikal, en Guatemala, es aún más imponente que Palenque, lo cual me pareció imposible, así que tendré que ir a comprobarlo porque no me puedo imaginar algo más majestuoso que Palenque.

Los guías

Las personas que nos guiaron en Chiapas fueron tan variadas como la población y el estado en sí. Gabriel fue el primero: un exmilitar que se infiltró en el EZLN, después se decepcionó de ambos movimientos y se convirtió en guía. Víctor, un chilango muy dicharachero, muy desinhibido y muy alegre, mismo que llego justo cuando empezó el conflicto zapatista en 1994, a veces enojón pero siempre muy franco. Iselo, un indígena tzotzil con sus marcadas tendencias prozapatistas pero eso sí, muy preparado en sus temas. Freddy, un guía muy orgulloso de pertenecer a una de las siete familias que fundaron Palenque (población de la que se toma el nombre de la zona arqueológica), aunque no era muy ducho o brillante en su trabajo, no me cabía duda que le echaba ganas.

Se nos olvida

Seguimos con Jesús, un muchachito que a pesar de sólo contar con 24 años, veía la vida tan negra que logro ponerme de malas. Fernando, el guía que nos recogió en la selva lacandona, un tipo muy alegre (hasta pensé que era de Veracruz) con claras tendencias mitómanas por tantas aventuras inverosímiles que nos relató pero eso no fue impedimento para que me cayera muy bien.

Pero, mis favoritos, sin duda fueron la más joven y el mayor de todos los guías. Claudia (también conocida como Es’) la chica lacandona que nos guío en la Selva, sin duda me robó el corazón con su impresionante ángel, carisma e inocencia pero también con sentido común, madurez y sabiduría extraordinarias para su edad. Por su parte Manuel un tabasqueño radicado en Palenque, es un señor preparado como ninguno, con una atención y calidad humana impresionantes, muy detallista, procurándonos en todo momento, dando un servicio de primera categoría que, sin duda alguna, valoré profundamente.

Dominio indígena

Ahora viene la otra cara de la moneda. Así como mencione la pobreza en la que viven muchos indígenas, también hay un gran porcentaje de ellos que gozan de privilegios que no conocen sus contrapartes en el resto del país.
Palenque

Algo notorio en Chiapas, logrado en parte por el movimiento zapatista, es la importancia que tienen los pueblos indígenas. A diferencia del resto del país, en donde son tratados como ciudadanos de segunda, los indios chiapanecos tienen un trato preferencial siendo incluso más importantes y, pareciera, con más derechos que los mestizos.

A veces se sienten tan protegidos los indígenas que pasan a ser como chamacos malcriados, por ejemplo lo de los Lacandones que se agandayaron la Selva, el paso, la estancia en ella y la administración de Bonampak; los Choles que se apropiaron de la caseta de migración hacia Guatemala y la administración de Yaxchilán; los Chamulas que te cobran por ingresar a su iglesia, además de que te andan vigilando por si “te portas mal” y aprovechan cualquier oportunidad para sacarte dinero y demás ejemplos. Creo que es el único estado mexicano en donde los Indios tienen el dominio social. Obvio esta situación está tan mal como que en el resto del país sean sometidos y sobajados.

Manuel, nuestro guía en Palenque (lugar en donde también reside), nos comentaba que el presidente municipal de ahí le deba un trato muy diferenciado a los indígenas y a los gaixilanes (espero haberlo escrito bien), o sea, todos los que nos somos indígenas, son tratados con discriminación. Y es que la pavimentación, drenaje, agua, luz y demás servicios se han destinado a las colonias indígenas, ignorando al resto de pobladores. Casualmente, la población afectada es la única que paga impuestos pero que no recibe los beneficios
Indígena Chamula

Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. Tristemente el gobierno permite estas libertades de los indígenas por intereses políticos más que por un sentido de igualdad y respeto; más por una pantalla para que los Zapatistas se apacigüen un poco y vean que en Chiapas la vida es distinta. Pero no es que prive un sentimiento solidario entre indios y mestizos.

