domingo, 29 de junio de 2014

Inocencia endémica mexicana

            (Miniprólogo: por alguna razón siento que no debo escribir esto pero algo más fuerte que yo me está obligando a hacerlo, así que voy a intentar ser breve)
Eso sí es triste

            21 de Junio de 1986, a mis nueve añitos nunca había llorado tanto. Estaba indignado y con una rabia tremenda porque Alemania nos había eliminado en penalties, me sentía muy impotente ante la decepción de un partido que “debimos” haber ganado. Ocho días después celebre la victoria argentina sobre los teutones como una venganza hacia mi selección.

            Cinco de Julio de 1994, con 17 años mi reacción resultó más violenta que la de ocho años atrás (México no participó en Italia 90 por el infame tema de los Cachirules). Nuevamente, estaba enojado por la derrota en un partido que “debimos” ganar ante Bulgaria, pero ahora el enemigo estaba en casa ¿Por qué Mejía Barón no había metido a Hermosillo y a Hugol para el tiempo extra? ¿Por qué insistía en dejar a un famélico Zague que ni al mundial debía haber ido? ¿Por qué se guardó los cambios? ¿Por qué no los metió para tirar los penalties? Mi furia la descargué escuchando el Heavy Metal más salvaje que tenía a mí disposición en ese momento.

            No quiero ser cruel y recordarles las eliminaciones (con mis respectivas reacciones) en Francia ’98 (otra vez contra Alemania), Corea-Japón 2002 (la tonta expulsión de Márquez ante los Gringos) ni de Alemania 2006 (el golazo de Maxi Rodríguez en tiempo extra).

            Para Sudáfrica 2010, ya había tomado la inteligente decisión de sacar al Soccer demi vida, pero sé que Argentina le puso un baile a México, así que me alegre de no haber visto ningún juego. Y no, por si se lo preguntaban, tampoco me subí al barco del triunfo cuando ganaron la medalla de Oro en Londres 2012. Cuando dejó algo atrás, ya no hay vuelta de hoja.

            Y se repite la historia una vez más.

            Al igual que el resto de partidos, no vi el de México contra Holanda. Tenía mucha ropa que lavar y mis prioridades ya no se manejan en base al Soccer. Sin embargo, a lo lejos, llegue a escuchar un grito apasionado de gol, así que supe que México había anotado.

            Después escuche mucho silencio mientras seguía lavando, lo cual era un indicativo que las cosas no iban bien para el equipo azteca. Lo siguiente que escuche fue un vecino del fraccionamiento de atrás poniendo música Heavy Metal a un volumen bastante alto, pero al no oír nada más (ni gritos de júbilo, ni porras ni aplausos), supe que México había perdido y recordé, por la música del vecino, mi reacción en el Mundial de Estados Unidos (mencionada al inicio de este ensayo).

            Como ya había terminado de lavar, le eché un vistazo al Twitter para ver los comentarios y ahí recordé que el mexicano es un pésimo perdedor: las expresiones de furia, impotencia, odio, insultos, ira, violencia, frustración, sufrimiento y demás hacían gala de cualquier mexicano, sin importar raza, edad, estatus social o educativo. Es esa actitud iracunda inherente a cada mexicano, esa que sale cuando siente que es víctima de alguna injustica (Sólo en el fútbol, aclaro porque, ante lo verdaderamente importante, la displicencia y apatía es tremenda)

            Y no los puedo culpar, porque yo me ponía así cada cuatro años, bueno en realidad me ponía así continuamente porque entre el Tri y el Cruz Azul, amargaban mi vida relativamente seguido.
A muchos se les acaba la vida

            Y aunque no he visto ninguna imagen del juego, déjenme les digo algo: Sí fue penalti, ¿Saben por qué? Porque así lo marcó el árbitro. Y si les gusta el fútbol, tienen que aceptarlo cómo es, no se pueden aceptar esos errores humanos sólo cuando son a favor y no cuando son en contra. Esto es producto de un deporte que se niega a evolucionar, si su dolor se los permite, pueden leer algunas propuestas para modernizarlo en este enlace llamado “Mejorando el fútbol soccer

            En fin, ciertamente el mexicano no sabe perder con elegancia porque tampoco sabe ganar con humildad, todo producto de esa inmadurez cultural que nos caracteriza. Así que ya me imagino los resúmenes, crucificando al árbitro, las pláticas en la oficina este Lunes mentando madres, la tensión en la casa de los pamboleros de corazón, en donde la esposa ni los niños se le pueden acercar al hombre porque pareciera que se le acabó el mundo.

