jueves, 26 de febrero de 2015

Rocky: La banda sonora.

Después de este ensayo escribiré mis impresiones sobre una de mis películas favoritas de todos los tiempos: Rocky. Parte vital de dicha filmación es la banda sonora, una de las mejores en la historia del cine, desde mi muy particular punto de vista.

En el ensayo original empecé a analizar a consciencia cada track, porque las melodías las tengo memorizadas ya que el Soundtrack lo escucho con relativa frecuencia. Pero, hubo un punto, en donde la banda sonora ocupaba una parte considerable del escrito, así que decidí tomarla y darle forma en su propio ensayo, para dedicarme 100% al filme en el otro y dedicar éste a su música..

Aunque la saga de Rocky da obras muy espectaculares en sus entregas avanzadas como “Eye of the Tiger” de Rocky III o “War” en Rocky IV, creo que la banda sonora de la primera entrega es, por mucho, la más completa, la más artística, la más íntima y la más memorable.

La obra de Bill Conti es una belleza, está hecha a la medida de los momentos melancólicos, íntimos, cruciales y heroicos del filme, y todo eso lo plasmó en 13 tracks que no rebasan los 40 minutos, pero aquí la calidad pesa mucho más que la cantidad.

Además de la ultraconocida “Gonna Fly now”, que es clásica al momento de pensar en himnos a la motivación y la búsqueda de la gloria, hay otras que me gustan más. Voy a analizar cada track en el orden en que aparecen en el disco.

Gonna Fly now” es uno de las expresiones icónicas y culturales que esta película ha dejado en el inconsciente colectivo, junto con las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia o el mítico grito de “¡ADRIAN!”.

El entrenamiento de Rocky resulta aún más inspirador gracias a esta melodía, cuya parte instrumental es más importante y elocuente que las escasas intervenciones vocales, así como en la mayoría del Soundtrack.

Pero esas breves frases son las ideales para complementar el mensaje de esta maravillosa obra, misma que me emociona sin importar cuántas veces la haya visto antes y, por breves momentos, yo también creo que puedo volar.

Cada vez que salgo a correr y debo subir algunas decenas de escalones (siempre procuro tener escalones que subir cuando corro), no puedo evitar pensar en Rocky subiéndolas al ritmo de esta canción, y entonces también aumento mi ritmo para sentirme poderoso como mi héroe.

Casi cuatro décadas han pasado desde su lanzamiento y, hasta el día de hoy, “Gonna fly now” sigue siendo tan vigente y popular en el inconsciente colectivo por todo lo que representa: un himno que te insta a liberar esa grandeza que todos tenemos dentro, pero que pocos logran sacar.

Philadelphia Morning” es simplemente perfecta. El Sr. Conti supo reflejar de manera exacta el sentimiento tan puro, tan callado, tan íntimo y tan esperanzador que representa estar solo en la madrugada, recorrer las calles abandonadas en busca de tu sueño, en un sacrificio que hace con gusto por el compromiso de alcanzar tu meta.

Cada tercer día corro de madrugada, al salir de la casa, invariablemente suena dicha melodía en mi cabeza, incluso la llego a imitar con mis labios cerrados. Sé que es estúpido, pero hacer eso me hace sentirme un poco menos solo, me inspira la imagen de Rocky recorriendo solo las calles, y me motiva a dar lo mejor en el camino que voy a empezar.

Esta canción está llena de tranquilidad y de esperanza. Inicia muy lenta pero, al igual que cuando amanece, va agarrando vida con el avanzar del camino de Rocky. El inicio es duro, es difícil, uno preferiría estar en su cama calientita en lugar de correr por las frías calles, pero hay un motivo más valioso. Ese compromiso, ese sentimiento se refleja en la melodía, una muy personal, muy tranquila pero con una presencia impresionante.

Going the Distance” es algo que te llena el pecho de emoción. La melodía que sirve para musicalizar la pelea entre Rocky y Apollo, con la cual se ve el paso de cada round entre una mezcla de imágenes. Este track muestra la valentía, el coraje, la decisión e inclusive el miedo de entrar en una batalla que, aunque no puedes ganar, debes afrontar. Y Rocky lo hace.

La música nos infunde el valor que Balboa tiene para afrontar a un rival más poderoso, con más confianza y todo a su favor. Pero Rocky aun así lo enfrenta, da lo mejor de sí, no se amilana y ataca de tú a tú.

