viernes, 23 de mayo de 2014

Leavin’ Las fuckin’ Vegas (Segunda Parte)



            Continúo con ese análisis de mi reciente viaje a Las Vegas. Nuevamente vamos por puntos específicos.
El icónico letrero de Bienvenida

Indigentes

            Algo que me había sorprendido de manera negativa fue la cantidad enorme de indigentes que infesta la vía pública de Las Vegas. Antes de esta ciudad sólo había visitado Miami y Orlando en Estados Unidos, y ahí nunca vi más allá de un par de vagabundos.

            Sin embargo en Las Vegas es MUY notoria la presencia de estas personas, y resulta chocante ver que la gran mayoría de ellas se ven fuertes y saludables como para trabajar en cualquier actividad más digna que mendigar dinero en vía pública.

            Muchos justificaban su estado con distintos letreros (para droga, para pagar los estudios de su hija, para pagar la casa, etc.) pero, para mí, no había justificación al ver que estaban en buen estado de salud (ningún letrero argumentaba que estuvieran enfermos o incapacitados físicamente).
Jardín dentro del Casino Wynn

            Eso es algo que me choca, en mi país ciertamente ves a mucha gente pidiéndote dinero, pero por lo menos intentan darte un servicio o venderte algo para obtenerlo, sólo la minoría se pone a mendigar tal cual. Es más, en un país aún más pobre (económicamente, aclaro) como es Cuba, NUNCA vi a una sola persona mendigando. Para mí, estos indigentes gabachos son negligentes víctimas del sistema neoimperialista bajo el que se mueve el mundo, promovido principalmente por su gobierno (y en complicidad con su dejadez y holgazanería).

            En su momento supuse que la cantidad de indigentes era lógica dada la naturaleza de Las Vegas y, tristemente, me equivoque. En unas semanas escribiré de la otra ciudad gabacha en donde vi significativamente más, algo que me resultó totalmente inesperado.

Estilo

            Una cosa es la producción invertida en lo que te interesa, como mencione en el ensayo anterior, pero algo que te hace lucir aún más es encontrar tu estilo, lo cual te hace lucir naturalmente sin importar el nivel de producción.
El "Strip"

            ¿Por qué menciono esto?

            A mí no me gustan los tatuajes ni los piercings, encuentro muy doloroso cuando veo a alguien que los tiene (solo puedo tolerarlos en personas que en verdad amo). Como comente en el ensayo sobre mi primera experiencia en Estados Unidos, en especial encuentro muy violento las personas que están infestadas de tatuajes o piercings: una cosa es uno pequeño, creativo y/o de buen gusto y una muy distinta es desfigurarte en aras de la moda o la expresión (recalco, mi muy personal punto de vista).

            A pesar de este prejuicio mío, noté que cuando encuentras el estilo ad hoc (sin importar cuál sea), hasta los más profundos prejuicios superas. Ejemplo de ello lo encontramos en Hot Topic (mi tienda favorita de todo el Universo), la chica que nos atendió  tenía diversos tatuajes, piercings, el cabello pintado de naranja chillante además de maquillaje y vestuario muy estrafalario.

            Sin importar esto que les describo, honestamente, la chica se veía muy bien, todo le quedaba a la perfección y lo lucía con gracia, por lo cual sobresalía naturalmente, inclusive superé mis prejuicios y me sentí muy a gusto cuando me atendió porque, adicionalmente, tenía una actitud tan positiva que se contagiaba.
Imponente letrero del Aria

Qué importante es encontrar un estilo propio en lugar de seguir modas tontas que imponen personajes artificiales.

Lugar irreal

            Al ser un lugar tan sui géneris se te va el tiempo como agua, tanto las horas como los días, al grado que ya no sabes si es Lunes, Jueves o Domingo, de igual forma no sientes la diferencia entre las dos y las seis de la tarde, así como las 10 de la noche o la una de la madrugada. Como la ciudad tiene el mismo ritmo constantemente no hay algo distintivo que te indique una diferencia entre un día y otro. Y es que hay tantas cosas que captan tu atención que las horas no transcurren igual: literalmente es como estar en otro plano existencial, ya que el tiempo se te puede ir muy lento aunque, la mayoría de las veces, se va muy rápido.

            Ante la cantidad y calidad de entretenimiento que hay en Las Vegas, me resultó curioso el por qué la mayoría de la gente dice que sólo es para pasar tres o cuatro días, porque después te aburres. Ciertamente me parece imposible aburrirse en la capital del pecado, por lo que podrías pasar dos semanas seguidas.
"Le Réve" en el Wynn

Sin embargo, estoy de acuerdo que el tiempo óptimo para visitar Las Vegas es de cuatro días, no por aburrimiento, sino por salud; por ello es recomendable que no pases muchos días en ella. Dicha ciudad te chupa la energía, la vitalidad, la cordura, el dinero, el tiempo, la salud, el sentido común e inclusive la alegría de vivir.

Lo peligroso del asunto es que no captas el peligro, ya que te dejas llevar por ese frenesí de jugar, de caminar, de comprar, de beber, de comer, de los shows, de la vida bonita y que te hace creer que puedes seguir a ese ritmo de manera perpetua, es como si tuvieras la vida de un Rock Star por unos cuantos días con tanto glamour.

