lunes, 27 de julio de 2015

The Field and “Nighthawks” (Chicago: Parte 2 de 6)

El Museo Field de Historia Natural
Pueden leer la primera parte de esta saga en este enlace.

Chicago es una ciudad tan rica que te cautiva de diferentes maneras: con sus parques, su arquitectura, su gente, sus atracciones, sus deportes, su teatro o, una de mis favoritas, sus vastos museos.

La Ciudad de los Vientos tiene una amplia gama de museos, algunos más interesantes que otros pero, me parece, hay para todos los gustos. Empecemos con dos de los más populares y conocidos, cuya visita es casi obligada.

Ambos museos me regalaron momentos especiales.

The Art Institute

Por más ejemplos que me sigue poniendo la vida, sigo cayendo en la trampa de las expectativas o esperanzas. “Cuando aprendas a aceptar, en vez de esperar, te llevarás menos decepciones” frase sabia de Robert Fisher.
The Art Institute

Cuando hice las investigaciones previas de qué visitar en Chicago, el Instituto de Arte era omnipresente, TODAS las reseñas te recomiendan visitarlo. Mi expectativa creció al ver un letrero que ostentosamente presumen a la entrada del mismo “Votado como el mejor Museo del Mundo de acuerdo a Tripadvisor” ¡Wow! Si están arriba del Met, entonces debía conocerlo sin falta, me dije emocionado. Es un gran Museo, no lo voy a negar, pero no se llenaron mis expectativas, sobre todo en eso de que era el mejor Museo del mundo.

PARA MÍ, en sus respectivas ramas, son mejores la Alte National Galerie en Berlín o el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York. Obviamente son museos más especializados. Pero ya hablando de museos de ligas mayores, de esos monstruos con varias salas de arte diverso, el Art Institute no le llega ni a los talones al Met neoyorkino. Ahora sí mordieron más de lo que podían masticar con su afirmación de ser el mejor del mundo.
"Ahora sí Cúpido ¡Toma lo que mereces!" ¬_¬

¿El Mejor del mundo? ¡Mis polainas! Una exageración tan grosera que, si fuera gringo, ya los hubiera demandado por causarme angustia y jugar con mis sentimientos con su propaganda fraudulenta.

También cabe la posibilidad de que, con cada visita a tan buenos Museos, uno se va volviendo más mamón, por lo que se va haciendo más difícil complacerme. Sean peras o manzanas, es un hecho, el Art Institute está muy abajo del Met.

Pero en fin, dejando las expectativas de lado, es un gran museo que deben visitar, sin duda la van a pasar muy bien, y los jardines que tiene al lado son sencillos pero muy bellos. Además, alberga una de mis pinturas favoritas (si no es que mi favorita) de todos los tiempos.

“Nighthawks”

La visita valió ampliamente la pena por tener la oportunidad de ver UN SOLO cuadro, porque en el Art Institute vi una de las pinturas que más me han conmovido en mi existencia: “Nighthawks”, desde mi perspectiva, la obra maestra de Edward Hopper.
"Nighthawks" del maestro Hopper

Desde la primera vez que vi dicho cuadro (por televisión) quedé impactado, me resultaba increíble como una escena tan cotidiana pudiera decir tanto de manera silente. La soledad, la intimidad, la complicidad, la desilusión, la tranquilidad y tanto que se puede captar en esta obra de arte.

Para mí, Nighthawks nos muestra mucho de la humanidad actual porque, aunque estamos juntos, estamos solos, cada cual tiene sus propias prioridades y, aunque acompañados, al final, seguimos tan a solas como llegamos.

De los momentos más felices de mi vida :'-)
En mi imaginación, la escena toma lugar alrededor de las 3AM, los comensales no tienen a donde ir, así que encuentran refugio en la cafetería, que es lo más cercano que encuentran a un hogar. La pareja está teniendo una plática, ésas que se dan ya entrados en la madrugada, platicas libres de máscaras, de prejuicios, de poses, de apariencias, pláticas honestas. Es tal la libertad que experimentan que no les importa que el otro comensal o el que atiende escuchen su conversación.

