domingo, 25 de mayo de 2014

X-Men: Days of Future Past (Días de un futuro pasado)

            Vaya, con lo atrasado que voy en mis escritos y, de manera sorpresiva, me encuentro escribiendo sobre esta película que recién acabo de ver, la maravilla conocida como “X-Men: Days of Future Past” (“X-Men: Días de un futuro pasado”). Pero me alegra tener este motivo para escribir porque, según mi (no tan) humilde opinión, son los ensayos que mejor me quedan porque son los que más disfruto.

            Como siempre que escribo sobre películas, les advierto que la vean antes porque destripo sin cuidado todo lo que me llamó la atención del filme. Y, como es común con mis héroes, también les advierto que mi cuestionable objetividad se va a tornar aún menos creíble, dada mi gran afición por los Mutantes de Marvel.

            Una vez expresadas las debidas advertencias, comienzo con una queja. Como me gusta iniciar en orden cronológico, voy a comentar algo que ya quería expresar desde hace tiempo y que se dio antes del inicio de la película.

            Extraño los días cuando uno se sentaba libremente en la sala de cine, privilegiando a los que llegaban temprano con los mejores lugares. Esta cuestión de justicia cinéfila se vio anulada y prostituida una vez que Cinépolis te numera los asientos y te coarta esa libertad.

            Pero vamos, como normalmente voy en horarios poco concurridos, dicha situación no suele ser un problema para mí, al ver las funciones en salas prácticamente vacías. SIN EMBARGO, ayer me pregunte ¿Dónde quedó la etiqueta cinéfila al momento de seleccionar lugares?

            Así como cuando uno va a los mingitorios, si ve uno ocupado, pues educadamente vas y dejas uno vacío entre ti y el otro usuario, esto para respetar su espacio personal. ¿A qué viene todo esto? Me explico.

            Al llegar a la sala, vi a otros sujetos que iban solos, uno de ellos estaba sentado una fila frente a mí. De pronto veo que llega una pareja y se van a sentar justo al lado de él, sin dejar ni un espacio libre, lo cual me pareció poco cortés (sí, lo sé, mi lógica está algo retorcida). Al minuto llegan dos chicas, se meten en mi hilera, ¡y se sientan justo a mi lado!

            ¿Perdón? Habiendo tantos lugares vacíos en la sala ¿Se tenían que venir a sentar justo junto a mí? ¿Acaso era mucho pedir, por lo menos, un lugar libre para respetar mi espacio vital? Sé que debería ir a Cinemex en lugar de Cinépolis, ya que ahí no numeran lugares y aún eres libre de escoger tu asiento sin restricciones, lo malo es que los más cercanos, y que hasta descuento me hacen, son los de Cinépolis (así que ya escogí mi veneno)

En fin, paranoias aparte, no pasó a mayores, no resultaron molestas las muchachas y el detalle no me impidió disfrutar de este gran filme, sólo quería desahogar mi parte paranoide antes de iniciar a comentar propiamente el film (gracias por servirme de terapeutas ¬_¬U).

            Ok, ahora sí.

            ¿Cómo sé que esta entrega de la saga de los X-Men es buena? Por las altas expectativas que tenía con ella. De hecho tenía el recuerdo reciente de X-Men:First Class, así que esperaba algo igual o mejor que dicha entrega y, felizmente, no me decepcionaron, y eso ya se ha vuelto difícil porque, a últimas fechas, me he vuelto un mamón de primera. Bryan Singer ha demostrado ser el director ideal para las películas de los Hombres X

            Ciertamente hubo muchos cambios respecto al Cómic, en donde Kitty Pride es la que hace viajar su consciencia al pasado, además el asesinato original se daba en la Casa Blanca, Mystique sólo era la asesina, pero nada tenían que ver sus genes con los Centinelas y, según recuerdo, no iban sobre Trask sino sobre el Senador Kelly.

            A pesar de los cambios contra la historieta, la película no tiene desperdicio alguno, inclusive es mejor que el cómic (obviamente la historia luce más en la pantalla, con producción millonaria y en época más moderna). Aunque se respetó la esencia del argumento.

            Y por fin aparecieron los Sentinels (Centinelas) en papel protagónico y están MUY bien hechos, totalmente distintos a los del Cómic, pero muy adaptables (como fue el modelo Nimrod, del cómic).

La primera batalla con la que abre la película es muy buena, me emocione al ir reconociendo a Bishop, Shadowcat, Iceman, Colossus, Warpath y Sunspot (mmhh . . . creo que empiezo a explicarme por qué no tengo novia -_-). A la que no reconocí hasta que mencionaron su nombre fue a Blink, y es que ya no me familiaricé mucho con ella antes de dejar de comprar regularmente los cómics, ¡pero fue una de mis favoritas!

