domingo, 15 de junio de 2014

El fútbol y la estupidez humana

            Vaya, yo que había estado echando la hueva este fin de semana, sin ánimo de escribir nada y sólo dedicándome a leer el cuarto tomo de “Juego de Tronos” o a depurar a los que sigo en Twitter (que hay mucha mierda que he ido limpiando), no pensé escribir nada hasta la otra semana. Sin embargo, un grito lejano festejando un gol, que obviamente no es de México, me hizo recopilar toda una serie de pensamientos que he tenido en estos días que han transcurrido del Mundial (por eso me eché este ensayo tan rápido)

            No voy a hablar propiamente de la estupidez que genera el fútbol, porque de eso ya escribí ampliamente en mis primeros escritos. Voy a hablar de la estupidez endémica humana y cómo el fútbol ha sacado a relucir algunos ejemplos, sin que tenga que seguir ningún partido de esta Copa del Mundo de Soccer.

            A ver, ¿Por dónde empezar? Creo que voy a empezar por mí. Cierto, ya no me gusta el fútbol, ya no sigo los partidos y me vale pepino lo que pase, eso a un nivel. A otro nivel, no puedo negar que me gustó que ganara México y que muchos equipos americanos hayan empezado con el pie derecho porque, quiera o no uno, este evento es tan grande que uno se acaba enterando de lo que pasa aunque no quiera, y más en un país tan villamelón como el mío, en donde todos son futboleros cuando les conviene.

            Ok, aclarado el punto. Una cosa es que deje de apoyar a mi país, y otra muy distinta que apoye a otro, se me hace algo ilógico, contranatura, muy estúpido y de muy mal gusto, sobre todo si no tienes ningún lazo especial con esa otra nación.

            ¿Por qué menciono esto? El miércoles, un día antes de la inauguración, ví a un tipo que, por cierto, me cae MUY mal (no lo voy a negar) con todo el atuendo de la selección alemana: gorra, rompevientos, pants y el jersey oficial de los teutones. El tipo soñado, pero creo que yo he de tener más genes alemanes que él (y los que me conocen físicamente ya saben lo ridícula que es esta afirmación).

            Ambos trabajamos en una empresa alemana, misma a la cual le estoy muy agradecido y, por lo mismo, he empezado a valorar a la cultura teutona, tanto en su forma de trabajar como en aspectos positivos de dicho país, y también a conocer los malos y entenderlos; por lo mismo he visitado esa tierra en dos ocasiones (de muchas más, estoy seguro) y me han encantado dichas visitas por la riqueza personal que me han generado, es más, espero tener algún día la oportunidad de trabajar ahí un par de años para empaparme más de su cultura.

            A pesar de todo ello, no me pondría un jersey de Alemania, y en un partido entre los Teutones y un equipo del continente americano, siempre voy a apoyar a los de mi lado del charco (al que sea y más adelante voy a explicar la razón). Una cosa es estar agradecido con una empresa y aprender a apreciar su cultura y otra muy distinta vender tus valores y personalidad. Además los alemanes son una selección tan potente y disciplinada que no necesita el apoyo de alemanes genéricos “wannabe”.

            Podría entender un poco más esta situación si el tipo en cuestión viviera en Alemania, criando una familia, desarrollando una calidad de vida para ellos y que todo lo logrado sea gracias a que está en dicha tierra, pero aun así sólo comprendería su empatía a dicha nación, inclusive su apoyo, pero no a ponerse el jersey de otro país (a menos que te nacionalices).

            Sé que es una pendejada, pero ponerte el jersey de otra nación se me hace de tan mal gusto como una especie de traición a la nación (recalco, sé que es una pendejada, admito mi pecado).

            Esto sólo lo veo a nivel países, a mí no me da ni me quita que alguien se ponga el Jersey del Barcelona, del Real Madrid, de la Juventus, del Manchester United o hasta del Comunicaciones del Guatemala. Los clubes son cosa distinta, porque hay unos cuyo impacto es a nivel mundial. Además, yo no tendría calidad moral para criticar a esos que se ponen camisetas de los clubes, porque a mí me encanta vestir ropa de mis amados Delfines de Miami.

            Pero, creo, una cosa es vestir el jersey del club de tu preferencia y otra muy distinta el ponerte el jersey de la nación a la que pertenece el mismo, chulo me vería yo gritando “U-S-A! U-S-A! U-S-A!” con la casaca gringa cuando debuten en el mundial, me daría pena ajena, es más pediría que acabaran con mi vida por piedad.

            Sin embargo, en un país tan malinchista como México, en el cual muchos buscan(mos) una identidad que nos distinga del resto pero no tanto como para dejar de pertenecer, los ejemplos de “villamelonez” (con Z porque estoy sustantivando un concepto que no creo que exista, así que perdón) extranjera se presentan en cada oportunidad.

            Hubieran visto el fervor con que unos “Españoles” región 4 festejaron el único gol de España en la violada que les propino Holanda. A mí me llamó la atención, pero me acordé que estamos en Puebla y resulta que muchos presumen de tener sangre española por las venas.

            Se me hace algo tan patético escuchar algo así como “Es que me apellido Pérez, ¡ah! Pero no creas que soy cualquier Pérez, porque mis bisabuelos vinieron de Zaragoza, así que mi ascendencia es más pura” ¿Más pura? ¿De dónde proviene? ¿De Carlos IV? ¡No mamen!