El clímax llega cuando Apollo lo tumba en el asalto 14. Mientras Balboa intenta levantarse, Mickey le dice “¡Abajo! ¡Abajo! ¡Quédate abajo!”, pero Rocky ha llegado demasiado lejos como para quedarse abajo, es su momento y no va a acabar así, sin pelear, incluso morir si es necesario, por lo que debe levantarse y continuar peleando.

Y el gladiador emerge, ante la mirada de una Adrian que angustiada ve la escena a la distancia, y Rocky llama a Apollo, mismo que acude al encuentro sin poder creerlo. Balboa, al ritmo de la música, golpea a Creed con todo, lastimándolo seriamente, diciéndole con esos golpes “Ni te atrevas a pensar que me has ganado. ¡Aquí estoy y seguiré en el asalto final!” La canción se coordina con la campana final del episodio cerrando una de las etapas más emocionantes de todo el filme.

Reflections” es posiblemente la canción más setentera del disco. Tiene ese toque proxeneta, con esos ritmos muy típicos de las series televisivas de dicha década. Está rica la melodía pero, tampoco voy a mentir, es de mis menos favoritas, porque es demasiada ordinaria, nada especial como el resto, tal vez por ello me cuesta identificar en qué parte del filme aparece.

Claro que tiene sus momentos relevantes cuando la escuchas, como ese sonido tan característico alrededor del minuto dos que, perdón por mi ignorancia, no sé cómo describirlo: sería como una onda o como una trompeta invertida o algo así que, al escucharlo, en automático te remonta a los 70’s.

Marines’ Hymm / Yankee Doodle”, canción que tampoco encaja en la magnificencia de la banda sonora. Digo, sin duda ha de ser muy representativa del espíritu festivo gabacho pero, para mí, es demasiado gringa y, tal vez por ese motivo, me desagrada en exceso, por lo que no comentaré más al respecto.

Take you back” canción callejera que escucha Rocky después de vencer a Spider Rico. En el filme el momento es breve pero es agradable. La melodía está rica. Es una especie de Soul callejero que te atrapa de inmediato, por lo real que es.

Es casi imposible que la escuche y no empiece a moverme a su ritmo tan pegajoso. La melodía completa vale mucho la pena, porque nos muestra esa riqueza de sentimiento que le imprimen los negros a sus expresiones musicales.

First Date” es, por mucho, mi favorita del disco. Melodía que acompaña a Rocky y Adrian en esa primera cita en la que la inseguridad, la expectativa, la timidez y la incertidumbre afloraban de manera evidente pero, con el interés de Rocky, a pesar de sus malas bromas, se fue aligerando el ambiente.

Es una obra musical tan elocuente que no necesita de línea alguna, el tono de la música lo dice todo, porque nos plasma ese ambiente de timidez, de expectativa, de ternura, en donde dos personas que anhelan conocerse, al mismo tiempo, tienen algo de miedo por hacerlo, tal vez porque sus corazones fueron dañados previamente o, tal vez, porque ya se cansaron de soñar en vano.

Conforme va avanzando la melodía, vemos cómo se va haciendo un poco más avivada, sin perder ese toque de romanticismo y complicidad. Sin perder esa esencia tierna y bella que uno percibe en una primera cita anhelada por los dos o, en este caso, por lo menos por Rocky.

You take my heart away” canción que siempre me encantó pero que, casualmente, no tenía clara la parte del argumento en que iba. Fue hasta esta última vez que la vi, en el cine, que descubrí que acompañaba a Adrian y a Rocky en su primer beso, ése que resulto tan bonito para terminar siendo apasionado, liberando todas esas ganas, toda la expectativa y el miedo que traían desde hace tiempo el uno por el otro.

La canción en sí es muy linda, la letra me encanta, la melodía es tanto romántica como movida, la interpretación instrumental y vocal son excepcionales. Una de las pocas melodías cantadas del Soundtrack que, aunque es diferente, encaja a la perfección en la historia y su banda sonora.

Fanfare for Rocky”, en su primera parte, es la que nos sirve de presentación de la película. Esta melodía es como un resumen de toda la historia en sí. Siento que representa cada parte del argumento. Es heroica pero diferente de las otras. Las trompetas sin duda son lo más relevante.

