sábado, 15 de noviembre de 2014

San Francisco: Un Estados Unidos elegante (Parte 3)

            Continuamos con la tercera, y última, entrega de este viaje maravilloso a una urbe irreal como lo es San Francisco.
San Francisco desde los Muelles

            El hombre triste

            Esto no tiene nada que ver con San Francisco en sí, pero es algo que debo mencionar porque me cimbró en lo más profundo.

            En uno de nuestros traslados en el MUNI, se subió un negro, perdón, quise decir un “Nito” ¬_¬, mismo que estaba de escandaloso, por eso lo note. Estaba haciendo movimientos muy exagerados (Gangsta Style) y usando la variedad de su Slang para demostrar su “poder”.

            Pero no me deje llevar por lo que este señor quería demostrar con sus amigos ni por lo que decía (que de todas formas no entendía); por alguna razón, lo que más me atrapó fue su mirada. Fue algo increíble, tenía los ojos más tristes que jamás había visto, me conmovió profundamente la tristeza y soledad que capte en ellos. Esa emotividad, ese sentimiento que gritaba desde su expresión ocular “¡Mírenme! ¡Alguien! ¡Por favor! ¡Escúchenme!”
 
El Golden Gate visto desde Alcatraz
            Obvio todo lo que vemos en los demás es un reflejo personal, uno no puede ver en los demás lo que uno no tiene y yo estaba triste por motivos propios. Pude ver lo que ese señor sentía y, de no ser porque iba acompañado de toda su “banda” (y que no se veían muy amigables tampoco), sin duda me hubiera gustado acercarme y ofrecerle algo de empatía.

Es chistoso las máscaras que utilizamos para esconder nuestras penas y, al mismo tiempo, que nos sirven en un intento de pedir ayuda. El hombre y sus amigos bajaron mucho antes que nosotros y sólo me quedo desearle en silencio que pronto encontrara alivio a su dolor.
 
Vinatería de Mario Andretti en el Valle de Napa
Parques y Jardines

El escrito pasado lo cerré con el jardín de Nob Hill; y ya que toque el tema de los jardines, San Francisco es una ciudad llena de ellos, tiene muchas zonas verdes muy lindas y bien cuidadas, en las que uno se relaja de maravilla. Por ejemplo, recuerdo el jardín y/o parque que hay entre los museos DeYoung y el de Ciencias, una zona sencilla, con muchos árboles cuidadosamente podados. Después de mi visita al Jardín Japonés, Augusto me estaba esperando en dicha zona, y la verdad es que la sombrita, el clima y unos músicos que estaban tocando cerca, hacían del ambiente una delicia.
Vista desde el Suthro Heights Park

Y ya que lo mencioné, el Japanese Tea Garden, es de las visitas que más disfrute. Uno de mis sueños es ir a Japón, visita que algún día concretaré a pesar de lo onerosa que puede resultar, pero ahora debo de conformarme con este jardincito que es un poema para la vista. Uno se siente en una dimensión aparte en un lugar tan bello, tan natural, tan hermoso, tan irreal y con un cuidado tan a detalle que te sientes muy feliz de estar ahí. Cuando era niño y me llevaban a jardines, les decía “¡Qué aburrición!” a mis padres, ahora que soy adulto, comprendo a la perfección ese gusto que tenían por dichos lugares.
Japanese Tea Garden

Por cuestiones de tiempo y presupuesto, fue el único jardín que visite en el Golden Gate Park, un parque gigantesco (aunque no tanto como el Central Park neoyorkino) y en el que hay una cantidad impresionante de atracciones, la mayoría de índole natural. Además es un lugar increíble para correr o andar en bici. Es más, está tan bien delimitado con lo exterior, que hay partes que parecieran auténticas de un bosque.

Por ejemplo había un parque Botánico que se veía muy bien, pero teníamos que regresar a Haight-Ashbury, ya que era nuestro último día. De igual manera en las cercanías había un Conservatorio de Flores, al cual no pasamos porque la flora que ahí exponían, ya la habíamos visto en sus hábitats naturales (tanto en Costa Rica como en Chiapas).
 
El Museo de Ciencias visto desde el Museo DeYoung
Otra zona verde muy bonita dentro de la Ciudad es donde se encuentran las Painted Ladies, ya que frente a ellas se encuentra Alamo Square, otro parque mediano y muy bonito, con muchas subidas y bajadas, con muchos prados en los cuales uno se echa a leer con tranquilidad. Ésa es otra ventaja de esta urbe: no es muy ruidosa, así que cuando estas en una zona verde, puedes relajarte de manera profunda.