No notas el desgaste que se va acumulando, así que lo máximo que recomendaría es una semana, pero no más, porque esta ciudad es (literalmente) nociva para tu salud por lo enviciante que resulta.
Canal del Veneciano

Y es que Las Vegas te seduce por todos lados por lo que, si no eres suficientemente fuerte o consciente, te acaba violando y lo peor es que no opones resistencia.

Claro que te promocionan a los pocos que sacan ganancias, mismas que son irrisorias para los dueños del negocio, de hecho son una inversión en publicidad “¡Me gané $15000 USD en Las Vegas!” aunque mucha de esa gente no te dice que se lo acabó gastando en otros rubros en la misma ciudad, o no toman en cuenta lo que se gastaron previamente a dicha ganancia marginal, pero esa imagen te crea la idea de “Si ese ‘Don Nadie’ ganó, ¿Por qué yo no?”

Pero eso es parte de la parafernalia del lugar, la realidad es que vas, juegas, te sacan tu dinero y (lo peor) es que sales feliz porque te hayan desplumando, todo por esa adrenalina que experimentaste al apostar.
El Mandalay Bay

Es como estar poseído, de hecho le echan oxígeno al aire de los casinos, ¿Para qué? Para no percibir el cansancio y seguir jugando, la excitación que sientes por la posibilidad de ganar una pequeña fortuna potencia tu resistencia. El oxígeno adicional hace que no sientas sueño y sigas apostando más tiempo; eso, aunado al cansancio que sí tienes pero que omites, hace que ignores las débiles señales que te puede enviar el sentido común. Si agregas los tragos “gratis” (y lo entrecomillo porque si no les das propina a las meseras, los tragos dejan de llegar, por más “gratuitos” que sean) entonces tienes la fórmula perfecta para tener víctimas listas para ser desplumadas.

Lo llegue a ver con nosotros mismos en el MGM. Había en punto en donde estábamos jugando sin control, perdiendo dinero rápido y de manera imperceptible, a pesar de que sólo estábamos de las maquinitas de a centavo (pero de centavo en centavo se va de dólar en dólar) y ¡estábamos eufóricos por ello!

Por fortuna todos nos pusimos límites y aprendimos a respetarlos, por lo que nadie perdió alguna cantidad que fuera a meternos en problemas. Las Vegas te deja jodido moral, económica, psicológica y físicamente, es impresionante lo desgastante que resulta dicho lugar.
Tiendas Fresas en el Strip

Escapada a Disneyland

Literalmente nuestro viaje fue muy extremista, porque nos dimos una escapada (de 400 kms ¬_¬U) a Anaheim y pasar un día en Disneyland. Basado en mi experiencia previa en Orlando, tenía altas expectativas sobre este lugar pero, como suele pasar, a grandes ilusiones vienen grandes decepciones.

He comprobado una y otra vez que sólo hay una primera vez. En el caso de Disney esto se potencia entre sus complejos de Florida y California. Si aún no conocen ninguno de los dos les recomiendo, ampliamente, conocer primero Disneyland (Anaheim) y después Dirneyworld (Orlando) porque hacerlo al revés es algo decepcionante, esto en gran parte a que Disneyland es mucho más viejo que Disneyworld.

Como mencione en el escrito pasado respecto a la producción, aunque Disneyland es la “matriz” del Consorcio del Ratón Miguelito, en realidad la diferencia de Producción con Disneyworld es bastante notoria, por eso llegas a tener la impresión de no estar visitando parques del mismo dueño.
Nuestra foto con Mickey Mouse

Aunque la infraestructura y muchas de las atracciones son las mismas que en Orlando, el ambiente y la experiencia que obtuve definitivamente no fueron las mismas. Inclusive aspectos como el Castillo suelen ser vitales (el de Anaheim es un castillejo y sin gracia a comparación del de Orlando que sí impone).

En fin, fue buena visita la de Disneyland pero no lo que esperaba de ella.

Conclusión

            Si ya conocen los lugares del mundo que les son vitales y quieren experimentar algo excitante, por lo menos visiten una vez Las Vegas. Si aún tienen muchos otros lugares por conocer, no pongan en sus prioridades Las Vegas y mejor vayan a otro lugar que, tal vez, no sea tan espectacular pero que les puede dejar más (en lugar de quitarles tanto).
La versión"fake" de NY (sin comparación al original)

            Nunca fue mi intención visitar Las Vegas, aunque me alegro de haberla conocido, así no me cuentan las experiencias que ahí se viven. No creo volverla a visitar o, por lo menos, no es mi intención hacerlo. Con tantos lugares que conocer en el mundo, e inclusive dentro de Estados Unidos, Las Vegas no me ofrece algo vital por lo cual regresar, a excepción de “Le Réve” (y ni eso porque cabe la posibilidad que algún día salgan de gira)

            Nunca hay que decir nunca pero, por lo menos en este momento de mi vida, no pretendo regresar a la ciudad del Pecado.

            Hebert Gutiérrez Morales.

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