La estructura es la más variada, tiene partes tranquilas, festivas, retadoras. No sé, es emocionante pero como que te lo van dosificando. Es todo un enigma para mí, aunque la disfruto mucho, no sé por qué no la dejaron en su totalidad en el filme, ya que es muy completa. Tal vez no la incluyeron toda por el ritmo festivo, y eso lo entiendo, pero la parte heroica la pudieron explotar perfectamente en otras varias escenas.

Butkus”  me encanta, muestra toda esa vida, alegría y fuerza que tenía la mascota de Stallone en la realidad. Era un perro fuerte pero, al mismo tiempo, muy cariñoso. Se dice que las mascotas se parecen a sus dueños, o viceversa, sin duda alguna la personalidad de Butkus era la de Stallone y el hecho de que le hayan dedicado este track tan emocionante y vital es un homenaje muy bello al perro de Rocky/Stallone.

Se ve la alegría del can cada vez que interactúa con su amo en la filmación, y eso es algo que siempre me ha conmovido, sin importar que estuviera en la tienda de mascotas, que aullaran juntos o que salieran a correr por las calles. La escena en la que Adrian se lo regala a Rocky, podrá ser de poca importancia pero, para mí, fue una de las más bellas y emocionantes del filme.

Alone in the Ring”, Balboa no puede dormir la noche previa al combate, y va al Spectrum, a ver si dicha visita lo tranquiliza un poco. Se da cuenta que sus calzoncillos tienen los colores invertidos pero, como le responder Jergens “¿Acaso eso tiene alguna importancia?” Aunque es un detalle insignificante, para Rocky es un mensaje que tiene claro: Eso no pasaría con Apollo, pero sí con un Don Nadie.

Estar solo en el Ring le sirve a Rocky para entender que, aunque no tiene probabilidades, también es una ventaja, porque nadie espera nada de él . . . .sólo él mismo. No quiere ser el vago que cayó en tres rounds contra Apollo, ya quiere dejar de ser un perdedor. Esa visita en el Ring lo movió, y después desahogo sus miedos e ilusiones con una Adrian que yacía dormida en su departamento.

The final bell” que, como indica su nombre, pone fin al combate. Mientras Rocky y Apollo se comprometen en que no habrá revancha, arranca la canción. Todo es una locura, la gente aplaude a Rocky, los medios quieren entrevistarlo, sus fans quieren felicitarlo, pero a él sólo le interesa una cosa: ver a su amada, compartir ese momento en que todo ha terminado, en que por fin venció sus miedos y, aunque hay mucha gente a su alrededor, él sólo quiere ver a Adrian, y grita desesperadamente su nombre “¡ADRIAN! ¡ADRIAN! ¡ADRIAN!”

Es remarcable cómo esta canción está estructurada fielmente a la escena, la emoción de todos los que rodean a Rocky, la desesperación de éste, el recorrido frenético de Adrian y el encuentro de los enamorados.

El cierre es perfecto, el sentimiento es puro y la emoción llena la pantalla y los lagrimales de los espectadores. Ambos se dicen “¡Te amo!” y se funden en un abrazo que coincide con el final de la canción y de la película. Una escena tan conmovedora que a uno se le queda clavado en los ojos, en los recuerdos y en el corazón.
 
Rocky’s reward” es la canción de los créditos. Es la más artística, la más instrumental, la más virtuosa y una de las más bellas de todo el soundtrack, tal vez después de “First Date”.

Un tributo a un hombre que hizo lo máximo, que merece reconocimiento, que merece cada aplauso, porque luchó, le costó sangre, sudor y lágrimas, pero demostró su valía, y a partir de entonces nadie lo podría llamar vago o fracasado, porque acudió a su cita con el destino y logro entrar a los anales de la historia, aunque no haya ganado la pelea, ganó trascendencia.

Sólo por esta película, y su Soundtrack, me he prometido que algún día voy a conocer Filadelfia, subir los escalones de Rocky, recorrer sus calles (y hacerlo de madrugada de ser posible), además de sacarme una foto con su estatua. Sé que la ciudad ha cambiado cuatro décadas después de que se filmó esta historia pero, para mí, ese lugar es mítico, porque ahí se hizo grande Rocky Balboa.

Una banda sonora maravillosa para una película maravillosa. Gracias al Sr. Bill Conti por encontrar el sentimiento exacto para (casi) todas las melodías que musicalizaron un filme tan mítico, en gran parte, por la música que acompaño cada momento memorable.


Hebert Gutiérrez Morales

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