domingo, 14 de diciembre de 2014

Jalcomulco Strikes back (Parte 1: El Sábado)

Sin duda alguna uno de mis lugares preferidos para visitar es el pueblito de Jalcomulco, en mi natal Veracruz. El año pasado me la había pasado tan bien haciendo Barranca Grande que me había propuesto hacerlo este Otoño otra vez, pero mis tres intentos de armar el grupo se fueron para abajo. Pero no me iba a quedar con los brazos cruzados, porque tengo la firme intención de hacer Rafting (por lo menos) una vez al año, así que armamos un paquete con dos descensos de Río (Antigua y Pescados) y una travesía por Cañón, pero Ponchorris se nos rajó al final porque él quería forzosamente Barranca, así que lo dejé sin recriminaciones y sólo nos fuimos Iván y yo.

Salimos a las 5AM del Sábado, porque recordé las dos primeras ocasiones en donde se nos hizo tarde, y preferí asegurar un camino tranquilo que uno lleno de estrés por no llegar a tiempo. Debido a los frentes fríos, y a la madrugada, el primer tramo del camino fue en exceso helado, llegamos a estar a medio grado debajo de Cero y el parabrisas se llenaba de escarcha. No niego que me preocupe un momento pero, por fortuna, en Perote la situación se normalizó y llegamos puntuales a nuestra cita en el Campamento de Raft México (que cuando llegamos aún se llamaba así).

Río Antigua

            En cuanto llegamos, nos preparamos y nos fuimos a nuestro primer descenso del viaje, en el Río Antigua. Esto resultó ideal, ya que Iván era novato, y Antigua es un Río más tranquilo que Pescados. Nuestro guía fue Gabriel y el kayakista fue el buen Dario, de los que comentaré más adelante.

Antigua lo hice hace un par de años, y ahora me encontré con la sorpresa de que habían puesto un columpio para aventarte al río de unos cuatro metros de altura. Es chistoso como antes no podía lanzarme de esa altura, pero ahora me aventé con una facilidad y tranquilidad que resultó bastante divertido (es impresionante cómo puedes cambiar en dos años).

En nuestro trayecto, dentro de toda la flora y fauna que nos iba indicando Gabriel hubo una que me impactó: una Garza parda. Nunca en mi vida había visto un pájaro tan bello, enigmático y elegante. Parecía la versión de un leopardo hecho ave, y me sentí afortunado de verla en su hábitat natural.

El Río estaba relativamente tranquilo, pero eso te da oportunidades a otras experiencias. Llegamos a un Rápido en donde Gabriel nos dijo “A este Rápido se pueden aventar, para que sepan lo que es caerse en uno”. Aunque me he caído en un par de ocasiones, no dejé pasar la oportunidad y, sin pensarlo dos veces, me lancé al Río.

El problema es que estaba tan emocionado que se me olvidó adoptar la pose de seguridad y el Rápido me dio una santa madriza que me hizo recordar que al Río hay que respetarlo, y como recordatorio me trague un buen de agua, además de que me di un madrazo en el glúteo izquierdo que me dolió por una semana. Todo por pinche atascado ¬_¬U. Cuando Iván vio la revolquiza que me llevé, se sintió aliviado por haberse quedado en la balsa en lugar de aventarse conmigo.

            Ya que estábamos encarrerados, y Gabriel vio que la coordinación y condiciones físicas de ambos estaba óptima, nos dio un plus y nos hacía pasar Rápidos en reversa o dando vueltas, lo cual fue en extremo divertido, con toda la confianza que te da alguien nacido en Jalcomulco y que lleva más de 18 año de guía, por lo cual conoce el Río a la perfección.

            Para cerrar este río con broche de oro, pasamos por las Puertas del Infierno (¡yeah!), un Rápido nivel 4 de mis favoritos y, con la guía precisa del buen Gabriel, lo superamos de manera espectacular. De hecho Iván se divirtió y grito de júbilo, a lo que le respondí: “Ya verás mañana en Pescados”

Cañóning en Tacotalpan

            Después de comer, de inmediato nos llevaron al pueblo cercano de Tacotalpan (no confundir con Tlacotalpan), en donde fuimos a hacer cañóning. Cuando estaba delineando nuestras actividades con el Tío Memo, quería los juegos del Canopy, pero él me recomendó el Cañóning. Como ya había visto algo de él en la promociones de Raft México, me animé y lo tomé, lo cual fue una excelente decisión.

            Vas descendiendo al interior de un cañón hermoso, donde la huella humana es prácticamente inexistente, por lo que el agua, las piedras y la naturaleza que te rodea te regalan un paisaje sin igual.