            Para empezar, más del 95% de los apellidos en México provienen de España, inclusive mi bisabuelo materno era español y no ando de mamador como otros, y a menos que tu tío sea el recién abdicado Juan Carlos, tu apellido es tan común como el de cualquier hijo de vecino. Otra cosa, tal vez tus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos hayan venido del extranjero pero tú ya no lo eres, eres mexicano y, si no te gusta, ve y saca el pasaporte comunitario al que tengas derecho, pero deja de estar de mamador y tomar pose de “español wannabe” y gritar con fervor lo goles de España.

            Ya hasta de malas me puse con tanta estupidez y/o pendejez humana.

            En fin, cambio un poco de tema.

            La primera vez que escuche la frase “América para los americanos” fue justamente cuando Argentina se coronó en el Mundial de México 86. Ahí me enteré que en los Mundiales que se habían llevado a cabo en este continente, sólo habían ganado los oriundos de este lado del charco, y sólo Brasil había ganado en Europa (si no mal recuerdo en Suecia 58). Hace cuatro años España fue el único otro equipo en coronarse fuera de su continente, ya que Brasil lo volvió a lograr en Corea-Japón 2002.

Antes de continuar, ya sé que son demasiados datos futboleros para alguien que ahora desprecia el Soccer pero el hecho de que ya no lo siga no quiere decir que se me olvide todo lo que aprendí en tantos años de fanatismo. Lo mismo pasa con la religión católica en dónde, muy a mi pesar, acabo ilustrando a muchos “católicos de sociedad” que no tienen ni puta idea de la religión que están profesando.

            Con el paso del tiempo me enteré que dicha frase la había dicho el presidente gringo James Monroe y por “América” se refería a Estados Unidos y por “Americanos” se refería a los gabachos y desde entonces los gringos nos hacen el favor de vivir en su continente ¬_¬U.

            Bueno, sarcasmos aparte, esa postura de “América para los americanos” se me quedó muy grabada en el inconsciente (ya ven que los gringos no son los únicos amaestrados) y desde entonces, en cada mundial y en juegos olímpicos, cada representación del continente americano se llevaba mi empatía, pero ojo, eso no quiere decir que me pusiera sus playeras al momento de las competencias. Y creo que es una actitud generalizada en el continente, en donde nos apoyamos entre nosotros cuando nuestras representaciones han sido eliminadas. Sé que es tonto, porque eso no nos hace ni mejores ni peores, sólo llámenlo un poco de solidaridad americana.

            Sin embargo, creo que también hay límites.

            Entre tanta nota mundialista, me llamó la atención la de un fanático salvadoreño que había asistido a los últimos siete mundiales (incluido éste). Hasta ahí todo bien, aunque el último mundial al que fue el Salvador fue, si no mal recuerdo, España 82. Lo curioso del asunto es que el Salvadoreño iba específicamente a apoyar al equipo argentino.

            ¿Qué? Ok, entiendo que tu equipo no va a estar en un Mundial dentro de muchos años y tal vez no te alcance la vida para volver a verlo en una copa del Mundo. Entiendo que te encante el Fútbol y que vivir el ambiente mundialista te enajene y ahorres para vivirlo cada cuatro años, pero ¿por qué específicamente a Argentina? Todavía lo encontraría más lógico si apoyara a Estados Unidos, país en donde ha hecho su vida (y no dudo que ya tenga la nacionalidad)

Me he enterado de casos de personas que van al Mundial en busca de los mejores partidos o, que comparten mi pensar, y van en busca de los partidos de selecciones afines, pero eso es muy distinto de apoyar únicamente a un país que no es el tuyo, de hacer una megainversión (o megagasto, según la perspectiva) para ver una selección que no es la tuya, a mí me parece muy tonto, pero cada cual su dinero y sus gustos.

            Y creo que no le voy a seguir, porque voy a sacar los temas que salen cada cuatro años, de los mexicanos que venden la casa, el negocio, el coche o cualquier cosa con tal de hacer el viaje, que ponen en jaque el futuro y el de su familia para acabar desilusionados (como cada cuatro años).

Esos mismos mexicanos que ya se están haciendo chaquetas mentales con que le van a ganar al anfitrión en su cancha, sólo por haberle ganado a un mediocre equipo como Camerún. Por una victoria cerrada ya piensan que van a ser campeones mundiales, pero en fin, no los puedo criticar porque yo caía en las mismas actitudes cada Mundial, pero un día me canse de tanto sufrimiento y los mande a la verga.

Mucho de ese sufrimiento me lo regaló el Cruz Azul y, aunque ya tiene años que no lo apoyo, eso no quiere decir que me voy a poner la playera de otro equipo de Soccer (sin importar cuál sea), porque en mí todavía hay algo que en este mundo cada vez escasea más: lealtad.

En fin, cada cual sus traumas, yo he escrito desde los míos y nadie tiene que compartir mis puntos de vista o mis ideas al respecto. Pero es el cristal con el cual identifico las estupideces que ocasiona cada mundial (y las que faltan por vivir porque apenas van cuatro días). Por lo mientras regreso a mi lectura que me da más satisfacciones que las que me daba el Fútbol (y me hace enojar menos).


Hebert Gutiérrez Morales.

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