            La verdad quede prendado de ella, tanto por su apariencia como por la creatividad para utilizar sus poderes. Creo que es la primera vez que me atrae una actriz china, en verdad ame a Blink en las pocas escenas que tuvo. Es por eso que cuando la mataron en la primera batalla (y también en la última) me resultó muy doloroso.

            El otro personaje que literalmente ame fue Quicksilver, mismo que se mostró con una desfachatez encantadora, un cinismo cautivador y una actitud despreocupada. La verdad es que el hijo de Magneto se pudo haber llevado la película de haber tenido una mayor participación. Aunque sí resultó toda una sorpresa porque en el comic normalmente tiene un genio muy explosivo y no goza del mejor humor en el universo Marvel, así que esta versión de Pietro Maximoff sin duda me gustó más.

Los breves momentos que tuvo el vástago de Erik resultaron en exceso emocionantes y divertidos, en especial cuando salva a sus compañeros de la balacera en el Pentágono (escena excelsamente realizada y muy graciosa, en especial con sus muecas y la música de fondo). El buen Pietro no sabía que estaba rescatando a su papá porque, de haberlo sabido, dudo que hubiera cooperado de tan buena gana.

Me alegra que vamos a ver más de él en la siguiente película (X-Men: Apocalypse) y espero que su contraparte adulta mantenga esa personalidad en la secuela de los Avengers (de la cual se vio un avance al final de Capitán América y el Soldado del Invierno).

Ciertamente el papel de Mystique incrementó su importancia en esta entrega, desde cómo ayuda a los mutantes a huir en Vietnam (incluyendo una breve aparición de Havok) hasta cuando ingresa a la oficina de Trask y se pone a llorar por el asesinato de sus otrora amigos (casi todos los de la entrega anterior). Mystique no es la “mala” de la película, simplemente está viendo por el bienestar de su especie, sobre todo ante la amenaza que se cierne sobre ellos. Está justo entre la mitad de Xavier y Magneto, y no sólo sentimental sino ideológicamente.

El diálogo/pelea en el avión entre Charles y Erik es muy emotiva, empezando por las recriminaciones de Xavier a Magneto, lo que provocó  la reacción tan pasional de Erik (que casi les cuesta el avión) en la que Magneto se la devolvió a Xavier: “Tú fuiste el que nos abandonó, ¡abandonaste a tu raza!” ¡Wow! Bien hizo Charles en quedarse callado, porque Erik tenía razón, él había sido cobarde y le dio la espalda a los suyos por su estúpida depresión.

Después de la tormenta vino la calma, los diálogos subsecuentes no fueron tan pasionales pero no por ello dejaron de tener importancia, como el que sostuvieron Magneto y Wolverine sobre sus peleas y su tendencia a sobrevivir, o la charla previa a jugar ajedrez entre Xavier y Magneto, misma que sirvió para limar asperezas y unificar (temporalmente) objetivos.

La pelea en París entre los Mutantes fue muy buena, tal vez no la mejor de la filmación pero la manera en la que la ambientaron, al puro estilo setentero, hace memorable dicha secuencia. Ahora, no quiere decir que la acción no haya valido la pena, fue muy buena escena, PERO hubo otras que la superaron, y esto es debido a la gran calidad y cuidado con la que hicieron este filme. Además, la forma en que lo presentaron sirvió para dar a conocer a los Mutantes de manera pública al mundo.

Tal vez en una escena/diálogo no muy relevante, pero que me encantó, fue la interacción entre Raven y la enfermera francesa “Imagínate verte al espejo a diario y encontrarte con tan monstruoso exterior” a lo que Mystique responde “Sí, puedo imaginarlo”, lo cual nos demuestra una Raven más madura respecto a su apariencia, esto a comparación de la película anterior.

Sin duda las secuencias de acción son maravillosas pero a mí me llenaron más los diálogos, mismos que lograron equilibrar a la perfección el aspecto histriónico y el aspecto físico de manera sobresaliente.

Comento esto porque vinieron tres diálogos muy importantes para la trama. Primero cuando Logan convence a Charles de que asuma la responsabilidad de sus poderes, a pesar del dolor que esto le ocasiona, a lo que Xavier empieza a tomar esa actitud madura que le conocemos y deja a un lado el falso alivio para asumir sus poderes y utilizar a Cerebro.

