martes, 5 de mayo de 2015

¿En verdad Peña Nieto es el único pendejo?

            Sé que no tiene mucho sentido que escriba esto, porque poco va a cambiar, aun así siento que es mi obligación, por lo menos para tener el alma un poco más tranquila al señalar tanta estupidez humana (mi tema más odiado).

            Tal vez no me crean pero, aunque parezca lo contrario, no me gusta escribir de política, pero fue un tema que no me dejaba en paz y, por tranquilidad espiritual, tuve que desahogarme para no explotar con tanta rabia en mi ser (¿Y para qué tragármela solito si puedo compartirla con el mundo?)

            Ya he escrito sobre la patética vida política del país, analice a los candidatos en las elecciones presidenciales de hace tres años, e incluso di mis conclusiones y lecturas del proceso electoral. Esto sin contar que he desnudado la actitud tan apática y mediocre de los mexicanos, además de su adoctrinamiento y estupidez a través de la TV y el fútbol.

            A pesar de ello, la idiotez no termina y siempre da mucha tela de dónde cortar y, como lo que más me fastidia en el mundo es la estupidez humana (muy acentuada en una República Banana como en la que habito), pues es mi derecho (por no decir obligación) señalar un tema que me parece tan obvio que ofende pero, al parecer, debo expresarlo para hacerlo evidente a esa bola de simios que sólo repiten patrones y no se ponen a cuestionar lo que están haciendo.

            Se dice que Enrique Peña Nieto, presidente de México, es un auténtico pendejo, y me queda claro con la cantidad de Memes, parodias, chistes y hasta películas que se hacen del tema. Y este hecho no hay cómo defenderlo porque, en verdad, Peña Nieto es un pendejo, SIN EMBARGO, no es el más imbécil del país, ya que hay millones mucho más idiotas, ignorantes y estúpidos que él, pero vamos por partes.

            Recuerdo muy bien, hace tres años, que las campañas estaban a tope y, clásico de la cultura mexicana, la descalificación es el medio ideal para ganar votos, porque no debes demostrar que eres mejor que tus contrincantes, debes demostrar que ellos son peores que tú (triste paradigma mexicano).

            Admito que era muy divertido enviar chistes explotando la endémica estupidez del candidato del PRI, es más, no había día que no posteara algo en el mentado Facebook descalificando a Peña Nieto. Y no lo puedo negar, resultaba muy gracioso. Pero en aquel entonces era un candidato que queríamos evitar que llegara a la Presidencia cosa que, tristemente, no se pudo lograr y el PRI regresó a los Pinos.

            Si seguimos hablando del mismo idiota ¿Por qué ahora no está bien señalar su ignorancia cuando antes era tan delicioso y hasta obligatorio hacerlo? Porque es el presidente de la república. Y no me malentiendan, no me refiero al fuero, al respeto o temor a represalias, en realidad me niego a atacarlo porque es nuestra cara a nivel mundial (cosa que no va a cambiar aunque no nos guste).

            Lo voy a ejemplificar así: Cuando me divorcie no había día que no le tirara mierda a mi exbrujer, por todo lo que sufrí al estar casado con ella. Recuerdo que pasaron un par de meses hasta que una buena amiga me dijo “Pues sí, será un bruta, imbécil e infradesarrollada pero ¿Quién fue el bruto, imbécil e infradesarrollado que se casó con ella?” ¡Madres! De los baldes de agua fría más violentos que he recibido a lo largo de los años ¡y tenía razón! Por más que pudiera descalificarla, al final yo había accedido a casarme, por lo que las críticas que formulaba decían más de mí que de ella.

            Con este ejemplo me preguntó ¿Quiénes fueron los que pusieron a ese pendejo en la presidencia? “¡Yo no!” Diremos muchos pero, aunque nos duela, es el presidente de TODOS los mexicanos, no sólo de los que votaron por él (ni que fuera el Peje).

            Y muchos dirán “Pero no es mi culpa, fueron esa bola de ignorantes que votaron por él” y parcialmente tienen razón pero ¿qué creen? Hay gente aún más estúpida y con mayor responsabilidad de que tengamos a ese pendejo como presidente: Los que no votaron por él.

            Sí, efectivamente, los que no votaron por él, ni por Chepina, ni por el Peje, ni por el Güiri-Güiri ni por nadie, síp, los brutos que se abstuvieron. Y no me refiero a todos, porque habrá a quien se le haya muerto su abuelita, tuvo una operación de emergencia o un viaje de negocios lejos de una embajada mexicana (algo así como en Corea del Norte o en Tahití).

            Pero seamos honestos, esos casos fueron los menos, la gran mayoría de los que se abstuvieron sólo tienen una razón válida: les valió madre, ¿Por qué? Porque no les importa el país “¿Pero de qué sirve que vote?” tal vez no de mucho si es uno, pero si fuéramos más los votantes (y mejor informados), creo que nuestra realidad sería otra, ya que nuestros representantes serían los más capaces y no los que más lana gastan en una campaña (o en una esposa artista). Además, no tengo duda alguna que sufragar por lo menos es más útil que mandar chistes del pendejo de nuestro presidente.

