miércoles, 5 de agosto de 2015

Chicago citadino (Chicago: Parte 5 de 6)

Vista de la Ciudad desde la Torre Willis
            Sin duda alguna, siempre preferiré las vacaciones en la naturaleza, PERO en sitios como Chicago o San Francisco, es una auténtica delicia hacer turismo. Y es que, aunque son grandes urbes, la presencia natural es significativa. En verdad no entiendo esa necesidad de ambas por compararse con Nueva York cuando las dos son, y por mucho, más bellas e interesantes que la famosa Gran Manzana.

Arquitectura

            Si me preguntaran por qué sobresale Chicago, sin pensar contestaría que por su Arquitectura. Es muy curioso cómo los edificios modernos se complementan a la perfección con los históricos, brindándote la sensación de sofisticación que caracteriza a este lugar. Una elegancia distinta a la de San Francisco, porque en la ciudad de los vientos encuentras muchas edificaciones con una personalidad diferente; a primera vista se podría decir que es lo mismo que otras grandes metrópolis, pero la esencia de Chicago es otra.
Estación de Bomberos que parece de Juguete

            Sin ser admirador de la arquitectura, el venir a este lugar te deja maravillado, porque siempre encuentras una construcción que te hace decir “¡No manches! ¿Eso es real?” por lo imponentes, creativas, clásicas o hermosas que resultan. Y no es una sola vez, a mí me pasaba a diario y más de dos veces por día.

            Por ejemplo, aunque no es una atracción turística, la estación de Bomberos que se encuentra entre el Museo de Arte Moderno, la torre de Agua y el rascacielos John Hankock parece salida de cuentos de hadas, se ve demasiado bonita para ser real ¡pero sí lo era! Además era 100% funcional.

            Mientras veo las fotos para redactar esta serie de escritos, constantemente me repito “¡Pero que increíblemente bello es Chicago!” Aunque lo vi en persona y ya pasaron tantos meses, me sigo maravillando por un sitio tan hermoso y sus diversas edificaciones que dan un conjunto digno de contemplar tantas veces como sea posible.
La Torre Willis

            Ver construcciones viejas y clásicas como la Torre de Agua junto a un Rascacielos Moderno como el John Hankook es una sensación extrañamente padre, una dicotomía que te rompe paradigmas, porque ambas son bellas en su estilo y que una resida junto a la otra es algo que tienes que ver. Lo mismo te pasa al ver un edificio viejo y bello como el Wrigley Building cerca de una de la Torre Trump con toda su modernidad. Es algo irreal pero muy digno de presenciar.

            Es por ello que un Tour que deben tomar es el paseo arquitectónico que te dan por el canal. La explicación sobre la historia y datos curiosos sobre cada edificación es una delicia pero, aún sin dicha información, el contemplar construcciones tan diversas e imponentes, mientras viajas en bote es una experiencia muy rica, la cual se complementa a la perfección con el viento que te despeina en el camino (eso sí, llévense chamarra y guantes para que lo disfruten y no lo sufran).
 
El paisaje urbano desde la tranquilidad del agua
            Ves edificios nuevos y viejos, públicos y privados, grandes y más grandes (uno ocupaba una cuadra entera y en su época tenía su propio código postal), pasas por debajo de calles, antiguos puentes elevadizos, construcciones en proceso abandonadas y demás paisajes que disfrutas de la orilla.

Es precisamente toda la orilla que, sin quererlo le da un toque humano a todo este cuadro urbano que te llena el alma, por esa gente que camina despreocupadamente, las casas que no son famosas pero que están bonitas, los edificios comunes que, aunque menos espectaculares, no dejan de ser bellos o los árboles que se cuelan entre tantas construcciones, encuadran a la perfección en el panorama.
 
Pasas por debajo de las calles en tu travesía
            Por ejemplo el Civic Opera Building parece una Fortaleza salida de la imaginación de Tolkien, porque tiene una muralla tan imponente que es imposible no maravillarte. Creo que disfrute más los edificios viejos que los nuevos, tal vez porque estos últimos afloran más, y los viejos lucen por ese diseño clásico pero que aún se ven muy sólidos y, al salir del enfoque moderno de sus vecinos, lucen más.

Indigentes

Ya he visto a tantos indigentes en estos viajes a Estados Unidos que ya hasta me estoy haciendo especialista en ellos. De hecho los de Chicago son más “sofisticados” que los otros que había visto: Te dan los buenos días, tienen letreros con mayor producción, con razones más creativas para mendigar, están mejor cuidados (no tan sucios pues) y hasta algún servicio te ofrecen (darte indicaciones o ayudarte con tus maletas) con tal de ganarse una propina. No son TAN violentos como los de San Francisco, ni tan deprimentes como los de Las Vegas.

Sin embargo, aunque sean más “nice”, siguen siendo indigentes y ya expresé mis comentarios al respecto en escritos anteriores (hay demasiado trabajo en Estados Unidos como para andar mendigado).