El segundo diálogo es cuando Wolverine se reconoce como el menos indicado para guiar a Xavier, pero le empieza a comentar como el mismo Charles lo guio a él en sus momentos de perdición y dolor, y le sirve de pretexto para que rasque en su mente y encuentre las respuestas que busca, primero a través del dolor de Wolverine y después de su propia historia.

Y el mejor diálogo de toda la película, a mí gusto, fue el que Charles Xavier (versión 1973) sostuvo con Charles Xavier (versión 2023). El diálogo fue breve pero muy sustancioso y extremadamente conmovedor, por lo que mis lágrimas corrieron generosamente (y hubieran salido más, pero estaban las chicas de al lado que no saben respetar la etiqueta de los cines ¬_¬).

Me encanta la madurez que asume el Xavier viejo con su versión joven “El hecho de que alguien haya desviado el camino no quiere decir que no puede retomarlo” en respuesta a la frustración del joven quien está desesperado por no recuperar sus poderes al nivel anterior.

Además es fascinante cuando le dice que no es que sea incapaz, simplemente tiene miedo, por el dolor. “Pero cuando aceptamos y arropamos ese miedo, cuando lo dominamos a pesar del dolor, eso nos hace más fuertes”, ahí me estaba triturando un diálogo que parecía dirigido a mí (y por eso más profundamente me llegaba).

Y para cerrar tan magnífica plática le dice “El súper poder que necesitas para salir adelante está presente en cada ser humano: Esperanza” ¡Madres! Ahí me acabó de matar Charles Xavier, me sentí cucaracha, me di pena a mí mismo. Su discurso fue tan bonito, honesto y conmovedor que no pude contener más las lágrimas, la sabiduría y/o madurez expresadas le dieron una bofetada a mi soberbio ser.

Esperanza, una bonita palabra, un idílico sueño, un concepto que he tratado de extirpar de mi ser desde hace años pero, tarde o temprano, vuelve a resurgir en mi persona. Al final soy un simple humano con aires de grandeza que pretende alcanzarla por caminos distintos a los que me convendría transitar. He sido tan soberbio, egoísta y arrogante como el Xavier de 1973, por eso recibí las palabras de la versión 2023 tan directa y dolorosamente.

Creo que ahí radica la grandeza de los X-Men, que saben aprovechar esa vena de incomprensión que sentimos cada humano sobre la faz de la tierra, ese sentimiento de no ser aceptados como somos, esos miedos y dolores que te causa tratar adaptarte a un mundo que quiere que seas distinto para poder aceptarte; esa traición que muchos comenten al contrariar su esencia con tal de encajar en un mundo que nunca te dejará de fastidiar por ser diferente. Ahora entiendo por qué siempre me han fascinado los X-Men, mis segundos héroes favoritos (detrás de Spider-Man, obviamente).

Otra maravilla de escena es el diálogo que Charles sostiene con Raven a la distancia, valiéndose de cada pasajero disponible alrededor de ella. La dirección en esta escena fue genial, así como la forma en que Jenniffer Lawrence la actuó. Aunque aún no acabo el texto, me pongo de pie y aplaudo a todos los que se involucraron en la película porque inclusive las actuaciones, mismas que no son tan básicas en un filme de acción y/o de súper héroes, fueron de alta calidad.

Hay un punto en el que Hank les dice a Logan y Xavier que las cosas tienen que suceder como tienen que suceder y que, tal vez, su destino sea ser masacrados por los Centinelas, pero ahí es donde Xavier recuerda sus palabras de su contraparte futura y se niega a tomar un destino predeterminado sin haber luchado antes por él ¡Bravo por Xavier! Te admiro y sé que puedo emular en esa valentía que anhelo poseer.

Mientras se trasladan a Washington, Logan le pide a Xavier que no desista de su sueño, que haga todo lo posible para juntar a los X-Men, incluidos a Storm, Cyclops y Jean, ya que es importante para cada uno de ellos. Tal vez Wolverine no sea el personaje más sensible de la saga de los X-Men ni este su diálogo más profundo, pero sí fue lo bastante convincente para que Charles dijera: “Haré mi mejor esfuerzo” a lo que Wolverine responde “Con eso me basta”.

Desde la película pasada me había quedado claro que Magneto no es un villano, sino un idealista, alguien comprometido con los suyos que hará lo necesario para hacerse de su lugar en el mundo, ése mismo del cual lo quieren extirpar.