Justo antes del Golden Gate, tenemos la zona verde llamada “Presidio”, bautizada así en honor a Fort Point. Otra zona natural enorme, en donde los corredores y ciclistas se dan gusto con la cantidad y calidad de caminos a recorrer. De igual manera para leer, tener un día de campo, caminar o simplemente pasear con la vista del famoso puente de la bahía.
 
La Alcaldía de San Francisco
Suthro Heights Park es otro parque junto a la bahía que queda detrás de los Suthro Baths, de los cuales hablaré en la siguiente sección. Me sorprende cómo cada zona verde tenía su propia personalidad, sus propios barrios y su propio estilo. Cada parque o jardín tenía un diseño que podría parecer sencillo y sin nada en especial pero, al pasar algunos minutos recorriéndolos, te dabas cuenta de lo único del lugar. Para muchos sólo serán árboles, flores, pastos y caminos de piedra, y puede que tengan razón pero, por lo menos para mí, los jardines y parques de San Francisco son un lujo que aproveche bastante y, aun así, creo que me quede corto para todo lo que ofrece esta urbe en dicha materia.
Interior del City Hall

Arquitectura

Para los amantes de las construcciones extravagantes, elegantes, diferentes o espectaculares, San Pancho es una visita obligada, ya que encontramos una cantidad de edificaciones remarcables y diferentes a lo que estamos acostumbrados.

San Francisco es único por las casas de estilo Victoriano que te llenan la pupila y desbordan la emoción por ver tantas construcciones tan hermosas e irreales, dignas de cuentos de hadas; pero la peculiaridad de SanFran no radica únicamente en sus casas y calles.
El Palacio de las Finas Artes

Por ejemplo tenemos la alcaldía (o City Hall), un edificio imponente con el cual no puedes dejar de sorprenderte por lo enorme que resulta. Dentro hay muchas escaleras y pasillos que me hicieron sentir como un chiquillo explorando un laberinto o alguna mansión. Aunque es una construcción sobria por dentro, no deja de tener detalles que te provocan tomarles foto.

El Palacio de las Finas Artes es, sin duda alguna, de las construcciones más impactantes que he visto, es de esas cosas que dices “¡Qué bruto! ¡Está enorme! ¿Cómo le hicieron para levantar tan tremenda monstruosidad?” pero este leviatán tan imponente  está en perfecta armonía con sus alrededores, en donde resaltan la naturaleza y las casas. Fue construido para una exposición mundial a inicios del Siglo pasado, y ahora sirve para comerciales, graduaciones, programas de TV, puestas en escena de obras, conciertos, y demás. Un lugar que le hace honor a su nombre y, si hubiera podido, también hubiera elegido un lugar tan imponente y elegante para graduarme.
Las Chicas Pintadas

Las Painted Ladies, como ya mencioné arriba, se encuentran frente a Alamo Square, lo cual es una combinación perfecta, ya que se embellecen mutuamente, sobre todo lucen más en un día soleado. Ciertamente estas casas victorianas, las más famosas de su estilo en la urbe, son visitadas y fotografiadas por muchos pero, increíblemente, encontramos unas casas aún más hermosas en la zona de Haight-Ashbury, mismas que ni siquiera conocidas (increíblemente debo agregar).

Los Baños Suthro (O Suthro Baths) son las ruinas de un balneario fresa que había en SanFran hace un siglo y que, debido a inclemencias naturales y desastres financieros, fueron dejadas en el olvido y hoy sólo quedan escombros. Sin embargo, aunque sólo son ruinas, te dan una idea clara de la majestuosidad que se manejaba en su época de esplendor. Recalco, aunque sólo son los remanentes, la combinación de costa y naturaleza, te regalan una sensación muy padre al contemplarlas, además de que obtienes fotos muy padres.
Las Ruinas de los Baños Suthro


Ya comente un poco sobre la Grace Cathedral en el escrito anterior, tal vez la más bonita, pero no la única edificación religiosa que vale la pena visitar. Misión Dolores es la base que tenían las ordenes franciscanas, esta Iglesia no tenía nada en especial para nosotros, porque como ella en México ves muchas. En China Town, lugar poco común para una Iglesia, se encuentra la Old Cathedral of St. Mary, muy bonita y muy bien cuidada, casi una copia por fuera de la Iglesia Católica de San Patricio, de hecho hasta me llegue a confundir por lo parecidas que resultan en el exterior. Finalmente, en el corazón de Little Italy, también encontramos otra Iglesia muy bonita, pero de ésta no se me ocurrió preguntar el nombre (-_-)
 
