viernes, 23 de mayo de 2014

Leavin’ Las fuckin’ Vegas (Primera parte)



            A pesar de toda la exposición mediática, de la cantidad de programas, películas, vídeos musicales o la emblemática frase “Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas” y de tantas expresiones en donde se enaltece y/o promociona a la ciudad del pecado, nunca fue mi intención real visitar este lugar tan popular.
En la entrada de "Le Réve"

            En realidad, la idea/sueño de ir fue de Camelia y como estoy es postura de conocer nuevos lares, accedí y cuatro emprendimos esta aventura, misma que resultó muy interesante y me hizo aprender mucho de la naturaleza humana.

            Voy a tratar por temas particulares qué observe en este viaje durante dos escritos.

USA

            Las Vegas es Estados Unidos en su máxima expresión, todos los factores que el resto del mundo señala de la cultura gringa, aquí son magnificados. De por sí estamos hablando del país de los excesos, pues ahora imagínense la ciudad más extrema dentro del mismo, es algo simplemente abrumador. Son de esas cosas que al mismo tiempo son tanto impresionantes como grotescas.

            Estamos hablando que Estados Unidos, por sí sólo, consume el 25% de energía mundial; si tomamos que Las Vegas es la ciudad gabacha que más energía requiere, tengan por seguro que el consumo de la misma ha de superar al de decenas de países por sí sola (y no lo estoy diciendo como un halago). No es de extrañar que Las Vegas sea la ciudad que más claramente se divisa desde el espacio.
El famoso Caesar's Palace

            Y claro, como es popular para el Gabacho promedio lo es para el turista mundial, gracias a la gran influencia mediática que nuestro vecino del norte tiene sobre el planeta. Y es que Las Vegas es una ciudad sexy, que te seduce con tantas posibilidades extremas pero aún dentro de la legalidad (aunque no de la moralidad o de lo correcto).

            No en vano se ha ganado el mote de “La ciudad del pecado”, porque encuentras fácilmente cómo ejercer cualquiera de los siete pecados capitales y, como todo el mundo está en el mismo canal (o sea, a todos les vale madres lo que hagas), puedes sentirte a gusto tirando tu dinero en el juego, en compras, en comida, en prostitutas o en lo que se te dé la gana. ¿Y qué seduce más que lo prohibido? Nada, así que el atractivo de esta ciudad es infinito para la mayoría en el mundo.

La Producción

            Algo que he aprendido a últimas fechas es que, en un mundo tan visual, la producción que le metes a un lugar, tarea, situación, escenario, persona, show, trabajo y demás oportunidades de lucir, hace una diferencia definitiva.
Excalibur

            Las Vegas hace evidente esta regla: su apariencia es impresionante, todo gracias a una inversión en imagen brutal. Es casi imposible no sentirse asombrado por tantas atracciones visuales que en ocasiones no sabes hacia donde voltear.

            La gran mayoría de lo que Las Vegas aparenta es falso, debido a que la imagen es mucho mejor que la realidad, pero también hay situaciones en que la sustancia está acorde a la apariencia y, aunque el costo sea elevado, lo pagas con gusto por sentir que estás recibiendo algo que vale lo que estás invirtiendo (como comentaré más adelante en la sección “Le Réve”)

            Como compartí en su momento en “Mis Corbatas” es importante desarrollar el interior, sin embargo, un exterior atractivo también es necesario para que se atrevan a conocer ese interior. Uno debe producirse y promocionarse como parte del éxito.
En uno de tantos Casinos

            Esto de la producción me resultó muy notorio con una “Estatua viviente” frente a las fuentes del Bellagio. A eso de las 5pm, llegó una chica ataviada de Rosa de los pies a la cabeza, misma que estaba incrustada en un aparato que parecía tenerla sentada en el aire pero, en teoría, sólo se estaba sosteniendo con la fuerza de sus pantorrillas.

            El chiste de todo esto es que resultaba casi imposible que se mantuviera en dicha posición exclusivamente con la fuerza de sus pantorrillas, por lo que sospechamos que tenía algún arnés o algo similar. Sin embargo, a simple vista, no se veía el truco.

            El caso es que, tras una media hora observándola, calculamos que la chica se embolsaba unos $50USD por hora (O sea, unos $200 USD diarios por cuatro horas de “trabajo”). ¿Por qué menciono esto? Por la cantidad enorme de indigentes que vimos y que, causando lástima, tal vez sacaban eso a la semana (y dando lástima el día entero, no sólo cuatro horas) u otros shows callejeros que tal vez sacaran esos $200 USD (si eran buenos) pero durante todo un día de friega. La chica, con una pequeña inversión y algo de creatividad, sacaba una ganancia óptima a un nivel de exigencia relativamente pequeño.
Las hermosas fuentes del Bellagio

Dicotomía entre corriente y fino

            Las Vegas puede ser tan “nice” o tan vulgar como quieras, ya que tienes toda una gama de espectáculos, casinos, hoteles, servicio del personal, comida, bebidas, mercancías, tours, souvenirs, tiendas y lo que quieran que va desde lo de más alta categoría hasta lo más corriente que se puedan imaginar.

            Así como puedes ver la máxima elegancia en los Casinos, puedes ver la máxima miseria en la calle, y no sólo con indigentes, sino con otras personas que han dejado atrás la decencia y/o dignidad al ser rebasados por la esencia de este lugar.