            Salí a comer alrededor de las 3pm y la tristeza se sentía en el aire: pasaban menos coches, casi no había gente caminando y los negocios estaban semivacíos, todos viviendo su luto en casa o en algún bar con sus cuates.  Ahí me di cuenta que somos un país muy escandaloso ¿por qué? Porque hoy lo más estridente que capté fue el silencio fúnebre que reinaba en el ambiente, se notaba la ausencia de  todo ese ruido que hacemos como mexicanos.
Hay deportes más interesantes H_H

            Es más, el ambiente estaba tan triste y de cuasi luto, que en el restaurancito en el que como, me regalaron unos frijoles charros “cortesía de la casa” pero me los ofrecieron con sufrimiento en el rostro, y con la voz baja, como para que nadie se fuera a ofender. Me sentí tan apenado que deje más propina de la que acostumbro.

            Es lo malo de que el fútbol sea tan importante, porque nadie se pone así de triste cuando eliminan a la selección de Volley Ball ¿Cierto? Aunque espero que tengamos una selección de dicho deporte ¬_¬U la lógica me dice que sí. A veces medio reaccionan con el Basquetbol o con el Beisbol. Pero a casi todos les da igual si eliminan a los representantes nacionales de Boliche, Póker, natación, atletismo, matatena o de la competencia que gusten mencionar. Aunque, por lo menos, tampoco se cuelgan de los logros cuando alguien gana a nivel internacional, y eso es porque ni cobertura reciben de esos triunfos.

Ahora, el hecho de que ya no siga el mundial no quiere decir que no me ponga triste la derrota de México ante Holanda pero, para mi fortuna, no pasa de una pequeña decepción que se supera en un par de minutos, no como antes que sentía que el mundo se acababa.

Pero no me entristece el fútbol en sí, sino es una especie de solidaridad con el aficionado mexicano, ése que me enternece con sus ilusiones mundialistas cada cuatro años, ése que me hace ver cómo me veía yo con tanto sufrimiento y reacciones. Ahora he aprendido a dedicar mi tristeza para eventos que en verdad lo ameritan: como la muerte de mi Osita o el amor de mi vida que no logre conquistar.

Para lo malicioso y gañán que puede ser el mexicano estándar, tratándose de Soccer, hay una inocencia casi infantil que embarga a la mayoría de la población nacional “ahora sí vamos a ser campeones” era un comentario generalizado hasta ayer. El Jueves hable con mi amigo Luis, gran conocedor y practicante del fútbol Soccer que cuenta con gran objetividad y madurez, mismas que no se hicieron presentes con su comentario “En la Final del 13 de Julio México le va a ganar a Brasil”

Algo que debo de reconocer es que nunca se le había presentado a México un mundial tan ad hoc para volver a jugar ese quinto partido (que ya se logró en México 86), es más, todo estaba puesto para que llegaran a jugar un séptimo juego pero por algo los grandes son grandes y los chicos chicos. Lo cual no quita que, a veces, los chicos le pueden ganar a los grandes.

Por las crónicas que leí, México jugó bien y ahí viene ese dicho tan tatuado en el inconsciente nacional “Se jugó como nunca y se perdió como siempre” ya es una especie de estigma, creencia o maldición que alguien debería hacer algo para que la borren de los dichos nacionales.

Y la vida sigue, es de las pocas ocasiones en que la gente se hace consciente que (sí, aunque les cagué que se los recuerde) sólo es un juego y no somos mejor o peor país por ello.

No sé si admirarte o compadecerte México, la misma ilusión te embarga cada cuatro años seguido por la misma decepción. Me alegro de haberme zafado de eso pero, al parecer, es tu droga y morirás con ella hasta el final de tus días.

Ahora sólo espero que un equipo americano, sin importar cuál, gane la Copa.


            Hebert Gutiérrez Morales.

4 comentarios:

Enrique Von Quin dijo...

Brillante y elocuente! La verdad no peca pero incomoda, sin embargo, hasta que no se aprende a aceptar la verdad como tal y no como insulto, no se puede progresar.

Un abrazo mi hermano,
Enrique.

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Muchas gracias Enrique. Espero que más mexicanos aprendan a tener una postura más madura y ecuánime como la que tu muestras. Un abrazote mi hermano.

Jorge Reyes dijo...

Mi madre siempre lo ha dicho, yo no se para que se emocionan sí siempre pierden.
Me gustaron tus imágenes, muy atinadas al mensaje. Increíble pensar que eras fan, no te imagino haciendo coraje por un partido de fútbol. No dejes de escribir.
Jorge Reyes

Hebert Gutiérrez Morales dijo...

Hola Jorge. Gracias por comentarme. Creo que es un mal del mexicano que nunca se va a resolver, así que al no poder cambiar a todos, pues opte por cambiar yo y parar de sufrir con un tema que no tienen remedio. Y sip, no voy a negar que alguna vez fui un gran aficionado del Soccer, lo goce pero lo sufría más, por ello tomé la decisión de dejarlo para no seguir fastidiando mi calidad de vida. Un abrazo.