El inicio del Tour

Dentro de las diferencias con sus contrapartes en otras ciudades, algo que vi en Chicago por primera vez fueron indigentes femeninas. Eso sí me impactó, me chocó y me deprimió un poco. Y no vi una sola, de hecho fueron bastantes, y tanto blancas como negras. Sé que el indigente puede ser de cualquier raza, pero no puedo negar que por cada indigente blanco veo tres negros. Por eso, el impacto de ver mujeres mendigando, fue mayor al ver a tanta tez blanca haciéndolo. Sé que debería ser igual de deprimente y que mis comentarios son muy prejuiciosos, pero digo lo que sentí.

            Arte callejero

            Con el paso de los viajes he aprendido a observar las expresiones urbanas de arte, esas que ves en el camino, que no necesitan un museo para mostrarse y que no cualquiera aprecia. Por ejemplo, me hizo mucha gracia ver la Bandera del Estado de Illinois con matitas de mariguana en lugar de las cuatro estrellas (fue bastante chusco).

La creatividad gabacha también se expresa a través de sus anuncios: en una tienda de Nike, me encantaron los anuncios motivaciones que ponían fuera de ella, en especial el que dice “En nuestros corazones siempre tendremos 12 años, y siempre somos el Quarterback” (Se me salió una lagrimita cuando leí eso).
¡Es verdad! :'-)

Frente al Art Institute había un anuncio que tenía el clásico “WTF” pero no era lo que comúnmente uno cree, sino que te vendían Falafel: “What The Falafel”. O en una parada de autobús cerca del Museo de Historia de Chicago había un anuncio de Android que decía “Be Together, not the same” con una imagen agradable.

            Pero también había otras obras de arte callejero más clásicas y establecidas, como las columnas, placas, los detalles en los puentes, algunas estatuas, bustos de gente importante y otras “cosas” que no sabría describir pero que estaban muy bonitas. El Gobierno de la ciudad hace bien en sacar el arte a la calle, lo cual te da un paisaje urbano más sofisticado, más colorido y más agradable, lo cual complementa tu experiencia en tan hermosa ciudad.

            Parques

            Todos los días corría (en las madrugadas) y caminaba (el resto de la jornada) por tres de los parques del Loop, mismos que están pegados, ya que me quedaban de paso para casi todos los lugares que visitaba.
 
La Bandera de Illinois versión Pacheca
El primero era Millenium Park, que es tan bonito como diferente, muy alargado y amplio, con una cantidad de obras de arte tan diversas, tan sui géneris y al mismo tiempo tan encantadoras e incluso enviciantes. Muchas son arte moderno pero con mucha personalidad, con mucho estilo y, sobre todo, creatividad.

            Tiene una especie de recinto para conciertos semiabierto, con un diseño muy agradable y hasta divertido. Se llama el “Jay Pritzker Pavilion”. Ahí juntito esta “El Frijol” o “La Nube” que, en su década de existencia, sin duda es una de las obras de arte más emblemáticas de la ciudad.

            Uno de mis favoritos fue la “Crown Fountain”, dos torres enormes que proyectaban las caras de personas. A primera impresión suena algo bobo y sin gracia pero, cuando estás ahí, no puedes evitar pasarte un rato en este lugar y sentir una extraña fascinación por algo tan creativo, bizarro e incluso infantil.
 
El Frijol o La Nube en Millenium Park
            También había una especie de columnas romanas que después me entere que se llamaba el Wrigley Square, que aunque es una réplica de las originales, está muy bien hecha.

            Junto al Millenium Park, mismo que es muy fresa, encontramos el Grant Park, un parque más viejo y sereno, con una esencia más natural y no tan congestionado. De hecho Grant Park te brinda una paz profunda, tal vez no sea tan vistoso como su vecino Millenium pero, para almas tranquilas como la mía, es un lugar ideal para relajarse y meditar un momento.

            En el Parque Grant se encuentra la Buckingham Fountain, una fuente muy grande, muy llamativa y bastante clásica (forma bonita de decir vieja), pero agradeces el ver algo antiguo en buenas condiciones después de saciarte de todo el colorido y modernidad de Millenium Park.
 
La Crown Fountain de Noche
            Y finalmente acababa en el Museum Campus, uno lugar precioso, una zona tan hermosa en la que se encuentran edificaciones imponentes en dentro de la naturaleza, como el Soldier Field, el Acuario Shedd, el Planetario Adler y el Museo Field de Historia Natural. De todos esos lugares ya escribí en entregas pasadas.
            
            The Loop

            Chicago es tan vasto, sobre todo la zona del Loop, porque sientes que caminas y caminas grandes distancias, cuando en realidad ha sido una muy corta, pero es que hay tanto por ver que inconscientemente sientes que has avanzado un gran tramo. Algo así te pasa en The Strip en Las Vegas en donde todo es colorido y espectacular.