            Por eso la experiencia que tengas en esta ciudad depende totalmente de ti, ya que de acuerdo a la calidad o categoría de tus intereses, podrás encontrar algo acorde. Claro que tu presupuesto tiene mucho que ver, pero no siempre. Un ejemplo de un show gratuito, de muy buen gusto, sencillo pero con gran creatividad son las fuentes danzantes del Bellagio, que resultó ser mi segunda atracción favorita de Las Vegas, mismas que me llegaron a conmover hasta las lágrimas en algunas de sus más de 100 distintas coreografías (obviamente no vimos todas, pero tratamos de presenciar tantas como nos fueron posibles). ¿Cuál fue mi atracción favorita? A continuación se las comento.
Anuncio del show "Ka" en el MGM

Le Réve

            De las presentaciones de paga, sólo vi tres en Las Vegas, una tan mala que ni vale la pena mencionar; otra del Cirque Du Soleil llamada “Ka”, que resultó espectacular y muy bien hecha; pero, sin duda, la mejor que me tocó y que, seguramente, es la mejor de toda la ciudad fue la que se presenta en el Wynn llamada “Le Réve” (“El Sueño” en Francés)

            Al momento de elegir shows, hubo uno en que todo el mundo coincidía y siempre se referían a “El show de Agua que NO es del Cirque du Soleil”, así que investigamos el nombre (“Le Réve”) y compramos las entradas. Fue algo caro pero lo pagamos porque nos lo recomendaron amplia y unánimemente. Cuando terminó la función, sentí que el precio acabó siendo bajo para el espectáculo tan excelso que habíamos presenciado.

            Este show es el único, de los importantes, que no pertenece al Circo del Sol y, a pesar de ello, supera con creces a estos. Y es que el Cirque du Soleil ha “franquiciado” sus puestas en escena, así que ya no son tan estrictos en sus estándares al momento de montar nuevos espectáculos, por ello hay diversos presentándose simultáneamente alrededor del mundo pero a costa de la calidad de antes.
Parte del Show "Le Réve"

            Pero volviendo a “Le Réve”, es una presentación exquisita en donde no hay aspecto alguno que se descuide. Todo, absolutamente TODO, en el show es cuidado al máximo: la música, las coreografías, el escenario, la interpretación, la comedia, la utilería, el maquillaje, el vestuario y hasta el recinto en sí es de una categoría inigualable.

Además es un show tan bien hecho que se entiende sin la necesidad de dialogo alguno, simplemente uno se deja llevar por lo que captas y cada cual le da la interpretación que quiere pero, lo que sí es universal es lo fascinado que terminas.

            Si un día van a Las Vegas y sólo tienen la oportunidad de ver un solo Show, les recomiendo éste, sin duda es caro pero tengan la seguridad que valdrá cada centavo pagado.
Minicascadas del Aria

Comprar es imperativo en EUA

            Algo que resulta frustrante, y divertido al mismo tiempo, es la imposibilidad de dejar de comprar en Estados Unidos, un país que basa su economía en el consumo, y vaya que está muy bien cimentada en esta actividad que me atrevería a calificar del deporte número uno en Gabacholandia: el famoso Shopping.

            Por mi parte ya había cerrado mis compras desde el tercer día (de siete) sin embargo, cada vez que el resto de mi grupo entraba a un Outlet o tienda, se me acababa “pegando” alguna otra prenda o chuchería. A pesar de que me considero muy por debajo del consumista promedio, llegaba a ver mercancías de alta calidad a precios irrisorios, por lo que era casi obligatorio llevarlas. O luego veía cada cosa que no se encuentra en México, porquerías que no necesitas pero que son tan divertidas, únicas u ocurrentes que sólo te queda preguntar “¿Pero a quién se le ocurre tanta babosada? Pero Ok, me rindo, ¡Deme dos por favor!”

            Y éste no fue un fenómeno exclusivo de Las Vegas, semanas después, me pasó lo mismo en San Francisco y Nueva York, algo que no sucedió en absoluto en Berlín (tres lugares de los que escribiré en próximos días). Es casi imposible no comprar en Estados Unidos, lo cual resulta muy divertido pero, al final, no creo que sea sano (ni para el alma ni para el bolsillo) vivir a ese ritmo de consumo.
Interior del Hotel Wynn

Amabilidad

            Algo que me sorprendió gratamente es la amabilidad que demuestra prácticamente toda la gente que te atiende en Las Vegas, en todos lados nos procuraron una atención inesperada para los Estados Unidos (e inclusive algunos lugares de México), sin importar que fueran restaurantes, tiendas, gasolineras, renta de autos, hotel, casinos, etc. Todo el mundo fue muy amable.

            A muchos les salía de forma natural la sonrisa y la amabilidad para ver si estabas satisfecho, y a los que no les salía natural, también lograban que te sintieras a gusto. Es claro que esta ciudad vive del turismo, y la gente lo entiende, por eso se esmeran de manera sobresaliente para que el visitante se sienta importante.

Y no sólo me refiero a la gente que te atiende, también eran amables quienes no tenían ninguna relación comercial con nosotros. Por ejemplo, todas las mañanas salí a correr y, sin excepción, toda la gente con la que me cruzaba me deseaba buenos días. Alguna vez escuche que Las Vegas era el Disneylandia de los adultos, tal vez es por esa alegría inusitada de estar en un lugar tan “fancy” era la razón por la cual la mayoría estaba tan de buen humor.
Encore y Wynn (Hoteles Gemelos)

            En este momento no recuerdo alguien que haya sido desatento, ya no digamos grosero, con nosotros. Esa actitud de servicio tan alta no la he sentido en ningún otro lugar en el extranjero que haya visitado y es un punto muy positivo para la ciudad del pecado.

            Aún hay más aspectos interesantes que compartirles de la Ciudad del pecado, incluidas las conclusiones y cómo te atrapan para desplumarte, pero eso lo trataré en la segunda parte que, casualmente, ¡ya está publicada! Y la pueden leer en esta liga.

            Hebert Gutiérrez Morales.

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