            Aunque nos duela, pendejos somos todos ¿Por qué? Por dejarnos manipular como nación, por no votar, por ser tan indolentes con nuestras responsabilidades civiles, por confundir “informarse” con “Ver TV” en donde nos idiotizan con opiniones de especialistas comprados. Por nuestra indiferencia hacia la vida política, confundiendo “politiquería” con “Política”, embaucándonos en chismes en lugar de dar seguimiento a los hechos.

Sé que no puedo generalizar dicha actitud tan apática pero ¿qué creen que digan en el extranjero? “Ese presidente tan ignorante fue votado por una parte de mexicanos, los otros no, esos están conscientes de que es un imbécil” o, lo más creíble, “Ese presidente tan ignorante ¿fue el que eligieron los mexicanos?”

            Los hechos indican que él ganó las elecciones, lo cual dicta que la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en su mandato, así que TODOS pasamos por los pendejos que lo elegimos (aquí sí aplica la de que “pagan justos por pecadores”).

            En lugar de idear tanto chiste ¿Por qué no sacan su credencial para votar? (y de paso ¡votan!) ¿Por qué no le escriben a su diputado pidiéndole cuentas? ¿Por qué no leen quiénes votaron qué reformas y cómo nos afecta? ¡Ah! Porque eso no es tan divertido. Aunque los chistes sean improductivos, son fáciles de mandar y no implican inversión significativa alguna. Los chistes no cambian nada, sólo sirven para evidenciar nuestra propia ignorancia al permitir que un presidente imbécil llegara al poder.

            Lo malo es que es muy factible que el PRI vuelva a tener mayoría en el congreso, sin importar lo idiota que sea el presidente que salió de sus filas, además de mantener la mayoría de las gubernaturas y mantenerse en la presidencia por dos o tres sexenios más. Pero seguramente los chistes van a impedir todo eso ya que, pareciera, es el único recurso, y es que no se sabe lo que es un “voto de castigo”.

            El mexicano es un “ciudadano” burdo y lerdo, mismo que no entiende el concepto “voto de castigo” y por lo mismo no lo sabe aplicar, cree que con sus chistes está cambiando en algo, que el político en cuestión se asusta y dice  “¡Demonios! Se están burlando de mí ¿Y ahora qué hago? Siento que mi poder está desapareciendo”

            Una cosa es que haya ingenio mexicano y otra es que haya visión mexicana, por eso la mayoría es buena para el albur pero le cuesta trabajo el sarcasmo (mismo que necesita un nivel intelectual más elevado). Por lo mismo no se sabe leer entre líneas, no se tiene poder de análisis, simplemente se tragan lo que un presunto experto en política opina en Telerisa o TV Olmeca, basa su opinión en los noticiarios de López Dóriga, Loret de Mola, Adela Micha o Javier Alatorre, mismo que toman como el grial sagrado y no cuestionan en absoluto. El mexicano promedio se traga, tal cual, toda la mierda que recibe del aparato mediático que está aliado con los círculos del poder (o sea Televisión, Radio, periódico, revistas e incluso algunos sitios de Internet).

            ¿Y por qué lo toma todo como verdad? Porque es holgazán, le da flojera cuestionar, analizar y poner en tela de juicio, eso implica mucho esfuerzo y prefiere dedicar esa energía al fútbol, las novelas o programas de concursos. Además, como la existencia del mexicano está tan sometida a las pantallas, pues toman como una verdad todo lo que reciben a través de este medio. Y así de fácil resulta manipular a la gran mayoría de la población. Y vuelvo a preguntar ¿En verdad Peña Nieto es el único pendejo? La respuesta es obvia.

            Ahora, tampoco propongo que se queden callados y le permitamos todas sus pendejadas, si quieren, ¡Miéntenle la madre! Denuncien lo que está mal y hagan todos los chistes que quieran PERO, por favor, acompañen sus palabras con acciones. No sólo griten y no voten.

            El mexicano es cándido, inocente o pendejo (tome el calificativo que mejor le parezca), mismo al que le siguen dando espejitos a cambio de su oro. Por esa misma razón los políticos prometen y no cumplen, aprovechándose de la inexistente memoria nacional, mismo recurso que explotan ampliamente la religión, el fútbol, la TV y la sociedad en general.

            Pero el mexicano es apático y no hace nada por cambiar su realidad, sólo se queja pero no actúa (y por actuar no me refiero a estúpidos bloqueos de calles que sólo nos afectan al resto de ciudadanos, no a los políticos contra los que están atacando). No se preocupa por cambiar las cosas de fondo o prepararse para que no le vuelvan a ver la cara de pendejo, por lo cual seguirán viéndonosla por mucho tiempo. Mientras nos mantendremos entretenidos con chistes porque, seguro así, sí cambiamos el rumbo del país.

            ¬_¬U


            Hebert Gutiérrez Morales.

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