La Torre Coit
La Torre Coit (o Coit Tower) se encuentra en Telegraph Hill, una colina muy mona cercana a los muelles. La vista de la bahía desde ahí es excepcional aunque, para nuestra desgracia, la Torre estaba cerrada por mantenimiento, así que no pudimos accesar, pero con el Mirador de Telegraph Hill nos conformamos. Pero no sólo era un gran lugar para ver, también para correr, con los Greenwich Steps, que son escaleras que me sacaban un poco de quicio, porque no eran del mismo tamaño e iban variando conforme avanzabas. Pero el lugar era aún más bonito cuando corría por él en las madrugadas sin gente.

Y para terminar con las edificaciones que me llamaron la atención, tenemos el Ferry Building Market Place. En mi existencia he visitado muchos mercados, pero nunca había visitado uno al que le aplicara el término “bonito”. Y es que este mercado alternativo está muy enfocado a los productos naturistas y/o saludables, además de ser un lugar muy fresa y pulcro. Para mi idiosincrasia, resultaba ilógico que un mercado fuera tan “nice”, pero es parte del atractivo de este lugar, que debe resultar muy colorido en fin de semana, pero como lo visitamos entre semana, estaba muy tranquilo, casi sin movimiento.
Museo La Legión de Honor

Museos

Como toda ciudad importante, SanFran tiene una buena cantidad de museos pero, tratando de ser objetivo, no le llega a lo que experimente en Berlín o en Nueva York, pero aun así vale la pena visitar algunos de ellos.

Mi favorito fue la Legión de Honor, misma que cuenta con mucho arte europeo clásico muy interesante. Lo que más impacta es el enorme edificio en el que está ubicado. No es un museo tan extenso como para pasarse todo el día así que, convenientemente, por la misma entrada, tienes acceso al Museo DeYoung, mismo que está dedicado al arte americano (o sea del continente, no exclusivamente gringo) y de épocas más contemporáneas. El DeYoung también es interesante, tal vez lo que más valga la pena es la vista de la ciudad desde su torre.
 
Fort Point está en la base del Golden Gate
Pero el más divertido y ameno de todos es El Exploratorium, que no creo que cuente propiamente como Museo, pero fue una delicia visitarlo. Es de esos “Museos interactivos” en los que adultos y niños se divierten experimentando con cada uno de los artefactos que te exponen. Naturalmente aprendes mucho de los fenómenos físicos de una manera muy divertida. Obvio no es un concepto nuevo (hay conceptos similares en cada urbe importante en el mundo), pero el Exploratorium es muy extenso y está muy bien montado.

Postal desde Alcatraz
Fort Point es un fuerte en la base del Golden Gate, una construcción interesante, con artefactos militares de siglos anteriores y algunas exposiciones. En realidad sólo con visitar la construcción, recorrerla un poco y aprovechar la vista del Golden Gate por la parte de abajo, ya valió la pena la breve estancia.

Para mi desgracia (o fortuna) el SF Museum of Modern Art (SF MOMA), estaba en remodelación. ¿Por qué pongo en tela de juicio si esto fue bueno o malo? Por la impresión que me lleve del MoMA en NY (en su momento leerán al respecto) y, considerando que los Museos de Manhattan son muy superiores a los de San Francisco, prefiero quedarme con la duda de este museo que no pude visitar.
Celdas de Alcatraz

Cerrando esta sección, no malgasten su tiempo, dinero ni esfuerzo en el Acuario de la Bahía (que no es museo, pero tuve que ponerlo en esta sección) que tiene su atractivo pero nada del otro mundo; así como la Academia de Ciencias (bastante estándar y exposiciones muy simples). Si van al “Museo” de Mecánica (que está como en el Pier 41), vayan con la idea de que sí tiene cosas viejas pero no lo consideraría como Museo, en realidad es como un viaje nostálgico a la infancia de muchos (me incluyo) con jueguitos mecánicos, y no niego que trae muchas remembranzas, en una época anterior a tanta tecnología que actualmente inunda nuestras vidas.