Soy alguien diurno, pero reconozco que la profundidad de la noche nos permite sacar gran parte de los sentimientos e ideas auténticas que llevamos con nosotros, es como si la oscuridad nos invitara a sincerarnos, como si nos sintiéramos menos culpables al hacerlo al cobijo de la noche, en lugar de confesarnos en la brillantez tan indiscreta del día.
Hasta van Gogh hubiera admirado a Hopper

Cuando tuve el cuadro de frente, me contuve para no ponerme a llorar pero, a pesar de ello, se me salió una lagrimita de la emoción. Nunca creí verlo tan cerca y en la realidad. Fue como contemplar un pedacito de historia, estar ante la obra maestra de uno de mis pintores favoritos (Si no es que “el” favorito). Hopper tuvo el don único de reflejar esa soledad endémica de la humanidad actual, en la cual estamos más conectados pero, irónicamente, eso no nos ha acercado más, al contrario.

Nunca había contemplado un cuadro durante tanto tiempo, fácilmente me quede idiotizado unos 15 minutos frente al lienzo. Ese momento en que presencie esta obra maestra me emergió ese sentimiento muy especial que surge en contadas ocasiones en la vida “Ahora sí puedo morir en paz” por lo profundo que me resultó ver una pintura tan soberbia, misma que me lleve a casa en forma de litografía, obvio en una versión tamaño natural que compré en la tienda del museo y que me hizo sentirme como chamaco con juguete nuevo: “Nighthawks” ahora iba a estar en mi casa :’-)

Museo Field de Historia Natural


Como ya comenté en el segundo escrito sobre NY, en mi niñez adoraba visitar el museo de historia natural de Puebla, ese mismo gozo lo recreé al visitar el Museo Americano de Historia Natural en Manhattan. Así que, aún con esa alegría, visite muy ilusionado el Museo Field de Historia Natural que, sin duda alguna, está al nivel de su contraparte neoyorkina. De hecho el Museo es imponente desde que lo ves por fuera, con muchos detalles arquitectónicos en su exterior que te invitan a conocerlo en el interior.

Creo que en este Museo es en el que más he aprendido de la naturaleza. Entiendo la utilidad de mostrar animales disecados para que las personas conozcamos a otros habitantes del planeta a los que, posiblemente, nunca veamos de frente. Y vaya que encontré muchas especies que no conocía.

Dentro de las cosas nuevas que aprendí es que, además de los caimanes y cocodrilos, hay otra especie de reptil similar a ellos llamado Gavial, del cual nunca había escuchado. Aprendí que hay hienas rayadas y punteadas, y que son muy diferentes entre sí en tamaño y costumbres, ya que las rayadas suelen ser más solitarias y las punteadas más sociables pero, lo que más me sorprendió de las hienas, es saber que están más relacionadas con los felinos que con los caninos (eso sí fue un shock). O me resultó nuevo saber que los venados y antílopes, antes de tener cuernos, tenían colmillos.
 
Junto a "Sue" la Tiranosaurio Rex mejor conservada
Conocí a un cetáceo cornudo llamado Narval, del cual nunca había visto imagen alguna. Me impactó un poco saber que hubo un Grizzlie mexicano u Oso plateado que, después entendí, que era el Oso pardo mexicano (con ese nombre sí lo conocía), y te explican cómo fue que se extinguió (por el ser humano, obviamente). Conocí al extinto Pájaro Carpintero Imperial, bastante mayor que su primo más popular. Otro hecho que me sorprendió fue que el cuerno del rinoceronte no es hueso, sino que está hecho de queratina (así como el cabello).