Pero Chicago es diferente. Aquí te llaman la atención cosas que deberían ser cotidianas pero que son en extremo bellas: Un letrero, una calle, un edificio, una estatua, un teatro, un restaurante y demás. A diferencia de la Ciudad del Pecado en donde todo está diseñado para llamar tu atención, en la Ciudad de los Vientos, las cosas son bellas por sí mismas, su esencia no necesita adornos extraordinarios, porque es bella de forma natural.
El Skydeck de la Torre Willis

            Chicago es una lugar ideal para caminar, es cuando entras en “Tourist Mode” o “Vacation Mode” y andas largos tramos por muchas horas, y sólo te das cuenta que tienes los pies destrozados y estás muerto de cansancio hasta que llegas al hotel. “¡Ay Cabrón! ¡Cómo caminé!” pero, al estar distraído con tantas cosas en tan bella ciudad, ni te acuerdas de los límites físicos, sólo cuando tienes un momento de pausa, te haces consciente del increíble esfuerzo que has hecho, mismo que ha valido la pena al ver tanta belleza.

Willis Tower (antes Sears Tower) y Observatorio John C. Hankook
Vista de la Ciudad desde el John C. Hankcock

El Observatorio de la antigua Torre Sears (ahora conocida como Torre Willis) está muy bonito, excelentemente diseñado y más alto que el del Empire State, pero  me quedo con el de Nueva York, ¿por qué? Por ser al aire libre. El de Willis Tower es más cómodo con sus cristales panorámicos, que te brindan mayor visión y pequeños compartimientos que te permiten estar parado en el vacío y sacarte fotos muy chidas, pero el hecho de sentir el aire en tu rostro, hace que la sensación de vértigo sea más real y la adrenalina corra más como lo sentí en el rascacielos neoyorkino.

El Edificio John C. Hankock te da una visión distinta de la ciudad. La verdad me sentí muy afortunado por subir a ambos edificios, ya que cada cual fue una experiencia diferente y me dio una visión más integral de esta hermosa urbe. Cada observatorio tiene su encanto y, definitivamente, les recomiendo ambas para que enriquezcan su experiencia.

Navy Pier

Desde la Rueda de la Fortuna del Navy Pier
Diferente a los muelles de San Francisco (en donde resalta el famoso Pier 39), el Navy Pier también es bello, netamente comercial, pero muy disfrutable. Es ENORME y con una cantidad de atracciones tan diversa y generosa que tienes para pasártela un día entero, sobre todo si vas en familia, aunque sí te va a salir en una lana ($_$).

Lo que más me gustó de este lugar es una especie de Domo/Invernadero en donde tienen muchas plantas tropicales y te la pasas bien a gusto por el calor que se siente dentro, además tienen unas “fuentes saltantes” sencillas pero que te divierten.

También tienen atracciones clásicas, como un Carrusel, un minigolfito o una Rueda de la fortuna, a la usanza de las antiguas ferias. Como iba solo, únicamente me nació subirme a la Rueda de la fortuna, y ahí disfrute mucho de la visión de la ciudad, de los muelles y del hermoso lago Michigan, que es tan enorme que a veces te sientes junto al mar.
Una Súper Bruja

Ah, y también hay un museo de niños, para el cual tenía la entrada en mi pase pero, por más infantil que sea mi alma, no me parecía correcto entrar sin un infante que me avalara. Pero se ve que está muy bueno.

Halloween

Fui a finales de Octubre a la Ciudad de los vientos, y ya se respiraba un ambiente de Noche de Brujas muy especial. En México ahora tenemos una amalgama entre el día de muertos y el Halloween, de lo que mucha gente se queja por perder identidad y raíces.

Tengo la fortuna de que en mi niñez la noche de Brujas gabacha no eran tan marcada, así que podía vivir el día de muertos de una manera más pura. Pero nunca había vivido el Halloween de manera directa ¡y es muy divertido!

Una Súper Araña
¿Cómo explicarlo? Es como una especie de Navidad en Otoño (y eso que me caga la Navidad), la ciudad se pone muy colorida, la gente está muy festiva con el tema, en todos lados ves detalles que te indican que se acerca la fecha, las casas estás adornadas muy ad hoc a la festividad, unas de manera muy discreta y otras que eran un auténtico espectáculo por todo lo que desplegaban. Me impactó ver una araña de tres metros y una bruja de la misma estatura (¡estaban bien perronas!), fuera de casas que, además de hermosas, tenían una personalidad victoriana que le quedaba muy bien al sentimiento “halloweenesco”.

            Un paso más para acabar con esta travesía, el cierre es todo lo que me significó esta ciudad a nivel emocional, el cierre de esta saga va a ser “algo” sentimental porque demuestra lo importante que fue esta hermosa ciudad para su servidor.


            Hebert Gutiérrez Morales

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