Los Clásicos (Golden Gate y Alcatraz)

Obviamente, un escrito sobre SanFran estaría incompleto sin sus atracciones más famosas a nivel mundial: El Golden Gate y Alcatraz.
La Pequeña Isla de Alcatraz

Empecemos con el famoso puente rojo, mismo que no es muy largo por lo que es fácil recorrerlo. Siempre tuve la duda del nombre, ya que es escarlata y no dorado, pero nunca se me ocurrió investigarlo, así que hasta que estuve frente a él, en la exposición permanente sobre el mismo, me aclararon la duda: El nombre proviene de la fiebre del Oro, y como el puente se ubica en la entrada a la bahía, pues era la puerta para ingresar a esa prometida abundancia dorada, y de ahí el nombre de Golden Gate.

El recorrido fue muy agradable, nos encontramos con gente de todo tipo, tanto corriendo, en bicicleta o caminando, excursiones de niñas scouts, familias y muchos turistas. De lo que más me llamó la atención fueron los teléfonos y mensajes para que la gente no se suicidara, ya que hay varios casos de almas desesperadas que se habían lanzado del puente en espera de terminar con su vida.
El Golden Gate visto desde lo alto de Marin County

Tal vez por mi naturaleza contreras, pero creo que el Puente de la bahía (el que conecta San Panchisco con Oakland) está más bonito, más largo y más imponente; sin embargo, es difícil resistirse al encanto que tiene esta figura icónica en la zona de la bahía, por lo mismo uno se ve obligado a sacar tantas fotos como puede, de cualquier ángulo posible (nunca antes había fotografiado una sola cosa tantas veces y de diferentes puntos).

Alcatraz fue bautizada por los conquistadores españoles debido a las aves que la habitaban y no, como falsamente creía, por la flor de mismo nombre. Es una isla pequeña, con la famosa prisión que a todos se nos posiciono en el inconsciente como una de las más terribles de la historia.
Atardecer en los muros de Alcatraz

Fuimos de noche, lo cual es lo más recomendable, porque se abren exposiciones adicionales y, no sé cómo explicarlo, estar ahí al anochecer le da un toque especial a las historias que te comparten sobre la prisión. Estar en Alcatraz te da una sensación extraña, sobre todo cuando ves ciertas instalaciones y te imaginas lo que debió ser la vida ahí, no puedes evitar sentir algo de escalofríos, pero es una visita más interesante que tétrica, porque los gringos son expertos en venderte lo único del lugar.

Personalmente volvería a la Isla del Ángel antes que Alcatraz, porque es más grande, con más historia y con más naturaleza pero, tampoco puedo negar, visitar Alcatraz tiene un atractivo especial que no puedes dejar pasar. Y, como recomendación, si piensan visitarla, compren sus boletos con anticipación, porque a veces se acaban un par de semanas antes (en especial los tours nocturnos).
Haight-Ashbury

Aerolíneas gabachas

Por más que lo trate de evitar, hay ocasiones en que simplemente no se puede, y acabo volando con estas aerolíneas. Tristemente, con cada vuelo que me toca hacer con United o Delta, corroboro el pésimo servicio que ofrecen las Aerolíneas gabachas.

Te cobran todo, el espacio es reducido, los servicios son austeros, detalles nulos, aprovechan cualquier oportunidad para sacarte varo y demás. Y no tiene nada que ver el trayecto porque, de ida, Aeroméxico nos dio un buen desayuno, un trato amable y nos consintieron a pesar de ir en clase turista.
China Town

Tampoco tiene que ver el grupo, porque KLM, Air France y Aeroméxico son del mismo grupo que Delta e increíblemente, el servicio de la holandesa, francesa y mexicana son infinitamente superiores.

Pero ahora mi enojo fue superior. Como nuestros boletos eran baratos, nos dejaron hasta el final para abordar el avión. Los gabachos ahora sí se pasaron de gandayas, y no documentaban las maletas como debían, ya que en el mostrador mostraban algo pequeño mientras en otro lado les tenían la maleta grande para la cabina.
Hermosas casas junto Alamo Square

Obvio se llenó la cabina y mi maleta de mano, que no traía protección alguna, fue enviada a la parte de abajo. Mi enojo e indignación fue grande, por pinche gente abusiva tenía que poner en riesgo lo que llevaba en la maleta pequeña, que ahí siempre llevo lo más valioso, además que lo hicieron desde San Francisco, sin darme el chance de recuperar mi maleta en Atlanta.