En cuestión de Dinosaurios, también estaba muy bien dotado este lugar. Me dolió saber que el Brontosaurio nunca existió, sino que se llamaba Apatosaurio. En un inicio pensaron que eran dos diferentes pero, con el tiempo y los estudios, se dieron cuenta que sólo existía el Apatosaurio y que el Brontosaurio jamás camino sobre la tierra, lo cual es una lástima porque era de mis favoritos :’-(
 
El Apatosurio :'-(
Aprendí de otros animales nuevos para mí, como el “Avestruz” sudamericana o parientes lampiños del Oso hormiguero y tantas criaturas que hay en el planeta que, de no ser por estos museos, jamás hubiera sabido de su existencia. De hecho la exposición de animales extintos también es amplia y muy interesante; al verlos tan increíbles en verdad lamentas que ya no habiten en la Tierra.

A pesar de ser un súper Museo, en esta ocasión, no disfrute tanto la visita. Y no fue problema del museo, en realidad algo empezó a cambiar en mi interior: por primera vez me di cuenta que estaba viendo una cantidad impresionante de animales muertos.

No lo voy a negar, me emocionó conocer tanto ser extinto que, sin estas exposiciones, jamás hubiera visto, pero no deja de ser triste. Supongo que ése es uno de los objetivos de estos lugares: sensibilizarnos de lo nocivos que somos para este hermoso planeta. Pero justamente eso es lo que menos tiene la humanidad moderna: consciencia.
Amé esta foto: el cielo nublado pero el sol pegando al frente

Ciertamente aprendí mucho pero, personalmente, preferiría verlos en vídeo corriendo vivos en la naturaleza, en lugar de tener cerca al cadáver del animalito en cuestión. Lo ideal sería que todas estas criaturas se mantuvieran en su hábitat pero, como los estamos destruyendo, sólo nos queda disecar los cadáveres y dar a conocer al mundo lo que estamos arrasando en nuestra insaciable necesidad de consumir y reproducirnos más.

Este desencantó que sufrí con los Museos de Historia natural me recordó al que tuve con los circos. De niño adoraba ir al Circo, y sobre todo me encantaba ver a los animales. Conforme fui creciendo y me fui haciendo un poco menos egoísta, empecé a comprender el sufrimiento de esas pobres criaturas. Hoy en día me repugnan los circos por el maltrato y sometimiento que hacen con esos pobres animales.

Nunca olvidaré que, en su momento, fueron un alimento importante para desarrollar en mí la curiosidad sobre los animales, y ahora me alegro que cada vez haya menos y que sean prohibidos en más lugares. Transportando esta situación a los Museos con animales disecados, no tendría caso que los cierren o los prohíban, porque todas estas criaturas ya están muertas y de algo pueden servir sus cadáveres.
 
Proyecciones así te hacían la visita más rica
A pesar de todo el gozo e ilusión que recibí cada vez que visité uno de estos museos, posiblemente esta pueda ser la última ocasión que visite uno (aunque dicen que el de Londres es algo imperdible).

Pero aún hay más del Field Museum

Dejando a los animalitos de lado, también aprendí muchas otras cosas, incluso de mi propio país. Normalmente, cuando voy a museos en el extranjero, no me detengo en las secciones dedicadas a mi nación, sobre todo en la sección de vasijas y artesanías, porque ésas las veo en vivo y de manera cotidiana, pero ahora sí me detuve y aprendí. Por ejemplo, aunque hoy en día Tehuacán es muy árido, hace 3000 años fue una zona vital para la agricultura. También aprendí que el maíz se desarrolló en el sur de México de otra planta llamada Teosinte o Teocintle.

Seguramente estoy mal porque, quiero pensar, esta información está en nuestros propios museos y voy al gabacho a conocer de mi país. Tan avergonzando me sentí de que en el extranjero sepan más que yo de México que me propuse visitar el Museo de Antropología e Historia en el DF, lo cual realicé meses después, para ser un poco menos ignorante respecto a la tierra que me vio nacer.
 
Amo los Tótems :'-)
Me encanta cuando veo cosas del primer mundo que me sorprenden y que desearía ver pronto en mi país. Un detalle que me gustó mucho se presentó en algunas exposiciones que estaban a oscuras, cosa que me llamaba la atención pero, al acercarme, los sensores de movimiento me detectaban y encendían las luces “¡Ay Wey! Tecnología al servicio de la ecología” Además de ahorrar energía, se desgasta menos la exposición y te da un toque de importancia al prender las luces “sólo” por ti ;-).