Dicho en otras palabras, y confirmando lo que exprese en el escrito pasado, Magneto es mi héroe y, si fuese mutante, sin duda estaría de su lado. Entendí su postura de intentar matar a Mystique por el bien de su raza (y no lo niega ante ella, a pesar de que podía ser herido). Es alguien congruente, que actúa de acuerdo a sus valores e ideales, con tácticas más directas que las de Xavier y lo admiro por ello. Usa su mente brillante para infiltrarse en los Centinelas y planear el timing necesario su espectacular entrada: llevándose un estadio de por medio. La verdad es que el poder de Magneto se incrementó bastante desde la entrega pasada.

Y antes de seguir, también quiero reconocer los momentos de comedia que fueron magistralmente insertados en la historia. Esos mismos que se aprecian profundamente sobre todo al ser una película de acción, saltándonos la parte de Quicksilver (que fue una magnifica por sí sola) y remarcando que no hubo cameo de Stan Lee, reí cuando Xavier le dio un puñetazo a Magneto justo después de admitir que estaba contra la violencia, también me sacó una sonrisa cuando Wolverine pasa por el detector de metales y se extraña de que no haya reacción (tantos años con el adamantio lo acostumbro a lo contrario), o Bestia preguntándole a Logan si sobrevive en el futuro (y recibe un “no” sincero) o al inicio, cuando Xavier le pide paciencia con su versión pasada y Wolverine admite que no es ésa su mejor virtud. En fin, personalmente, siempre valoraré los momentos cómicos en estas películas, me hacen la experiencia más deliciosa.

Mientras tanto, en el futuro, se da la batalla máxima contra los Centinelas, docenas de ellos, de hecho la escena en la que llegan te pone la carne de gallina. Pelea épica que te emociona hasta el fondo de tu ser. Son tantas las muestras de heroísmo que te agobia tanta valentía por parte de los mutantes. Desde las demostraciones tan imponentes como las de Storm y Magneto, que entre los dos acabaron con una buena parte de los robots, hasta las más pequeñas pero eficientes, como la coordinación que tiene Blink con Coloso, Bishop o Warpath.

Viendo la fuerza de los Centinelas, sabes que no pueden ganar pero, inspirados un poco por el discurso de Xavier, por un momento piensas lo contrario . . . . hasta que empiezan a caer los Mutantes, empezando con Tormenta que fue acuchillada, Coloso que fue destrozado al igual que Sunspot y Warpath. Blink, una de mis favoritas, hizo todo lo posible y utilizando un poder no ofensivo, despliega toda su creatividad para defenderse pero, al final, también muere dolorosamente.

Ya sólo quedan Iceman y Magneto para defender a Shadowcat y Xavier, quienes protegen el cuerpo de Wolverine. Bobby hace lo que puede pero, de igual forma, muere heroicamente. Magneto se despide de su gran amigo Xavier, a pesar de todo lo que han pasado, de todo lo que han luchado, en el fondo se quieren mucho, y lo captas en ese apretón de manos tan íntimo como triste, justo antes de que Magneto feneciera.

Cada muerte te duele, tanto por heroica como por empática, sin importar que el enemigo sea superior, los mutantes hacen todo por proteger su objetivo, una clase de valentía que se va perdiendo en un mundo real, en donde todo tiene un precio y los valores valen menos. Por eso, aunque sean ficción, siempre me sentiré muy apegado a los X-Men, por recordarme todo aquello que podemos ser como humanidad y que, tristemente, cada vez nos alejamos más de ello.

Simultáneamente, volviendo a 1973, Magneto ha dejado claro su poder y da un discurso muy inspirador a sus congéneres mutantes “Ya no se escondan, salgan a tomar su lugar en el mundo”, mientras muchos de ellos escuchan y entienden la postura del amo del magnetismo.

Irónicamente, la que originó toda esta saga es la misma que la va a acabar resolviendo: Raven a.k.a. Mystique. De no ser por su acción al transformarse en el presidente, de no ser porque abrió los ojos justo en el último momento, se hubieran fastidiado las realidades mutantes, tanto la pasada como la futura. Al final se dio cuenta que su visión estaba tan nublada por la venganza como la del propio Magneto y ahí entró en acción.

Al final Mystique logra evitar la producción en serie de los Sentinels, como era su objetivo en un inicio, pero logró algo más: el reconocimiento de que hay mutantes tanto buenos como malos, al igual que humanos, ante las cámaras de TV. Justo la que más se resistió a seguir los ideales de Xavier, fue la que más contribuyó a ello. Y, aunque no de la manera violenta que pretendía, al final obtuvo su objetivo, pero de una forma más productiva tanto para ella como para su raza.

Pasando a Xavier, en un gesto más de amistad que de justicia, deja partir a su amigo, en lugar de que lo atrapen. Sabe que los humanos no serían justos con él y prefiere lidiar con Magneto en el futuro a que lo encarcelen indefinidamente.