Mi furia era aún mayor porque el espacio que le correspondía a Augusto no iba a ser utilizado por él, o sea que de dos espacios me dejaron ninguno y eso me tuvo enojado, por la preocupación de mi maleta. A mi entender, debieron mandar abajo los equipajes de los gandayas, al final era un espacio por persona, ¡pero no!, los que nos fregamos somos los jodidos del último grupo. Tan solo de recordarlo me pongo de malas, así que pasemos al siguiente punto.
Napa Valley

Punto medio

Alguien me dijo alguna vez que Estados Unidos era el punto medio entre el orden alemán y el desmadre mexicano. Nunca acepté dicha afirmación porque no encontraba algo que la sustentará, hasta que visite SanFran es que pude digerir dicha idea.

Es algo chocante e increíble lo que voy a afirmar, sobre todo después de decir que prefería vivir en México que en Alemania, como fue mi conclusión tras visitar Berlín, a pesar de que la cultura alemana es más limpia, civilizada y profunda. Sin embargo, a pesar de todo lo que he escrito en contra de Estados Unidos en cada oportunidad que se me ha presentado (y también en las que no se me han presentado), llegue a la conclusión que sin duda alguna, me mudaría a San Pancho si tuviera el chance (y la lana).
Al fondo la "Pirámide" Transamérica

Muchos escuchan San Francisco y de inmediato piensan “¡Ah! ¡La ciudad de los Jotos!” Pero ese comentario demuestran la corta visión que tienen del mundo, San Pancho es mucho más que los gays, que los indigentes, que los chinos, que el Golden Gate o que los 49’s. SanFran es un lugar mágico, muy completo y muy nutritivo, en donde hay posibilidades incontables para muchas personas. No digo que para cada tipo de persona, porque estoy seguro que no todos encontraran la fascinación que encontré ahí.

Digamos que San Pancho es la población perfecta para cierto tipo de gente, a la que le gusta la vida bonita, pero que también se preocupa por otras cosas más allá de lo material. Me parece que San Panchisco es para quien sabe degustar el día a día, para quien goza de una buena caminata, de un buen vino, un café al atardecer o simplemente contemplar el mar desde el muelle. SanFran es un lugar profundo, con personalidad única y, aunque es muy Estados Unidos, también ha dejado a su país atrás. San Francisco está un escalón arriba, y lo saben, pero no por ello se sienten más, sólo se cuidan de que no los hagan menos.
Augusto tomando un descanso en el Pier 39

Conclusión

Como he mencionado a lo largo de esta trilogía, en San Francisco encontré lugares que me resultaron más interesantes o valiosos que sus más famosos (El Puente de la Bahía en lugar del Golden Gate, La Isla del Ángel en lugar de Alcatraz o las casas de Haight-Ashbury en lugar de las Painted Ladies) y, curiosamente, así es San Pancho.

Ya escribiré (espero) pronto sobre Nueva York, el cual visité una semana después de San Francisco, y TODAS las personas que me encuentro que han conocido ambas ciudades, se quedan con NY. Y así ha de ser con las personas que quieren conocer Paris, Roma, Berlín, Barcelona, Las Vegas, Londres o alguna otra urbe “Fancy”.
Caminando por las veredas de la Isla del Ángel

Creo que San Francisco no aparece en la lista de esos lugares populares a nivel mundial, obvio es famoso, pero no está en el Top de destinos que el turista quiere conocer primero. Cuando acabas conociéndola te preguntas “¿Por qué demonios no vine antes a esta maravillosa ciudad?” o por lo menos fue lo que me cuestioné.

Cuando empecé a escribir sobre este viaje no pensé que iba a tener que recortarlo en tres partes, por lo extenso que resultó, y eso que tuve que resumir mucho. Creo que estas han sido las vacaciones a las que más provecho les he sacado, y es que San Francisco ofrece tanto por conocer, que uno tiene para pasarse tres semanas disfrutando cada día (obvio, si tienes el dinero suficiente).
Iniciamos y terminamos con San Francisco de Asís

Al ir escribiendo y recordando cada lugar, al ver las fotos, al recordar lo que sentí en cada visita, fue como si volviera a recorrer tan mágica lugar.

Aunque no nací en San Francisco, en verdad quede enamorado de dicho lugar. Ahora entiendo a la perfección por qué Tony Bennett ahí dejó su corazón (Cuando vi el vídeo con imágenes de la ciudad, se me salió una lagrimita de nostalgia), porque yo también lo dejé ahí y, sin duda, volveré las veces que sean necesarias para seguir con este idilio. :’-)


Hebert Gutiérrez Morales

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