Dentro de las exposiciones en las que se encendían las luces a tu llegada, estaba la de los Tótems, mismo efecto que les daba un toque especial. Desconozco la razón, pero desde pequeño he amado los Tótems, y es por eso que enloquezco cuando veo una sala llena de ellos y les saco multitud de fotos.

Otro detalle que me encantó es que en muchas exposiciones te ponen proyecciones que son parte del ornamento de la sala, que representan escenas del tema que estás viendo (prehistoria, aves citadinas, rituales de la cultura en cuestión, migraciones, etc.) Un detalle que podrá resultar insignificante pero que realza mucho la experiencia.

Una pintura de Bunky Echo Hawk
Un aspecto muy rico dentro de las exposiciones es el énfasis con el que te muestran estilos de vida de distintas culturas antiguas pero vigentes en distintas partes del planeta, con una cantidad enorme de objetos que te sorprendes de los usos y costumbres tan diversas que hay alrededor de la Tierra. Dentro de esas exposiciones hubo una de arte indígena muy original y diferente de un artista llamado “Bunky Echo Hawk” descendiente de los Indios del Oeste gringo (muy buenas pinturas).

Como también mencione antes, me encanta esa sensación de laberinto que te brindan distintos museos pero, después de algunas horas caminando, hay un punto en el que dices “Bueno, ya basta de tanta vuelta ¿Hacia dónde está la salida?” ¬_¬U . . . Y ahí agradeces los mapas que te dan a la entrada.

Como pueden ver por lo mucho que escribí de él, el Museo Field es una maravilla, aprendes horrores y te la pasas muy entretenido. Una visita obligada cuando vas a Chicago, a pesar de los animalitos muertos -_-. Es más, de no ser por el tema de los Animales y porque hubo otro aún mejor, hubiera sido mi Museo favorito pero, para mi gozo y fortuna, hubo uno que disfrute mucho más, y que vendrá en la tercera entrega.

Mamonería berlinesa

Cuando visite el museo Oriental de la Universidad de Chicago, vi un fragmento de la puerta de Ishtar, UN fragmento, y lo cuidaban con especial celo. Y ahí me reí hacia mis adentros diciendo “Bitch, Please! ¿Eso es todo?”
 
"No Te aha oe riri" de Paul Gaugin
Recordé mi visita al Pergamón en Berlín, en donde tienen la puerta ENTERA (bueno, a excepción de ese pedacito que estaba en Chicago) y de pronto, me sentí extrañamente importante por haberla visto en todo su esplendor y no solo el trozo ese que te exhibían con tanto cuidado.

De hecho, en el Field Museum pasó algo similar, ya que al ver su exposición de Egipto, me surgió una sonrisa muy natural ¿Por qué? Por el orgullo con el que te lo presumen cuando no se acercan, ni tantito, a lo que presencié en el Neues Museum de Berlín en donde, cualquier amante de la cultura egipcia quedaría extasiado de la cantidad y calidad de exposiciones que hay ahí. A pesar de que no encuentro atractiva la historia de Egipto, quede fascinado con el museo berlinés, ahora imagínense a alguien que sí le interese. En fin, otro punto para Berlín ;-).
 
"Time Transfixed" de René Magritte
Continuando con las remembranzas berlinesas, recordé  cuando en Nueva York nos encontramos un trozo del Muro de Berlín cerca de la 5 Avenida, y mucha gente se sacaba fotos con él, menos yo, porque ya había visto el Muro directamente, además de varias secciones de él, no sólo una pequeña pared.

Qué afortunado soy de conocer muchos lugares y muchos museos.

En la siguiente entrega acabaremos con el tema de los Museos. Dentro de ese escrito vendrán tres de mis lugares favoritos: dos Museos y un lugar mágico.

Nos leemos en la tercera parte a la cual pueden accesar en este enlace.


Hebert Gutiérrez Morales

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