A diferencia de otras actividades, para hacer cañóning requieres de buena condición física por lo que, desde mi perspectiva, esto no es para cualquiera porque la bajada al cañón es bastante empinada, el caminar entre las rocas requiere mucha fuerza en las piernas y articulaciones flexibles.

Dentro del cañón las cosas se ponen muy divertidas, ya que saltas de grandes rocas a estanques, tienes que nadarlos, además de ir escalando y encontrar camino entre las piedras de rio.

Justamente entre esas enormes piedras seguí con mis pruebas de resistencia, y es que resbale con el musgo y me di un madrazo en el codo además de que me torcí el tobillo pero, como soy corredor, lo sobrelleve muy bien durante los días siguientes en los que me recuperé. Nuevamente este golpe fue producto de la emoción por el paisaje y mi ansiedad por avanzar, por lo que no me fije en las indicaciones de nuestros guías y, por creerme Indiana Jones, sufrí las consecuencias -_-.

Pero el dolor es un precio justo por deleitarte con lo que contemplas ahí abajo: ¡son postales hermosas! Estaba tan anonadado  que me terminé por enojarme conmigo mismo y me prometí comprarme una cámara contra el agua, porque han habido tantas imágenes en mis visitas a Jalcomulco que tengo grabadas en mi corazón, pero que también me gustaría volver a ver en imágenes externas (y compartirlas en el blog).

La escalada de regreso también está igual de empinada con cierto grado de dificultad. Esta actividad es relativamente corta (una hora) pero de una intensidad remarcable, por lo cual vale mucho la pena. A diferencia del Rafting, en donde el guía puede hacer toda la chamba sin importar la habilidad de los pasajeros (o por lo menos ésa es mi percepción) en el cañóning sí es necesario tu esfuerzo individual para salir adelante, y eso es muy reconfortante, porque sabes que lo lograste por ti, sin ayuda externa.

Temazcal

Entre muchas otras cosas, una de las ventajas de haber sido criado por mi madre es la posibilidad de conocer tendencias alternativas desde pequeño, como la santería, los hueseros, las adivinadoras, la brujería y el Temazcal. A pesar de que ella fue en exceso mocha, no dejó que se perdiera esa esencia jarocha que traemos de generaciones.

¿A qué viene todo esto? Desde que tengo uso de razón he hecho temazcal y siempre ha sido una experiencia muy grata. Pero, en esta ocasión me di cuenta de lo importante que es cada una de las partes que lo conforman, y me refiero tanto al guía como al grupo.

Antes de entrar al iglú, hice mi ofrenda y me dije hacia mis adentros lo que quería cambiar e, ilusamente, entré muy confiado a la que iba a ser la sesión de Temazcal más difícil que me ha tocado.

Honestamente no se veía que algo fuera a salir mal, entraron con nosotros una decena de personas que recién habían terminado su sesión de Yoga, lo cual me dio buena impresión porque, creía, que venían con una paz interna bastante profunda, pero las apariencias engañan y pronto me di cuenta de mi error.

            Al inicio de la primera puerta, ya había gente quejándose del calor, la oscuridad o el espacio reducido (y eso que nunca había estado en un iglú tan amplio). Nuestra guía quiso ser condescendiente y, como eran sus amigos, fue paciente y los empezó a tranquilizar para que no abandonaran esta experiencia.

            Hasta ahí todo en orden, creo que nunca he visto un ritual de estos en los que nadie se queje o le entre miedo. Pero la situación sólo empeoró. Ni siquiera terminamos las presentaciones y la primera puerta se tuvo que acortar porque no dejaban de quejarse.

            Como las quejas se incrementaban, la guía dejó a dos de ellas estar junto a la entrada (y con la puerta entreabierta), algo que nunca había visto y que, admito, me irritó bastante “Déjalas salir” fue lo que pensé. Cuando hay gente que simplemente no se tranquiliza, el guía los deja salir para que no interfieran con el trabajo de los demás. Y ahora entiendo el por qué, porque las quejas no disminuyeron, sino que se incrementaron.

            Para los que no han estado en un Temazcal, estar ahí dentro es una unidad muy fuerte, las esencias se funden en una sola y los sentimientos ahí vertidos se transfieren a los demás. Por eso los guías normalmente dejan salir a quienes no tienen la fortaleza necesaria para llevar el ritual a cabo, porque no van a lograr sacar algo de ahí, y su angustia va a interferir con el trabajo del resto.

            Y continuó la letanía de quejas hacia el ritual que, por lo menos para mí, requiere de un respeto que toda esa bola de latosos no tenía la mínima intención de dar. No sé cómo demonios hacían Yoga, ya que sus miedos y egos estaban a flor de piel y, lo que es peor, ni siquiera estaban dispuestos a someterlos: interrumpían los cantos, se les permitía salir para reingresar, el instructor de ellos ya se creía el guía del Temazcal, hacían dramas con que les faltaba el aire o con que se querían desmayar.