Como escribí en “Feministas y Feminazis”, no se trata de que un grupo sea más importante que el otro, se trata de que en realidad todos gocemos del mismo trato sin importar nuestras características personales, en lugar de permitir que un grupo someta y se aproveche de otro.

Conclusión

Sin duda alguna, Chiapas es como otro país dentro de México.
Palenque

La cantidad de oferta turística es impresionante porque, a pesar de pasar una semana entera de arriba para abajo, todavía nos faltaron lugares por conocer como la zona arqueológica de Toniná, centro ecoturístico de Las Nubes, el pueblo mágico de Comitán, la zona arqueológica de Tenam, Reserva de Montes Azules (Las Guacamayas), Laguna Miramar, Raudales de Malpaso, Tapachula, Puerto Arista y demás.

Como mencione arriba, Chiapas es para un tipo de turismo más desarrollado. No hay centros comerciales, no hay vida nocturna, no hay lugares “artificiales”, no hay hoteles rimbombantes (o por lo menos no los vi), no hay esas atracciones fáciles y artificiales.

En Chiapas debes invertir tiempo, interés, paciencia además de tener condición física y mental. Debes estar muy atento, porque hay magia en cada uno de los lugares que se visitan. Si tienes un buen guía, ¡aprovéchalo! Y pregúntale todo lo que puedas de este mágico lugar, si no tienes tan buen guía, habla con los lugareños, mismos que están dispuestos a comentarte del lugar en dónde viven porque están muy orgullosos.
El buen Augusto y su servidor

Sin duda alguna voy a volver a Chiapas, y no sólo una vez, todas las veces que sean necesarias, es un lugar tan irreal y único que vale la pena regresar tantas veces como sea posible.

No importa de donde es usted, si tiene la posibilidad de conocer un solo lugar en México, no lo dude: visite Chiapas, no va a encontrar un lugar igual.

Hebert Gutiérrez Morales


PD Si les interesa viajar a Chiapas, en esta liga pueden comprar el paquete con el cual fui. Todo lo cumplieron al pie de la letra, una agencia muy seria y eficiente.

1 comentario:

varelad1 dijo...

Hola Hebert,
Definitivamente, coincido contigo en que Chiapas es fascinante y diferente a cualquier otro estado de la república.
Tuve la oportunidad de conocerlo hace más de 2 décadas y estuve muchos días, así que conocí desde Tuxtla hasta Tapachula, pasando por Comitán, Chiapa de Corzo, San Cristobal, Palenque, etc.
También, en otro viaje, hice junto con otro amigo una expedición a pie por los altos de Chiapas: saliendo de San Cristobal de las Casas, pasando por San Juan Chamula, San Miguel Mitontic y San Pedro Chenaló. Fue una experiencia fantástica. Una semana acampando en los alrededores de las comunidades, los paisajes, la gente, etc.
Recuerdo una mañana que nos despertó el cuchicheo de la gente. Salimos de la casa de campaña y estábamos rodeados de gente del lugar. Al principio nos asustamos, pero los saludamos con una sonrisa, hicimos nuestra vida normal y pronto se dieron cuenta de que no teníamos malas intenciones y se empezaron a retirar. Esto fue en los alrededores de San Juan Chamula, de donde se sabe que la gente es (o era) bastante brava.
Conocimos a un Sacerdote católico francés, el padre Michel Chanteau, quien nos recibió con gusto y nos dio comida y alojamiento en San Pedro Chenaló.
Nos contó que ya lo habían corrido 2 veces, pero que no se había dado por vencido y había regresado. Y nos dijo que ya el pueblo lo aceptaba y lo quería.
En fin, estos 2 viajes cambiaron mi vida en muchos aspectos, el primero un viaje completamente turístico, de hecho llegamos hasta Guatemala. Y el segundo, un viaje de inmersión en una cultura, ritmo de vida y naturaleza impresionantes.
Un abrazo y gracias porque tus escritos de Chiapas me hicieron recordar momentos fabulosos e inolvidables de mi vida.