Logan se despierta en un futuro utópico, en donde ve a los alumnos ser felices y plenos en la escuela de Xavier, viendo amigos alguna vez muertos e inclusive a su difunto amor: Jean. Cuando se acerca a ella, uno no puede evitar emocionarse pero, como él mismo dijo entre comedia y frustración “Hay cosas que nunca cambian” mientras se encuentra con que ella aún está al lado de Cyclops.

Muy bonito final, en el que Xavier le va a explicar a Wolverine todo el cambio que se dio gracias a sus acciones en el pasado, todo esto mientras vemos cómo fue rescatado de morir ahogado por Mystique (disfrazada de Stryker) lo que va a dar paso al proyecto Arma X en donde Logan va a adquirir su esqueleto de Adamantio.

Pero, como se ha hecho costumbre, hay un pequeño avance al final de los créditos, y ahora sí nos la aplicaron, porque está HASTA EL FINAL de los créditos, y no de la primera parte como usualmente hacían.

Vemos a los seguidores de Apocalypse, mientras a lo lejos vemos a sus cuatro jinetes, esto en un adelanto de lo que veremos en el 2016 (los que lleguen o lleguemos) en la secuela “X-Men: Apocalypse”, misma que la va a tener muy difícil, por el alto Standard que están manejando las películas de los X-Men en sus más recientes entregas.

Como casi siempre, al tratase de Súper héroes, mi niño interno quedó muy feliz con esta película, pero también quedo satisfecho el adulto. Marvel ha hecho un gran trabajo al imprimirle ese factor humano a sus argumentos, un toque de realismo que lo agradeces mucho al sentirte más cercano a las historias.

Algo que también es de reconocer en este filme es que en realidad no hay “malos”, ni siquiera Bolivar Trask, porque él mismo admite que no odia a los Mutantes, al contrario, que los admira. Pero, al igual que Magneto, tiene que ver por la preservación de su raza, y hace lo que él cree conveniente para su objetivo. En la vida hay muchas personas que se contraponen a tus objetivos, pero no porque te odien o sean “malos”, sino porque hay tanta diversidad de formas de pensar, que siempre vas a encontrar a alguien que busca exactamente algo distinto, y no por ello es “malo”.

Vemos a héroes con sentimientos y defectos humanos y que, a pesar de ello, siguen peleando. Y ahí confirman lo que dijo Xavier: “El principal poder de la humanidad es la Esperanza”. De fantasía o no, estos filmes te motivan, te hacen sentir inspirado para hacer tu máximo esfuerzo con o sin súper poderes porque, al final, la batalla que libres está acorde a tus posibilidades y sólo depende de ti la sensación después de ella.

No digo que sólo de ti depende ganarla, pero hasta una derrota es fácilmente aceptable cuando sabes que hiciste todo lo que estuvo a tu alcance para evitarla, como nos lo demostraron los Mutantes en la última pelea con los Centinelas del futuro, a pesar de saberse inferiores y condenados, no dejaron de luchar en ningún momento y murieron con la frente en alto.

Por eso amo a los X-Men porque, más allá de sus poderes, son más humanos que muchos de nosotros. Porque se arriesgan ante un mundo que no los acepta y, a pesar de ello, siguen fieles a sus valores.

Seguiré peleando para ser como los X-Men: fiel a mis valores, aprender a no rendirme y, sobre todo, aprender a tener esperanza y reconocerme como humano.


Hebert Gutiérrez Morales.

2 comentarios:

miguel cañedo dijo...

Entretenida la trama pero no han sacado lo mejor de la saga que sería enfrentar a "Apocalipsis" ese ser indestructible, no humano, eterno en ocasiones, incansable, es en ese punto de inflexión donde la saga demostrara su mayor punto de madurez, las 3 primeras peliculas fueron un ensayo, estas dos de X men donde alternan el pasado y el futuro han sido entretenidas y de mejor calidad, Wolverine Forever o inmortal para el olvido... Creo lo mejor esta en "el porvenir"

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola Miguel: Sin duda espero que la entrega con Apocalipsis sea aún mejor (lo cual demuestra la insaciable exigencia del aficionado). Seguramnte lo que comentas sobre las otras películas es cierto pero, al tratarse de los X-Men, mi objetividad se va al carajo y simplmente me dedico a disfrutar, o sea, a mí sí me han gustado todas las películas de los Mutantes de Marvel. Muchas gracias por tu tiempo Miguel. Un abrazo. :-)