Como se podrán imaginar, yo ya estaba hasta la madre y por primera vez, en más de una docena de Temazcales que he hecho, me cansé y casi caigo desmayado. Ahí comprobé que la mente domina al cuerpo, y como no estaba en paz en la cabeza, casi colapso. Pensaba que como tenía muchos Temazcales a mis espaladas, ninguno me podría tumbar pero, al no haber paz en mi ser, mi resistencia no fue la misma.

Ya en la cuarta, y última, etapa del rito trate de tranquilizarme e ignorar a los que me rodeaban, ya que no podía comulgar con ellos, procedí a ignorarlos. Como ya no pude lograr mi objetivo inicial, tuve que hacer un esfuerzo para hacer un compromiso alterno para que esta ceremonia no fuese una sudada en vano: así que llegue a la conclusión de cerrar algunas amistades que estaban en el limbo (tema del cual ya escribí en otro ensayo anterior a estos).

Los Guias

            A excepción del Temazcal, en las otras tres actividades, tuvimos el honor y la fortuna de tener a dos de los mejores guías de Ecoturismo que he conocido en mi vida: Gabriel y Dario.

            A Dario siempre lo he admirado desde que lo conocí hace unos años, ya que es un tipo con una esencia congruente, te dice las verdades de manera asertiva, no te da por tu lado, pero intenta hacerte la experiencia agradable. Se nota que es un tipo de carácter fuerte pero, al mismo tiempo, se nota la lealtad y principios con los que se rige, además tiene un sentido del humor muy ocurrente. Sus pláticas son en exceso interesantes; por ejemplo, nos habló largo y tendido sobre cosmología Prehispánica. Ciertamente soy escéptico de muchas cosas sobrenaturales, pero Dario lo contó con tanta seguridad y con tanta congruencia que resulta difícil no creerle (por lo menos le creo mucho más que los cuentos católicos con los que fui criado).

También nos dio una plática bien interesante sobre la marihuana, las razones por las que fue prohibida (que nada tuvo que ver la salud de la población), lo intereses que movía, sus funciones, los mitos alrededor de ella y cómo se está dando su proceso de legalización (porque también hay intereses ocultos en ello).

Dentro del cañón, le compartió a Iván cómo era un empleado asalariado y, por azares del destino, acabó por renunciar a todo y se volcó en una vida más rica a nivel espiritual y en armonía con la naturaleza. Aunque gana mucho menos dinero que su etapa anterior, ha encontrado una existencia más placentera al dejar aquel mundo materialista atrás. Recalco, admiro la valentía y congruencia de Dario, espero tener el valor de emularlo en el futuro.

A Gabriel lo conocí el año pasado en Barranca Grande, y confirmo lo que escribí de él en aquel entonces. A pesar de la fuerza que demuestra tanto física como personalmente, es alguien muy sensible, me llama la atención cómo puede mostrarse fuerte y amable al mismo tiempo.

Se nota que su vida no ha sido fácil, pero él no ha permitido que eso le amargue el corazón (eso también debo aprenderlo). Gabriel es un orgulloso “Jalcomulqueño”, por lo que está muy enterado de su entorno. Durante cada una de las excursiones nos dio una cantidad enorme de información muy interesante sobre el pueblo, la fauna y flora del río, las costumbres, su gastronomía, la historia y los cambios del Río, la resistencia contra la presa, etc.

            Además Gabriel es alguien bien generoso, no sólo con su información, sino con su persona, cualquier cosa que pudiera darnos un “plus” al día, nos la daba o la expresaba, incluso, amablemente, nos invitó a comer a su casa la próxima vez que vayamos.

            Gabriel tiene un ángel enorme para contarte las cosas, tal vez no sea tan llamativo al expresarse como lo es Dario, pero él mismo tiene su propio carisma para platicarte. Aunque el tema de las plantas es más del dominio de Iván, también me tenía fascinado con todo lo que nos compartía, y eso que soy neófito en esto de la herbolaria y sus cualidades.

            En fin, este viaje no hubiese sido tan provechoso, divertido o interesante si no hubiésemos tenido la fortuna de tener este lujo de Guías a nuestro lado.

            Y así acabó nuestro primer día de actividades en este fin de semana intenso, en el siguiente ensayo platicaremos de las intensas vivencias del Domingo (y vaya que lo fueron). Pueden leer la segunda parte en esta liga.


            Hebert Gutiérrez Morales

No hay comentarios: