domingo, 4 de octubre de 2015

Danza de Dragones (Canción de Hielo y Fuego V)

            El día tenía que llegar, por más que me hiciera menso, tenía que empezar la última entrega de esta maravillosa saga. Y no es que no quisiera leerla, de hecho lo anhelaba con pasión el problema es que, cuando acabase, iba a tener que esperar mucho para la siguiente parte (Que, me parece, se llamará “Vientos de Invierno”) y quien sabe qué tantos años más para la conclusión (si no se muere George R. R. Martín antes ¬_¬). Pero ni modo, ya no pude contener la ansiedad y leí el quinto libro de esta épica historia, que a continuación empiezo a destripar con lujo de detalles (Advertidos están si aún no la leen).

“Muchos hombres buenos han sido malos reyes, y algunos hombres malos han sido buenos reyes”

            Cuando vi el primer capítulo con el nombre de Daenerys, me invadió una felicidad tremenda “Dany, ¡cuánto te extrañe!” y, antes de leer, vi que el siguiente capítulo era de Jon y también me emocioné, así como lo hice con Tyrion en el último capítulo de Festín de Cuervos, que resultó ser el primero de este tomo. Me sentí muy feliz sin siquiera leerlos, porque me privaron de mis personajes favoritos por un libro entero, ¡Pinche George R. R. Martín! Ése fue un acto inhumano :’-(

            La primera incursión de Daenerys no lo disfrute tal cual, en realidad me sentí agobiado por todas las presiones políticas que le ocasionó quedarse en un reino fijo. Pensó que la vida iba a ser más fácil, pero empezó a notar las ventajas de ser nómadas, al no tener que lidiar con muchos problemas cotidianos cuando te quedas en un lugar. Eso sí, el final de dicho capítulo se tornó dramático al ver que Drogón empezó a comer carne humana, lo cual te hace preguntarte qué demonios viene más adelante.

            Aunque también vinieron cuestiones políticas, el capítulo de Jon sí fue intenso e interesante. Lord Nieve enfrentaba mucha presión con Stannis y sus hombres, sus propios hermanos negros y hasta con el Cuervo del Oso; demasiados estaban incómodos con que Jon fuese el Lord Comandante. A pesar de ello, se mantuvo firme, leal y honesto ante las presiones y amenazas de un Stannis prepotente, testarudo, violento y exigente. Hubo dialogo entre ambos que fue como una partida de ajedrez en la que Jon jugó muy bien sus piezas para no complacer al Baratheon. A pesar de ser amenazado de muerte Lord Nieve no se amilanó y fue muy inteligente.
 
Lo más impactante de este capítulo vino en el diálogo entre Jon y Melisandre, mismo en que la sacerdotisa roja trataba de convencerlo de aceptar su amistad. Ella le advirtió que se cuidará al no saber quiénes eran sus verdaderos enemigos, a lo que Jon aseguró sí saber y ella le contesta “Entonces no sabes nada, Jon Nieve”, ¡Ouch! Sí a mí me dolió, me imagino al pobre Jon lo que le caló el que le recordaran a su amada Ygritte.

            Dentro de los reaparecidos, me dio gusto al volver a saber de Bran. En su primera intervención el frío estaba muy fuerte, y constato la capacidad narrativa que tiene el autor, que describía tan bien el ambiente que hasta yo me helé (y estaba en plena primavera cuando leí dicho pasaje). Además hubo momentos impactantes como saber que el guía del grupo era un monstruo o la detallada descripción de cómo Verano devoró carne humana al someter a otros lobos. Sin ser un capítulo tan relevante a nivel argumental, sí lo fue a nivel literario. “Bueno, ahora tendremos que ir con el monstruo” es lo que dice Jojen “Porque de lo contrario no regresaremos vivos al Muro”. Justamente esto extrañé en “Festín de Cuervos” en donde estaba interesante, pero no con los niveles de suspenso que experimenté en muchos capítulos de este quinto tomo.

            Las primeras participaciones de Tyrion no fueron espectaculares o muy relevantes, en realidad fueron de mucho traslado, mucha plática y mucho juego mental o político. Sin embargo fueron textos bastante interesantes al compartir algo de su historia familiar, así como el pasado del Reino de Poniente y de las Ciudades Libres. Las intervenciones del enano siempre son una auténtica delicia, por su profunda riqueza. Esa personalidad e inteligencia logran sacar lo más interesante de quienes interactúan con él.


“– ¿Piensas pasarte el resto de tu vida huyendo?

– Vos también estáis huyendo

– Cierto – reconoció –, pero yo huyo hacia algo y tú de algo. Hay una gran diferencia”


            La segunda intervención de Jon fue brutal, y eso que la primera fue impactante. Primero debió ser fuerte e inflexible con Eli y con Sam, para mandarlos fuera del Muro. Resulta curioso que en la entrega anterior ya había leído este pasaje pero, al verlo desde la perspectiva de Lord Nieve, el sentimiento es distinto aunque sean los mismos hechos. Es notorio como la misma escena es diferente según quien te narre la historia.

            Pero ésa no fue la parte fuerte del capítulo. Aunque Janos Slynt siempre fue una rata traicionera y convenenciera, no pude evitar petrificarme cuando Jon lo ejecuta en público y de manera súbita. El bastardo Stark fue muy astuto para plantear, de manera “inocente”, una situación ganar-ganar, lo cual no quisiera decir que no había riesgos, porque el condenarlo a muerte podía traer una revuelta interna y, sin embargo, siguió adelante. La apuesta de Jon fue peligrosa pero necesaria, ya que no estaba validado como Comandante, y este golpe de autoridad fue un mensaje contundente para todos. Aunque no le sobraban hombres, al sacrificar a uno (bastante nocivo, por cierto), ganó el respeto del resto.

            Janos lo tenía bien merecido, por todo lo que traía cargando detrás, pero no por ello dejó de conmoverme cuando le pidió piedad a Jon y éste se la negó “Ese Barco ya zarpó” y ¡madres! Lo decapitó sin más. Me quedé anonadado pero lo admiré bastante ¡Qué cabrón me salió Jon! Y no por matar, sino por mantenerse firme en su decisión. Si le hubiera perdonado la vida hubiera perdido todo el respeto y credibilidad, además de fortalecer a un enemigo en casa que, eventualmente, lo iba a traicionar. Adicionalmente Jon vengó un poco la muerte de su padre, aunque Janos no fue responsable directo de la ejecución de Eddard, participó activamente en el proceso que concluyó con el asesinato del mismo.


           Otro personaje al cual me dio mucho gusto volver a leer es Davos, el caballero de la cebolla. Ciertamente no está al nivel de Tyrion, Jon o Daenerys, pero también tiene su inexplicable carisma. En definitiva no será el más inteligente, pero sabe utilizar su limitado entendimiento de manera soberbia, al dejarse guiar por su sentido común y sus principios. Personaje generoso con capítulos memorables y es que, a pesar de ser tan patético y poco respetado, consigue ganarse la gracia de los que tienen contacto con él y que, fácilmente, podrían acabar con su existencia. Ésa es una virtud de esta triste alma, que le ha permitido sobrevivir a estas alturas de la serie, algo que personajes más importantes no lograron.

            Volviendo al Muro. Mance Ryder nunca me cayó mal, de hecho me parecía inteligente, carismático y muy sensato. Cuando lo mató Stannis me sentí ofendido por la necedad de éste, todo por no seguir los consejos de Jon, haciendo caso omiso a evitar humillar al Pueblo Libre. Fue una muerte triste,  y es que el autor tiene esa cualidad de diseñar “villanos” con tanta personalidad que lamentas su partida.

            La empatía que sentí por Jon fue tremenda ya que, desde que se volvió Lord Comandante tuvo que alejarse de sus amigos. Aunque Lord Nieve se sienta solo y quiera convivir con ellos, ya no puede. Por el bien del Muro, de sus amigos y de él mismo, debe mantenerse firme en su rol. Es algo triste pero necesario, y lo entiende al momento de irse a dormir solo, en lugar de quedarse a echar relajo con ellos: “Este es mi destino, desde ahora y hasta el fin de mis días” se dijo el bastardo Stark.

“Un señor puede amar a sus hombres, pero no puede ser su amigo porque, tal vez, un día tenga que juzgarlos o enviarlos a la muerte” – Eddard Stark a Jon Nieve

            Los diversos problemas políticos, sociales y personales de Daenerys me cansaban, al sentir su agobio, frustración, miedos, incertidumbre y tristeza. Pero lo que más me fastidiaba, y que me hizo odiarla por primera vez, es que encadenó a los Dragones. Eso fue una traición, al poner primero los intereses de un pueblo que no la valora, en lugar de privilegiar a sus hijos, que dan la vida por ella: “¡Ya vete Dany! Y llévate a los Dragones contigo. Regresen a su hogar en Poniente” es lo que pensé en dicha situación.

            El cansancio experimentado al leer a Daenerys es natural. No es lo mismo ir por batallas épicas, victorias legendarias, acciones virtuosas, la gloria que te asegura inmortalidad y que te aplaudan como Salvadora, a ser la gobernante que sólo recibe reclamos y peticiones de ayuda. El camino hacia la gloria y el poder es muy retador y atractivo, pero gobernar no suele ser tan glamoroso, de hecho puede resultar agobiante.

            Es como el proceso de conquista en una pareja: es más bonito recibir detalles, preparar citas perfectas e ilusionarse con un futuro brillante y prometedor, que tener desacuerdos, pagar las cuentas, resolver malos entendidos y lidiar con todo lo desagradable que no se mostraba en un inicio.

            Al ver la situación de Dany, de inmediato me acordé de Cersei, misma que también tenía que lidiar con problemas similares, pero no la sentí tan agobiada como Dany, y es la descendiente del clan Targaryen intentaba hacer lo correcto con un pueblo que se torna más egoísta y demandante debido a que intentaba ser justa. Cersei es más Bitch, así que no dejó que su pueblo le exigiera tanto, y éste se adaptó a la situación, haciéndose más independiente. Y aquí retomo a Jon con su mandato en el Muro, quien intenta ser justo sin tener que ser tan humano.

            Dany fue comprendiendo que no todas las decisiones populares son necesarias ni todas las necesarias son populares, y ahí debe aprender un poco de Cersei. A ambas aún les falta para ser buenas gobernantes, pero la melliza Lannister está más cerca de ello por saber trabajar con las carencias que tiene, mientras que Dany quiere dejar felices a todos, y eso no es humanamente posible. Eres el gobernante, no su amigo, tienes que ver por el bien de la comunidad en su conjunto, no tratando de complacer a cada cual.

            Toda esta experiencia está haciendo madurar a Dany, al tener un pueblo demandante, está aprendiendo la psicología del gobernar, y también resulta notorio que para que haya buenos gobiernos, también debe de haber buenos gobernados. Porque entre más dependiente es la población, más se le dificulta el trabajo a los dirigentes. Por eso es más fácil, entregarse a la corrupción y al egoísmo en Repúblicas Bananas (como México), pero también es notorio como países avanzados exigen gobernantes avanzados. Pero ya me estoy desviando del tema, volvamos al libro.

            El primer capítulo llamado “Hediondo” me llamó mucho la atención porque, hasta dónde me había quedado, ya la habían quitado dicho mote y ahora era Ramsay Bolton. Conforme seguía leyendo, crecía mi extrañeza “¿Por qué está en condiciones tan deplorables?” Al avanzar comprendí que el nuevo Hediondo era Theon y me horrorice de todo lo que Ramsay le hizo al heredero Greyjoy “¡No manches! ¡Qué hijo de la chingada!”.

“‘Rescatado de las garras de un Bastardo para morir a manos de otro. Tiene gracia’ Si se hubiera acordado de cómo se hacía, se habría echado a reír”

            Resulta tan bajo, cruel, despreciable, inhumano, salvaje y demás, de hecho todos esos calificativos se quedan cortos en lo que el bastardo Bolton le hizo a Theon. No estoy defendiendo al Greyjoy, porque fue un maldito traidor cuyas acciones no tenían nombre pero, después de ver todo lo que lo torturaron sólo puedes pensar “¡Qué poca madre! ¡Eso está muy cabrón!” y comprobar que hay cosas peores que la muerte, fin que hubiera sido más justo para Theon o, por lo menos, más humano.

            Es verdad que merecía un castigo pero para todo hay límites. Este capítulo me dejó claro que el ser humano puede ser despreciable, ya que puede combinar la crueldad y la estupidez, dando resultados en verdad inimaginables en cuanto al horror y deslealtad contra su propia raza. Esta sección me caló hondo, no por lo que leí, sino por saber de lo que es capaz la imaginación humana de idear y, por ende, de llevar a cabo.

            Reconozco la versatilidad del autor mismo que, en tan sólo un par de capítulos, mató mi gusto por leerla y lo tornó en agobio “Ya no te quiero leer Dany” decía con angustia y fastidio,  con gusto me la hubiera saltado pero, para no perder detalle de la historia debía continuar. Y no fue un desperdicio del todo, en especial me encantó como Xaro de Qarth le dio una cátedra de la necesidad de la esclavitud para la economía de sus reinos y el correcto funcionamiento de sus sociedades. Es factible que sus argumentos hayan sido inmorales y antiéticos, pero no por ello dejaban de tener razón, validez y sentido a tal grado que Dany no los pudo refutar.

            Los capítulos de Daenerys me pesaban, no porque la haya dejado de querer, sino por lo difícil e ingrato que es gobernar, sobre todo tratar de hacerlo de manera justa, porque es imposible dar gusto a todos. La verdad es que hasta aliviado me sentía cuando acababa de leerla, pero no por ello dejaban de ser educativos, porque todo lo que le pasaba es una analogía muy interesante y apegada a la realidad del mundo que habitamos, con tanta política y es que, como está diseñado, no existe la justicia que se le promete al pueblo, pero se les ilusiona para que sigan haciendo funcionar la maquinaría de la sociedad en sí.

            A diferencia de Dany, Jon y Tyrion han aprendido a jugar soberbiamente el Juego de Tronos, al cual hacen referencia los Lannister de vez en cuando; y es que no son tan blandos como para que les vean la cara, pero tampoco son tan rudos o crueles como para ser odiados en general. Ambos tienen un alto nivel de firmeza y astucia, además de la habilidad de adaptarse a la situación que se les presente, una inteligencia remarcable.

            No tienen el corazón blando que ha metido en problemas a Daenerys; no los ciegan sus valores y creencias como Eddard Stark, cuyo honor le costó la cabeza; no son tan ambiciosos como una Cersei, que se dejó llevar por su apetito de poder; y tampoco son tan brutos o necios como un Stannis. En verdad anhelaba que Tyrion llegara con Dany para que le enseñara a jugar. De igual forma me ilusionaba que Jon saliera del Muro a ejercer lo que ha aprendido pero, viendo su nivel de compromiso, dudaba que lo fuese a abandonar.

            Otro del que hay que aprender es de Davos: un tipo tan leal, congruente, íntegro y honesto, que es una verdadera curiosidad. De hecho vale más que el 90% de los personajes, no sólo de la Saga, sino de la humanidad en sí. A pesar de que fue recibido como prisionero en la Corte del Puerto Blanco de Lord Manderly, no se amilanó e hizo el papel más digno posible, cumpliendo con su deber de manera tan correcta, completa, regia y honorable como le fue permitido, por lo que me pongo de pie y le brindo toda mi admiración a personaje tan remarcable.

“El pasado sigue en el pasado, podemos aprender de él pero no cambiarlo”

            Aun sabiendo que ponía en riesgo su vida, siguió hablando, defendiendo su causa y a su rey, además sin mentir en momento alguno. En ese mismo pasaje, me conmovió toda la fuerza de Wylla Manderly, al defender y evidenciar las mentiras de los Frey en esa misma corte, y es que todos se callaban de manera conveniente.

            Regresando al Muro, la relación de Jon Nieve con Melisandre me intrigaba. El genio del autor es notorio con un personaje tan enigmático y fuerte como la sacerdotisa roja, misma que al inicio te desagradaba pero que, conforme avanza el argumento, te cuestionas más sobre ella, sobre todo al ver como Fantasma reacciona tan dócilmente en su presencia, a pesar de la resistencia de Jon. Él sabe que su Huargo no se deja influenciar por cuestiones sociales, o morales, que sólo se guía por su instinto, por lo que resulta muy significativo que se deje mimar por Melisandre, algo inesperado.

            Una y otra vez, tanto en la realidad como en la ficción, se corrobora el dicho “La Vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas”. Tyrion se embarcó con Grif y su tripulación en busca de Daenerys pero, su camino se desvió cuando lo secuestró Ser Jorah “¡Maldita Sea! ¡Seguro se lo lleva a Cersei!” es lo que pensé. Sin embargo, de haberse quedado con Grif, nunca hubiera llegado con la Reina Dragón, cosa que sí va a lograr con el Caballero Oso que, en un inicio, parecía perjudicial para él y terminó siendo algo benéfico. Ya quiero que llegue Tyrion con la Targaryen, porque ya estoy harto de cómo Daenerys se desgasta (y me desgasta) en Meeren cuando su lugar es en Poniente

            Me dio mucho gusto saber que el asesinato de Davos, del cual me enteré en el libro anterior, fue falso. Tal vez no sea llamativo, poderoso, atractivo o influyente, pero es recto, profundo e interesante, con más honor que muchos “arriba” de él. Y me dio más gusto saber que Lord Manderly se mantiene leal a Invernalia y a la Casa Stark, por eso me emocionó cuando le encomendó a Davos encontrar a Rikon Stark.

            Fue un capítulo tan interesante, por el hecho de ver cómo se mueven los hilos políticos en el mundo humano. No importa que sea una historia ficticia, me pareció soberbio cómo Lord Manderly explica con lujo de detalles sus lealtades, sus máscaras, sus odios y cómo tiene que accionar para cuidar sus intereses. Así se mueve el mundo en la realidad: con apariencias, con acuerdos, con falsas sonrisas y alianzas, y distintas concertacesiones para lograr lo que quieres mientras muestras otra faceta en público.

            Melisandre ha ido creciendo paulatinamente, al punto en que se hizo merecedora de su propio capítulo. Recalco lo bien que George R.R. Martín la ha llevado porque, en un inicio, te daba mucha desconfianza; ahora vislumbras que va a tener una participación importante y que, como buena mujer, sabe influir en los hombres (por no decir que los manipula). Por cierto, me dio mucho gusto que Mance Ryder continuara vivo, gracias a las artimañas de la Sacerdotisa roja. El Rey-más-allá-del-Muro es muy honesto y congruente, por eso me alegra que volviera al argumento, y más para interactuar con Jon Nieve y con Melisandre.

            Las acciones de Roose Bolton a lo largo de la historia son despreciables, al igual que la mitad de personajes del argumento; a pesar de ello me pareció un acto humano y leal que rescatara a Theon de las garras de su bastardo. Obviamente lo hizo con un plan detrás pero, independientemente de dichos intereses, tiene la suficiente decencia de darle un trato humano al heredero Greyjoy, y eso lo hace mejor que Ramsay.

“Hay aliados más peligrosos que los enemigos”

            El capítulo en que Tyrion va en el barco junto con la enana Penny, Ser Jorah y Morroqo (El sacerdote rojo) resulta ampliamente entretenido aunque no pasó gran cosa. Era como una pequeña historia independiente dentro de este gran libro. Me entretuve bastante, sobre todo la manera en que el Lannister te cuenta las cosas, es una auténtica delicia. Personajes así enriquecen cualquier obra, inclusive ésta tan maravillosa, pero que con Tyrion llega a niveles sublimes.

            Las entregas de Bran generalmente me resultan estándar, pero su transformación a un verdevidente ha sido conmovedora, con una riqueza y profundidad de diálogos que me tocaron. Si quitas toda la fantasía, magia y seres mitológicos, la historia podría ser fácilmente la de la edad media. Pero este capítulo es diferente, más místico y filosófico, con cosas más inexplicables que el resto. Fue tan existencial que te hace poner en perspectiva todo, tanto lo que pasa dentro como fuera del libro, cosas que son irrelevantes porque, sin importar lo que pase, todo va a dejar de ser relevante al final.

            En especial me conmovió cuando Bran estuvo viendo el pasado de Invernalia, su familia, y como le intentaba decir algo a su papá, a Arya y a él mismo, pero todo quedaba en un susurro del viento con las hojas de los arcianos. Ese capítulo lo leí justo de irme a nadar y, en mi camino, sopló el viento y de pronto sonreí al captar distinto dichos susurros, aunque no entendía lo que me decían los árboles estaba agradecido con ellos :’-)

            Jon entiende que gobernar no es un concurso de popularidad, sino que su deber es ver por el bien mayor, a pesar de que ciertas facciones no estén de acuerdo (Siempre habrá quien no esté de acuerdo). Es por ello que toma decisiones necesarias, aceptando el precio social que significa que su gente no comparta su opinión pero, en el fondo, lo respetan y por ello obedecen. Algo que aún tiene que aprender Daenerys que, en su intento por tener a todos felices, tiene a todos descontentos, todo por querer estar en paz con sus valores, no ha entendido que sus creencias pasan a segundo término cuando es la lideresa de un reino y el bienestar del mismo debe ser su prioridad. No sé si sea adrede, pero los ejemplos de liderazgo y política del argumento son muy pedagógicos (por lo menos yo aprendí mucho).

            En las primeras entregas me fascinó Theon pero, a medio libro y con tanto personaje muerto, me pregunté “¿Para qué sigue vivo?”. Aunque su participación sirva para reportar lo que pasa en Invernalia, ése no debe ser el único motivo, ya que cualquiera puede hacerla de observador. Por otro lado, me da mucho gusto que su hermana (Asha) continúe viva, porque es fuerte, inteligente e interesante, al inicio no era de mis favoritas, pero me ha ido conquistando. Jon se entera que van a traicionar a Stannis aunque, por lo que relata Asha, es factible que ni siquiera llegue a Invernalia por tanto frío.

            En el capítulo de “El Fantasma de Invernalia” entendí que Theon aún tenía mucho que aportar al argumento. Primero la redención de su pedantería que está pagando con tanta humillación recibida, pero el momento cumbre de TODA su participación en la obra (Para mí, claro está) es cuando le responde a Lady Dustin que le cuestionó por qué quería ser un Stark y la respuesta me impactó “Sí, era su rehén, pero también era mi hogar; no un hogar de verdad, pero sí el mejor que he tenido”.

Me quedé tan conmovido que tuve que parar en ese momento. Es tan impresionante la honestidad, el amor, la humildad, el cariño e incluso humillación que Theon expresa ante Lady Dustin al reconocer que quería ser un Stark, al reconocer a Invernalia como su hogar. Fue algo tan fuerte, y al mismo tiempo, tierno que ya no volví a leer esa noche, para acomodar en mi interior el sentimiento tan profundo que me causó dicho momento.

“– No te equivocas – dijo Jon –. No sé nada. Y, si los Dioses son benevolentes, no lo sabré nunca.”

            Me dio mucho gusto leer de nuevo a Arya. Su reinclusión fue educativa al describir su trajín como niña ciega, y te hace reflexionar lo inmensamente dependientes que somos de la vista, por lo que hemos dejado que el resto de nuestros sentidos se vayan atrofiando. Esta parte me recordó lo que sentí en “Ensayo sobre la Ceguera” de José Saramago, por la descripción tan vívida de lo que significa no ver.

            Al aparecer Arya, no pude soportar la curiosidad, y empecé a espiar qué capítulos venían y, al ver el nombre de Jaime me emocioné bastante, casi como si hubiera venido una participación de Tyrion. Eso significaba que había llegado al punto en donde éste y el libro anterior se empiezan a juntar. Emoción que luego se tornó en tristeza al darme cuenta que ya iba a terminarlo, aunque faltaban 400 ó 500 páginas, pero el fin estaba más cerca.

            La reinclusión de Jaime fue bastante entretenida, ampliamente interesante y refrescante, sobre todo después de ver tantas malas decisiones de Daenerys, el ver cómo el Lannister maneja la política con su estilo tan directo y descarado es una delicia que agradeces: yo quiero ser así cuando sea grande. Pero lo mejor vino cuando se reencuentra con Brienne, en circunstancias tan desconcertantes que ni tiempo tuve de alegrarme por su regreso “¿Aquí qué pasa? ¿El Perro sigue vivo? ¿Qué demonios sucede?”. Después de cuatro libros y medio, el autor mantiene esa gran cualidad dejarte con tanta emoción e incertidumbre. De por sí uno está hambriento por saber qué demonios va a pasar pero, no sólo no termina de aclararte misterios, sino que te plantea más en el camino.

            Ya era descarado mi fastidio al leer a Daenerys, todas sus decisiones erradas y sus dudas al momento de gobernar me tenían harto. El autor había logrado que una de mis consentidas pasara a ser un auténtico dolor de riñones “¿Hasta cuándo Dany? ¿Hasta cuándo te vas a decidir y dejar tanta estupidez de lado?” Era lo que pensaba cada vez que terminaba de leerla.

Así era el capítulo de las arenas de combate, el cual ella estaba sufriendo, por fortuna apareció Drogón ¡y todo cambio! Porque regresó la Targaryen temeraria, valiente y decidida, que le plantó cara a la bestia y lo domó con espectacular fuerza de carácter. ¡Wow! Y ahí recordé por qué la había amado tanto: a pesar de morirse de miedo, hacía su deber. Cuando montó a Drogón y salió volando con él, se me salió un grito de “¡Sssííí!!” tan emocionado como si yo fuese quien montaba a la bestia. Toda la escena la imagine a detalle, así que cerré el libro para ver la portada (que la recrea) y me volví a emocionar.

Los capítulos de Jon son en extremo didácticos sobre cómo liderar (mientras que los de la Targaryen enseñaban lo que NO se debe hacer). Jon tiene una maestría impresionante para guiar al Muro, a pesar de ello también nos demuestra lo difícil que es gobernar, aun tomando las decisiones correctas (ahora imaginen lo difícil que se torna si tomas las incorrectas como Daenerys o Cersei).

“Era el mejor consejo que podía darle, y no le sonaba demasiado sabio”

No sé si Jon esté haciendo bien o mal pero sus decisiones me parecen congruentes, lo admiro y me sirve de modelo. No cualquiera nace para ser líder; a pesar de que Jon fue el bastardo, ha demostrado ser el más hábil de los Stark al momento de dirigir, superando por mucho a Eddard y Robb, ya que el primero se dejaba llevar por lo correcto y lo que “debería ser”, mientras que el segundo se dejaba llevar por sus sentimientos. Jon también tiene sentimientos y un sentido de lo que “debería ser” pero entiende que hay momentos y lugares para ello, y logra separarlo muy bien al momento de decidir.

Sin haber batalla de por medio, el capítulo en que los salvajes ingresan al muro no tiene desperdicio, sobre todo por el ambiente que privaba: los tintes, los significados, las frases profundas y la intención de ciertos gestos de los involucrados. La entrega fue enriquecedora, aderezada con la tensión entre el pueblo libre y los hermanos del muro, que dio un capítulo muy humano, y no porque hubiera mucha bondad involucrada, sino por los sentimientos tan básicos que se expresaban pero que, por conveniencia de ambas partes, tuvieron que contener para combatir a un enemigo común.

Cada vez se ponía mejor la historia y opté por dejar mi ritmo pausado y acabar el libro de una vez: pésima idea. Llegó el punto en que ingresaban más y más narradores, entre ellos el regreso de Cersei, así como se les dio su oportunidad a Quentyn Martell, Ser Barristán, Victarion, Asha y demás que ya te daba dolor de cabeza. Mis respetos para el autor que tiene una imaginación tan desarrollada que puede llevar tantos hilos argumentales e irlos entrelazando para que todos se vayan uniendo hacia un final congruente.

Tyrion abofetea (levemente) a Penny para bajarla de su nube de ilusiones, lo que se podría considerar un acto cruel pero, en realidad, era uno de amor. El Lannister había sido educado y cortés con la enana, pero no podía permitirle albergar esperanzas sobre encontrar a sus mascotas vivas. Regresar a la gente a la realidad es un acto de amor, y eso fue lo que hizo Tyrion. A Penny le dolió más la verdad que la cachetada, pero entendió que era necesaria. Por cierto, me encantó la descripción que hizo el menor de los Lannister de la enana “Necesita un amo que la cuide, que la guie y le diga que hacer”, además de su explicación tan clara de que todos los esclavos lo son de común acuerdo y estamos infestados de ellos en el mundo.

“Lo más insidioso de la esclavitud era lo poco que costaba acostumbrarse a ella”

Los últimos capítulos de Meeren se empezaron a poner interesantes (¡por fin!), sobre todo con la liberación Viserion y Rhaegal, el encarcelamiento del esposo de Dany, la muerte de Quentyn Martell y todo el desbarajuste político y militar. El papel de Ser Barristan Selmy como la Mano en Meeren, en ausencia de su Reina, ha sido de más sentido común que muchos otros reyes a lo largo de esta historia. De igual forma Missandei, la pequeña escribana de Daenerys, a sus 11 años tiene más sabiduría que muchos de los personajes adultos de la saga. Viene el ataque a los Yunkios, a ver cómo salen parados de dicha batalla.

Desde que Dany se fue con Drogón, pasaron bastantes capítulos sin saber de ella, personalmente esperaba que regresara montada a lomos de la bestia negra a reclamar su reino pero no fue así (por el momento). De hecho fue lastimero su regreso al argumento pero, a diferencia de los de Meeren, sí resultó interesante. Gracias al dolor que experimentó en el camino, su psique sufrió muchos bajones, lo cual propició que tuviera diálogos con mucha gente relevante para ella, pláticas honestas, profundas y muy necesarias para expiar su alma. Tal vez fue el mejor capítulo de Dany en este libro, algo que tampoco era tan difícil considerando el sufrimiento que fue leerla durante este quinto tomo.

El diálogo imaginario con Ser Jorah fue mi favorito, porque Daenerys sabía que la regó, que se equivocó al quedarse en Meeren, pero sólo quería algo de paz y tranquilidad, estaba cansada de tantas batallas pero, al establecerse en dicha ciudad, su desgaste fue mayor que si hubiera seguido su camino de conquistas y glorias. De hecho, no sólo era la opinión de Ser Jorah, creo que TODOS la final del tercer libro estuvimos en desacuerdo que Dany detuviera su marcha en dicho sitio.

A pesar de tenerla tan débil, me conmovió que Drogón fuera a recogerla y reconocer su lealtad hacia su “madre”, tal vez no sea obediente, pero de que le es fiel, no cabe duda. Para cerrar la participación de Daenerys, tenemos un encuentro con su otrora subordinado Khal Jahgo, que podría matarla (obviamente tendría que superar a Drogón) o apoyarla en su travesía (que supongo es lo que va a pasar).
Los tres dragones de Dany

De manera imprudente, Leo ya me había destripado que iban a matar a Jon Nieve, algo que me consternó mucho, porque es uno de los peces gordos de la historia y creía que era intocable, o sea que si se echan a Jon, ni Tyrion ni Daenerys están a salvo.

            Así que, cuando empecé a leer el último capítulo de Jon, ya estaba preparado para tan lamentable hecho (lo bueno que no le permití a Leo darme ningún detalle del hecho), así que experimente el horror de ver que sus propios hombres lo apuñalaban ¿de manera injusta? ¡Para nada! seguían el juramento que pronunció Jon y que acababa de romper, por lo que, como dice el mismo, era su deber matarlo. Lo malo es que ya no hubo otro capítulo porque, con los salvajes del lado de Lord Nieve, las cosas no se ven muy amigables en el Muro. A pesar de que ya me habían adelantado su muerte (o potencial muerte, porque aún puede entrar a Fantasma), me entristeció mucho el asesinato de Jon.

            Este último capítulo del Muro resultó intenso, con la advertencia de Melisandre hacia Jon, la Carta de Ramsay Bolton en donde informa la muerte de Robert, ya me estaba dando mala espina este pasaje, que aunque era emocionante, se veía algo oscuro en él. Por cierto, la (supuesta) muerte de Robert no me importó mucho, de hecho me alivia por su poca gracia, pero sí me preocupo el bienestar de Asha, que espero se haya salvado.

            Pero es muy triste que, al parecer, Jon está muerto :’-(

            ¡Ay Cabrón! ¡Qué forma de cerrar el libro! Ser Kevan Lannister era una persona honorable, como bien menciono Varys al momento de asesinarlo. Su muerte era necesaria y, aunque era injusta, como dijo el eunuco, a veces las buenas personas le sirven a malos objetivos. El asesino no podía permitir que el tío de Cersei deshiciera todo el mal que había hecho su sobrina y poner al reino ad hoc para el regreso al poder de los Targaryen (ya sea Aegon y/o Daenerys). Fue tal el impacto que me agudizo el dolor de que se acabara el libro.

“El momento adecuado para hablar del frío no es cuando se está a la intemperie, padeciéndolo”

            Finalmente llegó el momento temido dos años atrás, al terminar el primer libro: terminar el quinto y quedar a la espera de los últimos dos. Ahora no sé cuántos años esperaré, si no es que muere antes el autor o yo, para que pueda terminar con esta maravillosa saga épica y fantástica.

Las Bestias de los Siete Reinos
            Sé que muchos la están disfrutando en televisión, serie que está siendo asesorada por el propio George R. R. Martin pero, honestamente, no me nace verla; prefiero esperar el tiempo que sea necesario, para acabar la historia en su entrega original, ojalá que esté escribiendo ambos libros al mismo tiempo, como lo hizo con los tomos cuatro y cinco. Una vez terminada la lectura, TAL VEZ, me anime a ver los capítulos de TV.

            Si por alguna circunstancia ya no leo el final de esta Saga, ya tengo en mi imaginación los finales deseados, pero no me conformo con ellos, porque sé que el autor es impredecible y, sin duda, me volverá a dar alguno (o algunos) golpes más antes de cerrar el argumento.

            Pero, aunque no llegue a conocer el final oficial, de todas formas estoy muy agradecido con el Sr. Martin, por haberme dado tantas emociones a lo largo de esto cinco tomos, porque hizo volar mi imaginación y me regaló sentimientos intensos y variados. He sido afortunado por vivir esta historia tan humana, tan compleja y tan maravillosa.


            Hebert Gutiérrez Morales

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